El Comercio
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Fecha: julio, 2016
NOS EQUIVOCAMOS
Guillermo Díaz Bermejo 29-07-2016 | 9:49 | 0

Los dirigentes de Podemos llegaron a la política española diciendo que, al contrario de los políticos actuales, no tenían pasados oscuros, llegaban limpios y no tenían nada que ocultar. Esto, decían, les daba legitimidad para cambiar nuestro sistema político corrupto. Pero, día a día, los hechos están demostrando que esto era un espejismo, ya que, pese a que son muy jóvenes, sí tienen pasado y no muy limpio, por cierto. Además, cuando son pillados, se limitan a decir y reconocer que se equivocaron, que fue un error. El problema es que los equívocos reconocidos por estos dirigentes podemitas, ya son algo muy habitual y reiterado.

Primero fue Juan Calos Monedero el que se equivocó al no declarar la bagatela de 425.000€ que le habían pagado en Venezuela, y que tuvo que lanzarse precipitadamente a hacer una declaración complementaria a la Agencia Tributaria, para no incurrir en delito fiscal. Siguió equivocándose después con la Universidad Complutense que ayer acaba de suspenderlo de empleo y sueldo, obligándolo además a devolver una cantidad importante de dinero cobrado indebidamente. Al igual que Monedero, Iñigo Errejón también se equivocó al olvidar presentar una cosa tan nimia como un simple papel. El problema es que, por ese nimio olvido sin importancia, la Universidad de Málaga con quien había suscrito un contrato de colaboración, le abrió expediente disciplinario y al igual que Monedero, también fue suspendido de empleo y sueldo, por manifiesto incumplimiento del contrato de colaboración. Y qué decir de los siete millones de euros que, en 2008, el gobierno de Chávez aportó al CEPS, siendo destinatarios directos Pablo Iglesias, Monedero y Jorge Verstrynge, a modo de financiación para extender el movimiento bolivariano en España.

Ahora, estos días, el que reconoce públicamente que se ha equivocado es Pablo Echenique. El pobre hombre se equivocó al no dar de alta en la Seguridad Social a su asistente personal. Y para justificarse dice en notas de prensa y en su propio blog, que su salario actual es de 2.246€ netos mensuales como diputado autonómico y que el exceso de este salario, incluyendo las dietas, lo dona a Podemos. Antes dice que cobraba el mismo salario cuando era parlamentario europeo. Reseña también que este salario, más los 337€ que cobra por la ley de dependencia y más una modesta pensión de su madre, son los únicos ingresos de su hogar familiar compuesto por tres personas. Amplía la información diciendo que con su nivel de dependencia es imposible tener una vida autónoma y que por ello estima que el coste de la asistencia que necesita para llevar a cabo las tareas de la vida cotidiana (levantarse, cambiarse, ducharse, etc.) es de unos 2000€ al mes. ¡Pobrecito! ¡Qué pena! Qué malo es nuestro sistema que lo obliga a utilizar la economía sumergida para contratar a un asistente personal!

Este cuento para dar pena a mí me indigna especialmente porque sé de primera mano, ya que lo he sufrido y lo sufro de modo directo en mi ámbito familiar, al igual que lo sufren otros muchos miles de ciudadanos españoles afectados por el grado III de gran dependencia, frente a su grado II de dependencia severa, y que, contrariamente a lo que le ocurre al Sr. Echenique, no han tenido o tienen la suerte de tener los recursos de los que el dispone. El Sr. Echenique reconoce que su madre lo trajo a él y a su hermana a España, desde Argentina, porque allí había una economía destruida y el necesitaba de recursos especiales que no podía encontrar en su país de origen. Gracias a nuestro malísimo estado de bienestar, como los podemitas dicen que tenemos, y gracias también a su inteligencia, por supuesto, consiguió ayudas familiares y becas que lo llevaron con todos los honores a licenciarse en ciencias físicas. Gracias también a esas becas y ayudas sociales, y por supuesto, por su gran capacidad intelectual que nadie discute, obtiene una plaza como científico titular del CSIC.

El problema es que el Sr. Echenique no es una persona agradecida a nuestro estado de bienestar, que por supuesto necesita mejorarse. En vez de agradecer lo que nuestro estado ha hecho por él, lo que dice es que mientras él trabajaba, nuestra casta político económica destruía la sociedad. Parece que el Sr. Echenique, al igual que reconoce que se ha equivocado con su asistente personal, no quiere reconocer que él, venido de Argentina porque allí no tenían recursos, llega a nuestro estado de bienestar, se beneficia de el, traiciona al sistema haciendo lo que critica a otros, eleva su nivel de exigencias para que el sistema lo trate aún mejor, porque si se equivocó es por la culpa de nuestro sistema que no protege bien a los dependientes, e ignora descaradamente que en España hay miles de personas con nivel de dependencia extrema III, que no tienen lo que tiene el. No pueden trabajar porque son inválidos absolutos. Necesitan que su familia se ocupe de ellos y esa familia no tiene los ingresos que él tiene. Esas familias han trabajado y cotizado toda su vida y con sus sueldos o pensiones en modo alguno llegan a los ingresos que el percibe. Si alguien preguntara a esas familias que tienen que ocuparse de esas personas dependientes, seguro que dirían que el Sr. Echenique es una cara dura. Ellos están mucho peor, esperan pacientemente a que las Comunidades Autónomas les paguen las ayudas atrasadas, esperan pacientemente a que se les proporcione una residencia pública para discapacitados, eso sí, previo pago del precio público de esa residencia, y entre tanto el Sr. Echenique, con un grado de dependencia inferior, siendo beneficiario desde que llegó a España de nuestro sistema de previsión social, se limita a decir que el necesita más, y como la culpa es del Estado, que en su caso personal va a consentir la economía sumergida, y por tanto, el sí se equivocó, pero por culpa del estado que le dio lo que tiene.

Me parece lamentable que estos dirigentes que llegan a nuestras instituciones para hacer nueva política, como ellos dicen, al final entran cometiendo los mismos errores y haciendo lo mismo que dicen quieren combatir. Se trata de una nueva casta, pero más perfeccionada por lo que han aprendido de la casta que ahora quieren combatir. Así nos va a lucir el pelo.

 

 

 

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LA LUISIADA
Guillermo Díaz Bermejo 22-07-2016 | 11:28 | 0

¡¡menos mal!! ya me quedo más tranquilo. Acabo de leer en el diario El Comercio que el cuento de la Luisiada ya ha finalizado, o al menos la primera parte. Agustín de Luis ya está en Villabona. El protagonista del cuento, Agustín de Luis, ex jefe de la Policía Municipal de Oviedo, decide  poner fin al guion teatral que cuidadosamente había elaborado, se entrega y pasa su primera noche en la cárcel de Villabona, tras una salida a bombo y platillo de su residencia en Salinas, en la que no faltó el pase torero dado a los periodistas que cubrían la noticia.

Vamos a ver, señor de Luis, o mejor Agustín a secas, si gozaba de algún crédito o respeto hacia su persona, estos días ya lo ha perdido. El circo mediático que ha montado esta última semana, ha dejado al descubierto su calaña. Desde que se decretó su ingreso en prisión, no ha hecho más que dejar cagadas por todas las esquinas. Ha embestido contra una Magistrada diciendo que haría todo lo posible para quitarle la toga. Ha embestido contra los subordinados que lo acusaron. Ha embestido en definitiva contra todo lo que se movía, al igual que un toro de miura de esos que tanto le gustan, cuando lo sueltan en el coso taurino. Estos días ha toreado descaradamente al Tribunal que ha decretado su ingreso en prisión.

Agustín, a usted no sólo lo ha condenado esa Magistrada a la que dice que quiere quitar la toga. Lo ha condenado también el Tribunal Superior de Justicia de Asturias, al que ha recurrido y finalmente lo ha condenado el Tribunal Supremo, agotando así todos los recursos que tenía a su alcance. Y aun así ha tenido mucha suerte, porque sólo lo han juzgado por un turbio asunto que, a pesar suyo, ha salido a la luz, y no por todos los otros que se han quedado en los cajones de su despacho.

Por cosas que yo sé y por otras que me han contado, usted ha actuado como uno de esos cherif intocables de las películas de vaqueros, protegido por el gabinismo, y se permitía el lujo de hacer favores (no tengo noticia de cómo se los pagaban después), quitando multas a amiguetes, como usted mismo reconoce en algunas de las manifestaciones que ha hecho estos días, o tirando a la papelera expedientes que no convenía instruir. En sentido contrario, se permitía el lujo de perseguir a los que usted consideraba los malos de la película, lanzando sobre ellos a sus aguerridos polis.

Yo mismo he vivido en primera persona ese estilo propio de los matones, de esas patrullas nocturnas que usted creó a su imagen y semejanza y que vigilaban la ciudad hace algunos años. Fui testigo de excepción y por eso lo cuento: Un viernes, en torno a la 1 de la Madrugada, cuando regresábamos a casa mi mujer y yo tras una cena con amigos, nos encontramos al lado de nuestro portal con un joven que a duras penas se tenía en pie por los excesos del alcohol y que según parece había sido expulsado de la discoteca que teníamos en frente. Súbitamente cuando estábamos abriendo la puerta del portal, aparece un coche patrulla, se bajan dos guardias y sin mediar palabra se lian a mamporros con el muchacho, que se transforman en patadas cuando se cae al suelo.

Ante este esta situación carente del más mínimo grado de profesionalidad policial, mi mujer que por su trabajo como funcionaria en Juzgados de Guardia conocía ya este modo de proceder, interviene para tratar de frenar la agresión y se encuentra con uno de los matones que le dice usted apártese y dedíquese a lo suyo. Ella lo vuelve a recriminar y el dice ¡¡identifíquese!!. Claro que le voy a identificar, pero como vivo aquí arriba, voy a subir a casa, voy a bajar con mis credenciales de funcionaria judicial, voy a exigirle a ustedes dos que se identifiquen y voy a pedirles también que mañana se personen a primera hora en mi Juzgado que precisamente mañana a las 8 entra de guardia. Y ahora, si no quieren incrementar el problema, les exijo que llamen a una ambulancia y que inmediatamente ese chico sea trasladado al Hospital. Se retractaron y llamaron a la ambulancia.

Esta es una muestra palpable del matonismo que Agustín de Luis implantó en Oviedo, sin duda protegido por ese mal recuerdo del gabinismo. Es probable que algunas cosas buenas si las habrá hecho, pero, por encima de todo lo que ha dejado usted como herencia de su persona, es esa figura del cherif matón y perdonavidas de las películas. Así que, como la película ya ha finalizado, que usted tenga una feliz estancia en prisión y espero que tras ese periodo a la sombra, se le bajen un poco los humos, y no trate de salir a la calle volviendo a escribir el guion de una segunda película.

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15 DE JULIO
Guillermo Díaz Bermejo 15-07-2016 | 10:06 | 0

Aquí y ahora, yo pido a nuestros degradados políticos, de tan poco peso y de tan poca talla, que piensen en todos los valores que atesoramos y que hemos heredado de nuestros antepasados. Y precisamente por esto, hoy día 16 de Julio, quiero recordar y traer a la memoria, una de nuestras gestas más heroicas. Hoy se cumplen 804 años de aquel lunes del año 1212 en que el ejército almohade de Miramamolín Al Nasir, ese que había jurado por Alá que plantaría la media luna en Roma, fue destrozado por las tropas cristianas en las Navas de Tolosa. En aquella batalla todos los españoles se unieron contra el invasor y lucharon heroicamente hombro con hombro.

En los difíciles momentos económicos y políticos que vivimos, sería muy bueno que aflorara entre los políticos, ese sentimiento de unión ligado a nuestros valores, a nuestra cultura y a nuestra propia historia. Esta casta de politócratas que sufrimos, no tiene ningún sentido patriótico o de estado y se muestran incapaces de dejar a un lado sus propios intereses personales y de partido, para pensar sólo en el interés general.

Para demostrar patriotismo, no basta con desplegar la bandera nacional en el balcón, cuando juega la selección española o cuando son las fiestas del pueblo. El auténtico patriota tiene que asumir la gravedad del momento político en el que vivimos y en base a ello luchar por los intereses generales. Y es precisamente aquí donde se ve claramente que a nuestros políticos les falta sentido de estado y más aun de sentido patriótico. Nos están llevando una vez más a esos denostados juegos de trono que nos han conducido a unas segundas elecciones. Les traen sin cuidado los problemas de los ciudadanos y sólo se preocupan de defender, incluso con malas artes, sus propios intereses personales, los de sus partidos y las poltronas de las que no quieren ser descabalgados.

Nos encontramos en una encrucijada que la clase política ha fabricado y necesitamos salir de ella a toda prisa para enderezar el rumbo. Y en esta tesitura, yo pido a esos politócratas y partitócratas  de escasa talla política que en muchos casos roza el enanismo, que no se olviden de nuestra historia y que honren a nuestros antepasados que nos llevaron a donde estamos, aun con todas las luces y sombras que evidentemente ha habido. Olvidar nuestra historia es traicionarnos a nosotros mismos y esto nos quita la legitimidad para exigir un futuro mejor a nuestra vieja España.

Qué pena que hoy, en España, nuestros políticos no quieran ver lo que está ocurriendo. Qué pena que como en aquella ocasión, no se unan para defender a estos españoles que sufrimos las consecuencias de su escasa talla política. ¡¡pobre España!!. Ya no hay líderes que la defiendan como en aquella gesta hiciera Alfonso VIII y sus valientes soldados. Aquellos patriotas que luchaban en las Navas de Tolosa eran gente de otra pasta, eran más que ciudadanos, auténticos caballeros, que colocaron sus diferencias y sus disputas a un lado, para ponerse en el frente de la batalla y defender el interés común.

Ahora ese sentido patriótico importa poco. Ya no está de moda. Ahora lo que importa es que ese puesto es mío, que tú tienes que estar en la oposición, que quien voy a  gobernar soy yo. Y entre tanto se producen esas guerras de tribus políticas, los españoles nos desangramos con una cada vez peor sanidad, con peor educación, con inasumibles tasas de desempleo, con más impuestos, con trabajos precarios y con pensiones en peligro.

Polítócratas, por favor, tratad de encontrar el orgullo de ser buenos españoles, sentiros orgullosos de vuestra historia, y encontrad las fuerzas necesarias para llegar a un urgente acuerdo de legislatura, que permita un gobierno estable, que de verdad cambie el foco de vuestros intereses para que, con altura de miras, empecéis de verdad a trabajar para defender los intereses de todos los españoles. Al igual que ocurrió en las Navas de Tolosa, por el bien común, los españoles necesitamos que seais patriotas y que luchéis para ganar esta batalla.

¿estaré pidiendo mucho?

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CRISIS DEL SISTEMA PÚBLICO DE PENSIONES
Guillermo Díaz Bermejo 11-07-2016 | 11:49 | 0

En estos últimos días proliferan en todos los medios de comunicación, noticias, informaciones y artículos de opinión sobre el problema de las pensiones. Se habla de que se necesitan 22.000 millones para salvar al Sistema de un posible colapso. Se dice que el Fondo de Reserva llamado vulgarmente la hucha de las pensiones, se acabará en el próximo año 2018, ya que desde 2012 se están extrayendo 8.500 millones semestrales para hacer frente al pago de las pagas extraordinarias de Julio y Diciembre. Se dice también que la actual recaudación por cotizaciones a la seguridad social, es insuficiente para hacer frente a las obligaciones por pago de pensiones.

Al margen de noticias u opiniones más o menos fundadas y en algunos casos llenas de sensacionalismo o de críticas al Gobierno por saquear la hucha, ha de decirse que el Fondo fue creado en el año 2000, fruto del pacto de Toledo y tenía como objetivo el de crear un fondo de reserva suficiente, en los periodos de bonanza económica, para hacer frente con el a posibles desequilibrios futuros, como es el caso de los que se están produciendo tras la crisis económica que hemos sufrido.

¿En este momento podemos decir que el sistema público de pensiones está en crisis? Todo apunta a que sí y todos los indicadores nos llevan a pensar que el sistema atraviesa por graves dificultades, que se necesitan urgentes reformas para asegurar su futuro. Yo añadiría también que este no es un problema que se está produciendo específicamente en España. Se ha producido y se seguirá produciendo en otros países comunitarios.

Como todo el mundo sabe, nuestras pensiones públicas se conciben como un “sistema público de reparto” establecido bajo el principio de la solidaridad intergeneracional, a través del que las cotizaciones de los trabajadores más jóvenes, han de servir para pagar las pensiones de los jubilados. Se trata de un sistema que funcionó muy bien en su momento pero que ahora, por los cambios habidos en el entorno sociolaboral, va a provocar graves problemas de sostenibilidad. Estos graves problemas tienen su causa en dos factores muy concretos.

Uno es el serio problema de nuestra negativa evolución demográfica, más acusada aun que la de otros países europeos que están perdiendo población de modo alarmante. A una muy baja tasa de natalidad, se le une un gran incremento de la esperanza de vida de los ciudadanos. Sólo basta decir que en sólo 20 años, conforme a las tablas de mortalidad que se manejan, la esperanza de vida de los hombres, pasó de 71 a 78,3 años y la de las mujeres de 77 a 84,4 (esto es casi el doble de lo que teníamos hace 100 años).  El otro factor es el que ha generado la crisis económica vivida, que además de provocar elevadas tasas de paro, ha generado también nuevos empleos de muy poca calidad. Esto sin duda alguna ha producido una drástica reducción de las cotizaciones sociales.

Cuando se creó el sistema público de pensiones y después cuando se gestó el Pacto de Toledo, había muchos trabajadores en activo, la vida laboral se iniciaba a edades muy tempranas y esto llevaba a tener trabajadores que cotizaban durante 40 o incluso 50 años para alimentar el sistema. Por otro lado, dada la juventud de la población y las elevadas tasas de natalidad, el porcentaje de trabajadores jubilados, era muy pequeño. A esto había añadir además que los fondos de reserva, que de modo creciente se iban constituyendo, obtenían grandes rendimientos financieros por los elevados tipos de interés que se manejaban en los mercados de capitales. Ahora, en el ciclo actual, tenemos menos trabajadores, los jóvenes tardan más tiempo en incorporarse al mercado laboral y además de ello, al tener condiciones de trabajo más precarias, cotizan menos a la seguridad social. Tenemos también un mercado de capitales con tipos de interés incluso negativos, lo que impide que se obtengan plusvalías por los fondos acumulados. En el otro lado de la balanza tenemos más jubilados que, además, por suerte, son mucho más longevos.

Resulta por tanto incuestionable que el sistema tiene un grave desequilibrio y que por ello, si no se hace nada, el problema seguirá creciendo cada vez más. Por tanto, el Gobierno que finalmente sea elegido, ha de iniciar, de modo urgente, un profundo debate sobre el sistema de pensiones.

A mi juicio, el debate para alcanzar un pacto urgente, ha de pasar por cambiar el sistema actual de reparto a otro de capitalización individual o incluso mixto. Entiendo que una buena solución puede ser llegar al sistema de capitalización individual en el que cada afiliado al sistema vaya constituyendo un fondo propio que va a ser gestionado por el propio Estado. Al final de su vida laboral empezaría a percibir el capital que hubiere ido constituyendo durante toda su vida laboral y por tanto cotizante.

Este sistema, para muchos podrá resultar insolidario, pero ¿acaso no es más insolidario aun que los hoy pocos jóvenes tengan que estar cotizando para pagar a los muchos jubilados? A mi juicio, el sistema de capitalización individual incrementa el sentido de previsión de los trabajadores que lucharán por conseguir una jubilación digna a cambio de las aportaciones que de modo individualizado hayan ido realizando en su vida laboral. De otra parte, este sistema resulta inmune a los cambios demográficos poblacionales que si afectan de modo muy directo al sistema de reparto, como hemos visto. Añadiría también que las pensiones privadas se rigen por el método de capitalización individual, pero que en España se encuentran muy poco desarrolladas. Baste conocer que en nuestro país sólo un 25% de la población tiene contratado un sistema privado, frente al 86% de media que existe en la UE. Quiza fuere preciso dotar a los sistemas privados de incentivos fiscales.

Como otra opción, podría pensarse en un sistema mixto, en el que una pensión mínima podría quedar integrada en el sistema de reparto entre todos los trabajadores y otra complementaria sería completada con el método de capitalización individual.

Sería importante también mejorar el cambio generacional, eliminando estereotipos y facilitando el ingreso en España de trabajadores extranjeros, ya que no ha de olvidarse que antes de la crisis, estos extranjeros en general jóvenes, fueron los que estuvieron sosteniendo el sistema con sus cotizaciones. Más tarde o más temprano, en cuando el ciclo económico cambie, sin duda vamos a necesitar extranjeros que van a ser los únicos capaces de equilibrar el sistema, tanto en España como en la propia UE. El cambio intergeneracional nos empujará sin duda hacia esta vía.

Creo que al nuevo gobierno que se constituya, le queda un duro trabajo encima de la mesa.

 

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Sobre el autor Guillermo Díaz Bermejo
El blog de un jubilado activo dedicado al voluntariado social, permanentemente aprendiendo en materia del derecho de las nuevas tecnologías y crítico con la política y la injusticia social.