El Comercio
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Fecha: julio, 2017
CONSECUENCIAS DE UNA MALA EDUCACIÓN
Guillermo Díaz Bermejo 25-07-2017 | 10:37 | 0

Todos los días nos encontramos en los medios de comunicación, con noticias que nos informan del incremento de violaciones, abusos sexuales y maltrato, provocados por adolescentes, de maltrato a padres y abuelos por parte de chicos adolescentes, de altercados, lesiones graves e incluso asesinato, provocados por muchachos adolescentes. Y aunque con no menos gravedad, también solemos ver informaciones sobre comas etílicos en los botellones, juegos sexuales sin límite ni sentido, como es el caso del muelle o la ruleta. En definitiva, noticias que me llevan a pensar que vivimos un tiempo en el que, la actitud de bastantes adolescentes, es preocupante, por no decir grave, que se han perdido muchos de los valores que teníamos en generaciones anteriores y probablemente, esto se está produciendo como consecuencia de esa educación tan permisiva, que muchos llaman democrática o progresista y que, como estamos viendo, empieza a ser un total fracaso.

Los niños y los adolescentes, en gran medida son el reflejo de la sociedad que los educa. Y antes, los valores, los fundamentos de la convivencia y las normas básicas de la educación, se empezaban aplicando en el seno familiar, dejando a los profesores sólo la enseñanza digamos reglada. Ahora no ocurre así y las familias han delegado la educación de sus hijos en los profesores, qué a su vez, por mor de la nueva legislación educativa, han perdido su autoridad frente a los alumnos.

Antes, quizá porque los entornos familiares eran diferentes, en casa se imponían y se aplicaban unas normas de conducta ya desde que éramos niños. Al menos en lo que yo viví, en caso de conflicto, un buen azote, un pescozón, o una zapatilla voladora, eran la mejor terapia para frenar un conato de rebelión. Las cosas se ganaban con esfuerzo y los caprichos consentidos eran mínimos. Mis hijos recibieron las mismas terapias que antes se me habían aplicado a mí y que yo sepa, ahora que ellos mismos son padres, en modo alguno piensan que han sido maltratados. Cuando alguno de ellos me reclamaba la paga semanal yo le decía, vale, lávame el coche y una vez que lo tengas listo ya te la doy. O cuando otro llegaba a casa y contaba que el profe lo había castigado, mi mujer y yo le decíamos ¡algo habrás hecho! En cambio ahora, si un niño llega a casa dice que ha sido castigado, sus padres van raudos al colegio para echar la bronca al profesor.

Yo mismo he vivido de primera mano el episodio de una madre que pidió mi ayuda para redactar unas alegaciones contra una sanción que habían impuesto a su hijo de 14 años y que lo expulsaba del colegio durante ocho días. Ese buen niño, era el camorrista habitual en el patio del colegio, lo pillaron varias veces fumando porros y como gota que llenó el vaso, en una excursión colegial, con un martillo rompió una ventana del autobús. Frente a esta expulsión más que justificada, el argumento de la madre era que el chico era bueno y que el problema era de los profesores que no lo entendían.

Ahora, quizá porque los padres están más ocupados, o porque al trabajar fuera de casa, dejan a sus hijos al cuidado de una empleada del servicio doméstico, cuando están con sus hijos, para no contrariarlos, les dan todo lo que quieren y los llenan de caprichos. Cuando estos niños van creciendo, los padres tratan de comportarse como amigos y he ahí el problema. Los padres no tienen que ser los amigos de sus hijos. Los padres tienen que ser padres y ese azote puntual es una corrección moderada que hasta el Código Civil tiene regulado.

Son esos métodos de educación que consisten en dar a los hijos todos sus caprichos, llenándolos de juguetes, consolas y teléfonos móviles de última generación, los que están fabricando esos tiranos adolescentes que, como no se les entrenó a recibir un no o a conseguir las cosas con esfuerzo, crecen creyéndose con el derecho a pedir todo y con la obligación de los padres a dárselo. Es esto lo que está fabricando esa legión de tiranos adolescentes que terminan convirtiéndose en maltratadores de padres y abuelos, en maltratadores de sus parejas, en violadores y, en definitiva, en delincuentes.

Como yo igual estoy equivocado en mis apreciaciones, he leído un informe sobre el “estado crítico” de la educación, dado por el Defensor del Profesor en su informe anual. En ese informe se recoge que en la ESO (12 a 16 años) “existe una situación generalizada de falta de atención, desinterés, esfuerzo nulo, ausencia de claridad respecto a sus objetivos, tanto en sus estudios como en la vida. He visto también una investigación del departamento de Sociología de la Universidad de Salamanca que lleva el título muy ilustrativo de “juventud a la deriva” en el que se recoge que el 23% de los jóvenes españoles entre 14 y 18 años, admite haber cometido actos vandálicos, un 38% ha participado en peleas, un 30% conduce sin carnet, el 65% bebe alcohol habitualmente los fines de semana, un 28% que consume marihuana o hachís y un 4,4% que consume cocaína.

Creo que todo esto trae su origen en la mala educación de los adolescentes que han perdido la disciplina, la cultura del esfuerzo, el sacrificio y el trabajo bien hecho. Actualmente los adolescentes buscan los logros fáciles y cómodos, y si no apruebo ahora, ya aprobaré en otras convocatorias que no pasa nada. La filosofía que tienen hoy día es “quiero esto y lo quiero ahora”. Los buenos modales van desapareciendo, y de esos polvos tenemos estos lodos.

Además de esa mala educación en el seno familiar, nos encontramos con otras situaciones en su entorno que ayudan absolutamente nada. Tenemos algunos medios de comunicación con personajes públicos que se comportan de modo zafio y maleducado que no son el mejor ejemplo de juventud sana, pero que se terminan convirtiendo en un modelo de comportamiento de esa juventud. Tenemos unos adolescentes con unos teléfonos móviles de última generación que se mueven con total soltura en las redes sociales y que los propios padres no pueden controlar porque están obsoletos tecnológicamente. Pese a eso, los padres les compran esos móviles para no contrariarlos y sólo porque otros amigos los tienen y no acaban de entender que esas redes sociales son auténticas bombas de relojería y que es donde se inician los acosos sexuales, las provocaciones y los peligros de todo tipo. Les damos un arma que nosotros mismos no sabemos usar.

Yo no digo que todos los adolescentes sean así porque, por suerte, la gran mayoría se comportan de modo correcto, pero lo que no se puede olvidar es que se ha producido un gran salto y un fuerte crecimiento del número de tiranos adolescentes a los que sus padres permisivos, no los han sabido educar desde pequeños. Por ello, creo que es hora de que las autoridades educativas vuelvan a regular el sistema, propiciando la cultura del esfuerzo y la disciplina. Y también es hora de que los padres vuelvan a aplicar estos valores tradicionales que se han ido perdiendo día a día. Y si no lo hacen, los problemas seguirán creciendo y esto es una mala herencia para la sociedad del futuro.

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SALARIO SOCIAL
Guillermo Díaz Bermejo 18-07-2017 | 10:23 | 0

Leo otra vez en el Diario el Comercio, una nueva información, que vuelve a incidir en los problemas que sigue generando la tramitación del salario social, por parte del Principado de Asturias. Siguen subsistiendo e incluso incrementándose las trabas burocráticas de todo tipo que existen para otorgar esta prestación. La propia Consejera Pilar Varela, sale a la palestra y dice que se han incrementado las plantillas de personal para agilizar los trámites, pero sorprendentemente, en vez de mejorar, la situación empeora aún más.

Para los que no lo conocen, he de decir de modo sintético, que el salario social es una prestación económica periódica, dirigida a personas que carezcan de recursos económicos suficientes para cubrir sus necesidades básicas y que se otorga exclusivamente a los fines alimenticios establecidos en el artículo 142 del Código Civil, indispensables para el sustento, habitación, vestido, asistencia médica, educación e instrucción alimentista.  El Principado de Asturias reguló esta prestación, mediante la Ley de Salario Social Básico, que tiene como objeto desarrollar el derecho fundamental de la persona, a los recursos y prestaciones suficientes para vivir de forma acorde con la dignidad humana. Esta Ley tiene su causa en la Carta de Derechos Fundamentales de la Unión Europea de 7 de diciembre de 2000, qué con el fin de combatir la exclusión social y la pobreza, proclama el reconocimiento del derecho «a una ayuda social y a una ayuda a la vivienda para garantizar una existencia digna a todos aquellos que no dispongan de recursos suficientes.

El problema es que, al igual que hicieron otras Comunidades, el Principado promulgó esta ley, pero la está incumpliendo de modo reiterado, envolviendo a los solicitantes en un entramado burocrático, que los lleva a que año y medio, dos e incluso más años después de haber presentado su solicitud, no puedan percibir la prestación a la que son acreedores. Por precepto legal, la resolución administrativa de las solicitudes, debe de hacerse en un plazo máximo de tres meses. Es por tanto más que evidente que la norma se infringe de modo manifiesto.

Conozco de primera mano la desidia de la Consejería de Bienestar Social, debido a las labores de asesoramiento que realizo como voluntario en una ONG, en la que, de modo frecuente, me entrevisto y ayudo a personas que llegan en busca de apoyo. Ayudando a esas personas, puedo ver las consecuencias de ese entramado administrativo que, en vez de simplificar el trámite, parece que lo que pretende es dilatarlo lo más posible. A título de ejemplo, una persona presenta solicitud de salario social el día 3 de Agosto de 2015. Han transcurrido casi dos años y aun no se ha dictado ninguna resolución. Ante esta situación, forzada por la reclamación continuada de la solicitante, quizá para quitarla del medio, en ventanilla le facilitan un documento de la Jefe de Negociado, donde se certifica que su solicitud tuvo entrada en la Consejería el 3 de Agosto de 2015, que se ha realizado una subsanación el 16 de Febrero de 2017 y que en estos momentos, no puede precisarse fecha probable de resolución del procedimiento. Otro ejemplo habitual es de una persona beneficiaria de la prestación y que encuentra un trabajo temporal de 3 meses. Debido a este contrato temporal, se le suspende la prestación. Transcurridos esos tres meses trabajando, vuelve a solicitarla y ¿qué ocurre entonces? Que tiene que esperar un año o más a que vuelvan a rehabilitársela y, lógicamente esto lo que provoca, es la desmotivación en esa persona para la búsqueda activa de empleo.

Yo a esto, lisa y llanamente, lo califico como una clara negligencia y una manifiesta dejación de funciones de la Administración del Principado de Asturias. Podríamos estar hablando incluso de un ilícito penal si tenemos en cuenta que nuestro Código Penal sanciona aquellas conductas que lesionan de forma grave los principios organizativos y la eficacia de actuación de la Administración Pública, que ha de actuar de acuerdo con los principios de eficacia, jerarquía y coordinación, con sometimiento expreso a la Ley y al Derecho. Nuestro Código Penal sanciona las conductas de las autoridades o funcionarios que vicien su eficacia o el cumplimiento de los fines que tienen asignados.

De nada me sirve que la actual Consejera, al igual que hizo la anterior, diga que va a tomar medidas para regularizar la situación de los más de 2000 expedientes que tienen atrasados o que va a incrementar las plantillas de personal, como según parece ha hecho. Tampoco me sirve de nada que se haya comprometido con el Parlamento asturiano para acabar con las listas de espera y tramitar las solicitudes en el plazo legal de tres meses. Al día de hoy las listas de espera siguen y la situación aún ha empeorado más.

Si de verdad se quieren eliminar las listas de espera, falta voluntad política para hacerlo. Se trata sencillamente de cumplir la ley ,al igual que tenemos que cumplirla todos los ciudadanos, ya que si no lo hiciéremos, el peso de la Administración caería sobre nosotros. ¿acaso es que el Principado tiene alguna bula para incumplir sus propias leyes?

Las personas que solicitan el salario social, no tienen ningún tipo de ingresos y dado el desamparo que sufren por la negligente gestión del Principado de Asturias, se ven obligadas a acudir a las ONGs para que les faciliten alimentos básicos y ropa de segunda mano y quedan en un manifiesto riesgo de exclusión social. Por ello, al igual que ya dije en otros artículos anteriores, si al Gobierno del Principado le queda algo de dignidad, debería de abandonar su actual pasividad y resolver el problema de modo inmediato. Se trata sólo de que apliquen la propia Ley que han dictado. Dejen a un lado las excusas, las justificaciones, las palabras huecas y pónganse manos a la obra.

Yo invitaría a la Consejera de Bienestar Social a que antes de subir a su coche oficial para que la lleve a su casa, haga el ejercicio de pararse un momento, para hablar con una de esas personas solicitantes del salario que no tienen nada, que le mire a los ojos, que oiga cuál es su situación y a partir de ahí, a ver si tiene coraje para seguir mirando para otro lado ante la penuria de esa gente. Recordaría también a esa Consejera, que los ciudadanos estamos obligados a cumplir la ley, pero, la Consejería también. Me duele tamaña indignidad política.

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AFÁN RECAUDATORIO
Guillermo Díaz Bermejo 12-07-2017 | 9:18 | 0

Leo en el diario El Comercio del día 11 de Julio, que el Ayuntamiento de Oviedo planea instalar más radares y fotorojos para el control del tráfico en Oviedo. Sigue la noticia diciendo que actualmente, es en los radares de la rotonda de la Cruz Roja y de la Plaza de Castilla, donde más denuncias se formulan y donde se levantan más atestados por alcance de vehículos. Dice el Concejal responsable, que esto no tiene que ver con recaudar ya que el objetivo es la prevención y agilizar el tráfico.

Si como también se dice en esa noticia, la memoria de Seguridad Ciudadana de 2016, revela la tendencia a la baja de los accidentes, así como la ausencia de atropellos mortales en los cuatro últimos años, qué sentido tiene que se pretenda instalar más radares y más fotorojos,si no es para meter la mano en el bolsillo de los incautos conductores y con ello mejorar su voracidad recaudatoria.

A la vista de los datos que reflejan los presupuestos municipales de los últimos años, se ha pasado de 3 millones euros previstos para multas en los presupuestos de 2012, a 4,1 millones en 2013 y a 6 millones en los presupuestos definidos para 2016. Ni más ni menos se ha incrementado el presupuesto en un 100%  respecto al que había hace cuatro años. ¿acaso en el Ayuntamiento de Oviedo se cree que los conductores de Oviedo, afectados por algún virus maligno, de repente nos hemos vuelto locos y nos comportamos como unos irresponsables al volante? Todo un contrasentido a la vista de la reducción de los accidentes que ellos mismos recogen en su memoria.

Qué sentido tiene que se pretenda instalar aún más radares y fotorojos, cuando estas cámaras que se activan inmediatamente a la puesta del semáforo en rojo, para capturar al infractor que, sólo tiene el escasísimo margen de 3 segundos que dura el ciclo ámbar, para frenar el vehículo antes de la línea de detención, aunque este frenazo tan brusco implique un alto peligro de colisión por alcance, como de hecho está ocurriendo, tal y como se recoge en la memoria de accidentes ocurridos en 2016 en las dos glorietas comentadas anteriormente.

Qué sentido tiene que se quiera instalar aún más de esas cámaras que no cumplen las normas UNE, que establecen determinados procedimientos para la gestión del tráfico. Que se explique la ilegalidad de las multas de las cámaras instaladas en las calles peatonales, aun cuando se ha apresurado a publicar a toda prisa, una ordenanza que las maquille, tras el varapalo que les ha dado el Defensor del Pueblo. O que se explique por qué en el famoso bulevar de la Y, donde no hay ningún problema de seguridad vial, se ha instalado una cámara que ya ha sido declarada ilegal por los Tribunales por no cumplir las normas técnicas, algo que explícitamente ya ha reconocido el propio concejal del ramo.

El Ayuntamiento de Oviedo ya no tiene suficiente con recaudar más de 11,2 millones de euros con el Impuesto de Vehículos de Tracción Mecánica, y con los 2,8 millones de estacionamiento en las zonas azules o con el millón de tasas de retirada de vehículos con la grúa. Necesita recaudar más y qué cosa más fácil que instalar radares y cámaras para pillar al conductor. No se necesitan Policías Locales que vigilen. Basta con estos equipos y con un sistema informático que de modo automático inicia la instrucción del expediente sancionador. Y como además esto es un mero trámite administrativo que se realiza de modo mecánico, todo muy sencillo.

Resulta indignante que se pretendan instalar más fotorojos, aun cuando el Ayuntamiento sabe perfectamente que en los Juzgados de lo Contencioso Administrativo, este tipo de sanciones son declaradas nulas de pleno derecho, porque cuando el conductor agraviado recurre, se le niegan los medios de prueba que se exigen sobre controles metrológicos y de las instalaciones semafóricas que no cumplen las necesarias normas UNE.  Resulta aún más indignante cuando hasta el propio Tribunal Supremo se ha pronunciado sobre la ilegalidad de estas sanciones. Pero, aun así, como el Ayuntamiento sabe que el conductor pillado, no va a recurrir a los Tribunales, porque además de quedar privado del 50% de la reducción de la sanción, tendrá que pagar los honorarios de un Abogado que lleve el asunto al Juzgado y esto va a representar bastante dinero, se limita a rechazar las alegaciones, a denegar todas las pruebas metrológicas que legalmente son exigidas y hala, a recaudar que es de lo que se trata. Y para esto, aunque sean ilegales, qué mejor que instalar mas cámaras.

Es indignante que cuando un ciudadano, como yo he hecho, recurre al Juzgado de lo Contencioso y obtiene sentencia favorable, en vez de esperar a que se le devuelva de oficio el importe de la multa que pagó, se ve obligado a continuar con laboriosos trámites para aportar sentencia, justificantes bancarios de ser titular de cuenta corriente, y otras zarandajas, para conseguir que se le devuelta el importe pagado indebidamente. Pero es más indignante aun que, sólo un día después de que el Ayuntamiento notifique la resolución sancionadora, sin ni tan siquiera esperar a la firmeza de la resolución (una vez que se acaba el plazo de dos meses para recurrir a los Tribunales), el Ayuntamiento ya comunica a la Dirección General de Tráfico para que detraiga al conductor los 4 puntos de sanción. Claro, como sabe que nadie recurre, para qué esperar más. El Ayuntamiento debería de saber y sabe que esa comunicación precipitada a la Dirección General de Tráfico y que provoca en el historial del conductor sancionado que en sus antecedentes aparezca la pérdida de cuatro puntos (aun cuando después se ha visto obligado a cancelar), es un claro atentado contra el honor y que por eso el conductor tiene derecho a exigir al Ayuntamiento daños y perjuicios por su precipitación.

Por favor, en vez de tanto afán recaudatorio, por qué el Ayuntamiento no se dedica a lo verdaderamente importante que es velar de verdad por la seguridad del tráfico y por la movilidad circulatoria. Y si las arcas municipales necesitan dinero, caramba, no pretendan estrujar al conductor.  Y termino diciendo algo que creo que tiene mucho más calado que todo lo dicho hasta ahora: A la vista de la reiterada jurisprudencia existente, cuando el Concejal de Tráfico dicta una resolución sancionadora por ser pillado en estas cámaras, a sabiendas de que es ilegal, lisa y llanamente está incurriendo en un delito de prevaricación.

No entiendo por tanto que, pese a los pronunciamientos de los Tribunales, que declaran nulas de pleno derecho este tipo de sanciones, el Ayuntamiento de Oviedo pretenda seguir ampliando el número de cámaras y fotorojos, si no es para otra misión distinta a la de recaudar de modo fácil. Una cosa es velar por la seguridad del tráfico y la movilidad, y otra distinta es recaudar con unas armas que, además, son ilegales. Lamentable.

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ARRECOSTINAR EL CORZO
Guillermo Díaz Bermejo 10-07-2017 | 11:48 | 0

Hoy voy a contar la historia de Pachu, un cazador que vivía en una alejada aldea asturiana.

Pachín, pese a que labraba la tierra y trabajaba sin parar, disponía de escasos recursos económicos y por eso, para alimentar mejor a su familia, cogía la escopeta y subía al monte a cazar. Tras caminar durante varias horas y arriesgarse con los peligros del monte, las garrapatas, víboras, frio o lluvia que calaba hasta los huesos, cuando tenía suerte y acechaba a un corzo o un venado, encaraba la escopeta y con su buena puntería lo abatía. Una vez abatida la pieza, la cargaba a sus espaldas y emprendía en largo camino de regreso a su casa, a donde llegaba exhausto.

Un buen día, Xuan, un vecino de Pachín, lo encontró sentado a la puerta de su casa, cabizbajo, desanimado y abatido. Al ver a Pachin en ese estado, totalmente impropio de alguien que era muy activo y alegre, le pregunta. ¿qué te pasa Pachu que te veo tan desanimado? ¡¡que qué me pasa!! Lo que me pasa es por culpa de la tonta de mi mujer. Tú sabes igual que yo, lo difícil que es cazar un corzo y lo complicado y agotador que es arrecostinarlo para traerlo a casa. Pues nada más llegar con el animal a la espalda y casi sin darme tiempo a descargarlo, aparece mi mujer con el cuchillo en la mano, corta el corzo en trozos y empieza a repartirlo entre todos los vecinos y familiares.  Esta pieza para Chucha, esta otra para Pili, estas costillas tan majas para mi hermana Luz. Los riñones, el hígado y otras vísceras para Maruxa que le gusta mucho la casquería. Total que al día siguiente, ya no hay nada de carne para comer y hala, el tonto de turno otra vez al monte a ver si vuelvo a cazar algo. Lo que pasa es que estoy harto y probablemente mañana ya me separo de mi mujer.

Xuan, el vecino le dijo entonces: Por qué no animas a tu mujer a que vaya contigo al monte a cazar. No le digas lo mal que lo pasas. Hablale sólo de lo bonito que es cazar. Pachu aceptó el consejo y convenció a su mujer para que lo acompañara. Ella, entusiasmada salió con su marido al monte. Al poco tiempo de camino, la falda larga, poco a poco fue desgarrándose con los bardiales del camino, la blusa quedó rota a girones al pasar por los zarzales y los zapatos se fueron rompiendo con las piedras puntiagudas del camino, hasta el extremo de que la hicieron sangrar en los dedos del pie. Empezó a lloviznar y el peinado le quedó tieso como un estropajo. Se le pegaron garrapatas, en las manos le salieron llagas por apoyarse en las piedras y hasta casi le da un infarto cuando casi pisa a una víbora.

Finalmente, tras tanto martirio, se encuentran con un corzo. Pachu se aproxima sigilosamente a la presa, encara la escopeta, dispara y abate al corzo. La mujer, tras ese disparo ya no cabía de júbilo pensando que todo el sufrimiento para llegar allí, había merecido la pena, pero no era así.

Pachu le dice, Hala Charito, carga el corzo en la espalda para que veas qué divertido es cazar.  Charito casi se desmaya. Pero, como ni tan siquiera se atrevía a protestar, tanto porque le faltaba el aliento, como porque no podía contradecir a su marido, arrecostinó el corzo e inició el camino hacia su casa. Llegó casi muerta, jadeante, con las piernas temblando y a punto de desmayarse. Al llegar a la puerta de casa soltó el animal y lo dejó en el suelo.

Inmediatamente, todos los vecinos y familiares salieron a felicitar a la pareja de cazadores, acostumbrados al reparto. Gritaban alegremente. ¡¡qué bien que ya habéis llegado!!. ¡¡vamos a repartir el corzo!!.  La mujer sentada en el banco que había al lado de la entrada de la casa, hizo un esfuerzo sobrehumano para levantar la cabeza y con los ojos inyectados de sangre miró a los vecinos y cogiendo aire gritó ¡¡al que toque este corzo lo mato!!. Fin del cuento.

La moraleja que quiero dejar de este cuanto es que, para valorar los sacrificios y el esfuerzo ajeno, antes tenemos que aprender a “arrecostinar el corzo”.  Siempre nos fijamos en esas personas que se han hecho a sí mismas, que han triunfado con sus empresas, que tienen mucho dinero y que gozan de muchas comodidades. Pero, en lo que no nos paramos es a pensar que antes de llegar a estas metas, tuvieron que arrecostinar muchos corzos a sus espaldas para llegar a ser lo que son hoy.

Por el contrario, hay otros, como ocurre en el cuento, que siempre se limitan a esperar a que llegue el amigo, el familiar o el conocido, con un corzo a cuestas para quedarse con uno de los trozos, sin importarles nada el esfuerzo que ha empleado la persona que lo cazó. Es momento de valorar aquello que se ha conseguido tras un arduo trabajo, con mucho sacrificio, sudor y hasta con lágrimas.  Es necesario que nuestra sociedad recupere la cultura del esfuerzo, ya que este es el único camino para desarrollar talento, para ser competitivo como persona y para conseguir una sociedad mejor. No hay nadie que haya triunfado y que no tenga sobre sus espaldas muchos corzos cargados y muchas horas de dedicación y trabajo.

De otra parte, el valor del esfuerzo debería ser algo que ocupe mucho espacio en la educación de nuestros hijos. Deberíamos de evitar la tendencia a darles caprichos para evitar que lloren y ceder ante sus peticiones y deberíamos de potenciar los valores del esfuerzo, la disciplina y el sacrificio, ya que con ello reduciríamos su capacidad de frustración y con este entrenamiento, los estaremos preparando para alcanzar los objetivos que se propongan en su vida. Por tanto, entrenémoslos para que arrecostinen su corzo en las espaldas.

 

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EL RIESGO DE LA BAJA NATALIDAD
Guillermo Díaz Bermejo 05-07-2017 | 11:10 | 0

Conforme a los datos que recientemente publicó el Instituto Nacional de Estadística (INE) sobre el movimiento natural de población, en 2016 el número de nacimientos ha caído en España un alarmante 21,4%. El número de hijos por mujer está situado en 1,33, cifra esta que imposibilita la reposición de población, ya que como mínimo, para mantener el equilibrio, el número de hijos por pareja debería de ser de 2.  La situación, a mi juicio resulta muy preocupante, ya que las mujeres tienen menos hijos que nunca en España y en los dos últimos años ya mueren más personas de las que nacen. Si nos fijamos en los datos de Asturias, la situación es aún más grave y el pronóstico de futuro no es nada halagüeño.

El déficit de natalidad es un gran problema para Europa, pero lo es aún mayor para España y terriblemente grave para Asturias, ya que incide de modo muy directo en nuestra economía. Pese a esto, no parece que importe mucho a nuestros políticos, ya que, liados permanentemente en sus guerras palaciegas, no hacen absolutamente nada para aplicar medidas que permitan incentivar la natalidad.

Voy a poner dos claros ejemplos de cómo lo que no pudieron las guerras y las bombas, lo está consiguiendo ahora nuestro opulento estado del bienestar: Alemania que materialmente fue aniquilada y destruída por los bombardeos, viéndose obligada a defender sus últimas posiciones con niños armados, resurgió de sus cenizas y llegó a convertirse en la segunda potencia económica mundial. Lo mismo ocurrió en Japón que tras sufrir los dos únicos bombardeos nucleares de la historia, también resurgió de sus cenizas y pasó a ocupar el tercer puesto de las potencias económicas mundiales.

En este momento, estos dos países, al igual que España, están sufriendo una enorme crisis demográfica que terminará haciendo tambalear a su próspera economía actual. Es decir, lo que no pudieron las destructivas guerras, lo está consiguiendo ahora la próspera paz que está generando una caída brutal de la natalidad.

A estas alturas, ya es más que claro que la caída de población, está poniendo en riesgo el futuro de España, ya que, con una población más envejecida, el sistema de pensiones resulta inviable a todas luces y los costos sanitarios seguirán creciendo. Tendremos menos mano de obra productiva y la economía fracasará. Guste o no nos guste, lo cierto es que necesitaremos que nos llegue población de los países de mayor fertilidad, situados en su gran mayoría en la América latina y en Africa. Evidentemente, como ya estamos palpando, sus diferentes culturas desestabilizarán nuestras costumbres y tradiciones, ya que progresivamente se irán imponiendo las que traen de sus países de origen. Se producirá un importante mestizaje y seguro que se generarán conflictos.

Por tanto, si esto no nos gusta, no entiendo por qué nuestros gobernantes y los políticos en general, no ponen el foco en este grave problema, para evitar el desierto demográfico al que estamos abocados.  ¿Por qué no empiezan a alcanzar pactos para implantar medidas que faciliten el incremento de la natalidad? Por ejemplo, apoyando fiscalmente a las familias de más de dos hijos o facilitando a las mujeres la conciliación de su vida familiar y laboral.

Me parece muy bien que en España exista el matrimonio homosexual o que se apoye a los movimientos LGTB como el que se ha producido en Madrid la semana pasada. Lo que no me parece bien, es que no se haga absolutamente nada para que las parejas heterosexuales tengan más hijos, porque es aquí donde tenemos el grave problema. Esto, a mi juicio, sí es prioritario.

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Sobre el autor Guillermo Díaz Bermejo
El blog de un jubilado activo dedicado al voluntariado social, permanentemente aprendiendo en materia del derecho de las nuevas tecnologías y crítico con la política y la injusticia social.