El Comercio
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Autor: guillermo.diaz_1400504256366
LA INTERNET PROFUNDA
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Guillermo Díaz Bermejo | 17-10-2017 | 6:57| 0

Hace unos días, después de cenar, harto de tanta tertulia televisiva sobre el problema catalán, harto de tanto tertuliano que habla y opina de todo lo que se le ponga delante, decidí ir al PC para ver lo que se cocía por las redes sociales y para darle un poco a la tecla. De pronto, me encontré con el comentario de un colega que decía estar pensando seriamente en abrir un despacho en la Deep Web, ya que allí probablemente encontraría a muchos clientes que, seguro necesitarían los servicios de un abogado. Aun cuando me considero un estudioso y un usuario bastante avanzado de las nuevas tecnologías, no recordaba haber visto u oído algo sobre la Deep Web, así que, como soy un cotilla, me puse a investigar por la red. Tras varios días moviéndome por ese oculto subsuelo, he de decir que me quedé hondamente preocupado.

Está claro que, hoy en día, en el ciberespacio conviven miles de millones de internautas, ordenadores, empresas, organizaciones de todo tipo y como no, los propios Estados, sus gobiernos y sus policías  que, ante este gigantesco mundo digital que no tiene barreras, tratan de intervenir tanto para vigilar como para regular jurídicamente su funcionamiento, regulación que, por la ausencia de barreras geográficas y con un desarrollo tecnológico muy acelerado, es harto difícil de lograr.

Lo que he averiguado es que, en este gigantesco ciberespacio, los ciudadanos normales que nos movemos por la red, utilizando buscadores estándar como son Google, Explorer, Yahoo o Bing, sólo conseguimos acceder al 6 o 7% de todo lo que hay en la red. Es como si estuviéremos en la punta de un iceberg en la que solo vemos la parte que está encima del agua. Todo ese mundo sumergido al que nosotros no accedemos, es la Deep web o internet oculta. Es como una cebolla a la que tienes que ir quitándole capas para llegar al centro.

¿Cómo pude acceder entonces a ese mundo oculto que los usuarios no podemos ver? Tras buscar información, me encontré con una aplicación llamada Start Tor Browser, que es la puerta de entrada a ese mundo oculto que se esconde detrás de los dominios Onion (dominios anónimos accesibles sólo por medio de la red Tor). La descargué y en cinco minutos ya había entrado en un mundo para mi desconocido e inquietante.

Y ¿qué es lo que se esconde en ese mundo oculto? Es cierto que me encontré con interesantes informaciones de centros de investigación universitarios, grandes bibliotecas y una muy prolija información para las comunidades científicas y de investigación. Me encontré con muchos datos financieros y comerciales y también con muchas iniciativas legislativas de la comunidad internacional.

Pero también es cierto que me encontré con un entramado de enlaces a los temas más inimaginables posibles: Comunidades pro-suicidio, pro-ateismo, pro drogas duras o blandas, pro de todo tipo de cosas. Puedes encontrarte con un entramado de servicios pseudofinancieros, donde puedes traficar con bitcoins, con tarjetas de crédito robadas o clonadas, con cuentas de PayPal robadas, con mesas de dinero, con cuentas anónimas con las que puedes comerciar, con lavados de dinero o con otras operaciones difícilmente imaginables. A través de FakelID puedes encontrar servicios para obtener todo tipo de documentos falsos, como títulos universitarios, pasaportes, carnets de conducir, etc.

También se esconde un pseudomercado comercial donde puedes comprar todo tipo de armas y su munición, puedes comprar drogas (puedes llegar a Silk Road  que es conocida como el Amazón de la droga) Se esconden  todo tipo de servicios sexuales, como por ejemplo Lolita City, que pueden incluir hasta lo más aberrante. Se esconde toda una telaraña de servicios de alojamiento (hosting) donde puedes subir todo tipo de archivos, sean legales o no, ya que no existe ninguna restricción.

Te puedes encontrar con toda clase de foros donde puedes intercambiar pornografía de todo tipo, documentaciones robadas, archivos censurados por las autoridades,  activismo político (la página hacktivismoy organiza “magnicidios financieros en masa”). Da la sensación de que todo lo que predomina en este mundo, es la ideología anárquica.

Te puedes encontrar con anuncios de hakers por encargo, que puedes contratar para echarte una manita y pinchar por ejemplo, el teléfono de Mariano Rajoy. Hay varios servicios y foros de Haking en los que mediante un simple clik, accedes a ellos. Me sorprendió Rent-A-Haker que anuncia tener veinte años de experiencia en ingeniería social, en hakeos ilegales y que ofrece ataques informáticos, troyanos altamente personalizados y operaciones de phising. Otros hakers ponen sus tarifas por hakear un servidor web, un perfil de Facebook, un ordenador personal, hacer una ciber extorsión o investigar a alguien. Hay también detective check para tener información de cualquier persona

Para los amantes de la lectura te puedes encontrar con todo tipo de publicaciones con contenidos pedófilos, pederastas, homófonos, xenófobos, y todos los fobos que ni tan siquiera te puedes imaginar. Títulos sobre temas de cómo enviar droga por correo,  cómo fabricar bombas, cómo cortar un cadáver,  cómo matar un hombre con tus manos, cómo incendiar una casa por encargo, cómo dar una paliza a alguien o cómo tener sexo con un perro. Me quedé impresionado con el Slayers Assassination and Life Running Service que ofrece servicios con prepago de asesinatos por encargo, con arma de fuego, cuchillo, veneno, tortura de muerte o vida, ataque por acido, cicatriz en la cara, ceguera, castración y muchas cosas más. Hay tablas de precios por ejemplo para matar a alguien pareciendo un accidente y que varía si el “matado” va a ser una persona del montón o un alto cargo. (En esa lista no se define si puedes contratar para dejar paralíticos, sólo matan). 

En resumen, te encuentras con una barra libre para todo tipo de desmanes en los que, muy probablemente predominan las estafas. El timo del nigeriano que está aquí, ya se pasó algo de moda, así que evoluciona y llega el “exit scam” que es cuando un vendedor que vendió ya ciertos productos y logra una reputación, cierra su negocio virtual, pero sigue recibiendo pedidos que cobra y que no suministra. Ojo que también puedes encontrarte un “honeypot” que es una web falsa montada por la policía para que piques y puedan pillarte.

Así que, si alguien se da un paseo por la Deep web que lo haga el plan turístico como yo, pero que no se quede en ella. En mi caso, bastante asustado tras  una semana en ese pequeño paseo virtual, eliminé rápidamente la aplicación Tor que me había bajado, pasé el antivirus que tengo instalado, por si acaso, y traté de olvidarme del asunto, ya que, tratando de saciar mi curiosidad, tuve que pagar el precio de dejar herida mi susceptibilidad. Me asusta pensar en qué clase de mundo vivimos y en los riesgos que corremos frente a estas desconocidas tecnologías.

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CARTA ABIERTA A RAJOY
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Guillermo Díaz Bermejo | 02-10-2017 | 11:13| 0

Estimado Sr. Rajoy: Ayer, como era de esperar, tuvo lugar en Cataluña ese esperpento llamado referéndum,  en el que,  los independentistas catalanes con Puigdemont al frente, usando todo tipo de estratagemas  y pasándose por el forro toda la legalidad vigente,  consiguieron uno de los objetivos que tenían previsto.  Este objetivo, ni más ni menos, era conseguir que, con la prevista y medida pasividad de los Mossos de Escuadra, la Policía Nacional y la Guardia Civil, tuvieran que cargar para desalojar a los activistas y de ese modo ya tendrían la excusa para sacar a los medios de comunicación nacional e internacional, todo tipo de fotografías, muchas de ellas trucadas,  hablando de “brutales cargas policiales”.

Tras fabricar este escenario tan interesante para ellos, de ese estado opresor que quita la libertad de los catalanes, ahora ya entran en la segunda fase del proceso que consiste en formular la declaración unilateral de independencia, por parte del Gobierno catalán, el próximo día 4. Lo tenían todo más que medido y previsto.

Y en este estado de cosas, sabiéndose como se sabía en lo que iba a acabar esto, yo me pregunto: Tras reunirse con Trump, que en su comparecencia ante los medios de comunicación dijo que los catalanes eran tontos regresó a España y desapareció. Los ciudadanos de a pie no sabemos si usted estaba en La Moncloa, descansando en su casa de Sangenjo en Pontevedra, o haciendo alguna ruta del Camino de Santiago. En estos momentos tan difíciles y tan convulsos tanto para los catalanes como para los españoles, usted ha estado escondido.

Sólo ayer, a las 8 de la tarde, compareció ante los medios de comunicación para hacer una brevísima declaración institucional, sin admitir preguntas, para sacar pecho y manifestar que no había habido ningún referéndum de autodeterminación y que usted había asumido su responsabilidad. Añadió también, al igual que días atrás ya había hecho alguno de sus ministros, que los cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado habían actuado por mandato de los jueces y no del gobierno.

En los días anteriores a este aciago 1 de Octubre, mientras usted estaba escondido sin dar la cara, salió su ministro de Economía Sr. De Guindos para decir que estaba dispuesto a negociar mejoras económicas para Cataluña, lo que a todas luces implicaría doblegarse al chantaje catalán y tras ello, traer como consecuencia que de modo seguido, los vascos también a pedir su parte y después los gallegos. Salió también el Sr. Menéndez de Vigo para hablar de la confianza que le merecían los Mossos de Escuadra, aun cuando si había que hablar de este cuerpo policial, debería de haberlo hecho el Ministro de Interior que es quien tiene las competencias. También apareció en alguna tertulia la Ministra de Sanidad en su condición de catalana, pero sólo se limitó a decir que lo que se estaba haciendo en Cataluña era ilegal, pero echaba balones fuera diciendo que la policía estaba actuando siguiendo órdenes de los jueces y no del gobierno.

Sr. Rajoy, al oírlo ayer a usted en su corta declaración institucional, para valorar lo que había ocurrido en Cataluña, uno se podría quedar con la sensación de que allí no había pasado nada, que no había habido referéndum y que se ofrecía a dialogar con los separatistas. Una de dos, o usted no tiene toda la información de lo que está ocurriendo en Cataluña (algo que resulta impensable) o sencillamente usted es un timorato o un cobarde.

Sr. Rajoy; Los españoles necesitábamos un presidente y un gobierno fuertes que, viendo el abismo al que se acercaba el pueblo catalán, cogiera el toro por los cuernos ya antes de que llegara el anunciado día 1de Octubre, convocara al Congreso de los Diputados para informarles, hablara con todos los grupos parlamentarios y de modo inmediato, con el mayor consenso posible,  empezara a aplicar el artículo 155 de la Constitución, que para eso está.  Necesitábamos a un presidente fuerte que saliese constantemente a los medios de comunicación, que estuviese presente en Cataluña y que, recurriendo a la pedagogía, informara a los ciudadanos con pelos y señales por ejemplo, del desmadre de la deuda pública catalana, de los cientos de millones de euros que ha recibido el Gobierno Catalán de las arcas públicas españolas, que hablara documentadamente de que es el Estado Español quien está financiando la deuda catalana.

Probablemente esto no lo hace, porque sabe que al igual que antes le pasó a Felipe González, a Aznar o a Zapatero, necesita el apoyo de los nacionalistas tanto catalanes como vascos, para poder aprobar los presupuestos del Estado y para gobernar. Pero, aun con esto, tengo que recordarle que usted es el único culpable de no haber aplicado los preceptos constitucionales y con ello no haber dado un puñetazo en la mesa y de no haber permitido que durante cinco años, los independentistas catalanes estuvieren urdiendo su estrategia secesionista, saltándose a la torera todas las normas habidas y por haber. Usted no ha dado la cara para hablar abiertamente con todos los partidos políticos para hacer un diagnóstico correcto de la situación y para negociar las soluciones a aplicar.

Sr. Rajoy, los españoles de a pie hubiéremos agradecido verlo a usted al frente, aplicando medidas inmediatas, reaccionando contundentemente ante cualquier maniobra secesionista, y aplicando medidas claras. No me sirve que haya delegado en el Poder Judicial para que fueren ellos los que velaran por el cumplimiento de la legalidad vigente. Eso, evidentemente está bien, pero es insuficiente. No le puede servir a usted como excusa para no haber intervenido.

Ayer ha quedado demostrado con su declaración institucional, que usted sólo se limita a esperar, que aquí no pasa nada. Pero, acaso no merece una contundente intervención del Gobierno de España, se preserve nuestra unidad, nuestra libertad, nuestras leyes y nuestra constitución. Me resulta muy difícil de entender. Hay una realidad y es que son los independentistas catalanes, con Puigdemont al frente, los auténticos responsables de este cisma. Pero, tengo que decir alto y fuerte que usted también es responsable, por su manifiesta dejación de funciones y por su pasividad ante tan grave problema.

¿no debería de convocar elecciones ya?

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QUÉ SE OCULTA EN CATALUÑA
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Guillermo Díaz Bermejo | 16-09-2017 | 8:21| 0

De un tiempo a esta parte, todos los días, a todas horas, en los medios de comunicación nacional y en las tertulias, se viene hablando sin parar del problema que genera el secesionismo catalán, o del referéndum imposible,  o de las consecuencias que esta independencia tendría para Cataluña, España y la propia Unión Europea. Todo parece indicar que esta situación puede terminar muy mal. En este estado de cosas, lo que me sorprende es, por qué los medios de comunicación y más concretamente los catalanes, no hablan de la desastrosa gestión de Artur Mas, que es el culpable directo de haber metido a los catalanes en esta senda sin retorno.

Para nada se habla ni se critica la desastrosa gestión de este personaje, que perdió cinco años de su mandato defendiendo intereses inconfesables, destrozando a su partido conservador CIU y aliándose con la izquierda republicana, en vez de gobernar para resolver los graves problemas que tienen los catalanes, como son la sanidad, la educación y en definitiva los verdaderos problemas de los ciudadanos. ¿por qué no se habla de esto?

Yo tengo muy claro por qué la prensa catalana enmascara esta desastrosa gestión, y además de eso, por qué nunca, en ningún momento, habló o habla de las necesidades e intereses de ese 50% de catalanes que no quieren la independencia, que quieren ser ciudadanos catalanes y españoles. La razón de ese silencio está sin duda en los más de ocho millones de euros con los que Mas subvenciono, concretamente al diario La Vanguardia, ya que con ese dinerillo que más que una subvención, era un soborno, les cerraba la boca.

¿Por qué no se habla del robo a manos llenas y del expolio que llevó a efecto todo el clan de los Pujol, que es quien apadrinó a Artur Mas?  Por qué no se habla de las 16.000 empresas que tras esta desastrosa deriva, cerraron sus puertas en Cataluña? ¿por qué no se habla de todos los recortes que ha hecho a los catalanes imponiendo por ejemplo el pago de 1 euro por cada receta médica? ¿por qué no se habla del monumental agujero que Cataluña tiene en su deuda pública y que durante el mandato de Arthur Más se duplicó?.

Lo cierto es que, esta huida hacia adelante que inició Más, ha metido a todos los catalanes en un déficit fiscal impresionante. En este momento, los catalanes son los más endeudados de España y así,  cada catalán debe 8.252€ al erario y la deuda pública está situada en 75.443 millones, dato este que sitúa a Cataluña como la comunidad autónoma más endeudada de España. Sólo en los cinco años del lamentable mandato de Mas, la deuda se incrementó en 34.000 millones.

La Generalitat, actualmente al mando de Puigdemont, y con un claro objetivo secesionista, está ocultando maliciosamente que el Estado español, en este momento, está cubriendo el 66% de la deuda de la Generalitat. Está ocultando que desde 2012 se ha cuadruplicado su nivel de dependencia de la financiación del gobierno central y que las agencias de calificación de solvencia internacionales están calificando sus bonos basura y por eso al no poder acudir a los mercados o a la banca para financiarse, tiene que recurrir al Estado español, que es el único prestamista que tiene. Por su total falta de credibilidad, hasta el Banco Central Europeo les ha cerrado sus puertas.

Se oculta también que si Cataluña se independizara, tendría que asumir esa deuda pública y tendría que devolver al estado español los préstamos que se le han dado. Esto sería tanto como asumir el 20% de la deuda española y eso, añadido al 21% del PIB que tiene la Generalitat, pondría a Cataluña en una situación financiera inviable y por tanto de quiebra total.

¿Por qué Pilar Raola va a Tele5 y allí se erige como la única voz de los catalanes hablando en castellano, aun cuando antes, en su condición de política hablaba catalán en el Congreso?  No será porque en esa cadena le dan un cheque cada vez que va?

Ya va siendo hora de que esos medios de comunicación comprados, dejen de ocultar la verdad, ya que si lo siguen haciendo, serán cómplices directos de ese camino sin retorno secesionista. Los catalanes no secesionistas, junto con el resto de los españoles, tienen derecho a expresar sus opiniones también y tienen todo el derecho a que se les oiga y a discrepar de esa ofensiva separatista, que persigue la ruptura definitiva de Cataluña. Esos medios también tendrían que hacerse eco de lo que piensan esos ciudadanos que no quieren que se les obligue a separarse de España y que no aceptan las burdas mentiras de los independentistas que de modo sistemático quieren tergiversar la historia. Estos ciudadanos tampoco aceptan esa mentira nacionalista de que España roba a Cataluña.

Esos catalanes no independentistas, necesitan denunciar y hacer pública esa falta de libertad que sufren en Cataluña, forzándolos a aceptar única y exclusivamente el discurso independentista como si fuere el único válido. Los independentistas pretenden imponer el pensamiento único y para ello, la mejor forma es tapar la boca a los medios de comunicación digamos oficiales, así como a las administraciones autonómicas y municipales, para que siempre, en todo lugar y en todo momento, se hable sólo de las falsas razones del independentismo.

Y por si esto fuere poco, ahora, una vez que ya han iniciado la campaña para ese referéndum imposible, cuando ya está corriendo el plazo dado por el Ministerio de Hacienda para intervenir las cuentas de la Generalitat, el presidente de la Generalitat, Carles Puigdemont, el vicepresidente del Govern, Oriol Junqueras, la presidenta del Parlament, Carme Forcadell y la alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, dicen haber remitido una carta al Rey y al presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, en la que hacen “un nuevo llamamiento al diálogo al Gobierno español” para dar una salida a la cuestión catalana. Es paradójico además que esta carta, que según parece no ha llegado a la Moncloa ni a la Zarzuela, ha sido difundida en la televisión autonómica catalana.

 

Quienes han roto descaradamente todos los puentes y vías de diálogo, quienes incumplen flagrantemente nuestro ordenamiento jurídico, ahora, seguramente para despistar a sus militantes, salen con este llamamiento al diálogo. “A buenas horas mangas verdes”.

 

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DRONES
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Guillermo Díaz Bermejo | 15-09-2017 | 12:01| 0

Esos artilugios voladores llamados drones, están adquiriendo mucha popularidad, hasta el extremo que, hoy en día, además de su cada vez más extendido uso  profesional, son el nuevo juguete de muchos niños adultos. Desde el punto de vista profesional, vienen siendo utilizados tanto para realizar grabaciones y fotografías aéreas, como para servir de soporte a trabajos técnicos o científicos,  e incluso para labores de vigilancia.  Pero también es cierto que muchos particulares los están comprando para su uso lúdico, si bien, en este caso, jurídicamente, llevan el nombre de aparatos de radiocontrol, habida cuenta de que el nombre de dron está reservado sólo a usos comerciales y profesionales o a su uso por la Administración del Estado.

Lo cierto es que los drones ya están aquí y han llegado tan rápido, que no han dado tiempo a que la Administración regule convenientemente su uso y por ello, la normativa legal es muy escasa. Ante este actual limbo jurídico, no habría nada que objetar a su uso sensato y razonable, pero no se puede ocultar que también se pueden crear muchos problemas, ya que estamos hablando de unos dispositivos aéreos que vuelan con cierta autonomía y que en manos de inexpertos, pueden generar muchos peligros tanto al tráfico aéreo como a los propios ciudadanos, o incluso, con manifiesta intencionalidad, podrían ser usados para violar la privacidad e intimidad de las personas.

Hoy en día, con la actual normativa, no encontramos reglamentado el uso de drones, por ejemplo en  la legislación sobre tráfico aéreo, o en el uso de aparatos de radiocontrol o en cualquier otra categoría en la que podamos imaginar que va a estar regulado el uso de estos artilugios. Sólo en el Real Decreto-Ley 8/2014, que aprueba medidas urgentes para el crecimiento, la competitividad y la eficiencia, incluye una regulación para la explotación de estas aeronaves desde un punto de vista profesional, pero aún hay ninguna norma para usos recreativos, usos para los que el regulador sólo da algunas recomendaciones a tener en cuenta para volar drones en España  de modo recreativo.

Hecha esta introducción, pregunto: ¿A usted le gustaría que se use un aparato que puede tomarle fotos en el interior de su casa?, ¿le gustaría que alguien volara un “drone” y lo filmara cuando toma el sol con poca ropa o con ninguna, en la azotea de su casa?

No hay duda alguna que la utilización de estos drones, puede afectar e invadir el derecho fundamental que todos los ciudadanos tenemos a nuestra privacidad. Por lo que he leído, para realizar funciones de observación, supervisión, vigilancia o control, los drones policiales y comerciales, pueden ir equipados con cámaras fotográficas y de video que producen unas imágenes extremadamente nítidas. Incluso pueden llevar instalados equipos de grabación de sonido, muy sensibles y hasta cámaras de infrarrojos o sistemas de interceptación de comunicaciones móviles. Con dispositivos que llevan detectores térmicos hasta pueden ver “dentro de los muros” de las casas, o lo que es lo mismo, pueden monitorizar personas en sus casas o en oficinas y centros de trabajo.

En España aún no hay jurisprudencia al respecto, pero en Estados Unidos ya la hay muy abundante y se sostiene que el uso de un dispositivo de imágenes termales desde un punto de vigilancia público, para monitorizar las radiaciones de calor de la casa de una persona, constituía “un registro” en los términos de la constitución americana y por tanto, requiere una orden judicial para llevarla a cabo.

Además de los dispositivos de vigilancia comentados, los drones pueden llevar instalada una gran variedad de programas y aplicaciones informáticas que pueden ampliar aún más las posibilidades de vigilancia. De modo concreto se les puede equipar con aparatos de reconocimiento facial o biométrico lo que permite que sin muchas complicaciones, se pueda monitorizar o seguir a personas basando en parámetros como altura, edad, raza o sexo. Evidentemente, las invasiones de la privacidad y los altos riesgos que conlleva, son muy importantes. Tenemos que tener en cuenta que, a diferencia de una cámara de seguridad  fija, instalada en una fachada, por ejemplo, los drones o aparatos no tripulados pueden volar a muchos metros de altura y por tanto pueden pasar desapercibidos para los ciudadanos mientras filman o graban cualquier persona, sin que nadie se entere de la operación.

Estamos pues ante un escenario donde, potencialmente, pueden producirse grandes abusos en el uso de unas tecnologías aún bastante desconocidas para nosotros. Hipotéticamente podría tener cierta tranquilidad si quien usa esos artefactos es un policía o un funcionario habilitado, pero ¿qué pasa cuando quien usa el aparato es una empresa privada que está realizando grabaciones comerciales, o es un particular algo voyeur, que usando un juguetito de esos, fisgonea a los vecinos? O ¿qué pasa cuando el aparato lo utiliza un delincuente con fines criminales?

A todos estos problemas de vigilancia, obtención de fotografías, videos, grabación de sonidos, etc. tenemos que añadir los problemas de seguridad derivados del vuelo de estos aparatos. No es la primera vez que uno de estos artilugios se estrella y rompe una ventana en el mejor de los casos y en el peor hiere a un ciudadano. Y qué decir de la amenaza para la seguridad pública que supone el que, por ejemplo, un terrorista altere informáticamente la señal GPS del dron, toma el control del aparato en vuelo, y lo estrella contra un edificio o contra un grupo de personas.

En nuestro ordenamiento, como decía antes, los drones y los aparatos de radiocontrol están en un limbo jurídico y por tanto, dada la proliferación de estos aparatos, se requiere de una urgente regulación. La Agencia Española de Protección de Datos ya está estudiando los riesgos que general para la protección de la intimidad de los ciudadanos. Igualmente, la Comisión Europea ya ha pedido a los estados que adopten una normativa común para regular el uso civil de los drones y con ello garantizar la seguridad, proteger la privacidad de los ciudadanos, así como establecer un sistema de aseguramiento obligatorio para responder de las responsabilidades que se puedan derivar de un accidente.

Como recuerda el presidente de la Asociación Profesional de la Privacidad, “la frontera de la privacidad comienza cuando acaba la vía pública”. Así que, entre tanto el niño grande  aprende a manejar su aparato de radiocontrol o la Administración instruye  a los funcionarios sobre todo lo relativo al cumplimiento de la legislación y entre tanto espero a que haya regulación concreta que preserve mi privacidad, procuraré cerrar los visillos de las ventanas, y dejaré de ir a tomar en sol en pelota en la terraza mi casa. ¡cachis qué faena

 

 

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CONTROL EMPRESARIAL DEL CORREO ELECTRÓNICO
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Guillermo Díaz Bermejo | 06-09-2017 | 8:38| 0

Debido al fuerte desarrollo de los sistemas ofimáticos, las empresas vienen mostrando una gran preocupación, por el uso y en muchos casos abuso, de los ordenadores personales, teléfonos móviles o tabletas que ponen a disposición de sus trabajadores para realizar el trabajo. Los empresarios se quejan de las pérdidas de tiempo que se producen navegando por internet para uso privado, o por el reiterado intercambio de correos electrónicos y archivos que se envían o reciben de amigos. Se quejan también y a mi juicio con mucha razón de que, además de pérdida de productividad,  de la saturación de sus servidores por los correos electrónicos no deseados, o de la apertura de vías para introducir virus informáticos en sus sistemas, cuando se deciden a despedir a ese digamos “abusador”, los Tribunales pueden dictar sentencias que no reconozcan esos motivos de despido.

Y esto es así porque, entre tanto no se produzca una regulación legal de la materia, (hay ausencia de regulación específica así como un manifiesto silencio en los convenios colectivos), se están generando corrientes jurisprudenciales variopintas, de modo que, cuando una comunicación electrónica es interceptada por el empresario para controlar el uso indebido, un tribunal puede declarar lícito el despido y otro puede declararlo improcedente, al haberse vulnerado un derecho fundamental cual es el secreto de las comunicaciones. Se necesita por tanto una solución jurisprudencial uniforme, que clarifique las cosas y que no dé lugar a este debate, ya que actualmente, cuando el conflicto llega a los Tribunales, los Magistrados se ven abocados a interpretar y reinterpretar una legislación que en gran medida ha quedado obsoleta por los rápidos avances tecnológicos, lo que lleva a que se dicten sentencias con fallos totalmente dispares y desiguales.

Lo que está en juego es la solución del conflicto entre el derecho del trabajador al secreto de sus comunicaciones y el derecho del empresario a establecer medidas de control de la actividad laboral, que pueden llevar aparejada la eventual interceptación de esas comunicaciones. Los más altos tribunales discrepan respecto a que una expectativa razonable de confidencialidad, sea un criterio válido para que un empresario pueda interceptar las comunicaciones del trabajador. Así, mientras la Sala IV del Tribunal Supremo, apoyándose en una sentencia del Tribunal Constitucional, resuelve en una dirección no reconociendo los motivos de despido, la Sala II se aparta claramente de esa doctrina y resuelve en sentido contrario. Por tanto, hasta tanto no exista esa legislación específica los Tribunales irán resolviendo supuestos concretos, con sentencias contradictorias, lo que a todas luces genera una manifiesta inseguridad jurídica.

Estas incertidumbres jurídicas en algún modo quedaron despejadas en una sentencia del Tribunal Supremo en recurso para unificación de la doctrina, en la que se dejan fijadas algunas pautas tanto para la empresa como para el trabajador. Esta sentencia que traía su causa en el despido de un directivo de determinada empresa, al haberse detectado en un registro de los archivos temporales de su ordenador, que con habitualidad visitaba páginas pornográficas. Tanto el Juzgado de lo Social, como después el Tribunal Superior de Justicia reconocieron la improcedencia del despido al considerar inválida la prueba practicada por la empresa, ya que había sido obtenida vulnerando los derechos del trabajador. Igualmente, el Tribunal Supremo da la razón al trabajador pero por razones diferentes a las anteriores sentencias. Así, mientras que las sentencias anteriores sostenían que la prueba obtenida contravenía lo dispuesto en el artº 18 del Estatuto de los Trabajadores para el registro de la taquilla del trabajador y sus efectos personales, sin la presencia del trabajador ni de representante alguno del comité de empresa, el Alto Tribunal vino a considerar que el ordenador que la empresa pone a disposición de los trabajadores no es asimilable a la taquilla del trabajador, y en consecuencia no es aplicable lo dispuesto en el artículo 18 del Estatuto.

Por mi parte entiendo que un derecho fundamental, cual es el secreto de las comunicaciones, no es un derecho absoluto y que ese derecho se debe de modular en atención a las circunstancias concretas, sobre todo cuando este derecho del trabajador entra en colisión con la protección de otros derechos que también tiene la empresa. En esta línea se pronunció el Tribunal Constitucional al señalar que no puede desconocerse que el hecho de trabajar dentro de una empresa,  modula los derechos del trabajador, en la medida imprescindible para el correcto y ordenado desenvolvimiento de la actividad productiva.

El derecho del empresario a controlar la actividad de sus trabajadores viene recogido en el Estatuto de los Trabajadores al disponer que el empresario podrá adoptar las medidas que estime más oportunas, de vigilancia y control, para verificar el cumplimiento por el trabajador, de sus obligaciones y deberes laborales., guardando en su adopción y aplicación, la consideración debida a su dignidad. Esta facultad deriva a  su vez de los derechos constitucionales a la propiedad privada y a la libertad de empresa. O hay duda que en el curso de una relación laboral, pueden entrar en conflicto los derechos fundamentales del trabajador con el derecho del empresario a controlar la actividad laboral.

Así pues, considero que, para evitar una expectativa razonable de confidencialidad, si el empresario hace una advertencia de prohibición, como consecuencia de su derecho de control y vigilancia, ese empresario ya queda legitimado para poder interceptar de modo razonable a las comunicaciones, navegación o correos electrónicos del trabajador. Lo que está prohibido expresamente, no se puede hacer, y por tanto esa espectativa de confidencialidad deja de existir. Esa prohibición expresa de uso extralaboral y por consiguiente su limitación a fines estrictamente profesionales, llevan aparejada la facultad de la empresa a controlar su adecuada utilización. Si no existe tolerancia al uso personal del ordenador para cosas privadas, no puede existir ninguna expectativa razonable de confidencialidad.

Este es también el criterio empleado por el Tribunal Europeo de Derechos Humanos en alguna de sus sentencias. Concretamente en la última dictada hace tan solo algunos días, no prohíbe a las empresas vigilar la comunicación profesional de sus empleados, ni tampoco que estos mantengan comunicaciones privadas en el lugar de trabajo, pero sí señala que en ambos casos deben establecerse límites y si se avisa previamente de esos límites, no se contraviene la protección de la vida privada de los trabajadores.

Por tanto, como conclusión, mi opinión es que conforme a la jurisprudencia existente, si la empresa establece previamente unas reglas de uso de los recursos ofimáticos puestos a disposición del trabajador, la interceptación de las comunicaciones hechas dentro de la empresa serán lícitas y por tanto en caso de uso indebido, se producirá causa justa de despido.

Como consecuencia, teniendo siempre presente el principio de la buena fe, lo que debería de hacer cualquier empresa, es establecer y comunicar fehacientemente un código o reglamento de uso de los equipos informáticos en el que se establezcan los usos permitidos así como las prohibiciones parciales o incluso totales. Igualmente se tendrá que informar a los trabajadores de que van a existir controles y de los medios que se van a utilizar para comprobar que los usos personales son acordes al reglamento de uso establecido. Podría incluso informarse de la restricción de accesos a determinadas páginas o a determinados ficheros (hablaré en otro artículo sobre los accesos de trabajadores a datos protegidos por la Ley Orgánica de Protección de Datos).

Entiendo que de cara a la elaboración de estos reglamentos de uso, no deberían de establecerse prohibiciones muy rígidas y debería de concederse una cierta permisividad ya que, un trabajador que se relaje de vez en cuando navegando por internet, quizá sea más productivo a largo plazo. Lo que sí tiene que quedar claro es que esta posible expectativa de confidencialidad no puede transformarse en una eliminación del control empresarial. Bajo ese principio de buena fe al que aludía antes, si se ha dado determinada permisividad la empresa ha de respetar esa parcela de intimidad. Pero, por ejemplo, si la empresa advierte claramente a los trabajadores de que van a existir controles periódicos, ningún trabajador podrá esgrimir su derecho a la intimidad con el fin de eludir sus obligaciones laborales durante la jornada de trabajo.

 

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Sobre el autor Guillermo Díaz Bermejo
El blog de un jubilado activo dedicado al voluntariado social, permanentemente aprendiendo en materia del derecho de las nuevas tecnologías y crítico con la política y la injusticia social.