El Comercio
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Rincones de Cudillero: el molín de la playa de la Vallina
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Sonia Barbosa | 22-02-2017 | 23:27

1 de enero del 2017. ¿Puede haber mejor forma de empezar el año que haciendo lo que a uno le apasiona?. Me considero enormemente afortunada por haberlo podido hacer junto a mi compañera inseparable de rutas, mi ´Trailera´. Las intensas heladas caídas durante estos días han llevado a escapar de las zonas de interior y salir hacia la costa cuya carretera, para mi asombro, estaba bastante seca. El concejo de Cudillero fue de nuevo el escogido.

 

 

Plagado de tesoros escondidos como la iglesiona de Cabo Vidio, la cual visité el año pasado y que dejó asombrados a más de uno, en la playa de la Vallina nos encontramos con un molín que goza de unas vistas privilegiadas al mar. ¿Nos acercamos a visitarlo?.

Cabo Vidio es un referente obligado en cualquier visita por el concejo. No podía irme de allí sin echar la mirada a sus imponentes y agrestes acantilados en los que hoy, el viento, soplaba con fuerza.

 

 

Hacia un lado..

 

 

Hacia el otro…

 

 

El acceso para bajar a la playa no está señalizado pero si seguimos unas indicaciones hacia unos apartamentos rurales que hay hacia la izquierda poco antes de llegar a  la iglesia, estaremos en el camino correcto. Incluso, bajarse de la moto sería una buena opción para poder ir disfrutando del paisaje, todo un regalo para nuestros ojos.

Unos son más cotillas que otros y parece que mi presencia les inquieta..

 

 

 

Otros, sin embargo, siguen a lo suyo.. Como tiene que ser..

 

 

Y llego hasta la pista que da acceso a la playa.

 

 

Para seguir bajando..

 

 

 

Y con mi objetivo ya a la vista..

 

 

De 1904 es el primer molino y, aunque ahora ya ha cambiado de dueño, inicialmente fue de Prudencio Rodríguez, familiar de Manolo, un señor que me encontré en mi camino y que, al verme cámara en mano me preguntó si yo era periodista, a lo cual respondí: “No, no. Soy conductora de autobuses. Este es mi hobby, nada más”. Manolo me contó que antes los camiones bajaban por esa pista para coger arena y trito para Ensidesa,  para San Esteban de Pravia,..(aún se pueden ver las tolvas).

 

 

 

A  escasos metros, el mar ruge embravecido..

 

 

Y en un terreno que no me facilita nada la labor, consigo estabilizar el trípode para lograr fotografiar un ´yo estuve aquí´.

 

 

 

Precioso lugar.. Tan escondido….

 

 

El sol va ocultándose. Es hora de irse, pero ” Cudillero!! espérame porque  en breve pasaré por aquí.. De nuevo”. Espero que os haya gustado. V´SSSS.

Enlaces de interés: www.soniabarbosa.es

Agradecimientos a las colaboraciones de:Neumáticos Motoval Oviedo, Triocar Motorrad, Motos Gijón y Dynamic Line.

 

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