El Comercio
img
Genética común para la DM y la enfermedad cardiaca.
img
Dámaso Escribano | 13-09-2017 | 17:15

Los genes de riesgo de diabetes elevan el riesgo de cardiopatía, no a la inversa.

La diabetes tipo 2 (DM2) se ha convertido en una epidemia global que afecta a más de 380 millones de personas en todo el mundo; sin embargo, hay lagunas de conocimiento sobre la etiología de la diabetes tipo 2. La DM2 es también un factor de riesgo significativo para la enfermedad cardiaca coronaria (ECC), pero las vías biológicas que explican la conexión se han mantenido algo oscuras.

Ahora, en un gran análisis de datos genéticos, publicado el 28 de agosto de 2017 en “Nature Genetics”, un equipo, dirigido por investigadores de la Perelman School of Medicine at the University of Pennsylvania, en Estados Unidos, han examnado por primera vez qué causa la DM2 y han clarificado cómo la DM2 y la ECC –las dos enfermedades que son la principal causa de morbilidad y mortalidad global– están vinculadas.

Diabetes word in a DNA strand to illustrate the hereditary nature of the blood disease or disorder in biology

i

Examinando la información de la secuencia del genoma de más de 250.000 personas, los investigadores descubrieron por primera vez 16 nuevos factores de riesgo genéticos de diabetes y un nuevo factor de riesgo genético de ECC; proporcionando así nuevos conocimientos sobre los mecanismos de las dos enfermedades. Luego, mostraron que la mayoría de los sitios en el genoma que se sabe que están asociados con mayor riesgo de diabetes también se vinculan con mayor riesgo de cardiopatía coronaria.
Identificar estas variantes genéticas vinculadas tanto a la diabetes tipo 2 como al riesgo de cardiopatía coronaria, en principio, abre oportunidades para reducir el riesgo de ambas con un único fármaco –afirma el autor del estudio, Danish Saleheen, profesor asistente de Bioestadística y Epidemiología.
Desde una perspectiva de desarrollo farmacológico, tendría sentido centrarse en las vías que están más fuertemente vinculadas a ambas enfermedades”.
Los investigadores comenzaron examinando conjuntos de datos sobre el genoma en más de 250.000 personas, de ascendencia del sur de Asia, Asia oriental o europea. En esta gran muestra multiétnica, fueron capaces de confirmar la mayoría de los sitios conocidos de riesgo de diabetes en el genoma, donde las pequeñas variaciones de ADN se han vinculado con un riesgo de diabetes alterado, generalmente más alto, y descubrir 16 nuevos.
Los investigadores hallaron evidencia de que, en general, el vínculo genético entre las enfermedades parece funcionar en una dirección, de modo que los genes de riesgo para la diabetes tipo 2 tienen más probabilidades de estar asociados con un mayor riesgo de cardiopatía coronaria que al revés. Además, podría haber algunas vías donde la disminución farmacológica de una enfermedad aumenta el riesgo de la otra. Utilizando la evidencia de la genética humana, debería ser posible diseñar fármacos para la diabetes tipo 2 que tengan efectos beneficiosos o neutros sobre el riesgo de cardiopatía coronaria, sin embargo, es importante identificar las vías que disminuyen el riesgo de tipo 2 diabetes pero que elevan el riesgo de ECC”, dice Saleheen.
Los científicos también encontraron que las variantes genéticas relacionadas con la diabetes tienden a diferir en sus aparentes efectos sobre el riesgo de cardiopatía coronaria, dependiendo de sus mecanismos. Las variantes que incrementan la probabilidad de obesidad o presión arterial alta, por ejemplo, parecen aumentar el riesgo de cardiopatía coronaria con más fuerza que las variantes que alteran los niveles de insulina o glucosa. Los científicos descubrieron que las regiones genómicas implicadas como loci de doble-riesgo de diabetes-ECC incluyen los objetivos de algunos fármacos existentes. Uno de estos fármacos es icosapent, un componente de ácidos grasos omega-3 de algunos aceites de pescado, que reduce el colesterol y se vende en forma concentrada como un medicamento de venta con receta. Los loci de riesgo de doble efecto también incluyen la región que cubre el gen FABP4, que ya está siendo investigado por su potencial como diana para la diabetes y para la enfermedad cardiaca.