El Comercio
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Fecha: marzo, 2016
ESTAMOS EN GUERRA
Guillermo Díaz Bermejo 23-03-2016 | 2:58 | 0

Puede que nos cueste reconocerlo,  pero la cruda realidad se impone tras los reiterados atentados del estado islámico (DAESH en lengua árabe), perpetrados  ahora en Bruselas al igual que antes se habían producido en París, en Tunez, en Afganistan, en Tripoli, en Kuwait o en Madrid con el aciago 13M que todos tenemos en el recuerdo. Pero no sólo es esto. Es  que el grupo terrorista sigue amenazandonos para proseguir los ataques con manifestaciones como esta: “Que sepa Europa que va a estar a la cabeza de los objetivos del Estado Islámico y que el olor a muerte no va a abandonar sus narices mientras que lideren cruzadas contra los yihadistas”.

Es incuestionable con todo lo que ha pasado,  que ese enemigo sanguinario y cruel, llamado estado islámico, nos ha declarado la guerra, nos ha metido dentro de ella y el mundo occidental tiene que reaccionar. No sólo es un derecho, es el deber de entrar en esa guerra para preservar los derechos y libertades de nuestro mundo occidental. Se necesita determinación no sólo para evitar desajustes y coordinar las estrategias policiales de prevención interna, sino para organizar fuerzas militares que pasen a la ofensiva, entren en los territorios donde está asentado el terrorismo islámico y den golpes de mano para combatirlo.

Se impone que los estados miembros de la Unión Europea tengan gobiernos fuertes que se coordinen, que planteen estrategias policiales defensivas, pero sobre todo estrategias militares ofensivas para atacar a ese enemigo que quiere poner en peligro nuestra cultura occidental. Hay que destruir sus bases, hay que destruir sus estructuras y hay que eliminarlos. Ya sé que esto no es fácil, pero hay que intentarlo.

Y refiriéndome ya a España, tengo que decir que, además de por otras muchas razones de gobernabilidad, de las que todos los días de habla en todos los medios de comunicación, por razones de pura defensa frente a ese enemigo común, de una vez por todas hay que acabar con tantos rodeos, con tantos postureos, con tantas declaraciones de intenciones, con tantas críticas y con tantas manifestaciones huecas, con tantas vacaciones para esos parlamentarios que se cogen 20 días de vacaciones de semana santa, y ponerse a negociar en serio, sin ambigüedades, con sentido de estado y espíritu constructivo para llegar a un pacto de estado que nos dé   estabilidad y un gobierno fuerte que necesitamos tanto en España como en la propia UE.

Es incuestionable que en este pacto, en modo alguno puede estar Podemos, desde el momento que se trata de un partido que mantiene unas posiciones como mínimo ambiguas, que no es capaz de repudiar el terrorismo, que muchas veces defiende la violencia, y lo que es más grave, que se niega a firmar el pacto antiyihadista. En cuanto al PP habría de decirse que el Sr. Rajoy debería  de dejar paso a otro, ya que es incapaz de anteponer su propio egoísmo personal para mantenerse en el poder, aun cuando eso perjudique al interés general. Al dirigente del PSOE habría que decirle que también mejor que se vaya a casa, ya que lo que no puede hacer es alimentar su afán de poder, tratando de arrimarse a Podemos  para conseguir su ambición personal.

Lo deseable y necesario es un gobierno estable con una coalición PP, PSOE, CS y con un  Presidente de consenso que no tiene por qué ser ninguno de los dirigentes actuales. Hoy tenemos necesidad de ese nuevo gobierno sólido y estable, pero si los dirigentes políticos siguen deshojando la margarita, mañana esa necesidad puede transformarse en urgencia. Estamos en guerra y en las guerras se necesitan estructuras de mando sólidas y coordinadas, estrategia y acción. Y si no hacemos esto, seguro que perderemos la guerra y entonces vendrán los lamentos.

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DEJENME EN PAZ
Guillermo Díaz Bermejo 18-03-2016 | 5:44 | 0

No es la primera vez que escribo sobre la impotencia que sentimos los ciudadanos cuando somos materialmente atacados por las afiladas garras de las administraciones públicas. Llega un momento en el que la impotencia es tan grande, que por nuestra mente pasa la idea de sacar un escudo y hacer frente al entramado administrativo público, declarándonos en desobediencia civil.

No sólo por salir a la calle, sino incluso dentro de nuestra propia casa, los ciudadanos de a pie estamos vigilados, controlados, fiscalizados, amenazados e incluso agredidos por el Ayuntamiento, por el Principado, por la Agencia Tributaria, por la Policía y hasta incluso por el vigilante de los parquímetros que ni siquiera tiene el rango de autoridad pública. Cámaras de videovigilancia, avisos, advertencias, notificaciones, requerimientos, controles y un sinfín de cosas más que nos hacen sentir que estamos controlados. Y sobre todo y preocupante es que lo que más se controlan son nuestros bolsillos.

Por ejemplo, llega una Consejería de Medio Rural y Pesca, dice que va a vigilar la conservación de la naturaleza y promulga una Ley. Resultado final de la aplicación de esta ley: Un pobre jubilado, recordando los tiempos en que salía al campo a cazar jilgueros, fabrica una jaula trampa casera y provisto de un móvil que reproduce cantos de pájaros se pone bajo unos árboles a ver si tiene suerte y pilla uno. Es interceptado por dos vigilantes, se le requisan la jaula y el móvil y se le abre un expediente sancionador por el que se le pretende aplicar una sanción tipificada como grave, que lleva aparejada una multa que puede ir de 5001€ a 200.000€.  ¿sanción proporcionada, no?.

Y si hablamos de seguridad, a nuestras autoridades se les llena la boca diciendo que velan por la seguridad del tráfico, cuando en realidad todos sabemos que lo que hacen generalmente es crear instrumentos de interceptación para sancionar y satisfacer así su enorme voracidad recaudatoria. Y si yo estoy equivocado, que me expliquen por qué se siguen utilizando semáforos de esos llamados foto-rojo para imponer una ingente cifra de sanciones diarias, aun cuando los Ayuntamientos saben que este tipo de sanciones están siendo declarados nulas de pleno derecho no sólo por los Tribunales ordinarios, sino por el propio Tribunal Supremo. O que me expliquen por qué a la entrada de Oviedo, por un tramo de autopista de más de dos quilómetros, que no tiene acceso peatonal alguno y que por tanto no hay riesgos de atropello, se impide circular a más de 50 km/h y además se instala un radar de captación para multar. O que me expliquen, si ya hay una ley promulgada para circular a 130 km/h, por qué se sigue aplicando la velocidad máxima de 120 anterior. Lo que puede favorecer al ciudadano no se aplica. Por el contrario sí se aplica y con el máximo rigor a aquello que mete la mano en la cartera del conductor.

Así que, mejor no hablemos de seguridad. Hablemos de pura y dura recaudación y hablemos de restricciones de todo tipo. Por favor, no nos pinten ese bonito paisaje de democracia, de libertades públicas, de servicio al ciudadano o de seguridad jurídica ya que ustedes, los que nos administran, sólo les servimos para ir a votar cuando hay elecciones, pero,  cada día más, a golpe de decreto o de ordenanza, nos están interviniendo descaradamente y restringiendo nuestras libertades y nuestros derechos. En vez de en un estado de derecho, donde estamos es en el “derecho del estado”, derecho a hacer lo que les venga en gana.

Un día decretan que los perros tienen que ir atados por la derecha del paseo. Otra vez se les ocurre decir que mejor lo hagan por la izquierda, unas veces atados, otras con bozal. Después decretan que las terrazas de los bares tienen que estar puestas de esta manera. Más adelante dicen que van vigilarte y si no reciclas bien los residuos de tu casa van a sancionarte con un recargo en el canon de la basura. Como estamos en Semana Santa, deciden prohibir que los veteranos de la legión desfilen por la calle como han hecho siempre. Para qué vale esa infinidad de complejas y contradictorias normas que sólo sirven para ejercer una clara discriminación, para recaudar y para pasarse los derechos cívicos por el forro de sus “sillones”.

Siento que estoy actuando en un escenario democrático en el que primero me utilizan para ir a depositar mi voto y elegir a ese gobernante que después, lo que va a hacer, en vez de preocuparse por mi bienestar, mis derechos y mis libertades, lo que va a hacer es afilar el lápiz para meter la mano en mi bolsillo y estrujarme lo más posible.

Vamos a ver señores que nos gobiernan, la mayor parte de los ciudadanos somos personas con el necesario grado de madurez para que podamos, tanto para autogestionarnos,  como para interactuar cívicamente con otros ciudadanos con los que convivimos. Creo que tenemos la experiencia, la madurez y la educación suficiente para que ustedes piensen en dejarnos un poco en paz. Nadie discute que es necesario preservar la seguridad, la buena convivencia y el respeto a las normas que ni siquiera es necesario que estén escritas. Pero por favor, no utilicen su poder para estrujar al ciudadano metiéndole la mano en el bolsillo a base de sanciones, multas y recargos.

Por favor déjennos en paz que ya somos mayorcitos. Dejen de legislar a golpe de decreto y prohibiciones. Dejen de saquearnos e inviertan su tiempo en tener unos mejores servicios sociales, una mejor sanidad, educación, libertades y derechos. Recaudar vorazmente no es un derecho, es una gran injusticia. Ya lo dijo el historiador romano Cornelio Tácito: “Corruptissima re-publica, plurimae leges” (cuanto más corrupto es un país más leyes tiene)

 

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NACION HISTÓRICA
Guillermo Díaz Bermejo 10-03-2016 | 5:31 | 0

Nación histórica o  nacionalidad histórica. Se trata de términos que habitualmente son utilizados por políticos nacionalistas, independentistas e incluso por los círculos de Podemos. Usan estos términos para decir de modo concreto que Cataluña, Euskadi y Galicia tienen todo el derecho del mundo para hacer referéndums vinculantes y poner en práctica el tan manido “derecho a decidir”. Tratan de sostener que estas comunidades autónomas tienen identidades políticas, lingüísticas y culturales totalmente diferentes del resto de España. Utilizan nación como sinónimo de nacionalidad y consideran que España es una nación de naciones.

Voy a tratar de ver si tanto desde el punto de vista jurídico como del histórico, estos políticos tienen fundamentos suficientes para seguir sosteniendo lo que sostienen y voy también a tratar de hacer un análisis de cuantas Comunidades Autónomas podrían sostener de forma legítima y con bases jurídicas e históricas sólidas, que son naciones históricas.

Veo en primer lugar la jurisprudencia del Tribunal Constitucional que claramente se manifiesta en el sentido de decir que el concepto de nación y de nacionalidad no son sinónimos. Esta jurisprudencia declara que nuestra Constitución sólo admite una nación y que esta es la Nación Española.

Si pasamos revista a los diferentes Estatutos de Autonomía, podemos ver claramente que otras comunidades autónomas no han podido acceder al nivel de competencia de Cataluña, el País Vasco o Navarra,  aun cuando, en algunos casos, ciertos partidos políticos también están reivindicando este calificativo de nacionalidad histórica y el mismo nivel de competencias que han alcanzado los territorios forales en nuestra Constitución.  Hay algunas comunidades como Andalucía, Aragón, Islas Baleares, Canarias, Comunidad Valenciana o Galicia, que incluyen en sus estatutos de autonomía un auto reconocimiento como nacionalidad o nacionalidad histórica. Por el contrario otras como la nuestra, Asturias, Cantabria o Castilla y León, son reconocidas en sus estatutos como Comunidades históricas, pero no como Nacionalidades.

Si pasamos al terreno puramente histórico podemos ver que la nación es una organización política que surge en la Edad  Media en la que la autoridad real fue consolidándose al tiempo que una progresiva centralización. En ese periodo, la autoridad real impera en una nación asociada a un territorio delimitado en el que surge el concepto jurídico/político  de Estado y de los elementos característicos que lo configuran como nación, territorio, población y ejército. Es en ese momento en el que los historiadores dicen que surge la Nación.

Voy a referirme ahora de modo concreto al Reino de Asturias, sobre el que todos los historiadores coinciden en señalar que fue la primera entidad política cristiana establecida en la península ibérica tras el hundimiento del reino visigodo en la batalla de Guadalete y la subsiguiente conquista musulmana de la península ibérica. Dicen también los historiadores que se puede considerar al Reino de Asturias como el embrión de España, ya que tras la batalla de Covadonga, se fue expansionando hasta alcanzar el rio Duero. La lucha de los asturianos primero contra los romanos, luego contra los vándalos y después contra los musulmanes, fue forjando una identidad común entre los pueblos de Asturias. Esta identidad común se fue trasladando a toda la península tras la unión al Reino de León y después a la Corona de Castilla y al Reino de Portugal.

Frente a estos antecedentes históricos de tanto peso, curiosamente la lengua vasca nunca sobrepasó el límite del rio Nervión durante la monarquía asturiana y se da la circunstancia además de que los vascones habían caído en la órbita asturiana durante los reinados de Alfonso I y Fruela. Si hablamos de Cataluña sabemos que se formó a partir del condado que formaba la Marca Hispánica y que después ese condado quedó unido a la Corona de Aragón. Si nos referimos a Galicia, ha de decirse también que cayó bajo la autoridad de la monarquía asturiana, tras las insurrecciones de los gallegos que fueron aplastadas primero por Fruela I y después por el Rey Silo.

Por tanto y por deducción lógica,  ¿no son primero Asturias y después Castilla/León las auténticas y verdaderas naciones históricas? ¿pueden presumir de ser naciones históricas Galicia o País Vasco que estaban sometidos al Reino de Asturias? ¿puede presumir de nación histórica Cataluña que pertenecía a la Corona de Aragón?.

Así que amigos políticos independentistas, dejen de manejar tendenciosamente eso que llaman hechos diferenciales y confórmense sólo con ser, como mucho, comunidades autónomas, al igual que lo es el Principado de Asturias, aun cuando podría tener todo el derecho del mundo a ser una Nación histórica.

Y como sigan así, aquí en Asturias vamos a tener que volver a resucitar a D. Pelayo, que desenfunde la espada y en esta ocasión no para echar a los musulmanes, sino para escorrer a gorrazos a todos los políticos independistas y secesionistas y mandarlos a sus casas. Caramba, entérense: Asturias es España, el resto es tierra conquistada.

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DESIGUALDAD FISCAL Y POBREZA
Guillermo Díaz Bermejo 07-03-2016 | 12:44 | 0

El Sr. Rajoy, desde que finalizó su legislatura, no hace más que valorar muy positivamente la labor de su gobierno, haciendo referencia al crecimiento económico y a la creación de empleo. Dice también que ha aplicado medidas para bajar los impuestos de la renta y sociedades, o de haber dictado leyes de apoyo a los emprendedores y de apoyo a la financiación empresarial.

Pues qué quieren que les diga. Yo no puedo estar de acuerdo con las políticas de este gobierno, que han llevado a tener familias cada vez más pobres, con unos salarios más bajos y con un sistema fiscal cada vez más regresivo que ha castigado brutalmente a las clases medias y que en sentido contrario ha seguido facilitando la acumulación de riqueza y patrimonio a las clases sociales más ricas. Este gobierno del PP y anteriormente el gobierno socialista, en vez de haber creado una estructura fiscal que recaudara más entre los que más tienen, lo que ha hecho es mirar para otro lado y permitir que las grandes empresas, las grandes fortunas y los grandes patrimonios, utilizando toda la ingeniería fiscal a su alcance, prácticamente eludan la mayor parte de los impuestos que deberían de haber pagado. Y al tiempo que permitía esto, como el erario público necesitaba ingresos, lo que hizo fue meter toda la carga tributaria en los salarios de los trabajadores, de las pymes, de los autónomos y en el consumo.

Su sistema fiscal ha hecho que todo el peso de los tributos cayera sobre las clases medias y ha permitido que las grandes empresas y las grandes fortunas eludieran el pago de los impuestos que debían. Como muestra basta un botón: En el pasado año 2015 el negocio de las SICAV ha sido extraordinario y ha alcanzado un record histórico, con 128 nuevas SICAV y con un patrimonio de 36.000 millones de euros. Como todo el mundo sabe, este tipo de sociedades son un instrumento legal que utilizan las grandes fortunas para eludir el pago de impuestos y tras la amnistía fiscal del Gobierno, las puertas quedaron abiertas para entrar en este instrumento financiero fiscal. En 1 de Enero del año pasado entró en vigor la nueva reforma fiscal, pero en esta reforma, contrariamente a lo que era de esperar, no se introdujo ningún cambio y las puertas siguieron abiertas para que quedaran garantizados los privilegios de las fortunas y grandes patrimonios ya de por sí muy privilegiados.

El resultado final de esta política fiscal tan injusta y regresiva es que el 85% de la recaudación cae sobre las familias y clases medias y por el contrario hay una escasa presión sobre los que más tienen en riqueza, patrimonio y capital o a que España tenga una de las cargas fiscales efectivas más bajas de la eurozona. Concretamente está 8,2 puntos por debajo del promedio europeo. Voy a dar otro dato: En 2014, mientras que los beneficios patrimoniales crecían un 38%, curiosamente, la recaudación por rendimientos del capital caía un 12,5%. El resultado final de este sistema tan regresivo es que 8 de cada 10 euros recaudados, proceden de las clases trabajadoras.

Lo cierto es que existe una gran desigualdad fiscal y esta desigualdad tiene su explicación en que se está recaudando mucho menos de lo que se debería a causa de los enormes niveles de elusión y evasión fiscal que tenemos y que llegan a ser los más altos de Europa.

Si analizamos el Impuesto de Sociedades podemos ver que, por ejemplo, en 2014 se recaudó un 58% menos de impuestos que en 2007. Parece que en 2015 la situación no va a mejorar. ¿Cómo se puede entender que en 2014 y 2015, los beneficios empresariales se hayan reducido en sólo un 1% y que por el contrario la recaudación haya caído la escalofriante cifra del 58%? Mientras todos los demás impuestos van recuperando su capacidad recaudatoria, esta caída de la recaudación en el Impuesto de Sociedades va a condicionar más gravemente la armonía fiscal y se incidirá aún más en la desigualdad y en la pobreza, ya que, de mantener este sistema,  ante la menos recaudación en las empresas, las familias seguirán soportando toda la carga fiscal.

Incidiendo más en el problema de esta desigualdad fiscal ha de decirse, por los datos que he visto,  que en estos últimos años el número de filiales de las grandes empresas que se han instalado en paraísos fiscales, ha crecido más de un 65%. Si nos referimos a las 35 empresas que configuran el IBEX, 17 de ellas no pagan impuesto de sociedades en nuestro país. Es evidente que con los sólidos mecanismos de ingeniería fiscal que utilizan las grandes empresas, por un lado se benefician de todo tipo de incentivos fiscales y por otro eluden los impuestos que deberían de pagar y de ahí que, según datos de Intermon, el desvío de inversión a paraísos fiscales haya crecido un 2000%. De modo concreto, sólo la inversión que se ha fugado desde España a las Islas Caimán, ha reducido nuestra recaudación fiscal una media de 400 millones de euros cada año.

Ante este estado de cosas, y dado que lo único en lo que se ocupan los dirigentes de los partidos en tirarse los trastos unos a otros y llevarnos probablemente a otras elecciones, en vez de esto, por qué no se preocupan en ponerse de acuerdo para alcanzar pactos de legislatura sólidos y si verdaderamente les preocupan los ciudadanos, por qué no se ponen manos a la obra para promover una Ley contra la evasión fiscal. Por qué no dotan de los recursos necesarios e imponen un mayor control para evitar la elusión y evasión fiscal de las grandes fortunas y de las grandes empresas. Las grandes empresas tienen que tener la misma presión fiscal que tenemos los ciudadanos de a pie y para conseguir esto, entre otras cosas, deberían de ir a Bruselas a proponer firmemente una lucha contra los paraísos fiscales. Deberían también de imponer sanciones a las empresas que utilicen estos paraísos. Deberían de impedir que a empresas que operan en paraísos fiscales, se les adjudiquen contrataciones públicas.

Así que, señores dirigentes de los partidos políticos, dejen a un lado las guerras de salón, pacten urgentemente, alcancen un gobierno estable, y si de verdad le interesan los ciudadanos, pónganse manos a la obra para reducir el paro, para luchar contra la corrupción política y empresarial y entre esto promulguen una Ley contra la evasión y el fraude fiscal.  Los ciudadanos de a pie se lo agradeceremos.

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INTOLERANCIA A LO CATOLICO
Guillermo Díaz Bermejo 01-03-2016 | 9:15 | 0

Desde la llegada a las instituciones de los partidos emergentes situados en el círculo de Podemos, se suceden actitudes, hechos y conductas de animadversión hacia la iglesia católica, al tiempo que, de modo paralelo, firman manifiestos contra la islamofobia.
Para situar correctamente el problema ha de decirse que la Declaración Universal de Derechos Humanos, en su artículo 18, garantiza la “libertad de pensamiento, de conciencia y de religión”. Que el artículo 16 de nuestra Constitución dice que “se garantiza la libertad ideológica, religiosa y de culto de los ciudadanos españoles”. Que los artículos 510 a 512 de nuestro Código Penal tipifican como delito las conductas que promueven el odio o la discriminación por motivos religiosos así como las que impidan el ejercicio de esas libertades o la profanación de los lugares de culto o de enterramiento. Se dice también que “los poderes públicos tendrán en cuenta las creencias de la sociedad española” y en particular “mantendrán las consiguientes relaciones de cooperación con la Iglesia Católica y con las demás confesiones”. Para hacer viables estas normativas legales, el Estado español ha firmado en 1979, un Concordato con la Santa Sede y ha firmado también acuerdos de cooperación con la Federación de Entidades Evangélicas, con las Comunidades israelitas y con la Comisión Islámica de España.
Si jurídicamente hablando, las cosas son así de claras, me resulta difícil entender como estos políticos intolerantes se pasan por el arco del triunfo no sólo nuestro sistema legal, sino las propias creencias de los españoles que son mayoritarias por el hecho de tener raíces cristianas.
La capilla de la Facultad de Económicas de la Universidad de Barcelona fue atacada por grupos de estudiantes que impidieron el habitual funcionamiento de la misa de los miércoles. En este momento se está juzgando a la concejala de Madrid, Rita Maestre, por la presunta profanación de la capilla de la Universidad de la Complutense. Yo no sé si resultará condenada o no, pero lo que si tengo claro es que conforme a los artículos indicados antes del Código Penal y al amparo del Concordato firmado en el que “El Estado garantiza que la Iglesia Católica pueda organizar cursos voluntarios de enseñanza y otras actividades religiosas en los Centros universitarios públicos, utilizando los locales y medios de los mismos, esta señorita ha incurrido en un delito.
En Sevilla y en otros lugares de Andalucía donde existe una gran tradición a las procesiones de Semana Santa, se está restringiendo la representación municipal en esos actos. Pero, eso sí, se apoyará la procesión denominada “coño insumiso”. En Zaragoza, a propuesta del partido Zaragoza en Común, se prohíbe igualmente que los cargos públicos del Ayuntamiento asistan a los actos religiosos. Se quiere impedir la participación de la Legión en los actos de Málaga. Aquí en Oviedo, el Tripartito está actuando en la misma dirección y eliminando las ayudas a las cofradías para sus procesiones. En Valencia, su Alcalde ha ordenado que se retiren todos crucifijos y ornamentos religiosos del cementerio. En estas últimas navidades también se produjeron innumerables incidentes con los belenes y los desfiles de los Reyes Magos. Concretamente en Sevilla destruyeron el belén de Los Palacios y en Sabadell se interrumpió una misa del gallo. Se pasa desde una profanación eucarística en Navarra, a proponer la sustitución de la Navidad por el solsticio de invierno, a retirar el Vía Crucis para no molestar a los musulmanes, o a pedir perdón a los musulmanes por la toma de Granada por los Reyes Católicos.
Creo que por nuestras raíces cristianas, muchas veces resulta realmente difícil discernir si estamos ante algo verdaderamente religioso o si se trata de una pura tradición popular. Conozco a varias personas que no practican la religión católica, que alguno incluso se confiesa ateo, y que participan activamente como costaleros en las procesiones o que son los primeros en tratar de saltar la verja en el Rocío, o que dicen abiertamente “a mí que no me quiten a la Legión trasladando al Cristo de la Buena Muerte” en Málaga. Si además de los aspectos religiosos, estamos hablando que se trata de tradiciones populares arraigadas en nuestra sociedad, por qué se lucha contra ellas.
Estos partidos que ahora están confundiendo laicidad, laicismo o aconfesionalidad, que están olvidando nuestras ancestrales tradiciones, son los que antes se manifestaban por las calles pidiendo libertad y derechos, ahora, una vez que están dentro de las instituciones, son los que tratan de restringir esas libertades y esos derechos de los ciudadanos que desean practicar la religión católica o incluso de los que, sin practicarla, quieren defender unas tradiciones culturales. Desde la llegada a las instituciones de estos partidos situados en el círculo de Podemos, se suceden actitudes, hechos y conductas de animadversión hacia la iglesia católica, al tiempo que, de modo paralelo, firman manifiestos contra la islamofobia.
Al igual que se atreven a profanar una capilla católoca o a pagar con dinero público una obra de teatro donde se recita un padrenuestro que, además de resultar blasfemo para los católicos, resulta de un mal gusto indescriptible para cualquier ciudadano normal, yo me pregunto ¿se atreverían a profanar una mezquita musulmana? O a hacer una parodia de Alá? Me temo que no, porque saben que los islamistas no son tan condescendientes como los católicos e irían a por ellos y esto, aunque parezcan muy valientes, les produce miedo y de ahí que traten de hacer la pelota al Islam firmando manifiestos contra la islamofobia. Por esta y no por otra causa es por la que el Islam les merece un respeto, pero el cristianismo no.

¿No son conscientes de que esta intolerancia puede llevarnos a confrontaciones y luchas que en nadas ayudarán a nuestro país y a nuestro estado de bienestar? ¿No son conscientes de que el cristianismo, hoy día, es la religión más perseguida en el planeta y que esta persecución aumenta cada año? Así que, por favor, menos intolerancia hacia los católicos y a los ciudadanos que, aunque no sean católicos quieren mantener unas tradiciones, y más respeto por la libertad de cada uno para que practique lo que quiera, la religión que le venga en gana y si no quieren que no practiquen nada. Pero sobre todo, más respeto a los derechos que los ciudadanos tenemos legalmente en este terreno.

 

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Sobre el autor Guillermo Díaz Bermejo
El blog de un jubilado activo dedicado al voluntariado social, permanentemente aprendiendo en materia del derecho de las nuevas tecnologías y crítico con la política y la injusticia social.