El Comercio
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EL RIESGO DE LA BAJA NATALIDAD
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Guillermo Díaz Bermejo | 05-07-2017 | 09:10

Conforme a los datos que recientemente publicó el Instituto Nacional de Estadística (INE) sobre el movimiento natural de población, en 2016 el número de nacimientos ha caído en España un alarmante 21,4%. El número de hijos por mujer está situado en 1,33, cifra esta que imposibilita la reposición de población, ya que como mínimo, para mantener el equilibrio, el número de hijos por pareja debería de ser de 2.  La situación, a mi juicio resulta muy preocupante, ya que las mujeres tienen menos hijos que nunca en España y en los dos últimos años ya mueren más personas de las que nacen. Si nos fijamos en los datos de Asturias, la situación es aún más grave y el pronóstico de futuro no es nada halagüeño.

El déficit de natalidad es un gran problema para Europa, pero lo es aún mayor para España y terriblemente grave para Asturias, ya que incide de modo muy directo en nuestra economía. Pese a esto, no parece que importe mucho a nuestros políticos, ya que, liados permanentemente en sus guerras palaciegas, no hacen absolutamente nada para aplicar medidas que permitan incentivar la natalidad.

Voy a poner dos claros ejemplos de cómo lo que no pudieron las guerras y las bombas, lo está consiguiendo ahora nuestro opulento estado del bienestar: Alemania que materialmente fue aniquilada y destruída por los bombardeos, viéndose obligada a defender sus últimas posiciones con niños armados, resurgió de sus cenizas y llegó a convertirse en la segunda potencia económica mundial. Lo mismo ocurrió en Japón que tras sufrir los dos únicos bombardeos nucleares de la historia, también resurgió de sus cenizas y pasó a ocupar el tercer puesto de las potencias económicas mundiales.

En este momento, estos dos países, al igual que España, están sufriendo una enorme crisis demográfica que terminará haciendo tambalear a su próspera economía actual. Es decir, lo que no pudieron las destructivas guerras, lo está consiguiendo ahora la próspera paz que está generando una caída brutal de la natalidad.

A estas alturas, ya es más que claro que la caída de población, está poniendo en riesgo el futuro de España, ya que, con una población más envejecida, el sistema de pensiones resulta inviable a todas luces y los costos sanitarios seguirán creciendo. Tendremos menos mano de obra productiva y la economía fracasará. Guste o no nos guste, lo cierto es que necesitaremos que nos llegue población de los países de mayor fertilidad, situados en su gran mayoría en la América latina y en Africa. Evidentemente, como ya estamos palpando, sus diferentes culturas desestabilizarán nuestras costumbres y tradiciones, ya que progresivamente se irán imponiendo las que traen de sus países de origen. Se producirá un importante mestizaje y seguro que se generarán conflictos.

Por tanto, si esto no nos gusta, no entiendo por qué nuestros gobernantes y los políticos en general, no ponen el foco en este grave problema, para evitar el desierto demográfico al que estamos abocados.  ¿Por qué no empiezan a alcanzar pactos para implantar medidas que faciliten el incremento de la natalidad? Por ejemplo, apoyando fiscalmente a las familias de más de dos hijos o facilitando a las mujeres la conciliación de su vida familiar y laboral.

Me parece muy bien que en España exista el matrimonio homosexual o que se apoye a los movimientos LGTB como el que se ha producido en Madrid la semana pasada. Lo que no me parece bien, es que no se haga absolutamente nada para que las parejas heterosexuales tengan más hijos, porque es aquí donde tenemos el grave problema. Esto, a mi juicio, sí es prioritario.

Sobre el autor Guillermo Díaz Bermejo
El blog de un jubilado activo dedicado al voluntariado social, permanentemente aprendiendo en materia del derecho de las nuevas tecnologías y crítico con la política y la injusticia social.