El Comercio
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Videojuegos, cerebro y habilidades visuespaciales.
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Dámaso Escribano | 31-07-2017 | 10:24

Jugar a videojuegos provoca cambios estructurales en el cerebro, con el aumento del tamaño de algunas regiones y cambios funcionales, como la activación de regiones responsables de la atención y de las habilidades visuoespaciales, según un estudio que ha elaborado el equipo de investigadores Marc Palaus, Elena Muñoz, Raquel Viejo y Diego Redolar de la Universidad Oberta de Catalunya (UOC).

“Las partes del cerebro responsables de la atención funcionan en los jugadores de manera más eficiente, ya que necesitan menos videojuegosactivación para mantenerse concentrados en tareas exigentes”, ha explicado Palaus.

El estudio, que ha sido publicado en la revista “Frontiers in Human Neuroscience”, ha recogido 116 estudios de investigación internacionales que muestran que jugar a videojuegos mejora los diferentes tipos de atención, incluidas la sostenida y la selectiva.

Además, la exposición a los videojuegos estimula la corteza prefrontal, la cual permite mejorar la memoria de trabajo, imprescindible para mantener y manipular de forma temporal la información necesaria para llevar a término acciones a corto plazo.

Tras revisar los distintos estudios basados en escáneres cerebrales se confirma un aumento de la velocidad en el procesamiento de la información entre los jugadores. Según ha señalado Palaus “Esto permite una mayor carga de trabajo cognitiva, y mejora su capacidad multitarea y su agilidad de reacción en situaciones bajo presión, tan necesarias hoy en día en los entornos laborales”.

Otra evidencia científica, recogida por Cognitive NeuroLab de los Estudios de Ciencias de la Salud de la UOC, es la optimización en las habilidades visuoespaciales. “Algunas regiones cerebrales, como el hipocampo derecho y regiones occipitoparietales, relacionadas con estas habilidades, muestran un aumento de volumen al experimentar con los videojuegos”, ha apuntado Redolar.

Por tanto, los jugadores adquieren más facilidad para representar, analizar y manipular objetos mentalmente. Por ejemplo, son capaces de orientarse en un entorno nuevo, interpretar un mapa, realizar operaciones de cálculo mental y estimar distancias entre objetos, entre otras acciones.