El Comercio
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Fecha: septiembre, 2016
POLITICOS INVESTIGADOS
Guillermo Díaz Bermejo 21-09-2016 | 10:20 | 0

Hablo de “investigados” para referirme a lo que hoy, en el entorno político y en los medios de comunicación siguen llamando políticos “imputados”, que era el nombre que se daba a esta figura jurídica, antes de la reciente reforma de la Ley de Enjuiciamiento Criminal. Tras esta reciente reforma, el legislador sustituye el término “imputado” por “investigado” en la fase de instrucción y una vez finalizada esta, tras el auto formal de acusación, pasan a llamarse “encausados”.

En el lenguaje político se sigue utilizando de modo habitual la figura del imputado y algunas formaciones políticas vienen pidiendo que los imputados tienen que abandonar sus cargos públicos y que tampoco pueden ser incluidos como candidatos en los procesos electorales. Parto de la base también que, hasta tanto no haya una sentencia firme, los políticos investigados gozan de la presunción de inocencia que establece el artículo 24 de nuestra Constitución. Lo cierto es que hay un gran número de políticos que aun cuando están siendo investigados, continúan ocupando sus cargos y se niegan a abandonarlos. El último ejemplo lo tenemos con la ex alcaldesa de Valencia, Rita Barberá, que está siendo investigada por el Tribunal Supremo y pese a ello se niega a abandonar su escaño como senadora. En Oviedo tenemos también a Iglesias Caunedo, investigado en el caso Pokemon y que se niega a entregar su acta de concejal, como le exigió el pleno municipal hace unos días.

Los dilemas que se plantean son: ¿Puede seguir en el cargo que ocupa, un político investigado al que le ampara la presunción de inocencia? ¿Debe de dimitir desde el mismo momento en que es investigado por un Tribunal, sin esperar a una sentencia firme, de la que puede resultar condenado o absuelto?

Hay una sentencia del Tribunal Supremo que clarifica bastante las cosas al reseñar que “la situación de imputado en un proceso penal, por sí sola no es bastante para apreciar o descartar un ilícito penal, pues es necesario que en ese proceso se hayan apreciado datos objetivos reveladores de una conducta que, pese a no alcanzar una definitiva relevancia penal, si exterioricen un proceder reprochable”. La cuestión es clara desde el momento en que la sentencia reseña qué, aun no habiendo ilícito penal objeto de condena, sí puede existir un proceder reprochable que daría justificación suficiente para que el investigado abandone el puesto, ya que el proceder de un cargo público electo, debe de estar rodeado en nuestro ordenamiento jurídico de unos requisitos éticos y de buena conducta irreprochables, aun cuando no sea objeto de un delito penal.

Es cierto que como a cualquier ciudadano, a los políticos les ampara la presunción de inocencia a la que constitucionalmente tienen derecho, hasta tanto no hayan sido condenados por sentencia firme. El problema es que todos conocemos la lentitud de la Administración de Justicia y pueden pasar varios años hasta que se resuelva el proceso mediante sentencia firme, de modo que, a causa de esa lentitud, podrían darse casos en los que un político investigado, puede terminar siendo condenado mucho tiempo después de que haya finalizado su legislatura, y en ese tiempo de mandato pudo haber estado causando daños irreparables al sistema democrático.

Cuando un Juez instructor tiene pruebas o sospecha fundada, es cuando declara a alguien investigado, porque entiende que esa persona puede haber participado en un hecho delictivo y desde ese momento le asiste el derecho de personarse en el proceso asistido por Abogado y es cierto que hasta tanto no haya una sentencia firme, esa persona goza de la presunción de inocencia. Pero no es menos cierto que un Juez instructor no investiga a nadie de modo caprichoso o gratuito, ya que lo hace cuando en la instrucción de un procedimiento, se encuentra con indicios racionales de criminalidad, o como mínimo con conductas éticamente reprochables, aun cuando puede que no terminen constituyendo delito. Ha de considerarse también qué en la mayor parte de los casos, los investigados resultan condenados, siendo excepción aquellos en los que se declara la absolución.

Es por eso que nos encontramos ante un análisis de riesgos, como ha dicho algún reconocido jurista. De una parte, nos encontramos ante el riesgo de que una persona pueda ver arruinada su carrera política tras ser investigado aun cuando después pudo resultar absuelto. De otra nos encontramos ante el riesgo de que, pese a ser declarado investigado, pueda seguir en su puesto hasta que no haya una sentencia firme y puede continuar causando daños a nuestro sistema democrático, a las instituciones y a los propios ciudadanos, a causa de corrupción política, para finalmente resultar condenado por un Tribunal y entonces el daño estaría causado y sería tarde ya para evitarlo.

Está claro qué si se aparta a un investigado de su puesto, podría estar perjudicándose su carrera política, pero ha de decirse que una cosa es la carrera política y otra cosa distinta es la carrera profesional que no tiene por qué resultar perjudicada. Muchos políticos que han hecho de la política su profesión (politócratas), son los que se rasgan las vestiduras al ser declarados investigados, ya que si van a resultar perjudicados. Y es precisamente en este terreno en el que algún partido emergente como es el caso de Ciudadanos, pretende regenerar el sistema democrático limitando los mandatos políticos a dos legislaturas, ya que con ello se erradicaría la politocracia. Y en esta línea, la no aceptación de investigados en cargos políticos, quedaría más que justificada.

La conclusión por tanto es clara: Cuando un político resulta investigado, su cese en el cargo, su dimisión o el resultar excluido en listas electorales, sólo va a afectar a su vida política, pero no impide que pueda dedicarse a actividades profesionales o asalariadas, en razón a sus capacidades personales y profesionales, como cualquier ciudadano. Si la regeneración democrática deseable tiene que establecer mecanismos para que ningún político se aferre a su puesto contra viento y marea, como es el caso de la ex alcaldesa de Valencia, parece más que razonable y sensato que un cargo político, en el momento de ser investigado, ha de excluirse de la vida política hasta tanto no haya una sentencia firme. Y si tiene mucha suerte y no resulta condenado como ocurre casi siempre, con su sentencia absolutoria en la mano, podrá volver a entrar en el escenario político por la puerta grande.

Mantengo por tanto que en el momento en que un político es investigado, debe de abandonar, ya que, en un cálculo de riesgos, el riesgo de absolución es escaso y el riesgo de perjudicar su carrera política es muy inferior al de que cause daños irreparables al sistema democrático, a las instituciones y a los propios ciudadanos.

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DESCABALGUE SR. RAJOY
Guillermo Díaz Bermejo 07-09-2016 | 8:05 | 0

Por favor, Sr. Rajoy, sea consecuente y tenga sentido de estado. Por si era poco, en los últimos días se ha metido en una deriva que va a obstaculizar aún más, cualquier pacto de gobierno. Ante su ya clara manifestación de decadencia y huida hacia adelante, debería de plantearse que en este momento usted no forma parte del problema. Usted es el problema y por tanto, un cambio de jinete en la actual situación de enrocamiento, sería la mejor opción para seguir en la carrera y alcanzar los pactos que todos los ciudadanos les exigimos cuando depositamos nuestro voto en las urnas.

Pese a los grandes problemas para alcanzar pactos de gobernabilidad y pese a que entre otros firmó un pacto con Ciudadanos para regenerar la política y luchar contra la corrupción, usted no se corta un pelo y organiza una chapuza para colocar al dimitido exministro Soria en el Banco Mundial, con el modesto salario de 620 euros diarios (cifra esta que muchos españoles no cobran al mes). Cuando las protestas arreciaron, usted intentó vestir la propuesta diciendo que era un funcionario con el perfil adecuado para ser elegido, pero ocultó descaradamente que la convocatoria tiene unas vagas condiciones que permiten a su gobierno adoptar una decisión discrecional y no una valoración de méritos. Acorralado por todos los lados, al final optó por pedir la renuncia de Soria.

Como esto parecía poco, hoy compensa a la señora Villalobos, dándole la presidencia de la Comisión del Pacto de Toledo. Esto va a servir para que esta señora además de los 2.813,87€ que tiene como asignación básica por ser diputada, más otros 1.823,86 euros extras por ser diputada por Málaga, aun cuando todo el mundo sabe que reside en Madrid, ahora se le añada un complemento de 1.431€ por esa presidencia. En resumen seis mil eurillos mensuales por no hacer nada más que seguir consignas de quien la nombra.

No creo que este camino del amiguismo y el enchufismo sea el mejor para cumplir con ese pacto de regeneración democrática que ha firmado con Ciudadanos. Esa propuesta regeneradora choca frontalmente con estos sonrojantes procedimientos que, lo que consiguen, es hacer que los ciudadanos creamos cada vez menos en las clases políticas que gobernaron este país. PP y PSOE proporcionalmente a los años que estuvieron en el Gobierno de la nación, en las Comunidades Autónomas o en los Ayuntamientos, han ido colonizando las instituciones de modo progresivo y con ello han ido eliminando controles y anulando la rendición de cuentas que tenían que hacer a los ciudadanos. Esa eliminación de los controles es lo que ha permitido que se rodearan de una total opacidad y que actuaran con total impunidad haciendo de su capa un sayo.

Madrid, Valencia y Baleares, gobernados por el PP aparecen como el epicentro de la corrupción política con gigantescas tramas como la del extesorero Luis Bárcenas, o la Gurtel, Púnica, Bankia, Imelsa, Granados,Andratx, Palma Arena.etc. En Andalucía sobresale de modo destacado el caso de los Eres que afecta al PSOE. Si nos acercamos algo más, aquí en Asturias tenemos el caso Marea o la trama Acuagest en la que aparece el exalcalde Sr. Caunedo.

Ante esta situación, difícilmente puedo creer en un Jefe de Gobierno que no sólo no ha hecho nada para limpiar su casa de podredumbre, sino que, además, firma un pacto de regeneración democrática para propiciar la investidura y a los pocos días ya empieza a aplicar las mismas sinvergonzonerías de siempre, pero además sin cortarse un pelo. Ya le importa un comino lo que pensemos los ciudadanos. Tampoco puedo creer en el candidato del PSOE que sólo enarbola la bandera del no y el no es no, sin realizar ningún tipo de propuesta.

Por eso, creo que la primera medida higiénica y que sin duda provocaría el inmediato pacto de legislatura, es que usted descabalgue, se baje de su poltrona y con usted descabalguen todos esos Trillo, Rita Barberá, Cospedal, Ovidio Sánchez y demás generación de viejos politócratas vinculados a las tramas corruptas. Que su partido elija por consenso otro candidato y seguro que de modo inmediato habría pacto, habría medidas de regeneración democrática, habría cambios positivos, y los ciudadanos podríamos poder volver a confiar en la nueva política.

Esa regeneración tendría que provocar el cierre de las puertas giratorias hacia los lobbys eléctricos, gasísticos y de hidrocarburos, debería de eliminar el cuasi oligopolio bancario que puede producir riesgos sistémicos debería de eliminar consejos consultivos, consejo de estado, senado y muchos otros chiringuitos que sólo sirven para cobijar a los jubilados de la política. La política de transparencia debería de imponerse en toda la administración, publicando todos los contratos públicos y permitiendo la licitación de cualquier empresa o por cualquier cuantía.

En esta misma línea de regeneración todos los políticos y todos los funcionarios públicos deben de declarar sus vinculaciones personales, familiares, profesionales o societarias, con las empresas o los profesionales contratados por la Administración para realizar determinados servicios. La regeneración profunda que necesitamos, debe de llegar primero a la clase política y acto seguido a la administración pública.

Sr. Rajoy, usted se ha metido en una ratonera y si por sentido de estado decidiese abandonar y dejar el puesto a otro candidato de su partido, estoy convencido que la formación de gobierno sería cosa de pocas horas, ya que tanto el PSOE como CS entonces sí estarían dispuestos a echar una mano e incluso dos. Sea valiente y descabalgue de su montura.

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Sobre el autor Guillermo Díaz Bermejo
El blog de un jubilado activo dedicado al voluntariado social, permanentemente aprendiendo en materia del derecho de las nuevas tecnologías y crítico con la política y la injusticia social.