El Comercio
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Fecha: febrero, 2011
SANCIONES POR ENVIAR CORREOS SIN COPIA OCULTA (CCO)
Guillermo Díaz Bermejo 10-02-2011 | 10:10 | 6

En estos últimos días estoy recibiendo algunos correos de amigos, reenviados a su vez de otras personas, en los que con un cierto tono alarmista se nos trata de informar para que tengamos cuidado, ya que la Agencia Española de Protección de Datos está poniendo sanciones por no usar la copia oculta (CCO). Estos correos dicen cosas como “Ojo al dato”: Ya hay alguna sentencia por reenviar correos sin quitar los datos anteriores de otros usuarios. Todo vale, con el fin de recaudar dinero de los ciudadanos. Multas por mandar correos sin copia oculta. Multa de 600€ por no usar la CCO. Varios ciudadanos han sido multados con 600€ por no borrar direcciones a reenviar correos.

Quien elabora y difunde estas informaciones (que después circulan por la red a través de reenvíos masivos que hacen ciudadanos de buena fe), probablemente no conoce o conoce poco el derecho y mas concretamente la Ley Orgánica de Protección de Datos y su Reglamento. Por ello, es bueno que los juristas intervengamos para matizar, concretar y colocar en su sitio esta equivocada información.

Es cierto que la Agencia Española de Protección de Datos, entiende que la dirección de correo electrónico es un dato de carácter personal y en algunas contadas ocasiones, ha sancionado a personas físicas por haber enviado correos electrónicos sin utilizar la CCO. Pero no es menos cierto que la sanción a estos ciudadanos se aplicó no por el uso del correo en el ámbito doméstico, sino porque se trataba de usos en actividades profesionales o empresariales y en estos casos sí que resulta aplicable la Ley Orgánica de Protección de Datos. La AEPD sancionó a estas personas argumentando que cuando los datos que tenemos en nuestras agendas personales, salen de esta esfera personal y son utilizados para fines profesionales o empresariales, nos encontraríamos ante un tratamiento de datos incardinado en el ámbito de aplicación de la LOPD.

La LOPD en su artículo 2.2. referido al ámbito de aplicación de la misma, dice tasativamente: La presente Ley Orgánica no será de aplicación a los ficheros mantenidos por personas físicas en el ejercicio de actividades exclusivamente personales o domésticas. Así que cuando yo, no como profesional, sino desde mi casa, como persona privada, envío correos a mis contactos personales, aunque no utilice la CCO, nunca, en ningún caso, podré ser sancionado por la AEPD ya que estas actividades no están comprendidas en el ámbito de aplicación de la LOPD. En la misma línea se pronuncia la Directiva 95/46/CE del Parlamento Europeo que declara que deben de excluirse de la aplicación de la Ley: “el tratamiento de datos efectuado por una persona física en el ejercicio de actividades exclusivamente personales o domésticas, como la correspondencia y la llevanza de un repertorio de direcciones”.

Por consiguiente, si yo como particular (no como profesional) tengo un fichero electrónico con todas las direcciones de mis amigos, algo que como todos los que usamos un pc conocemos, aunque esta actividad técnicamente pueda considerarse un tratamiento de datos, conforme al artículo 2.2 de la LOPD antes transcrito, en modo alguno va a quedar sujeto al ámbito de aplicación de la misma. Lo que cuenta para la Ley, no es que técnicamente se esté realizando un tratamiento de datos, sino que dicho tratamiento se está realizando en un ámbito exclusivamente doméstico o personal.

Así pues, tenemos que tener muy claro que esos envíos que podemos realizar a las direcciones electrónicas que tenemos de nuestros amigos, en el ámbito estrictamente personal, no van a ser sancionadas por la AEPD. Otra cosa muy diferente es que siempre resulta recomendable que hagamos envíos preservando la identidad de nuestros contactos mediante la utilización de la CCO e igualmente que, cuando vayamos a reenviar esos correos, procuremos borrar todas las direcciones electrónicas que aparezcan en ellos y ello por dos razones muy importantes:

Una porque tenemos que ser respetuosos con esas personas que tenemos incluidas en nuestros contactos a las que quizá no les guste que facilitemos su dirección a otras personas. Debemos de ser prudentes y no revelar su identidad. Otra, porque si no nos tomamos estas precauciones, estaremos facilitando esa mala práctica que es el Spam y no estaremos contribuyendo a su eliminación.

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DESPEDIDOS POR NO CUIDAR SU REPUTACIÓN VIRTUAL EN FACEBOOK
Guillermo Díaz Bermejo 08-02-2011 | 9:21 | 4

Vengo escribiendo con alguna asiduidad sobre los riesgos que genera Facebook, debido a los malos hábitos que tenemos en su utilización. Nos preocupamos muy poco por la reputación virtual que vamos dejando en la red, en ocasiones nos comportamos como auténticos exhibicionistas, no ponemos medidas para que no nos suplanten la personalidad, y al final, en muchos casos, tenemos que sufrir las duras consecuencias de esta falta de cuidado.

En estos últimos días he conocido los casos de dos jóvenes que han perdido su empleo por causa de esa reputación virtual que han dejado. Deseo comentarlos como aviso a navegantes para sensibilizar y contribuir a que los usuarios de Facebook seamos mas cautelosos:

Uno es el caso de un joven profesor que daba clases de química en un prestigioso colegio privado. Los fines de semana cantaba en un grupo de rock. En la red social empezó a alimentar un álbum lleno de fotos en los que aparecía con indumentarias digamos “agresiva” y poses provocadoras, en las que nunca faltaba un buen canuto o una jarra de cerveza. En su muro se vertían comentarios utilizando la jerga propia de estos grupos de rok duro. Alguno de sus alumnos accedió a su perfil, lo comentó a sus padres y estos se apresuraron a ir al colegio para protestar. El joven profesor fue despedido de inmediato y de nada sirvieron sus argumentos de que profesionalmente cumplía correctamente con su trabajo y que lo otro formaba parte de su vida privada.

El otro caso es el de una joven también profesora de lengua en un colegio. Tras cuatro años desarrollando esta labor sin queja alguna, también se vio obligada a dejar su trabajo. La causa está en que durante sus vacaciones en Ibiza, hizo lo que cualquier joven puede hacer… ir de marcha… desmelenarse y beber. Colgó fotos en Facebook e hizo comentarios digamos desinhibidos, en su muro. Lo que no se podía imaginar es que en Septiembre, al incorporarse a su trabajo, el director del colegio la invitara a dimitir o en otro caso a ser despedida disciplinariamente por ser un mal ejemplo para el ideario de ese colegio.

Los dos jóvenes que perdieron su trabajo por causa de su reputación virtual, manifiestan que tenían activados sus filtros de privacidad para que sus albunes de fotos fueran accesible sólo a sus amigos, pero la realidad es que estas fotos y estos comentarios fueron vistos por alumnos suyos y los padres de estos alumnos los denunciaron al colegio. Siguen sosteniendo también que una cosa es la actividad profesional y otra muy distinta es la vida privada. Pero, sostengan lo que sostengan, la realidad es que han perdido su empleo.

Así que, viendo lo que se ve ¿merece la pena que sigamos siendo tan poco cuidadoso con lo que decimos y hacemos en Facebook?

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Sobre el autor Guillermo Díaz Bermejo
El blog de un jubilado activo dedicado al voluntariado social, permanentemente aprendiendo en materia del derecho de las nuevas tecnologías y crítico con la política y la injusticia social.