El Comercio
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Fecha: enero, 2016
¿Qué es un ensayo clínico?
Dámaso Escribano 30-01-2016 | 10:46 | 0

El ensayo clínico es el origen del accidente en Rennes , con resultado de  muerte cerebral de una persona y la hospitalización de otras cinco personas, un ensayo en  fase 1 de drogas, realizado en voluntarios sanos. “Esta es la primera vez que se produce un accidente de este tipo . No conozco ningún precedente en Francia en veinticinco años, dice el Dr. Yves Donazzolo, Presidente de Eurofins Optimed, un miembro de la Asociación de proveedores de servicios de investigación clínicos y epidemiológicos (AFCROs)

Un total de 1795 de ensayos clínicos se llevaron a cabo en Francia en 2014, incluyendo 821 para los medicamentos, según las últimas cifras de la Agencia de Seguridad Nacional (ANSM). Trescientos de ellos están en fase 1 de pruebas.

Fase 1 es el primer paso del proceso que lleva a la comercialización de un medicamento. Viene después de la investigación de laboratorio en animales. La molécula se administra primero a un pequeño número de voluntarios sanos en general, para estudiar su metabolismo en el cuerpo, su tolerancia, y comprubar si hay toxicidad.

Más de la mitad de las pruebas de la Fase 1  se realizan en voluntarios sanos, otros ensayos de drogas más agresivas en oncología, por ejemplo, son hechos en no voluntarios.
Después está  la fase 2, que tiene como objetivo evaluar la eficacia del producto, su tolerancia a corto plazo y determinar la dosis más adecuada. La fase 3 compara la eficacia de un tratamiento o placebo existente en un estudio doble ciego, es decir tanto el participante como el médico no conoce al que se administra la molécula de ensayo o placebo. También debería ayudar a afinar la dosificación del producto, su modo de administración etc.

Es al final de estas tres fases cuando las autoridades sanitarias pueden emitir una autorización de comercialización (MA) en el laboratorio. En total, el desarrollo de un fármaco tarda diez a quince años. Una práctica bien supervisada

Segun el reglamento el patrocinador del ensayo (que puede ser un industrial, una organización de investigación, un hospital …) deberán obtener la aprobación de la ANSM y una opinión favorable del Comité de Protección del pueblo. Hay 40 en Francia. “Todas las reacciones adversas graves e inesperadas son referidas a la ANSM y la prueba se detiene en caso de problemas,” dice el Dr. Yves Donazzolo.

Para los pacientes, se enmarcan las condiciones y modalidades de participación en el estudio. Se requiere el consentimiento informado y voluntario. Un registro nacional de ordenador muestra todos los voluntarios, la fecha y la duración de sus protocolos y la cantidad de su salario, un tope de 4.500 euros por año. Un participante recibe unos 150 euros para un día de hospitalización. Muchos de los participantes son estudiantes, otros lo hacen por altruismo.

Además, deben someterse a cuestionarios, someterse a exámenes médicos. “Las reglas son muy estrictas: los análisis de sangre, biológicos, electrocardiogramas se hacen … los voluntarios reciben información oral y escrita completa antes de cada estudio,” dice el Dr. Donazzolo.

Los accidentes son raros. Entre los identificados antes, seis hombres fueron hospitalizados en el año 2006 en cuidados intensivos en un hospital de Londres después de un ensayo clínico de un nuevo tratamiento contra la leucemia  la artritis reumatoide y la esclerosis múltiple, de un laboratorio alemán.  Cinco años antes, una mujer joven en perfecto estado de salud de 24 años, Ellen Roche, había muerto en los Estados Unidos durante su participación en un ensayo clínico de un fármaco experimental contra el asma, hexametonio, dirigido por Universidad Johns Hopkins.

Tomado de la seccin Medicina del periódico Le Monde (19-1-2016)

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¿Sudas en exceso? podrías padecer esta enfermedad
Dámaso Escribano 25-01-2016 | 9:23 | 0

La producción excesiva de sudor sin el aumento de la temperatura y no originado por la realización de una actividad física, puede ser el síntoma de una enfermedad conocida como hiperhidrosis focal primaria, indicó el doctor de Mayo Clinic, Robert Fealey.

El sudor es la forma que el cuerpo utiliza para enfriarse ante el aumento de la temperatura corporal, en su mayoría por la realización de cualquier actividad que implique algún esfuerzo físico, explicó en un comunicado el especialista de Mayo Clinic.

“El tipo más común de hiperhidrosis se conoce como hiperhidrosis focal primaria y ocurre cuando el sudor excesivo no obedece a un aumento de la temperatura ni de la actividad física”, manifestó Fealey.

En la actualidad no hay explicación médica para este tipo de hiperhidrosis que afecta con frecuencia las palmas de las manos y las plantas de los pies, sin descartar alguna otra parte del cuerpo, comentó el médico.

“La hiperhidrosis secundaria es menos común y ocurre cuando el sudor es producto de una enfermedad”, dijo el especialista.

“Los trastornos que pueden conducir a sudar excesivamente son, entre otros, la diabetes, los trastornos del sistema nervioso, los problemas de la tiroides y algunos tipos de cáncer”, añadió.

Fealey recordó que existe una afección llamada hiperhidrosis localizada paroxística que afecta en su mayoría a las mujeres posmenopáusicas y es consecuencia de un trastorno del sistema nervioso. También algunos medicamentos provocan sudor en exceso.

El especialista recomendó a los pacientes acudir con un médico para una correcta evaluación, el cual deberá dar una revisión a su historial médico, para luego realizar exámenes de sangre, orina, entre otros, y así determinar las causas de la secreción excesiva.

“Cuando no se descubre una causa clara, el tratamiento se enfoca en controlar el sudor excesivo. Por lo general, a lo primero que se recurre es a los antitranspirantes de venta bajo prescripción”, expuso el médico.

También existen medicamentos que bloquean los nervios y los antidepresivos pueden disminuir la transpiración, de igual forma, las inyecciones de la toxina botulínica (Botox o Myobloc), ayudan a obstaculizar los nervios productores de sudor.

“Un procedimiento llamado iontoforesis también puede ser otra alternativa que sirve fundamentalmente para el sudor excesivo de las manos y los pies”, dijo el especialista.

“La iontoforesis descarga mediante un dispositivo una corriente eléctrica de bajo nivel a las áreas del cuerpo proclives a sudar excesivamente”, agregó.

Otra alternativa contra el sudor podría ser la cirugía, la cual implica la extracción de las glándulas sudoríparas o una operación para desactivar los nervios que controlan el sudor; sin embargo, está técnica no es viable para el sudor en la cara y el cuello.

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Los Omeprazoles
Dámaso Escribano 25-01-2016 | 9:16 | 0

Los inhibidores de la bomba de protones (PPI, por sus siglas en inglés) son los medicamentos más eficaces que existen para el tratamiento del reflujo ácido crónico (enfermedad de reflujo gastroesofágico o ERGE) y de la úlcera péptica. Su funcionamiento consiste en bloquear la producción de ácido estomacal, puesto que mucha cantidad de éste puede provocar una sensación de ardor en el pecho o la garganta (acidez estomacal), además de brindar al tejido esofágico dañado la oportunidad de sanar.

Los inhibidores de la bomba de protones pueden presentarse con potencia de prescripción y de no prescripción. Lo más común es tomar estos medicamentos en forma de pastilla, una vez al día y normalmente alrededor de una hora antes del desayuno. Los inhibidores de la bomba de protones generalmente son seguros cuando se toman según las instrucciones, pero al igual que todos los medicamentos, también conllevan posibles riesgos.

El consumo a largo plazo de los inhibidores de la bomba de protones se ha vinculado con mayor riesgo de infecciones, tales como neumonía y un tipo de diarrea asociado a los antibióticos y producto de la bacteria Clostridium difficile (C. difficile). Sin embargo, no se ha comprobado si los inhibidores de la bomba de protones son los responsables directos de esto.

Un reciente estudio realizado por los médicos de Mayo Clinic descubrió que con el transcurso del tiempo, los inhibidores de la bomba de protones puede cambiar el ambiente intestinal porque reducen la diversidad de las bacterias inocuas (microbioma) que normalmente habitan en el intestino. Estas bacterias ayudan a digerir la comida, absorber las vitaminas y realizar otras funciones corporales sanas.

Perder la diversidad bacteriana puede facilitar la multiplicación de microbios menos favorables, como el  C. difficile, y provocar una infección. Cuando se toma antibióticos a menudo y también se requiere tratamiento para los síntomas de reflujo, recurrir a otro tipo de antiácido —como el antagonista de la histamina (H-2)— puede reducir el riesgo de diarrea. Conocer el historial de salud permitirá al médico tomar la mejor decisión respecto a la necesidad de administrar un inhibidor de la bomba de protones y durante cuánto tiempo.

La menor cantidad de ácido estomacal también puede hacer más difícil para el cuerpo absorber nutrientes como el magnesio, el hierro, la vitamina B12 y el calcio.

Las pruebas sugieren que entre los ancianos, existe una vinculación entre el consumo del inhibidor de la bomba de protones y mayor riesgo para fracturas óseas, aunque esto normalmente ocurre en quienes ya corren más riesgo debido a otras afecciones. En muchos casos, un suplemento puede permitir corregir las deficiencias nutritivas. (Adaptado de  Mayo Clinic Health Letter).

 

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Todos pueden tomar medidas para controlar la presión arterial
Dámaso Escribano 25-01-2016 | 9:09 | 0

La presión arterial es la medida de la resistencia que enfrenta la circulación sanguínea en todas las arterias y se registra con dos cifras: una superior y otra inferior. La cifra superior se conoce como presión sistólica y corresponde a la presión existente en las arterias cuando el corazón late; mientras que la cifra inferior es la presión diastólica, o sea la presión existente en las arterias cuando el corazón descansa entre uno y otro latido.

Por lo general, se habla de presión arterial alta cuando la cifra superior está sobre 140 o la inferior supera de 85. La presión arterial alta puede derivar en problemas médicos graves, tales como trastornos renales, ataque cardíaco, accidente cerebrovascular e insuficiencia cardíaca, entre otros.

A fin de mantener controlada la presión arterial, a menudo se recurre a los medicamentos; sin embargo, eso podría no ser necesario para todos los que padecen de hipertensión. Se calcula que de quienes actualmente toman medicamentos para la presión arterial en Estados Unidos, por lo menos 25 por ciento podría no requerirlos si hiciese algunos cambios en su estilo de vida.

Una de las mejores cosas que pueden hacerse para la presión arterial es alcanzar un peso sano y mantenerlo. El peso marca una gran diferencia en la presión arterial porque cada libra que uno gana equivale a cinco millas (8 km) más de vasos sanguíneos por los que el corazón debe bombear sangre. A fin de cumplir con esa demanda adicional, el corazón trabaja más y a medida que lo hace, la presión arterial sube. La presión arterial baja cuando se pierde peso, aunque solo sean pocas libras.

Una alimentación saludable es clave para lograr un peso sano y también beneficia a la presión arterial. En especial, uno debe ingerir por lo menos cinco porciones diarias de frutas y verduras, además de reducir la cantidad de sal en la alimentación porque ésta hace retener líquido al cuerpo y mientras más líquido haya en el organismo, mayor es la presión arterial. Los alimentos procesados y/o empacados, así como la comida rápida contienen gran cantidad de sal; por ello, procure al máximo comer alimentos preparados con ingredientes frescos, sin sal añadida.

Perder peso también puede combatir a otro factor que contribuye a la presión arterial alta: la apnea del sueño. De todas las personas con hipertensión, aproximadamente el 50 por ciento también sufre ese trastorno del sueño, que cuando se deja sin tratar, puede dificultar el control de la presión arterial. Si usted ronca fuerte, deja brevemente de respirar durante el sueño, se despierta cansado o sufre ataques importantes de somnolencia diurna, considere someterse a una evaluación de la apnea del sueño.

La actividad física también ayuda a reducir la presión arterial. A medida que uno se mueve, los vasos sanguíneos se abren para permitir que más sangre circule y permanecen así abiertos durante un rato después de terminada la actividad. Como parte de su actividad, considere participar en el entrenamiento a intervalos, que consiste en alternar períodos de actividad intensa con actividad más ligera, porque se ha demostrado que ese tipo de ejercicio abre mejor las arterias que la actividad realizada solamente de forma estable y continua.

Además, restrinja la cantidad de cafeína y alcohol que consume a diario y no fume. Con el transcurso del tiempo, la cafeína, el alcohol y el tabaco pueden estrechar y endurecer los vasos sanguíneos, aumentando así la presión arterial.

Por último, dé seguimiento a su presión arterial en casa. Existen varios aparatos que puede usar para medir la presión arterial. Cuando uno usa esas cifras de forma regular, se familiariza más con qué repercute sobre la presión arterial y logra entender mejor cómo controlarla.

Información  tomada de la Clínica Mayo EE.UU

 

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Las enfermedades respiratorias son la tercera causa de ingreso
Dámaso Escribano 24-01-2016 | 12:02 | 0

Cinco de las diez enfermedades que causan mayor mortalidad en el mundo se producen en el ámbito respiratorio: la enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC), el cáncer de pulmón, la apnea del sueño, la tuberculosis y el asma, según los últimos datos publicados por el Instituto Nacional de Estadística (INE).

El grupo de enfermedades que ha registrado un mayor aumento porcentual de altas hospitalarias en el año 2014 son las patologías del aparato respiratorio. En concreto, los ingresos por esta causa han ascendido un 4,8 por ciento respecto al año anterior, con una cifra total de 530.726 altas.

Estas cifras sitúan las enfermedades del aparato respiratorio como la tercera causa de hospitalización en España. “No cabe duda de que la Neumología afronta un creciente desafío con la mayor incidencia de las patologías que debe abordar”, ha explicado Inmaculada Alfageme, presidenta de la Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica (Separ). “El impacto de las enfermedades respiratorias es también creciente en los enfermos crónicos, cuya atención está obligando a una profunda reflexión en todos los sistemas sanitarios avanzados que, por fuerza, anticipa una trasformación de los dispositivos asistenciales”, ha añadido.

Las enfermedades respiratorias causaron 3.570.873 estancias hospitalarias, es decir, un 11,5 por ciento del total de estancias en España durante 2014. Del total de estancias, un 11,2 por ciento (530.726) fueron altas. La estancia media registrada por estas patologías es de 6,73 días. En concreto, de 6,97 en hospitales públicos y 5,96 en hospitales privados. Estos resultados sitúan a los problemas de salud respiratoria como el tercer grupo de enfermedades que causó más estancias hospitalarias. Asimismo, resulta destacable que Baleares fue el territorio con la mayor tasa de altas hospitalarias por enfermedades del aparato respiratorio. En relación a la tasa de defunción por grupos de enfermedades, un 18,2 por ciento del total fue a causado por patologías respiratorias, siendo la tercera causa de defunción en los hospitales españoles.

Los neumólogos deben reorientar su función en los hospitales hacia atención ambulatoria y domiciliaria

Ante tal escenario, los neumólogos deben reorientar su función en los hospitales, centrándose en las estrategias de atención ambulatoria, domiciliaria y en centros de día. “Nos encontramos en un momento de revolución en muchas de las enfermedades respiratorias más importantes y también de revolución ante el desarrollo de nuevas técnicas de intervención neumológica, como la ventilación, la broncoscopia o la pleuroscopia. El neumólogo debe aportar al hospital un valor añadido que se debe reflejar en una atención de excelencia del paciente agudo y crónico, evitando las hospitalizaciones y mejorando los cuidados ambulatorios”, ha asegurado José Miguel Rodríguez González-Moro, neumólogo y director de Relaciones Institucionales de Separ.

Según los datos del INE referidos a 2014, en las enfermedades respiratorias por cada 100.000 habitantes se produjeron 1.323 altas en hombres y 988 en mujeres. Si se observan las altas según el tipo de hospital, 404.118 pacientes fueron atendidos en hospitales públicos y 126.608 en entidades hospitalarias privadas. La media de edad de los pacientes respiratorios es de 57,8 años en hombres y 59,7 en mujeres. “La hospitalización tiene que dejar sitio a una organización centrada en la atención del paciente en consultas, domicilio y hospitales de día. Así pues, la planta de Neumología será un lugar en el que se realizará una Medicina de semicríticos con un alto grado de especialización”, ha concluido Rodríguez González-Moro.

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