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Fecha: abril, 2016
Síndrome del edificio enfermo ¿Qué es?
Dámaso Escribano 28-04-2016 | 3:00 | 0

No es infrecuente que los médicos sobre todo generalistas o Internistas podamos atender a pacientes en las consultas, que padecen de síntomas tan frecuentes como inespecificos, como el malestar general, cansancio, fatiga, a veces febricula, cefaleas , a veces síntomas como los que produce la gripe, dolores musculares, artralgias etc.

Estos pacientes en muchas ocasiones deambulan de unos médicos a otros con diagnósticos y tratamientos diversos a veces discordantes . pueden ser incluso etiquetados de padecer problemas funcionales, distimia, depresión , neurosis, distonia neurovegativa etc. y muchos acaban en consultas de colegas psiquiatras.

Otras veces se les etiqueta de Fibromialgia, problemas de tiroides, fatiga crónica, problemas inmunológicos etc. El haber padecido con anterioridad enfermedades víricas como Mononucleosis Infecciosa, Toxoplasmosis u otras puede ayudar.

Pero una cuestión que no debemos dejar pasar por alto es el entorno donde trabaja, local, despacho, inmueble, edificio. cuestiones como la ventilación la iluminación, los ruidos, el espacio físico compartido con otras personas, su respiración. olor corporal , perfumes que usa etc. pueden ser causa de patologias a veces inpensables, afortunadamente leves aunque molestas y continuadas si no se reconocen .

Los edificios de oficinas y centros de trabajo de medio mundo cada vez son más sofisticados en cuanto a su originalidad, diseño y prestaciones. Otros inmuebles en los que habitamos o trabajamos, sin embargo, adolecen de diversos fallos en su construcción o de una mala calidad de sus materiales. En cualquiera de los dos casos, sus habitantes no estamos exentos de padecer el síndrome del edificio enfermo (SEE).

El síndrome del edificio enfermo (Sick Building Syndrome, en inglés) es el conjunto de síntomas que provoca un inmueble sobre las personas que habitan o trabajan en él. Aunque se desconocen las causas concretas que lo producen, fundamentalmente se atribuye a la contaminación del aire que circula en su interior. En principio, no se trata de un problema grave que vaya más allá de un malestar temporal que reduce la capacidad de las vías aéreas de las personas, pero en casos extremos puede incluso agravar alguna patología.

El síndrome aparece principalmente en edificaciones herméticas que cuentan con sistemas centralizados de ventilación, sistemas de ventanas que no se abren, suelos enmoquetados… En este tipo de instalaciones, por ejemplo un bloque de oficinas, el aire recircula constantemente a través de conductos cargándose de partículas perjudiciales para nuestra salud y bienestar.

Sin embargo, el síndrome del edificio enfermo no es un problema exclusivo de edificios cerrados a cal y canto. También se han dado casos en otros inmuebles con buena ventilación. En términos generales, la Organización Mundial de la Salud (OMS) estima que aproximadamente el 30 por ciento de las construcciones modernas que nos rodean pueden provocar este síndrome en sus ocupantes.

Síntomas del síndrome del edificio enfermo

Las molestias más frecuentes causadas por los edificios enfermos tienen que ver con las vías respiratorias, pero el catálogo de síntomas es muy variado. De hecho, no es extraño padecer varios de ellos a la vez. Las manifestaciones más habituales son:

  • Síntomas nasales: como irritación de la nariz, mucosidad abundante, sequedad nasal, congestión, trastorno del olfato o tos.
  • Molestias oculares: en este caso, los síntomas son la irritación, cansancio, escozor y enrojecimiento ocular.
  • Dolores de garganta: igualmente, en ocasiones origina irritación, sequedad, ronquera, inflamación o enrojecimiento de la garganta.
  • Alteraciones cutáneas: de nuevo, la irritación y los escozores en la piel pueden ser consecuencia del síndrome del edificio enfermo.
  • Otras manifestaciones son dolores de cabeza, náuseas, vértigos, fatiga mental o somnolencia, dificultades para concentrarse y alergias.

Normalmente, al abandonar el edificio en cuestión o al cabo de unos días estos síntomas suelen desaparecer o aminorarse.

Otro día hablaremos de la llamada Lipodistrofia o Lipoatrofia semicircular y el Edificio enfermo.

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¿Qué me pasa doctor?
Dámaso Escribano 20-04-2016 | 6:12 | 0

Millones de potenciales pacientes, algunos solo son curiosos, acuden a diario a su consulta, la cual está abierta mañana y noche, no te hace esperar, no tiene mala cara, ni buena, te contesta solo a lo que le preguntas y a veces no se hace comprender bien del todo, el Dr. Google, es el médico más famoso del mundo, su consulta la más exitosa.

Tal vez necesites contarle las cosas además de con calma con mucha precisión, darle bien tus síntomas, tus quejas, incluso seguro que admite que le muestres alguna foto, de alguna mancha, o incluso de alguna radiografía y él podrá compararla con las millones que tiene en su gran base de datos.

El Dr. Google aunque no ha hecho la carrera de Medicina, ni siquiera ha pasado exámenes de cualificación, es un auténtico gurú y tú el paciente más fiel.

Todos hemos oído hablar a amigos y conocidos de las personas hipocondriacas, en las consultas reales en el día a día de nuestra práctica médica, nos los topamos con cierta frecuencia.

Con seguridad que ellos y muchos otros curiosos o “quasi” hipocondriacos, antes de ir a su médico,  ya han consultado al Dr, Google, la información recibida, escueta, a veces dramática, suele aumentar su grado de incertidumbre e inseguridad.

Los así llamados cibercondriacos, creen que esta información es la buena, incluso a veces la única, sin reparar que este “ doctor” ni conoce sus antecedentes, su historial previo, sus múltiples factores concomitantes que agravan o mitigan cualquier problema de salud.

Es humano a tener miedo de forma inconsciente a padecer una enfermedad grave, pero cuando ocurra recordemos “Los hombres conocen antes la necesidad de curar sus enfermedades que sus errores” (Benjamín Franklin)

Finalmente y parece de sentido común , si siente algún problema en relación con su salud, debe consultar a un profesional, quien seguro le aconsejará lo más adecuado, recuerde que el ejercicio de la medicina no debe banalizarse, requiere conocimientos, actualización, entrenamiento, experiencia y altas dosis de ética profesional.

Y en lo posible dentro de lo que de usted dependa prevéngase de las enfermedades, practicando hábitos saludables.

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Eliminar olores puede generar problemas de salud y contaminar el ambiente
Dámaso Escribano 15-04-2016 | 8:07 | 0

Productos para el hogar llenos de aditivos que incluyen fragancias son perjudiciales para la salud y el medio ambiente.
Oler a limpio, la no presencia de bacterias se han vuelto obsesiones colectivas. Consecuencias del bombo de la comercialización de productos para el hogar, que están lejos de ser una solución para el medio ambiente limpio y saludable. Una encuesta de 60 millones de consumidores, publicado en Francia habla de la inutilidad de bactericidas, conservantes y otras fragancias en los productos más comunes de la casa. Sustancias que pueden ser alergénicas, irritantes, corrosivos y / o peligrosos para el medio ambiente y la salud y que no mejoran su eficiencia.

“Lo limpio no huele”

El marketing olfativo ha logrado cambiar el inconsciente colectivo. Para una gran mayoría de la población, el característico olor del olor químico se convirtió  equivalente a  productos para el hogar. Una multitud de desodorantes creció: “Sin embargo, la limpieza no huele,” dice la Dra. Suzanne Déoux, directora de la oficina de los estudios Médieco empresa de ingeniería y construcción de la salud.
Se ha establecido casi un efecto pavloviano . “En un cuarto de juegos si no huele el desinfectante  de pino, los padres pondrían en duda la eficacia de los productos de limpieza y el bienestar de sus hijos”- Debe ocurrir, un gran cambio cultural dice ella. Lo cual se antoja  difícil porque el  olfato está estrechamente ligado a las emociones.
Sin embargo, el  cambio de hábitos parece esencial para los resultados de los estudios de la contaminación del aire. “Con el tipo de productos que se utilizan en un hogar que denuncia la investigación de 60 millones de consumidores, hay siete veces más compuestos orgánicos volátiles irritantes y alérgenos en el aire”, dice Suzanne Déoux.

Limoneno (responsable del olor a limón) y alfa-pineno (olor a pino) son parte de estas moléculas volátiles. Pudiendo en la exposición repetida,  producir broncoespasmo (reducción del diámetro de los bronquios semejante a un ataque de asma) y promover las alergias en los sujetos predispuestos.

Fobia innecesaria a las bacterias

El marketing también puede desarrollar una  la ola de fobia a los gérmenes utilizando consignas cada vez más alarmistas. 60 millones de consumidores recordaron que la Agencia Nacional de Seguridad de la Salud no considera a los  detergentes bactericidas útiles para el uso doméstico.
Déoux Suzanne explica que un simple  detergente es suficiente para limpiar eficazmente sla casa. Este tipo de producto contiene una molécula tensioactiva que quita la suciedad y se suspende en agua y elimina la suciedad y el 90% de las bacterias, que luego se eliminan por aclarado. Sin embargo, no hay necesidad de bactericidas, es decir productos para matar las bacterias como antibacterianos y blanqueadores ” Hay que dejar de usar la lejía, incluso en el baño. esto va a evitar la muerte de las bacterias beneficiosas en las plantas de tratamiento de aguas residuales “, dice Suzanne Deoux.

Eliminar todas las bacterias es perjudicial. Esto promueve el desarrollo de las bacterias más resistentes y la aparición de alergias. Ludivine Ferrer, portavoz de la Asociación de Salud de medio ambiente, dijo que los resultados de un estudio publicado en Science en 2015: “Los niños en las granjas estadounidenses son mucho menos alérgicos que los niños que viven en hogares desinfectados.” Comportamientos como  ventilar el interior, limpiar con un detergente simple y lavarse las manos para prevenir la transmisión de bacterias parece ser un compromiso suficiente.

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11 de Abril, día mundial del Parkinson
Dámaso Escribano 14-04-2016 | 8:09 | 0

Dia Mundial del Parkinson 

No es párkinson todo lo que tiembla ni todo temblor es párkinson. Jaume Kulisevsky, neurólogo y especialista en esta enfermedad (y su temblor), refuta con esta simple frase algunos de los mitos que existen en torno y a los síntomas y la evolución de esta dolencia. Con motivo del Día Mundial del Parkinson, que se celebra este lunes, Kulisevsky, director del instituto de investigación del hospital de Sant Pau de Barcelona, ha explicado que “muchas de las creencias son parcialmente ciertas, pero otras, directamente, no corresponden a la realidad médica”.

El párkinson es la segunda enfermedad neurodegenerativa que tiene más incidencia en la población mundial después del Alzheimer. En España afecta a unas 160.000 personas. Pese a que gran parte de la población asocia el párkinson con el temblor del cuerpo, Kulisevsky ha matizado que “hay muchos afectados que no tienen este síntoma y que nunca lo tendrán”, un hecho que dificulta el diagnóstico. A la vez, otras personas “tienen el síntoma pero no sufren esta enfermedad, sino otra benigna llamada temblor esencial”.

La mayoría de los casos se producen en la población de más de 65 años, pero no se puede afirmar que sea una enfermedad exclusiva de la gente mayor: el 15 % de los enfermos diagnosticados tiene entre 45 y 65 años, mientras que otro 15 % es menor de 45 años. “La probabilidad de sufrir párkinson aumenta con la edad, sobre todo a partir de entre los 60 y 65 años”, ha apuntado el investigador, que también es profesor de Ciencias de la Salud de la Universitat Oberta de Catatunya (UOC).

Por otro lado, Kulisevsky ha revelado que, en contra de la creencia generalizada de que la genética no influye en el párkinson, “ya se han identificado al menos 18 genes con mutaciones causantes de la enfermedad, aunque causan una minoría de los casos” y, además, ha añadido que cuando la enfermedad aparece en gente joven se puede relacionar, con gran probabilidad, a causas genéticas.

Existe desconocimiento sobre la causa de la afección, pero “todo apunta a una combinación entre la predisposición genética y las causas ambientales, como el estilo de vida, la alimentación o la exposición a determinados tóxicos, entre otros”.

Por el contrario, personas que sufren patologías parecidas al párkinson, denominadas parkinsonismos, “pueden tener un riesgo mayor de sufrir un rápido deterioro físico porque no responden del mismo modo a los medicamentos”, y ha recordado que “el párkinson es una enfermedad crónica, pero no mortal”.

Kulisevsky ha confirmado que los afectados por párkinson pueden sufrir depresión, causada sobre todo por falta de dopamina, un neurotransmisor que interviene en el mantenimiento del ánimo, y, concretamente, “un 50 % de los afectados tiene una depresión asociada”.

De hecho, en muchas ocasiones la enfermedad empieza con un trastorno del ánimo y es la propia depresión la que provoca lentitud motora y mental, aunque el tipo de depresión que se produce, denominada distimia, mejora considerablemente con los fármacos a diferencia de la que conlleva síntomas psicóticos.

Algunos de los factores que ayudan a combatir la depresión y los trastornos cognitivos, tanto en los afectados por párkinson como en el resto de población, son la actividad mental y el ejercicio físico, ya que retrasan la aparición de la enfermedad.

Los pacientes de párkinson actualmente “conviven y envejecen con su enfermedad con una excelente calidad de vida durante muchos años, incluso décadas” en la mayoría de los casos, gracias a la amplia oferta de terapias disponibles, según ha explicado el doctor José Obeso, director del Centro Integral en Neurociencias.

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Preparación de nuestra muerte, un acto de la vida difícil pero esencial
Dámaso Escribano 09-04-2016 | 10:04 | 0

Tratar de definir los elementos necesarios para tener una “buena muerte”, en un trabajo realiuzado los médicos estadounidenses observaron que los pacientes, familiares y cuidadores no siempre están de acuerdo.

Para saber acerca de la  “buena muerte” Un equipo de la Facultad de Medicina de San Diego (EE.UU.) exploró el tema en la revista American Journal of Geriatric Psychiatry.

Existen pocos estudios específicamente definidos, en lugar de conceptualizar, lo que es una buena muerte, realizados desde la perspectiva de  pacientes, familiares y cuidadores escriben los investigadores estadounidenses dirigidos por Dilip Jeste, profesor emérito de psiquiatría y neurología y director el Instituto para la investigación sobre el envejecimiento Sam y Rose Stein.“No hay un estándar de morir bien ”

Los autores analizaron 36 estudios que intentaron definir como  una muerte “éxito”, según los pacientes, y también de acuerdo a los familiares y / o cuidadores. “Esta es la primera vez  que datos de todas las partes implicadas están reunidos”, explica el profesor Jeste.

Once temas centrales fueron identificadas en concepto “el éxito de su muerte”: Dominios de conducta (cómo, dónde, con quien), manejo del dolor, el bienestar emocional, teniendo en cuenta la familia (si está presente,  si acepta la muerte, al no ser un encargado), la dignidad del paciente, sentido de logro (habiendo vivido bien, decir adiós teniendo en cuenta las necesidades religiosas o espirituales , tratamiento de control (sensación de que todo lo que se ha intentado, la eutanasia o ayuda a morir), calidad de vida, las relaciones con el equipo de atención médica, y varios temas (con la preocupación por esencia muy personal como el respeto de la cultura el paciente o la presencia de la mascota).

Cuando nos fijamos en todas las respuestas, independientemente del estado de los encuestados, se mencionan con mayor frecuencia los tres primeros temas (94%, 81% y 64% de los encuestados). Pero las preocupaciones varían, señalan los autores.

En  los pacientes son las cuestiones religiosas o espirituales las que más recuerdan  (65% contra 50% en las familias).

Los familiares valoran la sensación de haber completado su vida, calidad de vida, la dignidad y la presencia de la familia con más frecuencia que los propios pacientes (estos temas fueron mencionados por el 70% y el 80% de los familiares, pero en un 35 % a 55% de los pacientes). Como cuidadores, complementan (pero en menor medida) las  preocupaciones específicas, como por ejemplo si el paciente muere en paz y sin molestar a los demás, o si el final se produce cuando el equipo está ahí para manejar ese momento en particular.

Morir es muy complicado, porque se refiere a varios elementos no siempre consistentes  dijo el profesor Donatien Mallet, director de la unidad de cuidados paliativos de Luynes del Hospital Universitario de Tours y Doctor en Filosofía Práctica.

Debe importar conciliar las exigencias de la sociedad, las del paciente, y lo que los cuidadores pueden o no pueden hacer.

“La sociedad demanda una muerte sin dolor, medicalizada, y respeta la voluntad del paciente”, dice el doctor. Sin embargo, no existe un estándar de morir bien, insiste, no se fía de los discursos tranquilizadores: “Un paciente de 25 años con cáncer que muere gritando, sería bastante aceptable!”

Entre otras situaciones complejas, cuando el paciente se encuentra en una fase avanzada, postrado en la cama, y ​​no se comunica o se hace muy poco, pero él no se muere. La familia está a menudo perturbada y nos pide que se acelere la muerte sin contar siempre con la comprensión de lo que vive el paciente. Es por esto que tenemos que hablar con él antes de que lleguen las complicaciones, y es una de las tareas de los servicios de cuidados paliativos “.

En conclusión de su estudio, los investigadores estadounidenses sugieren que se puede y debe  gestionar sistemáticamente la cuestión con los mayores. Este es el significado de la Ley de 2 de febrero de 2016, que da al médico la misión de guiar a sus pacientes por escrito las instrucciones anticipadas. Pero esta compleja tarea requiere tiempo y habilidad, señala el profesor Mallet, quien lamenta que el Parlamento haya dado una misión tan compleja a los  médicos sin darles armas.

Sobre todo porque los pacientes suelen ser “marcados por la ambivalencia, observa el especialista en cuidados paliativos. Están en un viaje diario, no un programa de morir. Cuando está enfermo, es muy difícil saber de antemano lo que puede tolerar o no “. Imaginar el sufrimiento y la muerte es fácil. Ponerle cara es otra cuestión.

 

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