El Comercio
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80 AÑOS
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Guillermo Díaz Bermejo | 15-01-2017 | 08:38

Son ya 80 los años que han transcurrido desde nuestra triste y lamentable guerra civil y por ello, en España ya son muy pocas las personas que quedan habiendo  vivido, participado y sufrido  las consecuencias de la contienda.  Son también 40 años los que han transcurrido desde que, muerto Franco, se instauró el sistema democrático en nuestro país. La concordia de la transición y el clima de consenso, imperaron en aquél momento, cerraron las heridas producidas por la guerra y los diferentes partidos políticos, con altura de miras, nos llevaron a nuestra actual Constitución de 1978.

En el mundo también ha habido muchas guerras incluso posteriores a la nuestra, como es la segunda guerra mundial, la del Pacífico, o la de Corea, pero, a diferencia nuestra, esos enemigos antagónicos firmaron la paz, cerraron sus heridas, enterraron a sus muertos y decidieron mirar adelante.  Concretamente, el pasado día 28 de Diciembre, el primer ministro japonés realizó una visita histórica a Pearl Harbor, junto con el presidente americano Obama, para rendir homenaje a los muertos habidos en esa batalla y sellaron una fuerte alianza entre ambos países.

Si la mayor parte de la población española actual, no ha vivido ese duro episodio de nuestra historia, o el que lo ha vivido, ha decidido olvidarlo y dejarlo atrás, qué sentido tiene entonces que algunos partidos y algunos políticos, ahora, en este momento, como si no hubiere otros problemas más importantes, decidan agitar a los muertos del 36 sembrando todo tipo de rencores, odio y frentismo.

Para nada pongo en cuestión o discuto las atrocidades que se han producido en la contienda, cometidas tanto en uno como en otro bando. De hecho, yo he tenido a mi abuelo paterno, muerto en el bando nacional y a su hijo (mi padre) que por esas extrañas situaciones que genera  la guerra, tuvo que combatir en el bando republicano. Acabada la fratricida guerra, mi padre siempre dijo que había que vivir olvidando el pasado y empezar a mirar el futuro, con mente abierta, constructiva y sin rencores. Solía decir: “con rencor sólo conseguirás ser menos feliz que aquél que ha podido olvidar”. En todo caso, estamos hablando de unos hechos que han ocurrido hace 80 años. Y siendo así, como parece que no hay otras cuestiones más importantes que resolver, algunos que en su mayor parte , son nietos de esas víctimas,  se empecinan en remover esa historia y esos rencores para seguir provocando el frentismo, y generando revanchismo. ¿Por qué ocurre esto hoy en día? ¿Por qué tenemos que seguir removiendo y abriendo nuestras antiguas heridas? Caramba, que han transcurrido 80 largos años y que nuestras nuevas generaciones necesitan construir su propio futuro y su propia historia, sin confrontaciones guerracivilísticas ya enterradas y bien enterradas.

Hemos enterrado y bien enterrado una dictadura y ahora, o con la excusa de la memoria histórica, o trayendo de nuevo el rencor y el odio, algunos pretenden volver a implantar sus métodos fascistas llenos de gran revanchismo, para imponer sus criterios a los demás, llevándonos con ello, otra vez, a los peores momentos de nuestra historia.

Propongo que, en vez de dedicarse a esta estéril política, que lo que hace es enfangarlo  todo y perjudicar a muchos ciudadanos con cambios de los nombres de calles y otras zarandajas, se dediquen a gobernar bien, a gestionar correctamente sus presupuestos, y a ejecutarlos en beneficio de todos los ciudadanos y no sólo de algunos. Hay que recordar también que, sólo basta analizar cómo han manejado sus presupuestos, para comprobar y dejar demostrado que si por algo destacan, es por ser unos nefastos gestores. Y, caramba, los ciudadanos les pagamos sus sueldos para que gestionen bien y no para que nos lleven nuevamente a la confrontación.

Sobre el autor Guillermo Díaz Bermejo
El blog de un jubilado activo dedicado al voluntariado social, permanentemente aprendiendo en materia del derecho de las nuevas tecnologías y crítico con la política y la injusticia social.