El Comercio
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Fecha: febrero, 2016
POLITICOS CORRUPTOS Y LENTITUD DE LA JUSTICIA
Guillermo Díaz Bermejo 25-02-2016 | 9:40 | 0

Ayer, en el transcurso de una mesa redonda a la que asistí, pedí a uno de los invitados intervinientes, su opinión sobre las razones por las que habiendo tanta corrupción como tenemos, apenas haya habido sentencias condenando a prisión a políticos o banqueros corruptos. Sin duda, porque estaba obligado a ser políticamente correcto, me contestó de modo aséptico, diciendo que el confiaba en la Administración de Justicia y en la Fiscalía y que tarde o temprano los que la han hecho… terminarían pagando.

Pues lo siento, yo sí puedo confiar en los jueces a título individual, pero en modo alguno puedo confiar en una Administración de Justicia y en una Fiscalía lenta y politizada que, frente a casos tan alarmantes como los que todos los días vemos en los medios de comunicación, apenas se esté haciendo nada o se está actuando con una desesperante lentitud. ¿Cuáles son las razones por las que no puedo confiar?: Claramente es una sola razón. Ante tanta corrupción como ha habido y hay, sólo cuatro políticos, en treinta años de democracia,  han entrado en prisión y por supuesto ninguno de ellos ha devuelvo lo robado.

Sí, si, sólo cuatro. Voy a enumerarlos: Uno es el famoso director de la Guardia Civil, Luis Roldán. El segundo fue Urralburu condenado a 11 años por participar en la trama navarra del caso Roldán anterior.  El tercero  es el antiguo Presidente de Cantabria, Hormaechea, que fue condenado a seis años por malversación, aunque finalmente no entró en la prisión al ser indultado por el Gobierno. El cuarto es el exministro Jaume Matas que sólo ha estado en prisión nueve meses. Podría añadir a esta pequeña lista de cuatro,  a los famosos Barrionuevo y Vera que sí entraron en prisión, pero que fueron condenados por el caso GAL y no por la pasta que se habían llevado de los fondos reservados.  (he tratado de documentarme para ver si hay más casos, pero no encontré nada). Si alguien tiene noticia de otros condenados, por favor, que los añada.

Ante este resultado final de sólo cuatro políticos en prisión, si yo confiara en la Administración de Justicia, sin duda tendría que concluir que en España apenas hay corrupción política. Pero, evidentemente, esto no es así. Un día tras otro, los medios de comunicación sacan a relucir casos alarmantes, con unas cifras de dinero robado mareantes. En este momento creo que en España ya no hay ningún partido político que no esté salpicado por la corrupción. Y esto es realmente grave.

¿cómo es posible que todo el peso de la ley caiga sobre una pobre joven que ha sido condenada a cinco años de prisión, porque encontró una cartera en la calle y que utilizó la tarjeta de crédito que había en ella para comprarse productos por valor de 200€,  y en cambio cuando se trata de políticos o banqueros que literalmente roban fortunas, no pase nada? ¿realmente todos somos iguales ante la Ley?.  Es cierto, como principio jurídico que todos somos iguales ante la ley.. Pero yo añado: menos los políticos y banqueros corruptos.

El resultado final  es que, hoy, los niveles de corrupción política son insoportables y ante una cruda y grave realidad como es esta, los Tribunales se están moviendo con una lentitud y una falta de eficacia, que hace imposible que se administre justicia a los corruptos (una justicia lenta no es justicia). Y claro, con ese blindaje, no me sorprende que los dirigentes políticos, haciendo alarde de un cinismo monumental, se limiten a mirarse el ombligo y decir: yo no sé nada, yo no me enteré de nada, a mí que me registren, que los jueces hagan su trabajo.

En este momento, entre tanto todos los partidos políticos están tratando de negociar para poder gobernar, se siguen produciendo redadas policiales que en este caso afectan a miembros del Partido Popular.  Unos se acusan a los otros y los otros a los unos,  pero nadie toma decisiones concretas que no sean la de llenarse la boca diciendo que esperan a resoluciones judiciales, para apartar a este u otro político de sus cargos.

Yo no puedo confiar en un presidente de gobierno que, o por no haber vigilado convenientemente a sus cargos políticos, o por haberse equivocado estrepitosamente en su elección, haya generado tan alto nivel de corrupción en sus filas. Por tanto, sólo por esto y sin valorar sus otras acciones de gobierno, el Sr. Rajoy debería de haber presentado su dimisión ya. Tampoco puedo confiar en un jefe de la oposición, candidato a presidente, que acusa de corrupción al contrario, pero que oculta todo lo que ha pasado en las filas de su propio partido. Aún no he oído a ninguno de ellos, que en esos procesos de negociación, como primera providencia, van a poner como uno de los puntos básicos del pacto, la lucha contra la corrupción política, con acciones y medidas concretas. También echo en falta que ninguno de ellos hable de establecer medidas urgentes para dotar a los Juzgados y Tribunales de medios materiales y personales suficientes para que puedan perseguir los delitos con eficacia.  Para ellos, lo importante no es esto. Su objetivo es llegar al poder y nada más.

¡¡qué miserables!!

 

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INVERTIR EN BOLSA
Guillermo Díaz Bermejo 24-02-2016 | 10:06 | 0

Estos días de atrás, estuve bastante preocupado por las fuertes caídas de la bolsa, ya como con las cuentas corrientes o las imposiciones a plazo apenas obtenías alguna rentabilidad, a final del año pasado tomé la decisión de mover mis ahorrillos y comprar algunas acciones. La decisión resultó bastante errónea ya que poco tiempo después, la bolsa empezó a caer en barrena y mi inversión quedó devaluada de modo alarmante.

Tratando de aclarar mis ideas para decidir si mantenía la inversión en espera de que el precio de las acciones volviera a subir, o si por el contrario debía de vender antes de que las pérdidas siguieran creciendo, recurrí a la opinión de expertos inversores que me han dado unas interesantes informaciones que quiero compartir con ustedes, ya que dejan las cosas meridianamente claras.

“Aunque parezca ilógico, porque hace tan sólo algunos días se hablaba de las fuertes tendencias alcistas producidas en el rally de Navidad, hoy se ha de decir que el Ibex 35 está al límite. Nos encontramos ante una situación de lateralidad y en su límite inferior hay una figura chartista de cuña. Se analizan los retrocesos de Fibonacci y los gráficos dejan ver una gran vela blanca Marubozu, con lo que es aconsejable ver los patrones Candlestick. Las pautas Caldkestick, unidas a un riguroso análisis técnico del chartismo, del módulo Eliot y del análisis matemático, complementado con indicadores y osciladores, nos proporcionan el adecuado instrumento para conocer este comportamiento bajista que se está apreciando ya.

Hay pautas neutras que nos dan un higth Wabe (vela de onda alta), un Doji, unas spinning pops (peonzas) y mas claro aun, unas long legged Doji (Doji piernas largas). Con estos indicadores tenemos que ver que hay una larga sombra inferior, pasando por un hammer (martillo) y algún Harani alcista. Con menor intensidad se encuentra algún gravestone Doji (lápida) y alguna Strothing Star (estrella fugaz) y ocasionalmente se observa también algún (abbandoned baby (bebé bajista abandonado).

En este escenario la recomendación de los expertos hoy es: No vendamos el “toro” (alcista), antes de que lo cace el “oso” (bajista). Pero estemos atentos a la velocidad con que se mueve el oso.

Tras analizar tan prolija información y tratando de utilizar  estas recomendaciones, empecé a buscar al oso que  había de cazar a ese toro que según parece yo tenía en la cuadra, pero nada. No encontré ni al oso ni al toro.

¿Se han enterado ustedes de algo? ¿seguro?…. Yo no.

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LA TRANSPARENCIA OPACA
Guillermo Díaz Bermejo 19-02-2016 | 10:12 | 0

Sacando pecho y alardeándose de honestidad política y transparencia, el Gobierno  del Principado de Asturias acaba de incluir  en el portal de transparencia de su página Web, el Anteproyecto de Ley del Principado de Asturias de Transparencia y Buen Gobierno. El 17 pasado, dicta la resolución correspondiente, para someterlo a información pública y abre un canal para que, por internet, se formulen alegaciones al trámite de información. Este anteproyecto es derivado, por no decir mal copiado, de la Ley estatal de Transparencia, acceso a la información pública y buen gobierno del Estado español, del pasado año 2013.

Como se suele decir por ahí, “nunca es tarde si la dicha es buena”, pero qué quieren que les diga. La dicha no es buena sino todo lo contrario. Nuestros Diputados debían de estar muy ocupados y desde el 2014 en que se presentó el primer anteproyecto, por unas u otras razones y sobre todo por muchas chapuzas, vinieron demorando su tramitación hasta ahora en que presentan formalmente el anteproyecto y que, tras la profunda lectura que he realizado del mismo, me lleva a pensar que eso de la transparencia que se pretende, sólo son palabras huecas.

Como eje fundamental de la acción política, el anteproyecto establece cuatro pilares sobre los que ha de apostarse el nuevo marco de la gobernanza: transparencia, participación ciudadana, sustrato ético en el ejercicio de las funciones públicas y rendición de cuentas. De este modo, todos los responsables públicos pasarían a someterse al escrutinio de los ciudadanos, que vamos a poder conocer cómo se toman las decisiones que nos afectan, cómo se manejan los fondos públicos o bajo qué criterios actúan nuestras instituciones. Dice el anteproyecto que se abre un proceso en el que los poderes públicos comenzarían a responder a una sociedad que es crítica, exigente y que demanda participar en los poderes públicos.

Tras la lectura del texto he de decir que, mucha transparencia y mucho buen gobierno, pero la realidad es que, antes de la ley estatal y a la vista de este anteproyecto de ley autonómico, los ciudadanos no teníamos información y ahora, después de la ley, seguiremos sin tenerla. Conforme al anteproyecto, cuando un ciudadano acuda a un ente público y solicite determinada información, y se entiende por información todos los contenidos y documentos, cualquiera que sea su formato o soporte, que obren en poder de los sujetos incluidos en el ámbito de aplicación de la Ley, previo pago de las exacciones que puedan establecerse para la obtención de copias y soportes de la información a la que se pide acceso,  en un plazo máximo de un mes, este órgano debería de darla y caso de denegarla debería de hacerlo mediante resolución motivada.

Todo muy bonito, pero ¿cuál es la trampa que puede utilizar la Administración del Principado para denegarte una solicitud? Pues sencillamente que si en ese mes de plazo decide no dar respuesta, conforme a la ley, por silencio administrativo, queda denegado el acceso a la información. Es decir, simplemente no responde a la solicitud de acceso y asunto resuelto. Esto queda claro en el artículo 36 del Anteproyecto que dice expresamente: El plazo máximo para notificar y resolver, sin perjuicio de la posibilidad de ampliación establecido en la legislación básica, será de un mes desde la recepción de la solicitud por el órgano competente. Y si transcurre ese plazo máximo para resolver, sin que se haya dictado y notificado resolución expresa, se entenderá desestimada la solicitud.

Como todo el mundo puede suponer el silencio administrativo no es precisamente un alarde de transparencia y buen gobierno. Muy al contrario, es un alarde de opacidad.

Pero tranquilos que el legislador asturiano sigue pensando en nosotros los ciudadanos, y pretende crear un nuevo órgano administrativo autónomo e independiente (más recursos, más sueldos y más gastos presupuestarios), llamado “Consejo de Transparencia y Buen Gobierno del Principado de Asturias”, que tiene como fin básico promocionar la transparencia de las administraciones y velar por el derecho a la información que tenemos los ciudadanos. Si un órgano administrativo no responde o si lo que nos facilita no nos satisface, tendremos el derecho a formular reclamación ante el Consejo de Transparencia. El problema es que, nuevamente volvemos a toparnos con la trampa administrativa, ya que conforme a la propia Ley, ese Consejo tiene que resolver en el plazo de dos meses, pero si no quiere resolver, opera nuevamente el silencio administrativo y la reclamación que se haya formulado por falta de transparencia, quedará desestimada.

¿Todo muy transparente, no? Un ciudadano solicita una información pública, transcurre un mes, no obtiene respuesta y por tanto su solicitud ha quedado denegada. Recurre entonces al Consejo que ha de velar por esa transparencia en las administraciones, transcurren dos meses sin que resuelva nada, opera el silencio administrativo y nuevamente se encuentra con su reclamación desestimada. No hizo falta ni resolución motivada, ni explicaciones ni sin tan siquiera respuesta. Pues nada, señor ciudadano, si no queda contento con ese deshonroso silencio, contrate usted a un Abogado y Procurador y recurra usted al Juzgado de lo Contencioso Administrativo. ¿fácil, no?

Pero el problema no está sólo en eso y como muestra basta un botón. Tratando de formular alegaciones en el trámite abierto de información pública, accedo al registro electrónico, descargo y cumplimento el formulario de solicitud y cuando voy al paso siguiente para enviar y firmar electrónicamente esta solicitud, empiezan los problemas. El sistema no lo permite. Que no debo de utilizar el navegador Google porque no admite no sé qué. Entonces repito el proceso con el navegador Explorer, pero tampoco. Pruebo con el Firefox y sigue siendo imposible. Hurgando por aquí y por allá, descubro que el problema está en que estoy utilizando el sistema operativo Windows 10 y este portal sólo acepta sistemas operativos windows7 y anteriores.   Conclusión, mucho se presume de transparencia y de buen gobierno, pero para empezar, un ciudadano cualquiera como es mi caso, ya se encuentra con todos los problemas del mundo para formular alegaciones previas al anteproyecto ¿mal empezamos, no?

Me parece lamentable que se pretenda crear un nuevo Órgano para velar por la transparencia, que sin duda alguna nos va a costar mucho dinero y que se le permita la estratagema del silencio administrativo para denegar a un ciudadano la información pública a la que legalmente tiene derecho de acceso. Esto, contrariamente a transparencia es una manifiesta opacidad permitida legalmente. Para qué queremos este inútil Órgano si al final el ciudadano va a estar obligado a recurrir a los Tribunales ordinarios para ejercitar su derecho. Acortemos el circuito y nos ahorraremos mucho dinero. Y por cierto: viva la transparencia opaca.

 

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CORRUPCIÓN
Guillermo Díaz Bermejo 17-02-2016 | 7:14 | 0

Los escándalos de corrupción política siguen aflorando en España a una velocidad de vértigo. El año pasado, los Tribunales tenían abiertas 1.700 causas con más de 500 imputados o investigados, pero, pese a esas escandalosas cifras, han sido muy pocos los políticos que han entrado en prisión provisional y menos aun los que han sido condenados por sentencia firme.

Ahora, en este momento en que los dirigentes de nuestros partidos políticos están ocupados en negociaciones para formar gobierno y en verter manifestaciones públicas de todo tipo, es raro el día en que no amanecemos con la noticia de nuevas operaciones policiales que sacuden la opinión pública española, pero que parece afectan muy poco a los dirigentes de esos partidos que se ocupan sólo de ver cómo pueden alcanzar el poder enarbolando eso del “y tu más”, pero que se olvidan de poner en sus mesas de negociación,  como primera providencia, la lucha y erradicación de la corrupción, que ya se ha transformado en algo sistémico dentro de las estructuras de los partidos.

El último informe de Transparencia Internacional ya colocaba a España en los puestos de cabeza de la corrupción política, al tiempo que se recogía que el 71% de los ciudadanos considera que “no sirve de nada” denunciar la corrupción. El diario The NewYork Times llegó a decir, a modo de vaticinio, que en España, en materia de corrupción, “aún está mucho por venir”.

La decepción ciudadana es generalizada y la sensación de impunidad está presente, máxime cuando se ve cómo pequeños delincuentes, que roban cuatro gallinas o cuatro productos en un supermercado, son detenidos, puestos a disposición judicial, juzgados en poco tiempo, condenados e ingresados en prisión. Por el contrario, pasan meses y años, los procesos judiciales se alargan en el tiempo y los políticos corruptos, imputados o investigados, están tranquilamente en sus casas, o se van de vacaciones como si aquí no pasara nada.

Las razones por las que esto ocurre, a mi juicio, son meridianamente claras. De un lado, tenemos un sistema judicial debilitado por las clases políticas, que no cuenta con los medios personales y materiales necesarios para perseguir la delincuencia organizada. Por otro lado tenemos un Ministerio Fiscal y un Consejo General del Poder Judicial claramente politizados.

Esta carencia de medios suficientes y necesarios para la persecución de estos delitos, hace que la instrucción de los procedimientos dure años y esas grandes demoras son las que provocan graves problemas para afrontar la lucha contra la corrupción y sobre todo para rescatar y devolver a la sociedad todos los capitales defraudados. Por esas mismas razones, las medidas cautelares que los Tribunales pretenden aplicar, casi nunca alcanzan su objetivo.

Hoy, los políticos defraudadores, tienen a su alcance la ingeniería financiera más sofisticada y esto les permite ocultar el dinero en cualquier paraíso fiscal situado en cualquier lugar del mundo. Las posibilidades de esconder sus botines son enormes y los instrumentos que utilizan les proporcional una opacidad cada vez mayor. Valiéndose de sociedades instrumentales o empresas pantalla, consiguen hacer que desaparezca la vinculación de esos dineros con el político en cuestión. Salvo que existan chivatazos o denuncias de personas desde dentro de su organización, es muy difícil seguir la pista del botín defraudado, ya que el enmarañado bosque financiero hace muy difícil rastrear y averiguar a nombre de quien están las cuentas donde están depositados esos dineros. Es necesario encontrar un hilo donde tirar.

Y, además, para añadir otras complejidades, los instructores de los procedimientos penales se encuentran con grandes trabas burocráticas que dificultan aún más la investigación. Así, por ejemplo los Jueces tienen que recurrir a las “comisiones rogatorias” que han de enviar a otros países para que proporcionen informaciones que son necesarias para la investigación y en muchos casos, las respuestas son bastante ambiguas. Por ejemplo, el Juez instructor pregunta si la cuenta corriente nº X es del titular Sr. Y. Recibe respuesta diciendo si lo es o no, pero en cambio no informan si hay otras cuentas a su nombre. En otros casos, algunos paraísos fiscales –Ej. Islas Caimán- son totalmente opacos y no dan respuesta.

Ante esta complicada situación para poder perseguir a los corruptos, las conclusiones son muy claras: Se necesitan urgentes reformas.  Se necesita regular mejor las medidas cautelares de nuestra Ley de Enjuiciamiento Criminal que sólo contempla las fianzas y los embargos y habría de añadirse el inmediato decomiso de todos los dineros o beneficios obtenidos por el corrupto. Se necesita implantar la obligación de que el imputado exhiba su patrimonio, llamada comúnmente “levantamiento del velo” para evitar el periculum in mora o existencia de una situación de riesgo o peligro de que el imputado se sustraiga al proceso o a la ejecución de la condena para devolver todo lo sustraído. Entre tanto no se pueda resolver el problema de la lentitud de los procesos, por la carencia de medios y la sobresaturación que existe en los juzgados, la libertad bajo fianza se hace prácticamente necesaria, pero, eso sí, una vez que se haya levantado el velo.

Y lo más importante, dado que en este momento los políticos están en negociaciones para alcanzar la gobernabilidad, si realmente tienen sentido de estado, dada la que está cayendo, lo que deberían de hacer como medida de negociación prioritaria, es pactar la total despolitización de la justicia y la inmediata dotación de medios personales y materiales a los Juzgados instructores, ya que este es el único método para que la justicia sea rápida y con ello la posibilidad de que lo robado de devolviera al erario público, sería mayor. Igualmente, en esas mesas de negociación, debería de situarse la potenciación de los mecanismos de control interno y la independencia de los funcionarios que fiscalizan las cuentas públicas para vigilar a los defraudadores desde dentro.

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LA QUE SE AVECINA
Guillermo Díaz Bermejo 09-02-2016 | 8:08 | 0

Dicen los expertos que la bolsa es un indicador temprano de la evolución política y económica. Evolución que, a su vez, es la que va a formar los precios de las acciones en razón a las coyunturas positivas o negativas que los inversores aprecien en la economía. Pues si esto en realidad es así y no se trata de una simple metáfora ¡¡madre mía!! ¡¡la que se nos avecina!! Podemos encontrarnos otra vez ante una tormenta perfecta.Nuestro Ibex español ha iniciado su andadura en este año 2016 con un mes de Enero plagado de fuertes y continuadas caídas. Y lejos de llegar a una cierta estabilidad, ayer cerró desplomándose un 4,4%. Hoy nuevamente vuelve a caer un 2,39%, deja atrás la cota de seguridad de los 8.000 puntos y se sitúa en 7.927, que es el nivel que se registraba en Julio de 2013. En la misma línea, las bolsas de todo el mundo se han ido desplomando en niveles similares.

¿Qué pasa en las bolsas? En opinión de los expertos, lo que está ocurriendo es que los mercados están anticipando una recesión de la economía global y anunciando el colapso de sectores como el financiero y el de la energía, básicamente en nuestro continente. Parece ser que algunas entidades financieras van a tener problemas para hacer frente a algunas emisiones de bonos.A estos fuertes desplomes bursátiles hay que añadir las continuas bajadas de los precios del petróleo, que han llevado a la Agencia Internacional de la Energía a advertir de la sobreoferta de petróleo que existe y que aún podría aumentar más como consecuencia de la entrada en producción de países como Iran o Irak, unido todo esto a una bajada del consumo producida por la recesión de algunos países. Igualmente hay que sumar los efectos de la ya conocida crisis económica china junto con la de otros países emergentes y a nadie se le puede escapar por poco experto que sea en economía, que están saltando todas las alarmas en todas las partes del mundo, avisando de una nueva recesión.

Parece que la economía global se encuentra en un círculo vicioso del que resulta muy complicado salir. Los mercados bursátiles desestabilizados, las energías con serios problemas, la inflación sostenida a duras penas por las fuertes inyecciones de liquidez dadas por el Banco Central Europeo y que constituyen su política monetaria básica. El BCE ha adquirido deuda pública a expuertas (mas de 700.000 millones de euros). La prima de riesgo ha vuelto a dispararse en España hasta llegar hasta el 151,90 y lo mismo está ocurriendo en Europa.

Estas fuertes inyecciones de dinero están generando un serio temor de que se produzca un estallido europeo e incluso mundial de la deuda pública que, en vez de reducirse, sigue creciendo sin control. Concretamente, en España la deuda pública se ha duplicado desde el estallido de la crisis anterior. Tan solo hace dos semanas, el Fondo Monetario Internacional ha advertido de los “riesgos sustanciales” que existen en nuestras economías y más concretamente en el de las economías emergentes, que podrían llevar nuevamente a una paralización de la recuperación económica. El fuerte endeudamiento que tenemos en España se puede transformar en un serio peligro que puede frenar y lastrar el débil crecimiento que registramos.

Y por si todos estos indicadores económicos no resultaran suficientes para advertir de los peligros que nos acechan, en nuestro país nos encontramos con otro grave problema, cual es el de no tener un gobierno y el de no haber visos de que podamos tenerlo a corto plazo.

Se nos está acercando lo que parece ser una tormenta perfecta, todas las alarmas están sonando sin parar, pero parece que nuestros políticos están sordos y ciegos. Ni ven ni oyen. Sólo se dedican a lo suyo que es luchar por sus egoístas personalismos, por sus intereses de partido, por sus puestitos y sillones, por sus puertas giratorias, por sus prebendas y aquí no pasa nada. El Sr. Rajoy comportándose como un boxeador noqueado que sólo espera a que suene la campana para mantenerse en pie e ir a la esquina del cuadrilátero a coger oxígeno para un nuevo asalto. El Sr. Sánchez víctima de su afán de poder, dispuesto a negociar hasta con el diablo para conseguir su objetivo aunque esto implique la destrucción de su propio partido y la ruina de nuestro país. El Sr. Iglesias considerándose el rey del mambo como si hubiese ganado las elecciones y exigiendo participar en el gobierno con los ministerios de Interior, Ejercito, Economía y controlando los medios de comunicación, al más puro estilo dictatorial.

Lo razonable, si de verdad estos políticos tuvieren sentido de estado y viendo los graves peligros económicos que se nos avecinan es que llegaren a un urgente acuerdo de gobierno entre PP, PSOE y CS, que están moviéndose en un marco constitucional, y de inmediato se pusieran al frente de un gobierno serio y estable que empezara a tomar las necesarias medidas para hacer frente a esos graves peligros que tenemos en ciernes. Está claro que, de no llegar a acuerdos y volver a la celebración de unas nuevas elecciones, probablemente, sobre nuestras cabezas tendríamos ya la nueva recesión económica, de la que no es necesario volver a hablar porque todos conocemos las consecuencias que lamentablemente ya hemos sufrido muy recientemente.

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Sobre el autor Guillermo Díaz Bermejo
El blog de un jubilado activo dedicado al voluntariado social, permanentemente aprendiendo en materia del derecho de las nuevas tecnologías y crítico con la política y la injusticia social.