El Comercio
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Diferencias cerebrales en pacientes con TDAH detectadas mediante RNM
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Dámaso Escribano | 27-11-2017 | 11:36

Investigadores del West China Hospital West de la Universidad de Sichuan (China) han descubierto que la resonancia magnética puede servir para identificar a pacientes con trastorno por déficit de atención con hiperactividad (TDAH) y distinguir diferentes subtipos, según los resultados de un trabajo publicado en Radiology.

Esta enfermedad suele afectar a entre un 5 y 7% de niños y adolescentes, y los principales subtipos son los que se rnmasocian a problemas de atención, impulsividad e hiperactividad, o una combinación de ambas.

Aunque el diagnóstico clínico y la estratificación se suele hacer en función de los síntomas referidos, la psicorradiología se abre paso poco a poco como una herramienta prometedora para mejorar su diagnóstico, ya que combina el análisis de las imágenes obtenidas por métodos diagnósticos y las enfermedades neurológicas constatadas.

En ese sentido, también hay que tener en cuenta lo que se conoce como radiometría cerebral, mediante la obtención de una gran cantidad de información cuantitativa procedente de las imágenes digitales obtenidas que permite conocer las características de la enfermedad, lo que puede servir para acelerar la selección del tratamiento más adecuado en cada caso.

“El objetivo principal del presente estudio fue establecer modelos de clasificación que puedan ayudar al psiquiatra o al psicólogo clínico a diagnosticar y subtipificar el TDAH según las firmas radiomórficas pertinentes”, ha destacado Qiyong Gong, uno de los autores del estudio.

Estudiaron a 83 niños de 7 a 14 años recién diagnosticados y que nunca habían recibido tratamiento, entre los que había pacientes con el subtipo caracterizado por la falta de atención o por el combinado.

Compararon los resultados de las resonancias magnéticas cerebrales con los de un grupo control de 87 niños sanos y una edad similar, y lograron establecer firmas radiométricas relevantes de más de 3.100 características cuantitativas extraídas de la materia gris y blanca.

De este modo, no encontraron diferencias generales entre el TDAH y los controles en el volumen total del cerebro o el volumen total de materia gris y blanca. Sin embargo, las diferencias surgieron cuando los investigadores observaron regiones específicas dentro del cerebro.

Así, las alteraciones en la forma de tres regiones cerebrales (lóbulo temporal izquierdo, cuneus bilateral y áreas alrededor del surco central izquierdo) contribuyeron significativamente a distinguir el TDAH, en comparación con los niños del grupo control.

Asimismo, dentro de la población con TDAH las características involucradas en la red cerebral de forma predeterminada, que es una red de regiones cerebrales activas cuando un individuo no participa en una tarea específica, y la corteza insular, un área con diversas funciones relacionadas con la emoción, contribuyeron significativamente a discriminar entre ambos subtipos analizados.

En general, las firmas radiométricas permitieron la discriminación de los pacientes con TDAH y los niños sanos con un 74% de precisión, mientras que la diferenciación de un subtipo u otro logró realizarse con hasta un 80% de precisión.

“Este modelo de clasificación basado en imágenes podría ser un complemento objetivo para facilitar la toma de decisiones clínicas”, según Gong.

Los investigadores planean ahora reclutar a más pacientes con TDAH recién diagnosticados para validar los resultados y obtener más información sobre la clasificación basada en imágenes, al tiempo que pretenden aplicar este enfoque analítico a otros trastornos mentales o neurológicos para probar su viabilidad en la práctica clínica.