
Desde una nave espacial, Gijón se vería más o menos así ….

Desde una nave espacial, Gijón se vería más o menos así ….

Aquel día, mirando al mar lloré
al mismo tiempo que tachaba los días que nos separarían para siempre.
Nada es igual desde que te fuiste
y yo me siento morir
en medio de todas estas calles desiertas.

El propósito que lo guiaba no era imposible, aunque sí sobrenatural. Quería soñar un hombre: quería soñarlo con integridad minuciosa e imponerlo a la realidad. Ese proyecto mágico había agotado el espacio entero de su alma; si alguien le hubiera preguntado su propio nombre o cualquier rasgo de su vida anterior, no habría acertado a responder. Le convenía el templo inhabitado y despedazado, porque era un mínimo de mundo visible; la cercanía de los leñadores también, porque éstos se encargaban de subvenir a sus necesidades frugales. El arroz y las frutas de su tributo eran pábulo suficiente para su cuerpo, consagrado a la única tarea de dormir y soñar.
Ruinas Circulares – Borges

¿Cuanta gente habrá paseado en algún momento por el Muro?
¿Cuantas veces habremos coincidido paseando por el Muro a la vez sin nosotros saberlo?
¿Qué habrá sido de la gente que sale en esta foto? ….
Esta noche, en mi sueño, salí a pasear por el Muelle …. Las calles estaban desiertas y los bares cerrados.
Llegué andando hasta el rompeolas y me quedé allí un rato pensando en mis cosas.
Cuando me estaba yendo ya en dirección a mi casa, me giré y pude contemplar esta imagen.

Afuera sigue nevando y las calles lentamente,
se llenan de blanco.
Los árboles se encuentran tristes,
el viento hace que sus ramas
se muevan como si quisieran huir,
tratando de buscar abrigo.
La gente camina por aquellas tristes avenidas,
el viento sigue llorando.
Y yo a través de la ventana recuerdo y extraño tu presencia,
tus locuras, tus sonrisas, que junto a ti convertíamos esa fría nieve en brillantes estrellas que nos rodeaban al abrazarnos,
y tus besos que con uno solo bastaba para llenarme de calor.
Ha pasado mucho tiempo,
afuera sigue nevando,
cada trozo de nieve
lentamente cae hasta derretirse y mis labios extrañan tus besos.
Amor, vuelve pronto que tengo mucho frío.
Préstame tus brazos, los necesito para refugiarme cuando tengo miedo.
Nota: No sé quien escribió esta poesía …. la encontré escrita en una libreta antigua

Paseando por Cimadevilla encontré esta cara en la pared de una casa … ¿Te animas tú tambien a encontrarla?

Me gusta pasear sola por el Muro cuando llueven estrellas.
Durante esos paseos nunca voy escuchando música. Prefiero oir el ruido del mar, las conversaciones de la gente, el sonido de mis pasos …
Ojalá durante alguno de esos paseos te encuentre y así veamos juntos las estrellas caer.

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