El Comercio
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POLÍTICOS INVESTIGADOS
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Guillermo Díaz Bermejo | 02-08-2017 | 07:14| 0

No hace mucho tiempo, participando en una tertulia, pregunté al conferenciante invitado sobre las razones por las que, pese a toda la corrupción política que sufrimos, apenas haya sentencias condenatorias de políticos o banqueros corruptos. Sin duda, por su profesión, tuvo que ser políticamente correcto y se limitó a contestarme diciendo que el confiaba en la Administración de Justicia y en los Fiscales y que los que la han hecho, la terminarán pagando.

Yo sí confío en los Jueces y Fiscales a título personal, pero, por el contrario, en modo alguno puedo confiar en una Administración de Justicia que ante casos alarmantes de corrupción como los que tenemos, actúa con una lentitud exasperantemente (una justicia tan lenta no puede ser justicia), además de estar fuertemente politizada.  Tengo muchas razones para no confiar, razones que, a grandes rasgos, coinciden con lo que vienen denunciando algunas Asociaciones de Jueces y de Fiscales.

A nadie se le escapan las fuertes presiones y las continuadas interferencias del poder político sobre el poder judicial, tratando de controlar al Consejo General del Poder Judicial, al Fiscal General del Estado y al propio Tribunal Constitucional. Frente a los graves casos de corrupción que se produjeron en las filas de casi todos los partidos políticos, ni antes el gobierno del PSOE ni ahora el gobierno del PP, mostraron voluntad política para llegar a pactos y combatir la corrupción.

Desde el momento que, vía Presupuestos Generales del Estado, el poder político estrangula al poder judicial, no dotándolo de los medios personales y materiales que necesita, muy difícil lo va a tener cualquier juez al que le toque instruir un caso de corrupción complejo, para que, con las carencias que tiene en el juzgado, pueda actuar con celeridad y eficacia. En este momento, los juzgados son raudos y veloces para juzgar y condenar a un robagallinas, pero, cuando se trata de estos casos complejos de corrupción, se quedan bloqueados.

Tras todas las tramas corruptas que han ido apareciendo, en este momento tenemos a más de dos mil políticos investigados por corrupción y pese a que hay innumerables casos complejos en los despachos de los jueces, no se ha creado ni un solo nuevo juzgado de instrucción, no se han convocado plazas para nuevos jueces, las plantillas de personal se van reduciendo por mor de las jubilaciones y no se convocan nuevas oposiciones para, como mínimo, mantener la plantilla. Y si me refiero a los medios materiales, tengo que decir que, para instruir estos casos tan complejos del siglo XXI, los medios materiales con los que cuentan los juzgados son de principios del siglo XX.

Para paliar esta situación, todas las asociaciones de Jueces y Fiscales, sin excepción, así como los Letrados de la Administración de Justicia, trasladaron un manifiesto al Sr. Rajoy, pidiendo medidas concretas, pero, lamentablemente, no se ha hecho absolutamente nada. Y es precisamente por esta carencia de medios, por la que muchos políticos corruptos, con toda la ingeniería jurídico fiscal a su alcance, terminen eludiendo la acción de la justicia y la eluden, sencillamente, porque ellos tienen más medios que los propios juzgados, para escaparse de sus garras

En este momento, España está a la cola de la UE en número de jueces por habitante (solo Albania y Moldavia están por detrás de nosotros). Los Tribunales necesitan una policía judicial especializada en temas económicos y fiscales. Se necesita introducir reformas legislativas para evitar como ocurre ahora, que por las administraciones públicas circulen millones de euros sin control alguno. Se necesita modificar el Código Penal endureciendo las penas para los políticos corruptos, ya que resulta inadmisible que se soliciten dos años de prisión, multa e indemnización, para ese senegalés que vende Cds en los bares, que se le someta a un juicio rápido, mientras que muchos políticos corruptos, tras varios años de instrucción del procedimiento, se vayan de rositas a su casa saldando su condena con una pequeña multa.

Resulta igual de inadmisible que a toda velocidad, todo el peso de la ley caiga sobre una joven que ha resultado condenada a cinco años de prisión, porque encontró una cartera en la calle y utilizó una tarjeta de crédito que había en ella para comprarse productos en un supermercado por valor de 200€. Y entre tanto ocurre esto, cuando se trata de políticos y banqueros que materialmente roban fortunas, los asuntos se duermen en los tribunales, se pierden pruebas, prescriben delitos y aquí no pasa nada.

Como principio jurídico es cierto que todos somos iguales ante la ley, pero yo añado: menos los políticos y banqueros corruptos. Y añado también, el peso de la ley sólo cae raudo y veloz, sólo sobre los robagallinas.

En este momento, ante tanta corrupción como ha habido y hay, en casi 40 años de democracia, por la información que tengo, sólo cinco políticos han sido condenados por sentencia firme y han entrado en prisión para cumplir condena y, por supuesto, ninguno de ellos ha devuelvo lo robado, porque resultaron jurídicamente insolventes al no encontrarles propiedades en España, cuando, como es fácil pensar, sus fortunas quedaron guardadas en algún paraíso fiscal, fuera del alcance de los Tribunales españoles. Es cierto que hay 32 políticos en prisión preventiva, como Luis Bárcenas, Jaume Matas, Granados o Francisco González, pero más de dos mil siguen en la calle, en espera de que finalice la instrucción de sus procesos judiciales.

Con un nivel de corrupción política insoportable, es difícil de digerir que más de dos mil corruptos anden por ahí libres, porque los Tribunales, con todas sus carencias, se están moviendo con una lentitud y con una ineficacia que hace imposible una correcta administración de justicia.

En este estado de cosas y con el blindaje que les proporcionan esas carencias de los tribunales, a nadie le va a sorprender que los dirigentes políticos, haciendo alarde de un cinismo monumental, se limiten a mirarse al ombligo y decir: “yo no sé nada, yo no me enteré de nada, yo sólo me dedico a la política y las cuentas las llevan otros (como dijo el Sr. Rajoy hace unos días cuando compareció como testigo), o “que los jueces hagan su trabajo”.

Refiriéndome a esa declaración del Sr. Rajoy como testigo, yo no puedo confiar en un presidente de gobierno que sólo se dedicaba a la política y que, o por no haber vigilado convenientemente a sus cargos políticos, o por haberse equivocado estrepitosamente en su elección, haya generado tan alto nivel de corrupción en sus filas.  Tampoco puedo confiar en él desde el momento en que ha hecho caso omiso a las peticiones que le formularon Jueces y Fiscales. Igualmente, tampoco puedo confiar en un dirigente del PSOE que sólo tiene como objetivo político quitar del poder a Rajoy para instalarse el, pero que oculta todo lo pasado en las filas de su propio partido

Aún no he oído a ninguno de ellos, qué como primera providencia, hablen de un pacto de estado, para luchar contra la corrupción política, con acciones y medidas concretas. Tampoco he oído que ninguno de ellos hable de establecer medidas urgentes, para dotar a los Juzgados y Tribunales de medios materiales y personales suficientes para que puedan perseguir los delitos con eficacia.  Para ellos, lo importante no es esto. Su objetivo es llegar al poder y nada más. ¿es a estos a los que tenemos que votar? Qué pena.

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CONSECUENCIAS DE UNA MALA EDUCACIÓN
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Guillermo Díaz Bermejo | 25-07-2017 | 20:37| 0

Todos los días nos encontramos en los medios de comunicación, con noticias que nos informan del incremento de violaciones, abusos sexuales y maltrato, provocados por adolescentes, de maltrato a padres y abuelos por parte de chicos adolescentes, de altercados, lesiones graves e incluso asesinato, provocados por muchachos adolescentes. Y aunque con no menos gravedad, también solemos ver informaciones sobre comas etílicos en los botellones, juegos sexuales sin límite ni sentido, como es el caso del muelle o la ruleta. En definitiva, noticias que me llevan a pensar que vivimos un tiempo en el que, la actitud de bastantes adolescentes, es preocupante, por no decir grave, que se han perdido muchos de los valores que teníamos en generaciones anteriores y probablemente, esto se está produciendo como consecuencia de esa educación tan permisiva, que muchos llaman democrática o progresista y que, como estamos viendo, empieza a ser un total fracaso.

Los niños y los adolescentes, en gran medida son el reflejo de la sociedad que los educa. Y antes, los valores, los fundamentos de la convivencia y las normas básicas de la educación, se empezaban aplicando en el seno familiar, dejando a los profesores sólo la enseñanza digamos reglada. Ahora no ocurre así y las familias han delegado la educación de sus hijos en los profesores, qué a su vez, por mor de la nueva legislación educativa, han perdido su autoridad frente a los alumnos.

Antes, quizá porque los entornos familiares eran diferentes, en casa se imponían y se aplicaban unas normas de conducta ya desde que éramos niños. Al menos en lo que yo viví, en caso de conflicto, un buen azote, un pescozón, o una zapatilla voladora, eran la mejor terapia para frenar un conato de rebelión. Las cosas se ganaban con esfuerzo y los caprichos consentidos eran mínimos. Mis hijos recibieron las mismas terapias que antes se me habían aplicado a mí y que yo sepa, ahora que ellos mismos son padres, en modo alguno piensan que han sido maltratados. Cuando alguno de ellos me reclamaba la paga semanal yo le decía, vale, lávame el coche y una vez que lo tengas listo ya te la doy. O cuando otro llegaba a casa y contaba que el profe lo había castigado, mi mujer y yo le decíamos ¡algo habrás hecho! En cambio ahora, si un niño llega a casa dice que ha sido castigado, sus padres van raudos al colegio para echar la bronca al profesor.

Yo mismo he vivido de primera mano el episodio de una madre que pidió mi ayuda para redactar unas alegaciones contra una sanción que habían impuesto a su hijo de 14 años y que lo expulsaba del colegio durante ocho días. Ese buen niño, era el camorrista habitual en el patio del colegio, lo pillaron varias veces fumando porros y como gota que llenó el vaso, en una excursión colegial, con un martillo rompió una ventana del autobús. Frente a esta expulsión más que justificada, el argumento de la madre era que el chico era bueno y que el problema era de los profesores que no lo entendían.

Ahora, quizá porque los padres están más ocupados, o porque al trabajar fuera de casa, dejan a sus hijos al cuidado de una empleada del servicio doméstico, cuando están con sus hijos, para no contrariarlos, les dan todo lo que quieren y los llenan de caprichos. Cuando estos niños van creciendo, los padres tratan de comportarse como amigos y he ahí el problema. Los padres no tienen que ser los amigos de sus hijos. Los padres tienen que ser padres y ese azote puntual es una corrección moderada que hasta el Código Civil tiene regulado.

Son esos métodos de educación que consisten en dar a los hijos todos sus caprichos, llenándolos de juguetes, consolas y teléfonos móviles de última generación, los que están fabricando esos tiranos adolescentes que, como no se les entrenó a recibir un no o a conseguir las cosas con esfuerzo, crecen creyéndose con el derecho a pedir todo y con la obligación de los padres a dárselo. Es esto lo que está fabricando esa legión de tiranos adolescentes que terminan convirtiéndose en maltratadores de padres y abuelos, en maltratadores de sus parejas, en violadores y, en definitiva, en delincuentes.

Como yo igual estoy equivocado en mis apreciaciones, he leído un informe sobre el “estado crítico” de la educación, dado por el Defensor del Profesor en su informe anual. En ese informe se recoge que en la ESO (12 a 16 años) “existe una situación generalizada de falta de atención, desinterés, esfuerzo nulo, ausencia de claridad respecto a sus objetivos, tanto en sus estudios como en la vida. He visto también una investigación del departamento de Sociología de la Universidad de Salamanca que lleva el título muy ilustrativo de “juventud a la deriva” en el que se recoge que el 23% de los jóvenes españoles entre 14 y 18 años, admite haber cometido actos vandálicos, un 38% ha participado en peleas, un 30% conduce sin carnet, el 65% bebe alcohol habitualmente los fines de semana, un 28% que consume marihuana o hachís y un 4,4% que consume cocaína.

Creo que todo esto trae su origen en la mala educación de los adolescentes que han perdido la disciplina, la cultura del esfuerzo, el sacrificio y el trabajo bien hecho. Actualmente los adolescentes buscan los logros fáciles y cómodos, y si no apruebo ahora, ya aprobaré en otras convocatorias que no pasa nada. La filosofía que tienen hoy día es “quiero esto y lo quiero ahora”. Los buenos modales van desapareciendo, y de esos polvos tenemos estos lodos.

Además de esa mala educación en el seno familiar, nos encontramos con otras situaciones en su entorno que ayudan absolutamente nada. Tenemos algunos medios de comunicación con personajes públicos que se comportan de modo zafio y maleducado que no son el mejor ejemplo de juventud sana, pero que se terminan convirtiendo en un modelo de comportamiento de esa juventud. Tenemos unos adolescentes con unos teléfonos móviles de última generación que se mueven con total soltura en las redes sociales y que los propios padres no pueden controlar porque están obsoletos tecnológicamente. Pese a eso, los padres les compran esos móviles para no contrariarlos y sólo porque otros amigos los tienen y no acaban de entender que esas redes sociales son auténticas bombas de relojería y que es donde se inician los acosos sexuales, las provocaciones y los peligros de todo tipo. Les damos un arma que nosotros mismos no sabemos usar.

Yo no digo que todos los adolescentes sean así porque, por suerte, la gran mayoría se comportan de modo correcto, pero lo que no se puede olvidar es que se ha producido un gran salto y un fuerte crecimiento del número de tiranos adolescentes a los que sus padres permisivos, no los han sabido educar desde pequeños. Por ello, creo que es hora de que las autoridades educativas vuelvan a regular el sistema, propiciando la cultura del esfuerzo y la disciplina. Y también es hora de que los padres vuelvan a aplicar estos valores tradicionales que se han ido perdiendo día a día. Y si no lo hacen, los problemas seguirán creciendo y esto es una mala herencia para la sociedad del futuro.

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SALARIO SOCIAL
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Guillermo Díaz Bermejo | 18-07-2017 | 08:23| 0

Leo otra vez en el Diario el Comercio, una nueva información, que vuelve a incidir en los problemas que sigue generando la tramitación del salario social, por parte del Principado de Asturias. Siguen subsistiendo e incluso incrementándose las trabas burocráticas de todo tipo que existen para otorgar esta prestación. La propia Consejera Pilar Varela, sale a la palestra y dice que se han incrementado las plantillas de personal para agilizar los trámites, pero sorprendentemente, en vez de mejorar, la situación empeora aún más.

Para los que no lo conocen, he de decir de modo sintético, que el salario social es una prestación económica periódica, dirigida a personas que carezcan de recursos económicos suficientes para cubrir sus necesidades básicas y que se otorga exclusivamente a los fines alimenticios establecidos en el artículo 142 del Código Civil, indispensables para el sustento, habitación, vestido, asistencia médica, educación e instrucción alimentista.  El Principado de Asturias reguló esta prestación, mediante la Ley de Salario Social Básico, que tiene como objeto desarrollar el derecho fundamental de la persona, a los recursos y prestaciones suficientes para vivir de forma acorde con la dignidad humana. Esta Ley tiene su causa en la Carta de Derechos Fundamentales de la Unión Europea de 7 de diciembre de 2000, qué con el fin de combatir la exclusión social y la pobreza, proclama el reconocimiento del derecho «a una ayuda social y a una ayuda a la vivienda para garantizar una existencia digna a todos aquellos que no dispongan de recursos suficientes.

El problema es que, al igual que hicieron otras Comunidades, el Principado promulgó esta ley, pero la está incumpliendo de modo reiterado, envolviendo a los solicitantes en un entramado burocrático, que los lleva a que año y medio, dos e incluso más años después de haber presentado su solicitud, no puedan percibir la prestación a la que son acreedores. Por precepto legal, la resolución administrativa de las solicitudes, debe de hacerse en un plazo máximo de tres meses. Es por tanto más que evidente que la norma se infringe de modo manifiesto.

Conozco de primera mano la desidia de la Consejería de Bienestar Social, debido a las labores de asesoramiento que realizo como voluntario en una ONG, en la que, de modo frecuente, me entrevisto y ayudo a personas que llegan en busca de apoyo. Ayudando a esas personas, puedo ver las consecuencias de ese entramado administrativo que, en vez de simplificar el trámite, parece que lo que pretende es dilatarlo lo más posible. A título de ejemplo, una persona presenta solicitud de salario social el día 3 de Agosto de 2015. Han transcurrido casi dos años y aun no se ha dictado ninguna resolución. Ante esta situación, forzada por la reclamación continuada de la solicitante, quizá para quitarla del medio, en ventanilla le facilitan un documento de la Jefe de Negociado, donde se certifica que su solicitud tuvo entrada en la Consejería el 3 de Agosto de 2015, que se ha realizado una subsanación el 16 de Febrero de 2017 y que en estos momentos, no puede precisarse fecha probable de resolución del procedimiento. Otro ejemplo habitual es de una persona beneficiaria de la prestación y que encuentra un trabajo temporal de 3 meses. Debido a este contrato temporal, se le suspende la prestación. Transcurridos esos tres meses trabajando, vuelve a solicitarla y ¿qué ocurre entonces? Que tiene que esperar un año o más a que vuelvan a rehabilitársela y, lógicamente esto lo que provoca, es la desmotivación en esa persona para la búsqueda activa de empleo.

Yo a esto, lisa y llanamente, lo califico como una clara negligencia y una manifiesta dejación de funciones de la Administración del Principado de Asturias. Podríamos estar hablando incluso de un ilícito penal si tenemos en cuenta que nuestro Código Penal sanciona aquellas conductas que lesionan de forma grave los principios organizativos y la eficacia de actuación de la Administración Pública, que ha de actuar de acuerdo con los principios de eficacia, jerarquía y coordinación, con sometimiento expreso a la Ley y al Derecho. Nuestro Código Penal sanciona las conductas de las autoridades o funcionarios que vicien su eficacia o el cumplimiento de los fines que tienen asignados.

De nada me sirve que la actual Consejera, al igual que hizo la anterior, diga que va a tomar medidas para regularizar la situación de los más de 2000 expedientes que tienen atrasados o que va a incrementar las plantillas de personal, como según parece ha hecho. Tampoco me sirve de nada que se haya comprometido con el Parlamento asturiano para acabar con las listas de espera y tramitar las solicitudes en el plazo legal de tres meses. Al día de hoy las listas de espera siguen y la situación aún ha empeorado más.

Si de verdad se quieren eliminar las listas de espera, falta voluntad política para hacerlo. Se trata sencillamente de cumplir la ley ,al igual que tenemos que cumplirla todos los ciudadanos, ya que si no lo hiciéremos, el peso de la Administración caería sobre nosotros. ¿acaso es que el Principado tiene alguna bula para incumplir sus propias leyes?

Las personas que solicitan el salario social, no tienen ningún tipo de ingresos y dado el desamparo que sufren por la negligente gestión del Principado de Asturias, se ven obligadas a acudir a las ONGs para que les faciliten alimentos básicos y ropa de segunda mano y quedan en un manifiesto riesgo de exclusión social. Por ello, al igual que ya dije en otros artículos anteriores, si al Gobierno del Principado le queda algo de dignidad, debería de abandonar su actual pasividad y resolver el problema de modo inmediato. Se trata sólo de que apliquen la propia Ley que han dictado. Dejen a un lado las excusas, las justificaciones, las palabras huecas y pónganse manos a la obra.

Yo invitaría a la Consejera de Bienestar Social a que antes de subir a su coche oficial para que la lleve a su casa, haga el ejercicio de pararse un momento, para hablar con una de esas personas solicitantes del salario que no tienen nada, que le mire a los ojos, que oiga cuál es su situación y a partir de ahí, a ver si tiene coraje para seguir mirando para otro lado ante la penuria de esa gente. Recordaría también a esa Consejera, que los ciudadanos estamos obligados a cumplir la ley, pero, la Consejería también. Me duele tamaña indignidad política.

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AFÁN RECAUDATORIO
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Guillermo Díaz Bermejo | 12-07-2017 | 07:18| 0

Leo en el diario El Comercio del día 11 de Julio, que el Ayuntamiento de Oviedo planea instalar más radares y fotorojos para el control del tráfico en Oviedo. Sigue la noticia diciendo que actualmente, es en los radares de la rotonda de la Cruz Roja y de la Plaza de Castilla, donde más denuncias se formulan y donde se levantan más atestados por alcance de vehículos. Dice el Concejal responsable, que esto no tiene que ver con recaudar ya que el objetivo es la prevención y agilizar el tráfico.

Si como también se dice en esa noticia, la memoria de Seguridad Ciudadana de 2016, revela la tendencia a la baja de los accidentes, así como la ausencia de atropellos mortales en los cuatro últimos años, qué sentido tiene que se pretenda instalar más radares y más fotorojos,si no es para meter la mano en el bolsillo de los incautos conductores y con ello mejorar su voracidad recaudatoria.

A la vista de los datos que reflejan los presupuestos municipales de los últimos años, se ha pasado de 3 millones euros previstos para multas en los presupuestos de 2012, a 4,1 millones en 2013 y a 6 millones en los presupuestos definidos para 2016. Ni más ni menos se ha incrementado el presupuesto en un 100%  respecto al que había hace cuatro años. ¿acaso en el Ayuntamiento de Oviedo se cree que los conductores de Oviedo, afectados por algún virus maligno, de repente nos hemos vuelto locos y nos comportamos como unos irresponsables al volante? Todo un contrasentido a la vista de la reducción de los accidentes que ellos mismos recogen en su memoria.

Qué sentido tiene que se pretenda instalar aún más radares y fotorojos, cuando estas cámaras que se activan inmediatamente a la puesta del semáforo en rojo, para capturar al infractor que, sólo tiene el escasísimo margen de 3 segundos que dura el ciclo ámbar, para frenar el vehículo antes de la línea de detención, aunque este frenazo tan brusco implique un alto peligro de colisión por alcance, como de hecho está ocurriendo, tal y como se recoge en la memoria de accidentes ocurridos en 2016 en las dos glorietas comentadas anteriormente.

Qué sentido tiene que se quiera instalar aún más de esas cámaras que no cumplen las normas UNE, que establecen determinados procedimientos para la gestión del tráfico. Que se explique la ilegalidad de las multas de las cámaras instaladas en las calles peatonales, aun cuando se ha apresurado a publicar a toda prisa, una ordenanza que las maquille, tras el varapalo que les ha dado el Defensor del Pueblo. O que se explique por qué en el famoso bulevar de la Y, donde no hay ningún problema de seguridad vial, se ha instalado una cámara que ya ha sido declarada ilegal por los Tribunales por no cumplir las normas técnicas, algo que explícitamente ya ha reconocido el propio concejal del ramo.

El Ayuntamiento de Oviedo ya no tiene suficiente con recaudar más de 11,2 millones de euros con el Impuesto de Vehículos de Tracción Mecánica, y con los 2,8 millones de estacionamiento en las zonas azules o con el millón de tasas de retirada de vehículos con la grúa. Necesita recaudar más y qué cosa más fácil que instalar radares y cámaras para pillar al conductor. No se necesitan Policías Locales que vigilen. Basta con estos equipos y con un sistema informático que de modo automático inicia la instrucción del expediente sancionador. Y como además esto es un mero trámite administrativo que se realiza de modo mecánico, todo muy sencillo.

Resulta indignante que se pretendan instalar más fotorojos, aun cuando el Ayuntamiento sabe perfectamente que en los Juzgados de lo Contencioso Administrativo, este tipo de sanciones son declaradas nulas de pleno derecho, porque cuando el conductor agraviado recurre, se le niegan los medios de prueba que se exigen sobre controles metrológicos y de las instalaciones semafóricas que no cumplen las necesarias normas UNE.  Resulta aún más indignante cuando hasta el propio Tribunal Supremo se ha pronunciado sobre la ilegalidad de estas sanciones. Pero, aun así, como el Ayuntamiento sabe que el conductor pillado, no va a recurrir a los Tribunales, porque además de quedar privado del 50% de la reducción de la sanción, tendrá que pagar los honorarios de un Abogado que lleve el asunto al Juzgado y esto va a representar bastante dinero, se limita a rechazar las alegaciones, a denegar todas las pruebas metrológicas que legalmente son exigidas y hala, a recaudar que es de lo que se trata. Y para esto, aunque sean ilegales, qué mejor que instalar mas cámaras.

Es indignante que cuando un ciudadano, como yo he hecho, recurre al Juzgado de lo Contencioso y obtiene sentencia favorable, en vez de esperar a que se le devuelva de oficio el importe de la multa que pagó, se ve obligado a continuar con laboriosos trámites para aportar sentencia, justificantes bancarios de ser titular de cuenta corriente, y otras zarandajas, para conseguir que se le devuelta el importe pagado indebidamente. Pero es más indignante aun que, sólo un día después de que el Ayuntamiento notifique la resolución sancionadora, sin ni tan siquiera esperar a la firmeza de la resolución (una vez que se acaba el plazo de dos meses para recurrir a los Tribunales), el Ayuntamiento ya comunica a la Dirección General de Tráfico para que detraiga al conductor los 4 puntos de sanción. Claro, como sabe que nadie recurre, para qué esperar más. El Ayuntamiento debería de saber y sabe que esa comunicación precipitada a la Dirección General de Tráfico y que provoca en el historial del conductor sancionado que en sus antecedentes aparezca la pérdida de cuatro puntos (aun cuando después se ha visto obligado a cancelar), es un claro atentado contra el honor y que por eso el conductor tiene derecho a exigir al Ayuntamiento daños y perjuicios por su precipitación.

Por favor, en vez de tanto afán recaudatorio, por qué el Ayuntamiento no se dedica a lo verdaderamente importante que es velar de verdad por la seguridad del tráfico y por la movilidad circulatoria. Y si las arcas municipales necesitan dinero, caramba, no pretendan estrujar al conductor.  Y termino diciendo algo que creo que tiene mucho más calado que todo lo dicho hasta ahora: A la vista de la reiterada jurisprudencia existente, cuando el Concejal de Tráfico dicta una resolución sancionadora por ser pillado en estas cámaras, a sabiendas de que es ilegal, lisa y llanamente está incurriendo en un delito de prevaricación.

No entiendo por tanto que, pese a los pronunciamientos de los Tribunales, que declaran nulas de pleno derecho este tipo de sanciones, el Ayuntamiento de Oviedo pretenda seguir ampliando el número de cámaras y fotorojos, si no es para otra misión distinta a la de recaudar de modo fácil. Una cosa es velar por la seguridad del tráfico y la movilidad, y otra distinta es recaudar con unas armas que, además, son ilegales. Lamentable.

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ARRECOSTINAR EL CORZO
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Guillermo Díaz Bermejo | 10-07-2017 | 09:48| 0

Hoy voy a contar la historia de Pachu, un cazador que vivía en una alejada aldea asturiana.

Pachín, pese a que labraba la tierra y trabajaba sin parar, disponía de escasos recursos económicos y por eso, para alimentar mejor a su familia, cogía la escopeta y subía al monte a cazar. Tras caminar durante varias horas y arriesgarse con los peligros del monte, las garrapatas, víboras, frio o lluvia que calaba hasta los huesos, cuando tenía suerte y acechaba a un corzo o un venado, encaraba la escopeta y con su buena puntería lo abatía. Una vez abatida la pieza, la cargaba a sus espaldas y emprendía en largo camino de regreso a su casa, a donde llegaba exhausto.

Un buen día, Xuan, un vecino de Pachín, lo encontró sentado a la puerta de su casa, cabizbajo, desanimado y abatido. Al ver a Pachin en ese estado, totalmente impropio de alguien que era muy activo y alegre, le pregunta. ¿qué te pasa Pachu que te veo tan desanimado? ¡¡que qué me pasa!! Lo que me pasa es por culpa de la tonta de mi mujer. Tú sabes igual que yo, lo difícil que es cazar un corzo y lo complicado y agotador que es arrecostinarlo para traerlo a casa. Pues nada más llegar con el animal a la espalda y casi sin darme tiempo a descargarlo, aparece mi mujer con el cuchillo en la mano, corta el corzo en trozos y empieza a repartirlo entre todos los vecinos y familiares.  Esta pieza para Chucha, esta otra para Pili, estas costillas tan majas para mi hermana Luz. Los riñones, el hígado y otras vísceras para Maruxa que le gusta mucho la casquería. Total que al día siguiente, ya no hay nada de carne para comer y hala, el tonto de turno otra vez al monte a ver si vuelvo a cazar algo. Lo que pasa es que estoy harto y probablemente mañana ya me separo de mi mujer.

Xuan, el vecino le dijo entonces: Por qué no animas a tu mujer a que vaya contigo al monte a cazar. No le digas lo mal que lo pasas. Hablale sólo de lo bonito que es cazar. Pachu aceptó el consejo y convenció a su mujer para que lo acompañara. Ella, entusiasmada salió con su marido al monte. Al poco tiempo de camino, la falda larga, poco a poco fue desgarrándose con los bardiales del camino, la blusa quedó rota a girones al pasar por los zarzales y los zapatos se fueron rompiendo con las piedras puntiagudas del camino, hasta el extremo de que la hicieron sangrar en los dedos del pie. Empezó a lloviznar y el peinado le quedó tieso como un estropajo. Se le pegaron garrapatas, en las manos le salieron llagas por apoyarse en las piedras y hasta casi le da un infarto cuando casi pisa a una víbora.

Finalmente, tras tanto martirio, se encuentran con un corzo. Pachu se aproxima sigilosamente a la presa, encara la escopeta, dispara y abate al corzo. La mujer, tras ese disparo ya no cabía de júbilo pensando que todo el sufrimiento para llegar allí, había merecido la pena, pero no era así.

Pachu le dice, Hala Charito, carga el corzo en la espalda para que veas qué divertido es cazar.  Charito casi se desmaya. Pero, como ni tan siquiera se atrevía a protestar, tanto porque le faltaba el aliento, como porque no podía contradecir a su marido, arrecostinó el corzo e inició el camino hacia su casa. Llegó casi muerta, jadeante, con las piernas temblando y a punto de desmayarse. Al llegar a la puerta de casa soltó el animal y lo dejó en el suelo.

Inmediatamente, todos los vecinos y familiares salieron a felicitar a la pareja de cazadores, acostumbrados al reparto. Gritaban alegremente. ¡¡qué bien que ya habéis llegado!!. ¡¡vamos a repartir el corzo!!.  La mujer sentada en el banco que había al lado de la entrada de la casa, hizo un esfuerzo sobrehumano para levantar la cabeza y con los ojos inyectados de sangre miró a los vecinos y cogiendo aire gritó ¡¡al que toque este corzo lo mato!!. Fin del cuento.

La moraleja que quiero dejar de este cuanto es que, para valorar los sacrificios y el esfuerzo ajeno, antes tenemos que aprender a “arrecostinar el corzo”.  Siempre nos fijamos en esas personas que se han hecho a sí mismas, que han triunfado con sus empresas, que tienen mucho dinero y que gozan de muchas comodidades. Pero, en lo que no nos paramos es a pensar que antes de llegar a estas metas, tuvieron que arrecostinar muchos corzos a sus espaldas para llegar a ser lo que son hoy.

Por el contrario, hay otros, como ocurre en el cuento, que siempre se limitan a esperar a que llegue el amigo, el familiar o el conocido, con un corzo a cuestas para quedarse con uno de los trozos, sin importarles nada el esfuerzo que ha empleado la persona que lo cazó. Es momento de valorar aquello que se ha conseguido tras un arduo trabajo, con mucho sacrificio, sudor y hasta con lágrimas.  Es necesario que nuestra sociedad recupere la cultura del esfuerzo, ya que este es el único camino para desarrollar talento, para ser competitivo como persona y para conseguir una sociedad mejor. No hay nadie que haya triunfado y que no tenga sobre sus espaldas muchos corzos cargados y muchas horas de dedicación y trabajo.

De otra parte, el valor del esfuerzo debería ser algo que ocupe mucho espacio en la educación de nuestros hijos. Deberíamos de evitar la tendencia a darles caprichos para evitar que lloren y ceder ante sus peticiones y deberíamos de potenciar los valores del esfuerzo, la disciplina y el sacrificio, ya que con ello reduciríamos su capacidad de frustración y con este entrenamiento, los estaremos preparando para alcanzar los objetivos que se propongan en su vida. Por tanto, entrenémoslos para que arrecostinen su corzo en las espaldas.

 

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EL RIESGO DE LA BAJA NATALIDAD
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Guillermo Díaz Bermejo | 05-07-2017 | 09:10| 0

Conforme a los datos que recientemente publicó el Instituto Nacional de Estadística (INE) sobre el movimiento natural de población, en 2016 el número de nacimientos ha caído en España un alarmante 21,4%. El número de hijos por mujer está situado en 1,33, cifra esta que imposibilita la reposición de población, ya que como mínimo, para mantener el equilibrio, el número de hijos por pareja debería de ser de 2.  La situación, a mi juicio resulta muy preocupante, ya que las mujeres tienen menos hijos que nunca en España y en los dos últimos años ya mueren más personas de las que nacen. Si nos fijamos en los datos de Asturias, la situación es aún más grave y el pronóstico de futuro no es nada halagüeño.

El déficit de natalidad es un gran problema para Europa, pero lo es aún mayor para España y terriblemente grave para Asturias, ya que incide de modo muy directo en nuestra economía. Pese a esto, no parece que importe mucho a nuestros políticos, ya que, liados permanentemente en sus guerras palaciegas, no hacen absolutamente nada para aplicar medidas que permitan incentivar la natalidad.

Voy a poner dos claros ejemplos de cómo lo que no pudieron las guerras y las bombas, lo está consiguiendo ahora nuestro opulento estado del bienestar: Alemania que materialmente fue aniquilada y destruída por los bombardeos, viéndose obligada a defender sus últimas posiciones con niños armados, resurgió de sus cenizas y llegó a convertirse en la segunda potencia económica mundial. Lo mismo ocurrió en Japón que tras sufrir los dos únicos bombardeos nucleares de la historia, también resurgió de sus cenizas y pasó a ocupar el tercer puesto de las potencias económicas mundiales.

En este momento, estos dos países, al igual que España, están sufriendo una enorme crisis demográfica que terminará haciendo tambalear a su próspera economía actual. Es decir, lo que no pudieron las destructivas guerras, lo está consiguiendo ahora la próspera paz que está generando una caída brutal de la natalidad.

A estas alturas, ya es más que claro que la caída de población, está poniendo en riesgo el futuro de España, ya que, con una población más envejecida, el sistema de pensiones resulta inviable a todas luces y los costos sanitarios seguirán creciendo. Tendremos menos mano de obra productiva y la economía fracasará. Guste o no nos guste, lo cierto es que necesitaremos que nos llegue población de los países de mayor fertilidad, situados en su gran mayoría en la América latina y en Africa. Evidentemente, como ya estamos palpando, sus diferentes culturas desestabilizarán nuestras costumbres y tradiciones, ya que progresivamente se irán imponiendo las que traen de sus países de origen. Se producirá un importante mestizaje y seguro que se generarán conflictos.

Por tanto, si esto no nos gusta, no entiendo por qué nuestros gobernantes y los políticos en general, no ponen el foco en este grave problema, para evitar el desierto demográfico al que estamos abocados.  ¿Por qué no empiezan a alcanzar pactos para implantar medidas que faciliten el incremento de la natalidad? Por ejemplo, apoyando fiscalmente a las familias de más de dos hijos o facilitando a las mujeres la conciliación de su vida familiar y laboral.

Me parece muy bien que en España exista el matrimonio homosexual o que se apoye a los movimientos LGTB como el que se ha producido en Madrid la semana pasada. Lo que no me parece bien, es que no se haga absolutamente nada para que las parejas heterosexuales tengan más hijos, porque es aquí donde tenemos el grave problema. Esto, a mi juicio, sí es prioritario.

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LOS MERCADOS SON LOS CULPABLES
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Guillermo Díaz Bermejo | 01-07-2017 | 09:14| 0

Sí, claro. Todo el mundo lo sabe. La culpa de los problemas económicos que sufrimos, es de esos mercados que son como aves de rapiña, que acorralan a los estados, que hacen que la prima de riesgo se dispare, que ponen en peligro el euro y que en definitiva ponen en el abismo a nuestra estabilidad económica y financiera.

Bien, de acuerdo, pero ¿quiénes son esos mercados culpables? Pues es muy fácil de definir. Es ese enmarañado de entidades financieras, banqueros, tiburones financieros,  que compran, venden, negocian acciones, obligaciones, bonos, fondos de inversión, fondos de pensiones, mesas de dinero, etc. .etc. Estos mercados de capitales son unos enormes monstruos que especulan con millones de euros al día y por eso son los verdaderos culpables de los problemas financieros de los estados y por derivación, de los problemas de nuestras economías domésticas. Bueno, vale. Voy a aceptar tu opinión, pero ¿estás seguro de que la culpa es de los mercados? Es que verás, yo estoy convencido de que en este problema hay muchos culpables.

Mira, yo mismo soy culpable porque soy empleado de una entidad financiera y además de una sustanciosa nomina, me están dando una jugosa retribución variable de modo que, cuantas más operaciones haga y más beneficios consiga, más dinerito y más comisiones entrarán en mi bolsillo. Además, mejor que me espabile, no pregunte si esas inversiones que vendo son buenas o malas y me dedique a ganar dinero, porque si yo gano poco, igual es que tengo poca productividad y entonces puede que piensen en mandarme a mi casita con la carta de despido.

También tengo un hijo culpable, ya que tras finalizar su master empezó a trabajar en la división de inversiones de una gran gestora de fondos de pensiones. Como el chico es muy espabilado aprendió pronto y en este momento es uno de los artífices de que el fondo que gestiona esté obteniendo hoy, con la que está cayendo, una rentabilidad próxima al 7%. Me dice que lo que él hace es analizar lo que está pasando en los mercados y visto esto, decide donde invierte o desinvierte con el único objetivo de conseguir la mayor rentabilidad posible. Sus jefes, al igual que me ha pasado a mí, le dicen que se espabile que no se pregunte si lo que hace es ético o no, y que no baje la guardia, porque si los resultados de sus inversiones empiezan a flojear, tendrán que prescindir de sus servicios.

Mi segundo hijo, que es un mostruito de la informática, también es culpable porque está trabajando en otra entidad financiera y le han encargado el desarrollo de una compleja aplicación informática que permite escrutar minuto a minuto lo que está pasando en los mercados financieros del mundo de modo que, de modo automático, en cuestión de segundos, informa al inversor que la maneja, sobre las decisiones inversoras que han de adoptarse en cada momento. Este complejo sistema informático, facilita tanto las cosas que comprar, vender, invertir o desinvertir acá o allá, es como un juego de niños. Y, claro, como la informática no tiene alma, las decisiones se toman sin valoración alguna de los problemas éticos que estas operaciones puedan generar en los estados y por ende en los ciudadanos.

Pero, además de lo que pasa en mi familia también tengo amigos que son culpables. Tengo un amigo empresario que tiene unas fuertes puntas de tesorería que, como es lógico, las invierte para sacar el mayor provecho posible. Va a su asesor de inversiones y este le aconseja en cada momento qué es lo mejor y ojo que si el consejo no es bueno igual decide cambiar de asesor. Cuanta más rentabilidad mejor. Otro amigo mío, es muy previsor y tiene un buen plan de pensiones para preparar su jubilación. Como en los últimos años los rendimientos del fondo no eran buenos, ha cambió de gestora en dos ocasiones. Ahora está en otra gestora que le está dando una rentabilidad estupenda a medio plazo. Parece que la gestora actual está comprando deuda pública española que está dando una rentabilidad del 5,50% a 10 años. También hay otro amigo que tiene unos ahorrillos y como los depósitos a plazo le daban poco interés, decidió invertir en un fondo de inversión, fondo que eligió porque estaba dando una rentabilidad estupenda (parece que este fondo realiza sus inversiones comprando deuda pública de diferentes estados europeos.).

Pero, aun hay más culpables, claro, y probablemente grandes culpables. Esos grandes culpables son esos avaros banqueros, dueños del dinero, que toman decisiones financieras pensando única y exclusivamente en sus intereses personales, importándoles un comino si sus decisiones de inversión perjudican a estados, instituciones o particulares.

Para el final me reservo quizá a los máximos culpables del problema. Me refiero a los políticos. Estos politócratas que por encima de los intereses de los ciudadanos, persiguen sus propios intereses personales y de partido. Como en dinero es de todos o de nadie, gestionan la administración pública como auténticos despilfarradores. Gastan lo que no tienen y generan enormes déficits públicos. Tras estos despropósitos, como necesitan más dinero para colmar sus aspiraciones, recurren a sus amigos banqueros que les prestan todo el dinero que necesitan. Pero claro, estos, antes que amigos son banqueros, con mucho dinero y con muchos intereses inconfesables. Como consecuencia, le dicen al político toma el dinero y ya me devolverás el favor. Y el favor se devuelve lógicamente no adoptando decisiones políticas o legales que les puedan perjudicar.

Si estos politócratas tuvieran un poco de decencia, lo que harían, es gestionar bien la administración pública no gastando lo que no tienen y además de todo esto, promulgando la legislación necesaria para regular adecuadamente los mercados financieros, vigilarlos, controlarlos y corregir las desviaciones que se pudieren producir.

En este momento estamos metidos en una espiral en la que los políticos y los inversores son los culpables directos, pero sin olvidar que nosotros, los ciudadanos, también tenemos un alto tanto de culpa, bien sea como inversores de nuestros ahorros, o incluso como hipotecados hasta las cejas porque, pesando que esto es “jauja” también nos dedicamos a gastar lo que no teníamos o no podíamos pagar.

En fin, no hay mal que por bien no venga y tenemos que confiar que, metidos en este negro agujero, todos aprenderemos la lección y este sea el paso para salir a flote, que la economía se reactive y que el estado del bienestar no se desmorone. Quiero confiar en esto.

 

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CARTA ABIERTA A PEP GUARDIOLA
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Guillermo Díaz Bermejo | 13-06-2017 | 12:22| 1

Querido Pep: Rectifico. No voy a dirigirme a ti de modo tan cariñoso,  puesto que tras la lectura de tu manifiesto independentista, has perdido mi respeto. Para mí ya no eres querido y por tanto, me dirigiré a ti llamándote simplemente Pep.

Tiempo atrás, te admiré y te respeté por tu buen juego como centrocampista en el Fútbol Club Barcelona,  allá por los años 90. Te admiré también cuando jugabas en la selección española de fútbol en los juegos olímpicos del 92 donde se obtuvo la medalla de oro, o en el Mundial del 94 o la Eurocopa del 2000.

Seguí reconociendo tus méritos como entrenador del equipo azulgrana desde el año 2008 hasta el 2012, periodo en el que el equipo que entrenabas, consiguió 14 títulos, y entre ellos la Copa del Rey, el campeonato de la liga, la liga de campeones de la UEFA, la Supercopa de España, la Supercopa de la UEFA y la Copa Mundial de Clubes. Tuviste también el mérito de ser el primer entrenador de fútbol del mundo que consiguió seis títulos oficiales en un año. Por todos esos méritos fuiste nombrado mejor entrenador del año 2009 y 2011 y en 2010 fue galardonado con la Medalla de Oro de la Real Orden del Mérito deportivo, máxima distinción individual del deporte otorgada en España. Reconozco también tu buen trabajo como técnico del Bayern de Munich o del Mánchester.

Pero, en los últimos momentos de tu carrera futbolística, no todo fueron éxitos, ya que cuando jugabas en el Brescia italiano, fuiste acusado de dopaje con nandrolona y condenado en primera instancia a siete meses de cárcel y a 2000 euros de multa. Tras eso, probablemente, para poner distancia con el problema que tenías encima, te marchaste a jugar al Al-Ahili de Qatar, donde no hacías ningún asco a fotografiarte  y sacar pecho con los “democráticos” dirigentes de ese dictatorial país. Y a más abundamiento, el año pasado, como embajador ante la FIFA de Qatar, defendiste la organización del Mundial 2022 en ese autoritario y nada democrático estado árabe.

Dices ahora en tu manifiesto independentista, que el gobierno español menosprecia el apoyo a la independencia del 80% de la población. Y en este sentido tengo que decirte, o que no tienes ni puñetera idea de los datos estadísticos que maneja el propio gobierno catalán que sugieren exagerando los datos, sólo un 50%,  o que alguien de modo absolutamente mentiroso y tendencioso, te escribió el manifiesto para que tú lo leyeras como un papagayo. O, lo que pienso que es más probable, que has vendido tu imagen a los separatistas, aunque eso implique mentir descaradamente ante los ciudadanos.

Dices que los catalanes sois víctimas del Estado español que ha puesto en marcha una persecución política impropia de una democracia. Por supuesto que tienes derecho a defender un referéndum o lo que quieras, porque en este estado, que tu tildas de poco democrático, tienes todo el derecho a la libertad de expresión, algo que, evidentemente, nunca tendrías en ese país totalitario, con el que sacas pecho representando a Qatar ante la FIFA.

Creo Pep que leyendo ese manifiesto, has demostrado una incoherencia total, puesto que antes, parecía que no tenías ningún ramalazo independentista cuando vestías los colores de la selección española. Supongo además, que los vestirías con orgullo, porque de no ser así, tendría que definirte como farsante e incluso como un mercenario que vestía esa camiseta, sólo para cobrar las suculentas dietas que abonaba la selección.

Seguiste demostrando la más absoluta incoherencia, aceptando y recogiendo el galardón de la Medalla de Oro al mérito deportivo que te otorgó este poco democrático estado español. Antes sí te considerabas español para recoger esa honrosa distinción porque ibas a gusto en el machito, pero ahora reniegas de España.

Tengo que recordarte también que, como entrenaste al Bayer de Munich, por tu tiempo de trabajo allí, conocerías lo que pasaba y conocerías por tanto que el Tribunal Constitucional alemán, negó a Baviera un referéndum independentista.. ¿también el estado alemán es poco democrático?. Tengo que recordarte igualmente que este estado que tu tildas de poco democrático, es el que tienen que salir al auxilio de la Generalitat para pagar las deudas que tiene en la sanidad, o para proporcionar en los presupuestos del Estado unas ingentes cantidades para mejorar las infraestructuras públicas, que para sí quisieran otras Comunidades Autónomas.

Termino diciéndote Pep, que te has equivocado estrepitosamente vendiendo tu imagen al independentismo. Reconoce tu error, sé coherente con tus actos anteriores que aceptabas libremente y sigue dedicándote a entrenar a equipos de fútbol que es lo tuyo. Deja la política independentista para otros.

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OLIGOPOLIZACIÓN BANCARIA
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Guillermo Díaz Bermejo | 12-06-2017 | 07:19| 0

En España teníamos un centenar de bancos y cajas de ahorro operando en el mercado. Primero se produjo la desaparición de la banca pública  y después, tras la fuerte crisis económica del 2008, fueron desapareciendo  las Cajas de Ahorros, y sólo quedaron 14 bancos. Se empezaron a acentuar los problemas de financiación para los particulares y las pequeñas empresa, al reducirse el volumen de créditos, además de endurecerse las condiciones de concesión.  Paralelamente, los comportamientos comerciales de la banca, con los problemas de las preferentes, de las cláusulas suelo, de los productos comerciales de alto riesgo que vendieron las sucursales bancarias, terminaron provocando en el ciudadano, una gran desconfianza hacia las instituciones financieras.

El estrechamiento de los márgenes comerciales, los mayores requisitos de solvencia exigidos por el BCE, la competencia de las plataformas de internet y los riesgos derivados de la exposición al riesgo que alguno de los bancos tenía en la américa latina, empujaron a nuevas fusiones así como a la reducción drástica del número de sucursales bancarias.

Tanto analistas nacionales como internacionales venían anunciando nuevos procesos de fusiones bancarias, algo que, al día de hoy, ya es un hecho cierto. El número de bancos que operan en el mercado, se ha reducido a menos de diez, dándose la circunstancia además, que sólo los tres grandes bancos Santander, BBVA y Caixabank, superan con creces el 50% de cuota de mercado.  Esta fuerte concentración, sobrepasa unos umbrales que en otros países podrían considerarse muy preocupantes. De hecho, los cinco grandes bancos españoles, en la actualidad, alcanzan una cuota de mercado del 58%, concentración que supera con creces el 39% que tienen los ingleses o el 32% de los cinco grandes bancos alemanes.

Es evidente que a los grandes bancos, más que el mercado español en sí, les interesa un mercado global y esto, sin duda, nos lleva al grave riesgo de los “bancos sistémicos” debido a su gran tamaño y a sus fuertes conexiones con el sistema financiero mundial. Y por lo que estamos viendo en estos días, el riesgo sistémico sigue creciendo, tras la archiconocida venta del Banco Popular por un euro y que terminó engullido por el Banco de Santander. Estamos pues ante una clara oligopolización del mercado, que genera un gran peligro de poner el negocio bancario en manos de unas pocas grandes entidades financieras. El mismo BBVA reconoce en un informe que “la consolidación de entidades grandes lleva a un menor grado de competencia entre estas entidades de mayor tamaño”. Lo cierto es que este riesgo sistémico, concentrado en unos pocos bancos, puede representar un problema potencial de muy difícil pronóstico. Y esto es así porque, como cualquiera se puede imaginar, cuando menor sea el número de competidores existentes en el mercado, más fácil tendrán para llegar a una colusión de intereses que, a quien va a perjudicar, es a los clientes que resultarán perjudicados por bajas retribuciones del capital, comisiones bancarias de todo tipo y por reducción de sucursales bancarias.

A estos problemas de falta de competencia y de colusión, habrá que añadir los derivados de la brecha digital, asociada a la dificultad que muchos clientes tendremos para adaptarnos a los instrumentos tecnológicos que ofrecen los servicios bancarios. Máxime cuando con toda probabilidad, el big data y las aplicaciones móviles, terminarán fabricando una banca de proximidad virtual, que va a atender tanto a ese jubilado que no conoce las nuevas tecnologías y que necesita acudir a una oficina bancaria, como a ese cliente más evolucionado que va a realizar todas sus operaciones tanto por internet como por teléfono.

A mí me preocupa muchísimo la alta concentración bancaria que tenemos, que está creando bancos sistémicos y me preocupa no sólo por los efectos negativos que tiene por la falta de competencia, sino porque como algunos políticos dijeron, esos bancos son demasiado grandes para caer.  Yo les diría a esos políticos, que el gigante americano Lehman Brothers cayó estrepitosamente, al igual que en nuestro país cayó Bankia, que hubo de ser rescatada, costando un pastón a todos los ciudadanos españoles. Para complicar más las cosas, en estos últimos días se está hablando de Liberbank y de Unicaja que, tras la caída del Popular, están provocando la preocupación tanto de los inversores como de los clientes ya que, tras sus caídas reiteradas en bolsa están generando dudas sobre la salud de algunos de nuestros bancos.

En el 2008 se escuchaba “es demasiado grande para caer”. Y hoy, esos cinco grandes bancos, que eran demasiado grandes para fracasar, son aún más grandes. Como consecuencia, al concentrarse todo el negocio en unas pocas entidades, todo será más fácil, tanto para la colusión bancaria, como para que tanto el gobierno español como el Banco Central Europeo, tomen medidas fáciles de aplicar a unas pocas entidades. Creo que no es ciencia ficción si digo que, si se produjere otro colapso financiero, a la autoridad bancaria le resultaría facilísimo dirigir una orden a esos cinco grandes bancos para que, por ejemplo bloquearan todos o parte de los depósitos bancarios. Con muchas entidades operando, esto no sería tan fácil, ya que los clientes podrían moverse de una a otra, pero con unos pocos megabancos, unas pocas llamadas telefónicas serían suficientes para bloquear el sistema por completo. Creo que no es una historia de miedo sobre cosas que pueden suceder en el futuro. Esto ya ha sucedido en algún corralito financiero. Miedo me da la manifiesta oligopolización bancaria que se está creando.

 

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MATRIMONIOS DE CONVENIENCIA
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Guillermo Díaz Bermejo | 07-06-2017 | 11:10| 0

Normalmente, se llama matrimonio de conveniencia o de complacencia, a aquella unión matrimonial que se produce con formalidad  legal,  en la que los contrayentes prestan su consentimiento, pero de modo simulado, ya que internamente, en su mente, se sabe que la intención que se persigue no es un matrimonio legal, sino que, una de las partes va a conseguir mediante esa unión, ciertos beneficios jurídicos o económicos.  Este tipo de matrimonios de complacencia suele utilizarse para que, uno de los contrayentes obtenga determinados beneficios jurídicos en materia de nacionalidad o de extranjería, para obtener un permiso de residencia en España. Puede haber de por medio, como contraprestación, el pago de una suma de dinero.

Este tipo de matrimonios, digamos fraudulentos, que también suelen llamarse matrimonios blancos, debido a que no va a haber consumación carnal posterior, podrían ser declarados inválidos por nuestro Código Civil que en su artículo 45.1 dice que “no hay matrimonio sin consentimiento matrimonial”, Dice más adelante en el artículo 73.1 que el consentimiento matrimonial puede estar viciado siempre y cuando se encuentre afectado por error en la identidad o en las cualidades de la persona, así como en los casos de matrimonio contraído por coacción o miedo grave.

Desde la óptica penal, ha habido algunas sentencias que condenaron a prisión a los contrayentes, por haber  cometido un delito de falsedad. Pero, en este ámbito, nuestro Tribunal Supremo, en una sentencia del pasado mes de Abril, ha anulado la condena a dos años de prisión, a una pareja cuyo matrimonio había sido considerado de conveniencia por una Audiencia Provincial y ha recordado abiertamente que, conforme a la legislación española, este tipo de unión matrimonial no puede ser sancionado en el ámbito penal. Dice el Alto Tribunal que el matrimonio de conveniencia o complacencia no incurre en un delito penal si no hay ánimo de lucro, usurpación de estado civil o falsedad documental previa. Así pues, tras esta sentencia, la jurisdicción penal no tiene competencia para pronunciarse sobre la validez de un matrimonio.

La cuestión entonces es, si conforme a la legislación civil, sólo sería inválido por vicio en el consentimiento, el matrimonio celebrado con error en la identidad del contrayente, o en las cualidades de la persona, coacción grave o miedo,  ¿por qué tiene que ser fraudulento ese matrimonio que dos partes celebran de mutuo acuerdo, sin pago de dinero por medio, y que sólo tiene como objeto conseguir un interés, una ventaja o un beneficio jurídico?

Añado también que nuestro Código Civil permite casarse por poderes. Y en base a esto, es legal que una persona que por ejemplo reside en Sudamérica, se case con otra persona que vive en España, y aun cuando incluso, ni siquiera se han conocido íntimamente, ni han estado juntos físicamente, (la persona que reside en América no puede venir a España porque no tiene visado ni permiso de residencia), puedan casarse mediante un apoderado del contrayente americano que asiste a la ceremonia en España en representación del ausente. Celebrado el matrimonio por poder, la persona extranjera ya puede obtener el visado para encontrarse con su pareja en España.

La pregunta que me hago, es ¿Acaso no son de conveniencia todos y cada uno de los matrimonios que se celebran en España?  Es cierto que la gran parte de las parejas se casan  porque se quieren, porque están enamoradas y porque desean compartir su vida en común.  Pero no es menos cierto que aun con ausencia de amor, otras personas se casan simplemente porque buscan una estabilidad económica, o porque buscan una determinada promoción o prestigio social, un determinado estatus, vanidad, sexo cómodo, o sencillamente porque se sienten solos, son mayores y necesitan que alguien les cuide.

Hay un largo etcétera de conveniencias que nadie se cuestiona, que se dan como buenas, que son aceptadas socialmente sin reparo alguno, pero en cambio sí se cuestiona esa conveniencia del matrimonio que se contrae para que uno de los conyugues obtenga el beneficio de un permiso de residencia en España. ¿por qué esta conveniencia es ilegítima o ilegal y en cambio, el resto de conveniencias son socialmente aceptadas?

No me gusta que ningún Tribunal legitime la hipocresía social de gran parte de las conveniencias matrimoniales, y que por el contrario, no legitime esa conveniencia de obtener un permiso de residencia en España. Está claro que no todos son iguales ante la ley.

 

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Sobre el autor Guillermo Díaz Bermejo
El blog de un jubilado activo dedicado al voluntariado social, permanentemente aprendiendo en materia del derecho de las nuevas tecnologías y crítico con la política y la injusticia social.