El Comercio
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Guillermo Díaz Bermejo | 21-03-2017 | 12:52

Los estibadores portuarios, conforme a los convenios pactados con el sindicato mayoritario (Coordinadora de Trabajadores del Mar), se organizan a través de las Sagep (Sociedades Anónimas de Gestión de Estibadores Portuarios), que tienen como misión, la selección, formación y gestión de los trabajadores portuarios que realizan las labores de estiba. Tienen el monopolio de la contratación y ninguna empresa puede contratar otros trabajadores fuera de esa organización. En este momento, tienen fijados turnos de trabajo de seis horas y una retribución garantizada muy por encima del salario medio. Concretamente, conforme a las cuentas anuales publicadas por las Sagep, con la suma de salario, pluses de jornada, sistema de primas, remates, plus de penosidad, toxicidad y peligrosidad, el salario bruto medio anual de un estibador, es de 68.200€ (5.600€ mensuales). Según la auditora PwC, la estiba representa el 51% de los costes de manipulación de mercancías en puerto.

Este sindicato tan opaco, cerrado y monopolístico, donde los puestos de trabajo pasan de padres a hijos, ha conseguido unos privilegios que, hasta hoy, ningún gobierno ha podido o querido controlar. Ha tenido que ser el Tribunal de Justicia de la UE el que en sentencia de fecha 11 de diciembre de 2014, diga que España está vulnerando el artº 49 del Tratado, al “obligar” con carácter general a las empresas estibadoras que operan en los puertos, a inscribirse en una Sagep y al no permitirles recurrir al mercado libre para contratar su propio personal, ya sea de forma permanente o temporal. Esta sentencia, considera ilegal la situación monopolística existente, ya que se mueve en unas condiciones de privilegio, totalmente inaceptables en la UE y condena a España a pagar 134.000€ al día, entre tanto no se ponga fin a este monopolio.

Antes de esta sentencia, aun conociendo esa situación tan abusiva, que ponía en jaque a la economía española con sus reivindicaciones, ni el gobierno del PSOE primero, ni el del PP después, hicieron absolutamente nada. Y probablemente no lo hicieron, por miedo a generar un conflicto que les restara votos en las urnas. Después de la sentencia de Diciembre del 2014, el gobierno del PP, en su estilo habitual de pasividad, en espera de que las cosas se resuelvan solas, tampoco hizo nada. Acuciado por las presiones de la UE, el Gobierno, sin negociar nada con nadie, prepara un Real Decreto que somete en este mes de marzo, a la aprobación del Congreso y que le es rechazado. El Gobierno sólo contaba con el apoyo del PNV, a cambio de que en el País Vasco, el PP apoyara el presupuesto de aquella Comunidad. CS, para castigar al Gobierno por no cumplir los pactos de investidura que habían suscrito, da una larga cambiada y se abstiene. El PSOE, como tiene que demostrar que hace oposición dura, lo rechaza. Y, Podemos, como ya es su estilo habitual, consistente en rechazar sistemáticamente todo lo que proponga el Gobierno, también lo rechaza.

¿Qué ha quedado demostrado en este debate parlamentario que rechazó el Real Decreto regulatorio de la estiba? Ha quedado demostrado que a los políticos les importa un comino que los españoles tengamos que pagar la cuantiosa multa impuesta, o que haya sido Bruselas quien tuvo que venir a enmendarnos la plana. Les importa un comino que la economía portuaria se vea seriamente perjudicada por un sindicato monopolístico. Les importa un comino que muchas empresas de transporte marítimo, dejen los puertos españoles para irse a otros donde los tratan mejor. Sólo les importan sus juegos de partitocracia, que no de democracia. Por encima de todo, les importa defender sus intereses de partido y ante esto, qué más da que se meta la mano en el bolsillo de los españoles para pagar multas,  o que más les da defender intereses estratégicos y evitar que nuestra economía se resienta porque los embarques vayan a otros puertos fuera de España.  Les trae sin cuidado por una razón muy clara: Anteponen sus intereses egoístas a todo lo demás. La economía y los ciudadanos les traemos sin cuidado.

Acaso no se han enterado estos ruines partitócratas, carentes de ética y de altura de miras, que tras una brutal huelga que tuvo lugar en el puerto de Algeciras (el más importante de España), el Gobierno de Marruecos realizó una gran inversión y construyó Tangermed, un nuevo puerto construido por holandeses al lado de Ceuta y que este nuevo puerto está recibiendo tráfico, que antes llegaba a Algeciras y que lo hacía ser el mayor centro de distribución de tráfico marítimo de contenedores. Antes, a Algeciras llegaban todos los barcos procedentes del Atlántico y del Pacífico y desde allí, en barcos de menor tamaño se distribuía la mercancía hacia el Mediterráneo, el Cantábrico, puerto de Senegal y otros africanos.  Ahora, Tangermed se sigue ampliando y se está llevando gran parte de este tráfico.

Este despropósito de los inútiles políticos que padecemos, no solo va a costarnos la multa que se nos ha impuesto por la UE. Nos va a costar grandes pérdidas en la economía de los puertos españoles.  Pero no importa, esto sólo es una menudencia comparado con la defensa a ultranza, de los intereses partitocráticos.   ¡¡vergonzoso!!.

Sobre el autor Guillermo Díaz Bermejo
El blog de un jubilado activo dedicado al voluntariado social, permanentemente aprendiendo en materia del derecho de las nuevas tecnologías y crítico con la política y la injusticia social.