El Comercio
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Fecha: noviembre, 2016
INVERSOR GLOBAL
Guillermo Díaz Bermejo 15-11-2016 | 7:08 | 3

Un buen día, actualizando mi página de Facebook, me encontré con un anuncio de “Inversor Global España” que me produjo bastante impacto, ya que decía cosas como: “España sólo a un paso de la gran caída”. “El colapso económico de España es inminente”. “Sólo unos pocos podrán salvarse de la devastadora crisis que se aproxima”. Movido por la curiosidad de tan impactantes y contundentes afirmaciones, decidí acceder al enlace que dejaban para obtener más información, entré en la web de esa supuesta empresa y lo primero que me encontré es: Más de 500.000 personas forman parte de nuestra comunidad de inversores que es la más grande en español.

Mi curiosidad continuó creciendo y siguiendo las indicaciones de la página, introduje mi email para suscribirme, al objeto de que me pasen información. Una vez confirmada la suscripción, lo primero que recibo es un correo diciéndome que como bienvenida, me van a enviar gratis el libro de finanzas más importante de la década, libro exclusivo que no está disponible en librería alguna. Ha sido escrito por un tal Jim Rickards del que dicen tiene una fama forjada durante 35 años en Wall Street, experto en amenazas financieras, además de ser el encargado de negociar con la Reserva Federal de EEUU, un paquete de rescate que salvaría del colapso en último momento, a todo el sistema financiero global.  Me dan indicaciones para pedir ese libro de modo gratuito.

Como no me puedo resistir ante la oferta de ese supuesto genio y gurú financiero, decido pedirlo y entonces entro en la primera parte de la trampa. Para ayudar a cubrir los costes de envío y entrega, he de pagar el módico precio de 4,55€. Facilito mi número de tarjeta de crédito, realizo el pago y acto seguido me envían un nuevo correo para que descargue el famoso libro en formato PDF. Me dicen también que me van a dar un mes de prueba gratuita de sus informes de “Inteligencia Estratégica”. Dicen que ofrecen estos informes de manera gratuita por dos razones muy importantes: Una porque España puede encontrarse en medio de una tormenta financiera sin precedentes y otra porque podré poner a prueba todos sus análisis y recomendaciones y eso hará que sea fiel a Inversor Global a largo plazo. También me dicen claramente que con el envío de ese libro y de esas pruebas gratuitas, están perdiendo dinero, pero que lo hacen convencidos de que al “Probar” su trabajo, aun cuando no tengo riesgo de contraer obligaciones futuras, voy a ser fiel a ellos por la calidad de sus recomendaciones.

A partir de ese momento, de modo diario, empiezo a recibir correos electrónicos que contenían esos “fabulosos informes” gratuitos donde se sostenía cosas como: “Tu o tus padres podríais dejar de recibir la pensión a partir del 1 de Enero de 2017”. “Una de las estafas financieras más grandes de la historia de nuestro país, está teniendo lugar en estos momentos” ,etc.   Se añadían a estos informes perlas como “Nuestros expertos le acercan una estrategia secreta para multiplicar tu dinero en bolsa”. “Gana el 70% de tus inversiones en euros, siguiendo nuestros consejos financieros”; “conozca todo sobre brokers e invierta de modo eficaz”. “Lo que tu banco sabe, pero te lo oculta”. Todo inducía a pensar que estaba siendo dirigido a algún Trader para realizar inversiones a través suyo

A los pocos días de leer esos panfletos llenos de propagandismo sensacionalista, empiezo a mosquearme y decido empezar a buscar en la red, donde ya lo veo todo más que claro. Un argentino listillo llamado Federico Tressore, crea una fábula financiera y decide dedicarse a dar sablazos a ciudadanos desprevenidos. Crea una SL llamada “Ediciones sobre dinero y bienestar” domiciliada en Madrid, con un solo objetivo: Conseguir el número de tarjeta de personas “incautas” como yo, bajo el pretexto de enviarles un libro de regalo, para, a partir de ese momento empezar a cargarles suscripciones de todo tipo.

Inmediatamente después de conseguir esta información, voy a ver los movimientos de mi tarjeta y me encuentro con que me han cargado los 4,55€ iniciales para el envío del libro gratuito, y otros dos cargos de 99,65 y de 124,40€ que correspondían a suscripciones anuales de no sé qué revistas. Ante mis reiteradas reclamaciones de devolución me contestan que como en el mes que tenía de periodo de prueba no había dicho nada, consideraban que seguía interesado en tener suscripciones anuales de sus revistas y de ahí esos cargos.

Acto seguido envío un burofax a la dirección de la empresa que había obtenido en el Registro Mercantil, y exijo la devolución inmediata de todo lo cargado, advirtiendo además que me reservo el derecho de formular denuncia ante el Juzgado de Guardia por delito de estafa, así como a las autoridades administrativas porque “inversor global” incumple la Ley Orgánica de Protección de Datos, así como la Ley de Servicios de la Información, e igualmente la existencia de un posible delito fiscal ya que, sorprendentemente, el cargo en la tarjeta se realizaba en dólares y se cobraban además 2€ por comisión de gestión.

Justo a los 15 días que había dado como plazo  y cuando ya tenía elaboradas las denuncias, sorprendentemente recibo un correo (antes sólo contestaban con formularios preestablecidos), diciéndome que se había tratado de un error y que por ello ya habían dado instrucciones para devolver lo indebidamente cobrado. Al día siguiente, ciertamente, vi que se me habían hecho los abonos. Me da la sensación de que, al ver mi contundencia y argumentación legal, decidieron zanjar el asunto en evitación de problemas mayores.

Así que, amigos lectores, como aviso a navegantes he de decir que, mucho cuidado con Inversor Global que veo se sigue anunciando diariamente en Facebook, y mucho cuidado con todo eso que circula por la red anunciando inversiones extraordinarias, consejos gratuitos, noticias sensacionalistas para provocarte a hacer algo, sueldos extraordinarios, etc.etc. Como se decía antes, nadie da duros a pesetas. Yo que presumía de prudente e incluso de instruido, he caído en esta trampa y estuve a punto de ser estafado. Imagínense que un exministro, más instruido e informado que yo, como es el Sr. Borrell, cayó en otra trampa mayor en la red y perdió 150.000€ en otra de estas empresas de inversiones fraudulentas. Así que prudencia y ¡¡Cuidadinnn!!.

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CONSEJOS CONSULTIVOS
Guillermo Díaz Bermejo 12-11-2016 | 10:52 | 0

El recién investido  Presidente Sr. Rajoy, entre el montón de medidas que propuso para reformar la Administración Pública y evitar duplicidades, en la anterior legislatura, tenía prevista la eliminación de los órganos consultivos, pero, lamentablemente,  al día de hoy no se ha hecho nada. Sólo Cantabria ha eliminado hace poco tiempo su Consejo Consultivo. ¿Por qué no se ha hecho nada? Porque los políticos de turno han fabricado un entramado institucional para poder tener jubilaciones doradas una vez que se han apartado o el electorado les ha apartado de la vida pública.

Primero se inventaron el Consejo de Estado para acoger a ex presidentes del Gobierno de España, ex Fiscales Generales del Estado, ex ministros, ex gobernadores del Banco de España, ex presidentes de Consejos de Gobierno, de Comunidades Autónomas y ex de los más variopintos cargos políticos. Después, aun cuando este Consejo de Estado tiene competencias para asesorar a las Comunidades Autónomas, estas no se quedaron cortas y se inventaron los “Consejos Consultivos” para ese mismo asesoramiento ceñido a la respectiva Comunidad Autónoma.

Como muestra basta un botón: El Sr. Gallardón presentó su dimisión como Ministro de Justicia y transcurrido un solo día de paro, a los dos días, ya fue incorporado como Consejero de la Comunidad de Madrid, con el módico sueldo de ocho mil quinientos euros  mensuales, más despacho, secretaria y coche oficial. Pero al igual que él, en todos los Consejos autonómicos, hay infinidad de políticos que, sólo por asistir a una reunión semanal, cobran entre 60.000 y 90.000 euros anuales. Y lo que indigna es que puede que asistan a esas reuniones, pero quien les hace el trabajo y elaboran los dictámenes que ellos se limitan a suscribir, son los Letrados que tienen adscritos esos Consejos y que evidentemente cobran su sueldo como funcionarios adscritos que son. Como he leído en algún lado, “los miembros de la casta política son como los marines americanos. Nunca dejan a un compañero atrás”.

Ciñéndonos a nuestra Comunidad, el Consejo Consultivo del Principado de Asturias está compuesto por seis miembros, todos ex políticos y a su servicio tienen veintitrés funcionarios adscritos, entre los que predominan los Letrados.  Repasando su memoria del pasado año 2015 he visto que han tenido 48 reuniones plenarias y que han generado unos gastos anuales de 1,4 millones de euros. Entre las 237 consultas que les han formulado, predominan las reclamaciones que los ciudadanos hacen por el funcionamiento de los servicios públicos, como por ejemplo la de un viandante que se tuerce un tobillo en una alcantarilla, o la de un ciclista que reclama por caerse de la bicicleta en una senda pública con mantenimiento deficiente, o la de un conductor que reclama por habérsele caído un cartel publicitario encima de su vehículo. (No hay ni una sola que tenga una relevancia tan especial, que hubiere sido merecedora de una consulta al Consejo). Caramba que se trata de cuestiones que cualquier funcionario del Principado puede resolver sin esfuerzo alguno, por su escasísima complejidad. Además, si el Principado tiene contratado un seguro de responsabilidad civil, que entre otras cosas, garantiza la defensa frente a las reclamaciones de los ciudadanos y en su caso la correspondiente indemnización por los perjuicios causados, ¿para qué ir a buscar el dictamen del Consejo Consultivo si van a ser los Abogados de la compañía de seguros, los que se van a ocupar de esas reclamaciones?

Para qué queremos unos órganos que nos cuestan más de 30 millones de euros al año, y que no sirven para nada, ya que sus dictámenes no son vinculantes y además de eso, quien realmente se los curra con los Letrados funcionarios. Conforme a la Ley de Presupuestos, los sueldos de todos estos consejeros  que no aconsejan nada, tienen unos emolumentos equiparables a un Subsecretario de Estado. Es decir, cobran más de 60.000 euros anuales sólo por asistir a una reunión semanal que apenas dura unas horas.

Por tanto, señores del gobierno si dicen que tienen la tijera preparada para recortar y para reducir el déficit público, recorten estos Consejos, que son costosísimos y que son ineficaces e ineficientes. Y si de verdad lo que quieren es proporcionar una jubilación dorada a sus ex, caramba, díganlo abiertamente que igual encajamos el gol mejor. Pero, en cualquier caso, si se resisten al recorte y persisten en la idea de jubilar magnánimamente a sus ex, caramba, acuérdense de que los ciudadanos de a pie, no tenemos ese privilegio y que si la empresa en la que trabajamos nos da una patada en el culo, nos vamos a la cola del paro, a ver si con suerte cobramos el subsidio un tiempo  y en base a lo que hayamos cotizado, así va a ser nuestra pensión, que nunca, en ningún caso, va a alcanzar el nivel de sus privilegiados ex políticos. ¡qué jeta!

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LO QUE SE AVECINA
Guillermo Díaz Bermejo 05-11-2016 | 9:45 | 0

Los casi ocho años que ha durado la crisis económica que hemos vivido en España, han provocado importantes y graves consecuencias tanto para nuestra economía, como para nuestro estado de bienestar e incluso para la clase política. En este momento, nos estamos enfrentando a situaciones verdaderamente preocupantes, como son el fuerte incremento de la deuda pública o la inviabilidad de nuestro sistema de pensiones, e incluso también las consecuencias de una crisis económica global de los países emergentes, que puede contagiarse a los países desarrollados, entre los que se encuentra nuestro país. Son varias las alarmas que han saltado y que de modo riguroso deberían provocar una urgente intervención del Gobierno que ahora inicia su legislatura.

El nuevo Gobierno tendrá que demostrar mucha cintura para negociar con todos y empezar a cambiar nuestro modelo de Estado para conseguir que seamos más eficientes, para reducir la deuda pública, para reducir el aun alto nivel de desempleo, para garantizar nuestro sistema de pensiones que al irse vaciando la llamada hucha de las pensiones, está entrando cada día en mayor riesgo. Este nuevo gobierno no puede seguir fiandolo todo a nuestro buen crecimiento económico, porque además de que se está ralentizando, puede volver a atravesar por serios problemas y deberíamos de estar preparados para atajarlos antes de que se planteen.

Otra cuestión que no supieron o no quisieron resolver, tanto el gobierno del Sr. Rajoy, como antes el del Sr. Zapatero, es el peligro y el riesgo sistémico de los bancos de gran tamaño, que a su vez están interconectados con el sistema financiero mundial. En el año 2008 se decía alto y fuerte que “este banco o esta caja son demasiado grandes para caer” y muchos cayeron. El gobierno del Sr. Zapatero, que alardeaba de estar en la liga de campeones de nuestras entidades financieras, salió al paso para rescatar cajas de ahorro quebradas y el propio Banco de España, desoyendo totalmente los informes de sus técnicos, permitió de modo vergonzante, la salida a bolsa de Bankia, con las consecuencias tan desastrosas que esta decisión trajo consigo, además de la enorme factura que hemos tenido que pagar todos los contribuyentes para financiar ese rescate.

Después de Zapatero, el gobierno de Rajoy, contrariamente a lo que había que hacer para reducir ese riesgo sistémico, estuvo propiciando que se produjeran nuevas fusiones, lo que en algún modo hace que estemos entrando en un claro oligopolio bancario. Analistas tanto nacionales como internacionales llevan anunciando el proceso de nuevas fusiones bancarias. Y en este momento, por todo lo que podemos leer y ver, la concentración bancaria está siguiendo paso a paso, de modo que los bancos españoles serán menos de diez, lo que nos lleva sin duda a un grave problema de riesgo sistémico, por la oligopolización del mercado bancario.

Sólo tres bancos, Santander, BBVA y Caixa, superan con creces el 50% de la cuota de mercado española. En cambio, en 2008 catorce entidades tenían esa cuota y había del orden de cincuenta bancos y cajas operando en el mercado. La concentración, pues, es más que evidente. Según dice FUNCAS, la cuota de mercado de los cinco primeros bancos españoles, llega al 58%, una concentración que supera con creces al 47% de Francia, al 40% de Italia o al 38% del Reino Unido, y casi duplica el 31% de Alemania que tiene un mercado bastante disperso por el peso que tienen las cajas regionales y locales.

Si pensamos mal, igual a nuestros dirigentes políticos les interesa esta oligopolización, porque si las cosas vienen mal dadas, con una simple instrucción podrían conseguir, por ejemplo, la apertura de un corralito financiero, sencillamente dando la orden de que los cajeros no dejaran extraer más de 100€ a la semana, medida esta que sería muy difícil de aplicar si en el mercado hubiera muchos bancos operando. O, si seguimos pensando mal, igual interesa apoyar a los grandes bancos amigos, para de este modo evitar la competencia interbancaria que sin duda, a quien favorecería es a los clientes que podrían tener más capacidad de elección. Los grandes bancos siguen ganando y los clientes y ahorradores, además de recibir interés 0 por sus depósitos, pagan todo tipo de comisiones por los servicios que reciben.

En este momento, si nuestro gobierno pretende mantener un buen crecimiento económico, va a tener que hacerlo siguiendo incrementando la deuda pública, ya que por la vía de incrementar el consumo de los ciudadanos, ya no va a ser posible, tanto por tener salarios más bajos como por el nivel de desempleo que tenemos. Cada vez somos más viejos, cada vez percibimos menos salarios y cada vez cobraremos menos pensiones.  Los consumidores que ayer éramos la generación de los baby boomers y que provocábamos el crecimiento económico, hoy somos los jubilados y tenemos menos ingresos, provocando además que de ser pagadores de impuestos, pasemos a ser receptores de prestaciones. Hemos de añadir a todo esto que, además de estar perdiendo población de modo imparable, los ciudadanos, debido a los avances de la medicina, vivimos muchos más años, algo que implica incrementar los presupuestos del sistema de salud y el sostenimiento de las pensiones de cada vez más jubilados. Y por si todo esto fuere poco, la automatización y robotización de los medios de producción, también provocará la pérdida de puestos de trabajo. Evidentemente algo no cuadra.

Sin lugar a duda, necesitamos que este nuevo Gobierno consensúe y aplique políticas económicas valientes, que cambien nuestro modelo de Estado, que permitan la reducción del déficit público y al tiempo que mantengan nuestro estado del bienestar. Paralelamente necesitamos políticas fiscales valientes que traten de incrementar la recaudación con métodos más eficientes y por supuesto, sin incrementar los tipos impositivos de los ciudadanos.

Frente a estas oscuras incertidumbres y los riesgos que se vislumbran, hoy más que nunca necesitamos que los políticos dejen a un lado sus intereses personales y de partido, y en beneficio de todos los ciudadanos, empiecen a aplicar las medidas que sin lugar a duda son necesarias. La tarea no es fácil y por eso se necesita de ellos auténtico compromiso.U

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EL DERECHO A DECIDIR
Guillermo Díaz Bermejo 02-11-2016 | 7:49 | 0

Carles Puigdemont, Presidente de la Generalitat, dice que va a llamar “en los próximos días” a Mariano Rajoy para solicitarle una reunión y plantearle una negociación  sobre el referéndum de independencia.   Al igual que  su predecesor Artur Mas, plantea este referéndum porque, según dicen eufemísticamente los independentistas catalanes, tienen derecho a decidir. Sostienen que Cataluña es una nación y como consecuencia, tienen derecho a la autodeterminación.  Como ese llamado derecho a decidir no existe ni en nuestro derecho constitucional, ni tampoco en la práctica internacional, quiero hacer algunas reflexiones:

¿Tengo derecho a decidir? Yo no he nacido por mi propia decisión, sino por el acuerdo de mis padres que decidieron engendrarme. Cuando estoy en casa quiero decidir, pero resulta que mi mujer también quiere hacerlo y entonces, buscando la paz familiar, discutimos, pactamos y llegamos a una decisión consensuada. Tengo dos hijos y ellos también quieren decidir, discuten, no se ponen de acuerdo entre ellos y menos aún con mi mujer y conmigo. Nuevamente se impone la necesidad de discutir y llegar a acuerdos consensuados entre todos.

Además de todo esto, vivo en una casa donde hay muchos vecinos y cada cierto tiempo nos reunimos en la Comunidad de Propietarios. En esa reunión yo quiero decidir una cosa, pero si la mayoría no está de acuerdo, tengo que acatar esa decisión. Si desde estas células familiares y vecinales, pasamos al Ayuntamiento, a la Provincia, a la Comunidad Autónoma, al Estado, a la Comunidad Europea… mi derecho a decidir queda integrado en el derecho a la representación que doy con mi voto en las correspondientes elecciones.

¿qué está ocurriendo entonces?. Que yo tengo derecho a decidir y que por tanto me gustaría decidir los impuestos que voy a pagar, o la educación que quiero, o el tipo de servicios públicos que espero, las leyes que a mí me interesaría promulgar, etc. Pero, el gran problema es que mi derecho a decidir tiene límites, condiciones y reglas democráticas (mi derecho termina donde empieza el derecho de la persona que tengo en frente). Y además de todo esto, como libre y voluntariamente he votado y he dado un derecho de representación, tengo que atenerme a las reglas democráticas.

Dicho esto, deseo hacer alusión a lo que propone Puigdemont y antes Artur Mas, que consiste en sostener que el pueblo catalán tiene derecho a decidir, sin límites ni condiciones.  Imaginemos que hipotéticamente el pueblo catalán decidiera apartarse del estado español para incorporarse como estado autónomo, a la Comunidad Europea. ¿no creen ustedes que lo que estará haciendo entonces, es enajenar su derecho a decidir, para trasladarlo al derecho de decisión que corresponde a Bruselas?.

Porque claro, me imagino que dentro de ese derecho de decisión estará el acatar las Directivas Comunitarias, o las decisiones del Consejo de Europa, o las del Banco Central Europeo, por ejemplo. O, estoy yo equivocado y lo que el el Sr. Mas pretende, es dar la espalda a las decisiones comunitarias y fijar a su libre albedrío, por ejemplo el precio del petróleo, o las políticas agrícolas y pesqueras, o el mercado eléctrico, o los tipos de interés del Banco Central Europeo, etc.etc, porque para eso no es necesario integrarse en Europa.

Tal y como lo veo yo, lo que pretende el independentismo, es decidir el futuro del pueblo catalán, en soledad, sin ningún tipo de interferencia externa, y dando la espalda al más del 50% de la sociedad catalana, y a otros que están pagando sus impuestos en los territorios históricos y que también quiere decidir, pero quiere hacerlo junto con otros ciudadanos españoles que viven en Asturias, en Aragón, en Castilla, o en Castalapaya de Arriba.

Tengo la sensación que lo que pretende el independentismo,  es que se reconozca que solo ellos son el pueblo catalán y que cuando alcancen el derecho a decidir van a ser magnánimos y comprensivos con los otros ciudadanos que quieren su futuro unido al de otros ciudadanos españoles. Y para ello, hasta nos van a dejar hablar español, pero eso sí, en la escuela obligatorio parlar catala. Resulta evidente que, el derecho a decidir que se persigue, implica impedir, recortar y condicionar la libertad de otros, y esto a todas luces no es justo. ¿por qué de una vez por todas, en vez de tanto hablar del derecho a decidir, empezamos a hablar del derecho que tenemos todos los ciudadanos a una convivencia pacífica, a que se respete el derecho a ser y a pensar de modo diferente, a pactar y a negociar democráticamente?.

Concluyo diciendo, mi derecho a decidir termina donde empieza el derecho a decidir de la persona que tengo en frente. Otra cosa sería imponer mi derecho al de otros.

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Sobre el autor Guillermo Díaz Bermejo
El blog de un jubilado activo dedicado al voluntariado social, permanentemente aprendiendo en materia del derecho de las nuevas tecnologías y crítico con la política y la injusticia social.