El Comercio
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Fecha: diciembre, 2015
LA CIGARRA Y LA HORMIGA
Guillermo Díaz Bermejo 29-12-2015 | 9:53 | 0

Seguro amigo lector que usted conoce la famosa fábula atribuida a Esopo y recreada por La Fontaine, en la que de modo muy didáctico se cuenta como una cigarra, al llegar el invierno, se encuentra sin alimentos, tiene frio y acude a pedir ayuda a su vecina la hormiga quien, teniendo miedo a no tener suficiente comida para las dos, le niega el alimento al tiempo que le recrimina que en el verano, mientras ella trabajaba sin parar para llevar grano a su casa y tener acopio suficiente para pasar el invierno, la cigarra se dedicaba a practicar la holgazanería, cantando, bailando y  tomando el sol, sin realizar ningún tipo de trabajo productivo. La moraleja de esta fábula es que el trabajo incesante de la hormiga se ve recompensado con su supervivencia, mientras que la despreocupación de la cigarra se paga con la vida.

Pues acabo de leer en esas muchas cosas que circulan por internet, una versión española de esta famosa fábula que encaja plenamente con este mundo en el que vivimos.  Voy a contarles esta versión:

La hormiga trabaja incansable para construir su casa y desde el amanecer recorre su territorio para aprovisionarse de víveres y almacenarlos en su despensa. Está en continuo ajetreo y cuando llega el invierno, la hormiga se refugia en su casita donde tiene todo lo que necesita para protegerse del frio y alimentarse hasta que llegue la primavera. En un frio día invernal, tiritando y muerta de hambre, la cigarra va a la casa de la hormiga a pedirle alimento y esta se lo niega diciéndole que no hay comida para las dos y además le recrimina que mientras ella trabajó incansablemente para tener casa y alimento, la cigarra se dedicaba a burlarse de ella por el trabajo que hacía, cantando y bailando todo el día de modo despreocupado.

La cigarra hambrienta, molestísima por la negativa de la hormiga, va corriendo a los medios de comunicación El Comercio, el País, ABC y organiza una rueda de prensa en Onda O, la Sexta, Telecinco, la 4 y Teleasturias. Se pregunta por qué la hormiga tiene derecho a vivienda y comida, cuando otros como ella, han tenido menos suerte y por ello ahora tienen frio y hambre. Telecinco organiza un programa en directo en la que la cigarra cuenta que está pasando frio y calamidades y a la vez muestra unos extractos de un video en el que se ve a la hormiga calentita en su casa, con la mesa llena de comida.

Los tertulianos habituales se sorprenden de que en un país próspero como este, se deje sufrir a la pobre cigarra mientras otros a su lado viven en la abundancia. Al día siguiente los de la UGT y CCOO, las feministas, los de Podemos, los de la CUP y otros que pasaban por allí, se manifiestan delante de la casa de la hormiga y pintarrajean su puerta.

El País, el Periódico y La Vanguardia publican una serie de artículos en los que cuestionan cómo la hormiga se ha enriquecido a espaldas de la cigarra e instan a los lectores a que opinen en sus encuestas telefónicas y on line, a través de una sesuda pregunta mediante la que tienen que elegir si son partidarios de la igualdad o de la discriminación –como hace la egoísta e insensible hormiga-.

Respondiendo a las encuestas de opinión, el Congreso acepta una proposición de Ley sobre la igualdad económica y contra la antidiscriminación. Se elevan notablemente los impuestos que ha de pagar la hormiga y además se le impone una elevada sanción administrativa por no haberse hecho cargo de la cigarra durante el invierno.

La hormiga, decepcionada, hace sus maletas y se va a otro país donde su esfuerzo va a ser reconocido y va a poder disfrutar libremente de los productos de su trabajo además de que no se le va a castigar o juzgar si tiene éxito. Al Gobierno se le reprocha que no ha puesto los medios necesarios para evitar esta injusticia. Los partidos en la Cámara Parlamentaria proponen una comisión de investigación pluralista que costará 10millones de euros que habrán de ser pagados por las hormigas.

Entre tanto esto pasa, la cigarra muere afectada de una fuerte sobredosis de holganza, comida y cerveza. Los medios de comunicación comentan el fracaso del Gobierno para corregir las desigualdades sociales.

Ante la versión española que acabo de comentar de esta fábula de Lafontaine, habrá quienes se identifiquen con la hormiga y otros con la cigarra, pero lo cierto es que entre tanto el sistema no deje de cobijar a cigarras holgazanas y entre tanto haya listillos que se manifiesten para criticar lo que otros han logrado con su trabajo, a pontificar sobre lo que otros deben de hacer, y a hablar, hablar, pero no proponer o mejor aún trabajar, seguiremos siendo un país con un gran lastre y el progreso no será fácil..

Es una evidencia que algunos de esos nuevos partidos emergentes, tratan de movilizar a la gente diciendo de modo rencoso que como yo no tengo, que los que tienen lo pierdan. Si tú no tienes es porque otro tiene mucho que lo puede haber ganado honesta o deshonestamente. Estos nuevos políticos nunca hablan de crear riqueza, o de que la economía crezca respetando la iniciativa privada. No entienden que la riqueza la crean las personas, no las administraciones públicas. No entienden que puede haber una sociedad en la que  la posibilidad de crecer dependa de la iniciativa particular de cada ciudadano. Sólo hablan de igualar, de gravar a los que producen, de establecer normas, de prohibir. Tratan de repartir lo que hay, pero no hablan de crear nuevos espacios para que la gente emprenda libremente.

Así nos luce el pelo.

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¿Y AHORA QUÉ?
Guillermo Díaz Bermejo 22-12-2015 | 10:52 | 0

El resultado final de las elecciones del domingo nos deja un escenario realmente complejo, con el pronóstico de una España débil, una política fragmentada que va a poner difícil la gobernabilidad y unos resultados inciertos llenos de amenazas y zozobras. En las anteriores elecciones de 2011 el PP obtuvo una amplia mayoría absoluta y con ella podía haber gobernado para dar un giro a la desastrosa política socialista de los ocho años anteriores, metidos ya en una profunda crisis económica.

Ahora el PP ha cosechado un rotundo fracaso y el PSOE, aun cuando mantiene la segunda posición en resultado electoral, también ha obtenido los peores resultados que se recuerdan de este partido. Probablemente estas situaciones provocarán tanto la caída de Rajoy como el fin de la carrera política del líder socialista Pedro Sánchez.

El PP, en la anterior legislatura, con su mayoría absoluta, podía haber  dado un golpe de timón para implantar unas políticas que combatieran con rigor la corrupción, que facilitaran la independencia del poder judicial dotándolo de medios personales y materiales, que aligeraran y quitaran grasas a las Administraciones Públicas eliminando duplicidades, órganos inútiles como por ejemplo las Diputaciones,  el Consejo de Estado y los Consejos Consultivos, que persiguiera el fraude fiscal en vez de achicharrar impositivamente a las clases medias, que frenaran el proceso separatista catalán y yendo más allá, que promoviera reformas constitucionales necesarias. No bastaba sólo con apelar a la recuperación de nuestra economía, entre otras cosas porque, quizá, nuestra economía va bien, no por las políticas de Mariano Rajoy, sino por las políticas implantadas desde Bruselas.

Desgraciadamente la realidad ha sido otra, ya que Rajoy traicionó los principios de un partido de centro-derecha. Subió los impuestos a las clases medias al tiempo que favorecía a las grandes fortunas, dio la espalda a las víctimas del terrorismo y excarceló a etarras, asumió las ideologías de género del anterior gobierno de Zapatero.

El PP llegó al proceso electoral basando su estrategia sólo en la recuperación económica. Llegó vacío de ideas y se basó sólo en la estrategia del miedo a las izquierdas. Evidentemente, esa estrategia tan pobre terminó pasándole factura. Antes de ahora, Mariano Rajoy ya había fracasado en otros cinco comicios electorales. El propio Aznar ya lo criticó tras el fracaso del PP en las últimas elecciones catalanas.

Parece claro que el PP ha perdido la confianza de sus votantes por causa de la deficiente gestión del Sr. Rajoy, al igual que el PSOE ha perdido la confianza de los suyos por culpa de Pedro Sanchez.

En este estado de cosas ¿ahora qué?. ¿Quién va a ser el nuevo Presidente del Gobierno? ¿va a poder constituirse un nuevo Gobierno? ¿va a producirse la gran coalición? ¿habrá nuevas elecciones?. Yo ahora mismo no tengo respuesta a estas preguntas, aunque me inclino a pensar que, finalmente, tal y como ya vine sosteniendo en artículos anteriores, se va a producir una gran coalición del PP con el PSOE, y probablemente también, Ciudadanos que ha emergido ocupando una posición de centro, también terminará integrándose en esa gran coalición.

El tiempo nos lo dirá, pero, entre tanto, el mercado de capitales que siempre tiene aversión a la incertidumbre, ya ha dado la espalda a España. Ayer la bolsa registró una caída histórica y la prima de riesgo se ha disparado. Así que, señores dirigentes de los partidos políticos, tengan sentido de estado, olvídense de sus intereses partidistas, faciliten la gobernabilidad, constituyan un nuevo gobierno y pónganse a gobernar y a sacar a España del atolladero, que es lo que necesitamos.

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LA GRAN COALICIÓN
Guillermo Díaz Bermejo 14-12-2015 | 2:36 | 1

En todos estos treinta y ocho años desde transición democrática, sólo antes, en una sola ocasión, el PP había dado su apoyo al PSOE, para que este gobernara en el País Vasco. Se pretendía en aquel acuerdo hacer un frente común para, legítimamente, impedir el avance del nacionalismo vasco, que pactaba con los abertzales radicales socios de ETA. En ese momento, a mí me pareció bien ese apoyo que tenía sentido de estado y que perseguía frenar al radicalismo.

En Asturias, en 2014, por segunda vez, el PP alcanza un pacto inédito con el PSOE, apoyando los presupuestos del Principado para el 2015. El problema de este pacto es que ya no se llega a él por puro sentido de estado, como había ocurrido en Euskadi. Ahora se pacta por otros inconfesables intereses partidistas. Vengo sosteniendo desde hace bastante tiempo que, como consecuencia de la seria desafección de los ciudadanos, hartos de tanta corrupción, privilegios de los políticos,  despilfarro, promesas incumplidas y alejamiento del votante, surgió con una fuerza inusitada el populista Podemos, y a la vez, a mucha velocidad apareció un partido centrista como es  Ciudadanos. La aparición de estos nuevos partidos hace que en todos los sondeos se vea que el bipartidismo está en un serio peligro de desaparecer y que sus mayorías parlamentarias en las Cámaras ya no van a ser posibles.

En esta situación y mientras en los medios de comunicación se habla y se comenta el fragor de la campaña electoral, con actos y mítines por todos lados, la aparición de los dirigentes de los partidos en todas las televisiones, dirigentes populares y socialistas dicen con la boca pequeña que una coalición entre el PP y el PSOE, sería muy aconsejable. Ante tanta incertidumbre sobre el resultado electoral, los partidos no se pueden fiar de los sondeos y lo único que ven bastante claro es que sólo el PP o el PSOE podrían ganar las elecciones, aunque el PP tiene siempre una ventaja mayor.

En este escenario tan dudoso, lo que sí tienen claro las dos fuerzas bipartidistas, es que necesariamente están abocados a pactar o con Ciudadanos o con Podemos para formar gobierno. Dirigentes como Felipe González, José Luis Rodríguez Zapatero, Jesús Posada, Alberto Ruiz Gallardón o José Bono, están sosteniendo la tesis del gran pacto o la gran coalición como yo la llamo. En las pasadas elecciones europeas Felipe González habló de este pacto e inmediatamente fue desautorizado por los dirigentes en aquel momento del PSOE. Hace unos días Dolores de Cospedal hizo unas declaraciones en el mismo sentido.

Ante ese peligro que les acecha, estoy convencido que  los dos partidos mayoritarios PP PSOE, terminarán alcanzando una coalición,  para protegerse y hacer frente común frente a la irrupción de los nuevos partidos que pueden desestabilizar su hegemonía. De este modo, volverían a quedar blindados y a persistir en esa nefasta partitocracia y politocracia que  lamentablemente nos ha llevado a lo que todos ya conocemos y que no voy a comentar aquí para no resultar redundante.

Si como imagino que va a ocurrir, esa gran coalición PPPSOE se va producir tras las elecciones, para que de ese modo puedan seguir manipulándonos, como han hecho hasta ahora ¿qué podemos hacer en las próximas elecciones del día 20? Creo que las opciones de voto van a estar focalizadas en esa gran coalición que se avecina, en el populista Podemos, o en las opciones centristas que representan Ciudadanos.

Yo diría a las personas que decidan orientar su voto a PPPSOE, que lo que van a conseguir  es más de lo mismo. Incluso provocando una situación aún más grave, ya que al no tener contrincantes políticos de peso, incrementarían la opacidad interna, se meterían más en su coto privado y la distancia con los ciudadanos sería aún mayor. (Las consecuencias de todo esto, tristemente, las estamos sufriendo).  Diría a las personas que decidan orientar su voto a Podemos, que van a dar su apoyo a un partido totalitario y populista, que si bien es cierto que hacen un adecuado diagnóstico de la situación política actual y que yo comparto en gran parte,  se equivocan en las recetas a aplicar para curar al enfermo y que probablemente, si gobernaran, nos llevarían a que en vez de muchos, todos los ciudadanos españoles termináramos enfermos. Sólo hay que mirar a Venezuela, Cuba o a la antigua URSS para ver a lo que conducen esos totalitarismos radicales de izquierdas. O igualmente, a lo que han conducido los totalitarismos de derechas. Concluiría por tanto que, a mi juicio, la mejor opción, es votar a partidos moderados de centro, como Ciudadanos, que aún no están contaminados, que tienen un diagnóstico correcto del problema (casi lo comparten con Podemos) y que tienen unas recetas técnicamente más adecuadas y más correctas en democracia,  para llevar esta país adelante.

Así que, amigo lector, esté usted preparado para lo que se avecina. En este momento  se puede estar iniciando por parte de los dirigentes del PPPSOE, las conversaciones para la defensa a ultranza del bipartidismo, ya que de ese modo podrían aniquilar a sus adversarios políticos y seguir sustentándose en el poder, defendiendo sus privilegios, apoyándose en las oligarquías financieras y económicas, tapando a los corruptos, y haciendo de España su corralito particular.  La gran coalición parece que ya se está cocinando  en las sedes del PPPSOE como paso necesario para conseguir su objetivo final.

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JAPON FRENTE A LA YIHAD
Guillermo Díaz Bermejo 10-12-2015 | 10:37 | 0

Es incuestionable que nuestro mundo occidental está viviendo unos serios procesos de transformación cultural, como consecuencia de la inmigración de personas procedentes de países islámicos.  Estos procesos se están agudizando aún más a causa de las fuertes presiones migratorias que han llevado a Europa a afrontar la peor crisis de desplazados del mundo islámico, desde la Segunda Guerra Mundial. Paralelamente a estas transformaciones culturales, se está generando un clima de miedo y hasta terror por la amenaza que representa el radicalismo yihadista que ha masacrado a muchos ciudadanos occidentales mediante terribles atentados. Las respuestas de nuestros gobernantes europeos frente a estas amenazas no son uniformes, llegan incluso a ser erráticas y no hay modo de llegar a ese gran pacto global que se necesita para atajar la amenaza.

Mientras esto ocurre aquí, tenemos en el mundo a un país, Japón, que aplica un enfoque de la cuestión musulmana, desde una óptica diametralmente diferente a la occidental.  ¿Por qué afirmo esto? Sólo basta ver las noticias de prensa o de TV para darnos cuenta de que nunca hay informaciones relativas a que dirigentes políticos, líderes, ministros u otras autoridades musulmanas, visiten o hayan visitado Japón. No hay noticias sencillamente porque estas visitas no se producen, ya que Japón mantiene una política muy definida en cuanto al islam y esta política hace que las figuras políticas musulmanas no visiten Japón, al igual que los dirigentes japoneses  difícilmente visitan países musulmanes.

Por las informaciones que han llegado a mi alcance, las relaciones de Japón con los países islámicos, se limitan prácticamente a las importaciones del petróleo y gas que los japoneses necesitan. La política oficial de Japón está basada en poner todas las trabas del mundo para dar permisos de residencia o trabajo a los musulmanes que los visitan. Japón prohíbe que se haga propaganda o se adopte la religión islámica. El islam para los japoneses es una cultura extraña e indeseable y cualquier musulmán que fomente el islam será considerado como culpable de proselitismo. En las universidades japonesas no hay asignaturas de lengua árabe o de religión islámica.

Los musulmanes que residen en Japón suelen ser empleados de empresas extranjeras y están autorizados a residir en el país con visados, pero restringiendo enormemente la posibilidad de que puedan adquirir no sólo la nacionalidad, sino el permiso de residencia indefinido. Resulta realmente difícil importar libros del Corán y las mezquitas existentes son muy escasas (Las que hay tienen su origen en la segunda guerra mundial). La política oficial de los japoneses pasa por no autorizar la permanencia indefinida de musulmanes, aunque sean ingenieros, médicos o empleados de empresas extranjeras que operen en el país. La sociedad japonesa exige que los ciudadanos musulmanes, si quieren rezar, que lo hagan dentro de sus casas.

Cuando las empresas japonesas necesitan trabajadores extranjeros e inician los correspondientes procesos de selección de personal, en sus ofertas de trabajo dicen claramente que no quieren trabajadores musulmanes. Igualmente cuando un musulmán consigue entrar en Japón y desea quedarse a vivir, lo va a tener muy difícil ya que le va a resultar muy complicado comprar o alquilar un apartamento. Los ciudadanos japoneses están muy sensibilizados y cuando tienen algún vecino musulmán próximo, se sienten inseguros. Japón restringe al máximo cualquier tipo de organización islámica o la creación de escuelas o mezquitas. Se llega hasta el extremo de que en Tokio sólo haya un Iman.

Contrariamente a lo que ocurre en Europa, los japoneses no se sienten atraídos por el Islam y se llega hasta el extremo que si una mujer japonesa se casa con un musulmán, será repudiada por su entorno familiar y social. La Ley Sharía no es aplicable en Japón. Este rechazo social hacia lo musulmán queda también reflejado en las cifras de población, ya que en un país de 127 millones de habitantes, sólo hay censados catorce mil musulmanes, que en la mayor parte de los casos son trabajadores de empresas extranjeras dedicadas a la construcción, principalmente de Pakistan.

La posición japonesa frente al Islam es claramente negativa. Y esta situación puede ser explicada por varias razones: Para el japonés, el islam es una religión extraña y las personas inteligentes deben de evitarla. Los musulmanes que no están dispuestos a renunciar a su religión y a adoptar las formas de pensamiento y comportamiento japonés, serán rechazadas. De otra parte, la mayoría de los japoneses no practican ninguna religión, pero los comportamientos relacionados con el sintoísmo, junto con elementos del budismo, están integrados en las costumbres ciudadanas. En Japón, la religión está conectada con el concepto nacionalista y se han creado claros prejuicios hacia los extranjeros tanto si son chinos, como coreanos, de Malasia o de Indonesia. Y tampoco nos occidentales nos escapamos de este fenómeno.

Hay quien llama a esto un “sentido muy desarrollado del nacionalismo” e incluso hay quien lo puede tildar de “racismo”, pero, el resultado final es que en Japón, contrariamente a lo que nos pasa en Europa, no tiene dentro el problema islámico. ¿sería procedente que Europa empezara a utilizar las políticas japonesas frente al islán o seríamos considerados racistas?. En un claro estado de guerra como el que estamos viviendo, yo no lo descartaría.

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EMPLEADOS CLINEX
Guillermo Díaz Bermejo 01-12-2015 | 10:32 | 0

“Los clientes no son lo primero. Lo primero son los empleados. Si cuidas a tus empleados, ellos cuidarán a tus clientes”: Richard Branson.

Si leemos libros, revistas o artículos relacionados con la empresa y sus recursos humanos, nos encontraremos frecuentemente con términos como motivación, comunicación, trabajo en equipo, liderazgo, valoración y desarrollo, etc.etc. Siempre se destaca la importancia de los equipos humanos como motores del proyecto empresarial. En cualquier librería podemos encontrar publicaciones que recogen estos aspectos psicológicos. También encontraremos infinidad de revistas, cursos de formación y seminarios de todo tipo.

Pero, en realidad ¿las empresas ponen en práctica todo esto de lo que tanto se escribe?. Pues no. Pese a que se trata de una cuestión que parece de sentido común, la experiencia demuestra que de lo que más rápidamente prescinde una organización es de las personas. Cuando llega una crisis ¿quiénes son los perjudicados en primer lugar?. Las empresas se llenan la boca hablando de relaciones humanas, pero ¿realmente se aplican en toda su extensión? Bajo fastuosos departamentos de recursos humanos, con altisonantes declaraciones de principios, se esconden muchas veces grandes dosis de hipocresía.

Resulta curioso comprobar cómo los directivos de las empresas exaltan a bombo y platillo las virtudes del “capital humano”, y en cuanto surge cualquier mínima incertidumbre, sencillamente lo ignoran y en muchos casos lo eliminan. La importancia del capital humano no es una cuestión de buenas palabras o buenas intenciones. Obras son amores y no buenas razones. No solo basta la voluntad si no que hace falta poner los medios para llevar a la práctica lo que se formula en la teoría.

Yo he visto desde dentro de una empresa multinacional, cómo a través de las comunicaciones del CEO y del departamento de RRHH salían continuados mensajes exaltando las maravillas del equipo humano, los planes de carrera, la valoración y desarrollo, la formación, etc. y cómo en realidad ese departamento de RRHH, (“Recursos inhumanos” como algunos lo llamaban), se limitaba única y exclusivamente a ejercer una pura administración de personal llena de actividades administrativas y puramente burocráticas, además de procurar que el trabajador se someta a reglas establecidas sin dejar el mínimo espacio para que estas puedan integrarse emocionalmente en la empresa. Y lo que es peor aún ,manejando hábilmente la base de datos, se señalaba a los empleados de “salario alto” para prescindir de ellos y aligerar así la masa salarial. ¿cómo se puede pretender entonces que las personas mejoren las organizaciones?

Por lo tanto, como conclusión, que las empresas dejen de llenarse la boca de frases grandilocuentes exaltantes de su capital humano, y que pasen a la acción. Es decir que verdaderamente cumplan lo que preconizan o si no que se callen. Y que después no se quejen de rotación de personal. Coño que no somos recursos. que somos humanos

 

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Sobre el autor Guillermo Díaz Bermejo
El blog de un jubilado activo dedicado al voluntariado social, permanentemente aprendiendo en materia del derecho de las nuevas tecnologías y crítico con la política y la injusticia social.