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Dámaso Escribano

El Fonendoscopio

España sale del Top Ten sanitario

Hay muchas maneras de entender y medir qué sistema sanitario es mejor. Por ejemplo, si se trata del más eficiente (en lo que destacan Singapur y Hong Kong), del que mejor ajusta los costes (el japonés), aunque también se pueden medir por su financiación (existen modelos muy diversos), por su cobertura y el acceso a las prestaciones (Islandia y Suiza están entre los mejores), por la calidad asistencial y la calidad percibida, etcétera. En España siempre hemos presumido de tener un buen sistema sanitario. Más aún: uno de los mejores. ¿Es esto cierto o sencillamente se trata de chovinismo desinformado?

Para responder a esanidadsta cuestión hemos indagado en los rankings y clasificaciones de sistemas sanitarios. Posiblemente el más riguroso y sistemático es el que se publica desde hace unos años en The Lancet. Se trata de un ranking realizado por el Institute for Health Metrics and Evaluation (Instituto de Métrica Sanitaria y Evaluación) de la Universidad de Washington. Este organismo mide la calidad de los sistemas sanitarios según sus resultados más importantes: las tasas de mortalidad por causas que no deberían ser fatales en presencia de una atención médica efectiva. Por tanto, se centra en resultados claros y medibles, que transmiten si realmente la atención sanitaria está siendo correcta. El estudio utiliza el Healthcare Access and Quality Index(Índice de Calidad y Acceso a la Atención Sanitaria), que mide si se abordan adecuadamente las patologías cuya mortalidad es evitable.

 En 2017 se publicaron los resultados del primer informe, realizado en base a los datos de los sistemas sanitarios de 195 países, recopilándose información desde 1990 hasta 2015. En total se evaluaron 32 causas de causas de muerte y factores de riesgo (estandarizadas en el Global Burden of Diseases, Injuries, and Risk Factors Studyo GBD). De acuerdo con el estudio, entre 1990 y 2015 casi todos los países mejoraron sus resultados en materia sanitaria. En la publicación en The Lancetde 2017, el sistema sanitario español se situaba dentro del Top Tenmundial. España obtenía la puntuación máxima en el abordaje del sarampión, tétanos, tosferina y difteria (enfermedades prevenibles mediante vacunación), así como una puntuación muy elevada en la atención de los problemas asociados a la maternidad y en las infecciones del tracto respiratorio superior. Las puntuaciones más bajas las obteníamos en el manejo de determinadas neoplasias, como el linfoma de Hodgkin y la leucemia.

España se colocaba, con una puntuación de 90 (máximo de 100) en el Healthcare Access and Quality Index, sólo tras Andorra, Islandia, Suiza, Suecia, Noruega, Australia y Finlandia. Era el primero entre los países con una población superior a 30 millones de personas (Australia tiene 24 millones), algo especialmente meritorio porque la organización y prestación de servicios sanitarios es más compleja en países de mayor tamaño. Tras España se situaban Países Bajos, Luxemburgo, Japón, Italia e Irlanda. Este extenso informe ha servido para recrearnos en nuestro sistema sanitario: al fin podíamos presumir de algo y nuestra sanidad se convertía así en el buque insignia del orgullo patrio.

Recientemente se ha publicado una continuación del estudio (Global Burden of Diseases, Injuries, and Risk Factors Study 2016), que actualiza y mejora el tratamiento de los datos. El GBD 2016 evalúa el acceso y la calidad de la atención sanitaria nuevamente a través del Healthcare Access and Quality Indexen 195 países, pero extendiendo el período de análisis hasta 2016. Se usaron las mismas 32 causas de muerte evitable, pero con indicadores más directos para mostrar la calidad de la atención sanitaria. Para determinar mejor cómo es el acceso y la calidad de la atención, se midieron la muertes específicas por cada causa, usándose los índices de mortalidad en función de la incidencia de cada cáncer en lugar de las tasas de mortalidad según el riesgo, midiendo mejor, de esta manera, el efecto de la atención sanitaria y del acceso a los recursos en la supervivencia del cáncer. Se usaron percentiles en una escala de 0-100, valorado como 0 el peor percentil observado entre 1990 y 2016, y como 100 el mejor.

En 2016, el mayor índice del Healthcare Access and Quality Indexlo obtuvo Islandia (puntuación de 97), seguida de Noruega, Suiza, Finlandia, Australia, Luxemburgo y Países Bajos. En los últimos lugares se sitúan República Centroafricana, Somalia y Guinea-Bissau. Respecto a los países grandes(con más de 30 millones de habitantes), el primero que aparece es Italia (puesto 9) y también destacan Japón (12) y Alemania (19). España aparece en el puesto 19, once posiciones más abajo que en 2015.

¿Por qué ya no estamos entre los primeros de la fila? Como otros países de nuestro entorno, seguimos siendo óptimos en el abordaje de las enfermedades infecciosas evitables y tratables (tuberculosos, infecciones urinarias, sarampión, tétanos, tosferina, difteria, etcétera). También alcanzamos buena puntuación en la atención de las afecciones maternas, de la diabetes (y de otras patologías crónicas) o en el tratamiento de la apendicitis y de las hernias. Sin embargo, en relación con otros países avanzados, las peores puntuaciones las obtenemos en la atención del cáncer, especialmente en determinados tipos potencialmente evitables o prevenibles: cáncer de piel (57 puntos), cáncer de cérvix (60), testicular (79), leucemia (82) y cáncer de mama (84) son algunos ejemplos. Tampoco puntuamos muy bien en los eventos adversos médicos (84). Pareciera que el buque insignia corre el riesgo de irse a la deriva.

El Healthcare Access and Quality Indexaporta mucha luz, tanto a nivel global como localmente. Si empezamos por lo general, el índice señala cómo se produjeron mejoras más rápidas entre los años 2000 y 2016 en muchos países del África subsahariana y del sudeste asiático, mientras que en varios países de América Latina y del resto del mundo se observa un estancamiento tras el destacado progreso producido entre 1990 y 2000. Es necesario seguir mejorando las políticas sanitarias de los países con menos recursos, destinándose la inversión a programas concretos de mejora de la atención sanitaria, tanto de enfermedades transmisibles como, si cabe aún más, de no transmisibles.

Respecto a lo local, la lectura es que no podemos relajarnos en ningún ámbito: vacunación, salud maternal, enfermedades crónicas, etcétera. Pero el mayor déficit se detecta en el cáncer: el estudio muestra que en España es preciso mejorar el acceso y la atención a determinadas neoplasias, muchas prevenibles. No se trata de estar en el Top Ten por una cuestión estética. Podemos quedarnos sin jugar el Mundial de Rusia y no pasa nada. Aquí se trata de mejorar el abordaje del cáncer a través de una adecuada planificación sanitaria para que vivamos más y mejor.

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Sobre el autor

Nací en Madrid en 1947 y ejercí profesionalmente como médico en Madrid, Hospital General de León , Instituto Nacional de Silicosis de Oviedo y Hospital de Jove en Gijón. Soy Doctor en Medicina, especialista en Medicina Interna y Neumologia, Master en Gestión Clínica por la Universidad de Oviedo, especialista en Medicina de Empresa. Durante la vida profesional he desarrollado práctica asistencial, docente y de gestión clínica, tengo múltiples publicaciones científicas editadas en libros y revistas de las especialidades médicas. En la actualidad estudio Antropología por la UNED y como afición soy librero de viejo librería online librosveaylea.com En el momento actual desempeño actividad privada en una consulta en Medicina Interna y Neumología, calle Aguado 29 ENTLO C Gijón. Teléfono 985 13 05 06 Vea y lea: libros seminuevos a precios viejos - Consulta médica del Dr. Dámaso Escribano

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