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La etapa del ‘estirón’ es el mejor momento para realizar una ortodoncia
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Dámaso Escribano | 03-03-2017 | 19:57

Los tratamientos dependen de la edad.

La etapa del ‘estirón’, que suele ocurrir entre los 12 y 13 años y se suele prolongar durante nueve meses, es el momento más idóneo para realizar una ortodoncia a los niños.

“La infancia es el momento clave para actuar si hay problema en el recambio de los dientes o una mala oclusión entre los dientes superiores y los inferiores. Un diagnóstico temprano puede evitar tener que realizar tratamientos completos de ortodoncia o cirugía ortognática en el futuro”, ha comentado la responsable de la Dirección Asistencial de Sanitas Dental, Patricia Zubeldia.

Por ello, la experta ha destacado la importancia de que los niños realicen las revisiones necesarias, dos al año, para evitar problemas futuros y para iniciar el tratamiento en el momento adecuado. Además, ha recordado que el especialista puede predecir su inicio mediante la medición de la edad ósea a través de una radiografía de la zona cervical.

“A partir de los siete u ocho años, los dientes incisivos superiores e inferiores ya son los definitivos o están erupcionando, por lo que resulta más sencillo realizar un diagnóstico precoz de posibles alteraciones del crecimiento óseo”, ha añadido Zubeldia.

Ahora bien, los tratamientos varían en cuanto a tipología y características y dependen de la edad del niño. Así, a los siete años se puede iniciar una ortodoncia con aparatos removibles, de quita y pon, con la que se pueden corregir problemas como la mordida cruzada posterior o el estrechamiento posterior.

Por otro lado, para comenzar un tratamiento con aparatos fijos o brackets el niño tiene que haber concluido la sustitución de todos los dientes de leche. Este tipo de aparato se utiliza para controlar el desplazamiento de los dientes hasta lograr una oclusión perfecta.

Por lo general, la duración de los tratamientos que se inician a una edad precoz suele ser de entre 12 y 18 meses. “Los niños que usen aparato deben extremar las medidas de higiene. Sobre todo, en aparatos fijos, es recomendable cepillar los dientes siempre después de comer ya que la retención de restos de comida y placa es mucho mayor. Y para los removibles, deben cepillarse los dientes antes de colocarlo y después de retirarlo. Además antes de colocarlo en boca y para mantenerlo limpio, hay que cepillarlo con agua y un cepillo de uñas con jabón neutro”, ha zanjado Zubeldia.