El Comercio
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Autor: guillermo.diaz_1400504256366
DIEZ MIL NIÑOS
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Guillermo Díaz Bermejo | 02-02-2016 | 11:33| 0

Diez mil. Esta es la desorbitada, acongojante y penosa cifra de niños refugiados, que han llegado a Europa procedentes de Siria y otros países en conflicto y que, sorprendentemente, han desaparecido dentro de nuestras fronteras europeas. Se trata de niños huérfanos, extraviados,  hambrientos, desasistidos. Niños de nadie. En definitiva, niños sin nombre y sin filiación conocida.

Esta cifra tan escalofriante de niños desaparecidos, ha sido dada por un miembro de la Europol. Lamentablemente es una cifra que se está manejando como un simple dato, como si hubieren desaparecido por robo diez mil coches o diez mil quilos de carne. Pero nadie informa a ciencia cierta de las causas de estas desapariciones. Unos dicen que muchos de esos niños han acabado en las manos de sus familiares, pero sin que las autoridades del lugar tengan control alguno sobre esto. Otros dicen que algunos de esos niños están con personas que los acogieron en sus domicilios, pero tampoco existe ningún control administrativo sobre estas “pseudo adopciones”. Por último, lo que resulta más alarmante es que la Europol sospecha que estos niños han caído en manos de organizaciones criminales que se han trasladado desde los países de origen de estos niños y que están empezando a operar en Europa.

Estas desapariciones, sea cual sea la causa que las ha provocado, ponen de manifiesto el estrepitoso fracaso de las erráticas políticas europeas para el acogimiento de todos los inmigrantes y refugiados que han entrado dentro de nuestras fronteras europeas. Este fracaso en las políticas de acogimiento es sin duda la razón por la que pueden aparecer y operar esas mafias organizadas que tienen todas las vías abiertas a causa del grave y a la vez preocupante control administrativo que existe para el acogimiento.

Siguen llegando niños a las costas europeas y algunos de ellos se mueren ahogados en la dura travesía –que rápido nos hemos olvidado de la triste foto del niño Aylan ahogado en la orilla de una playa turca-. Otros, los que son salvados y acogidos de primera mano por las organizaciones humanitarias que vienen operando en esas zonas de desembarco habitual, fruto del descontrol administrativo existente, empiezan a vagar por no se sabe dónde y de pronto desaparecen. Como dice el Director de Save the children: “es atroz que un niño que ha huido de una bomba, caiga en manos de unos traficantes. Es el castigo más inhumano”.

Parece ser, por las informaciones que trasladan los equipos de las ONGs que operan en esas zonas de acogida de refugiados, que están atendiendo cada día a muchos niños sin ningún tipo de apoyo gubernamental y aún menos, sin ningún tipo de control administrativo posterior sobre el destino de esos niños. Estos equipos humanitarios se limitan a sacar a los niños del agua, a taparlos con mantas para darles calor, proporcionarles alimentación de emergencia y muy poco mas, ya que a partir de ahí, por la ausencia de miembros de las policías locales o de miembros de protección civil, tristemente se pierde cualquier tipo de rastro, con la consiguiente impotencia de esos equipos de salvamento. Ese niño errante, si tiene suerte, puede ser acogido por una familia caritativa que decida alojarlo en su casa. Pero también puede ser subido a un coche y ser raptado materialmente.

He visto unos datos de Unicef en los que se reseña que en el pasado año 2015, del casi un millón de personas desplazadas, más de 270.000 eran niños. De modo concreto a Alemania y Suecia llegaron 85.000 niños. Se trata de unas cifras que causan vértigo y que reflejan la magnitud del problema. Estos niños tienen que ser acogidos y tratados de modo diferente a los adultos ya que como es evidente, tienen unas problemáticas y unas necesidades diferentes debido a esa inmadurez agravada con la penosidad de su situación que necesariamente requiere de un fuerte apoyo psicológico.

Todos los gobiernos europeos deberían de tener una sensibilidad especial con este problema y en base a ello deberían de definir claros planes para la protección y el control de estos niños refugiados. Y sobre todo deberían de tener planes concretos para luchar contra estas mafias organizadas que según parece se están implantando dentro de nuestras fronteras para beneficiarse de tan cruel e inhumano negocio infantil.  Y digo deberían porque en este momento la situación es de una clara falta de acción y un claro abandono de esta protección tan necesaria. El descontrol administrativo es grande y es el que provoca esa gran inseguridad a la que quedan sometidos los niños refugiados.

España no está sufriendo este problema, pero sólo por una causa: porque no nos han llegado niños refugiados en la misma medida que han llegado a otros países nórdicos. De modo concreto, de los 16.000 refugiados comprometidos, sólo nos han llegado 16 personas por vías legales y ninguna de esas 16 personas era un niño. De haber llegado niños, igual el problema hubiese sido el mismo.

Es lamentable que las políticas erráticas de las autoridades europeas y la falta de control, sean la causa directa de que algunos de esos niños mueran en el mar y otros salvados en tierra terminen en manos de mafiosos y traficantes. Yo me pregunto: ¿qué están haciendo esos dirigentes políticos europeos que de modo solemne firmaron un convenio de acogimiento y que ahora se limitan a mirar para otro lado?  Está claro que estas cosas de los derechos humanos sólo sirven para que los gobernantes se hagan la foto de rigor cuando pomposamente firman el acuerdo de acogimiento, pero después, la realidad es que este grave problema humanitario de esos diez mil niños, si siquiera está siendo tratado como si lo que hubieren desaparecido fueran 10.000 mercedes de gama alta. Parece que los niños son una simple mercancía para el tráfico de las mafias. ¡¡qué pena!!

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¿AQUI QUIEN GOBIERNA?
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Guillermo Díaz Bermejo | 28-01-2016 | 5:49| 0

Los resultados de las elecciones del 20D  han provocado una enrevesada aritmética electoral que obliga necesariamente a pactar a todos los partidos políticos para alcanzar un gobierno medianamente estable. Esto lleva a que los políticos están sólo centrados en sus peleas de partido, en las batallas para sentarse en un lugar u otro de la Tribunas parlamentaria, en quitar o poner líneas rojas según conviene, en pedir sillones ministeriales o en ver con cuantos asesores o coches oficiales van a tener.

El Sr. Rajoy, como ha sido el partido ganador, fiel a su más genuino estilo, se limita a decir que la economía va bien y espera a que las cosas se resuelvan por sí solas, con la más absoluta inacción y abulia, lo que me lleva a pensar que está amortizado. El Sr. Sánchez, prisionero de su desmedida ambición de gobierno, está dispuesto a pactar con Podemos, antisistema, independentistas y a quien haga falta para que  la aritmética le cuadre, aunque esto implique romper el estado e incluso su propio partido.  El Sr.Iglesias que, se cree está por encima del bien y del mal, se permite pedir la vicepresidencia para él y las carteras ministeriales de Justicia, Interior o Ejercito, pero no le interesan para nada las carteras de educación o  sanidad que son las más adecuadas para llevar adelante las políticas sociales de que tanto habla. Dentro de este gallinero político, sólo hay una persona, Albert Rivera, que está demostrando sentido de estado, coherencia y buen criterio.

Y, entre tanto ¿qué está pasando con los grandes temas que nos preocupan a todos los ciudadanos? La cuestión es que estos problemas han quedado aparcados e importan muy poco a esos políticos enfrascados en sus guerras palaciegas. No importa que la sanidad o la educación vayan bien o mal. No importa que los servicios sociales funcionen rematadamente mal. Importa poco que las carreteras están sin conservar (eso sí, los radares siguen operativos al 100% para recaudar). No importan las políticas laborales para generar más empleo. Tenemos un completo parón legislativo y ningún líder político está dispuesto a hacer algo para salir de este atolladero.

Y, con este escenario de permanente confrontación política, hoy nos encontramos  con los fríos datos que ha trasladado el Fiscal General del Estado en la Comisión de Justicia del Congreso,  sobre la reciente corrupción de la clase política. En este momento se están tramitando 730 causas de las que 264 son de miembros del Partido Socialista y 201 del Partido Popular. Coalición Canaria acumula 43 procesos, CIU 30, el Partido Andalucista 24, IU 20, Ezquerra Republicana 5 o BNG 3.  Es decir, todos los partidos sin excepción están tocados, pero sobre todo lo están PSOE y PP que son los que más han alternado en la gobernancia.

En este estado de cosas mi opinión es muy clara. Se necesita de modo urgente una gran alianza del PP, PSOE y Ciudadanos que, con sentido de estado empiecen a gobernar, eliminando la corrupción como primera providencia. En esta gran coalición sobran dos dirigentes: El Sr. Rajoy, por su inacción, por mirar siempre para otro lado en los temas de corrupción, por fiarlo todo a la economía que, dicho sea de paso, no ha sido mérito suyo sino de Bruselas, debería de renunciar a su candidatura y dejar paso a otro líder más joven y alejado de cualquier sospecha de tratar de tapar a los corruptos de su equipo. El Sr. Sánchez, por su exagerada ambición para gobernar, sin duda alguna, con las alianzas que pretende pondría en peligro no sólo a su partido sino a nuestro propio sistema democrático y por eso también tendría que ser apartado en sus aspiraciones. Habría de contarse con el Sr. Rivera como hombre con sentido de estado y por ello, probablemente habría que poner encima de la mesa una terna en la que estuviera el junto con los dos sustitutos de Rajoy y Sánchez y entre los tres, que se eligiera un candidato a la Presidencia para formar gobierno.

Y entre tanto esto ocurre ¿quién nos va a gobernar?. Yo diría que no deberíamos de preocuparnos mucho. La gran preocupación es el gran pacto que nos dé estabilidad y entre tanto que nos sigan gobernando los profesionales de la función pública que seguro lo hacen incluso mejor que los políticos. Y si no, veamos lo que ha ocurrido en Bélgica donde prácticamente durante dos años estuvieron sin gobierno y las cosas les rodaron mejor que nunca ya que subieron el PIB, redujeron el déficit público, redujeron el desempleo e incrementaron el salario mínimo.

Señores partitócratas, sigan ustedes por ese camino que, puede que llegue un momento en que los ciudadanos no los necesitemos y los echemos a patadas.

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DIGNIDAD Y RESPETO
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Guillermo Díaz Bermejo | 14-01-2016 | 4:07| 0

Probablemente algunas personas que lean este artículo me tacharán de antiguo, arcaico e incluso otros adjetivos más fuertes, pero no me importa, porque creo que hay unas reglas universales que impone a cualquier ciudadano, un saber estar y unas reglas de protocolo y de etiqueta comúnmente aceptadas. Y eso es exigible más aun,  a todos los diputados que van a representarnos en nuestro Parlamento.

Lo que ocurrió en la sesión del Congreso para proclamar a los nuevos diputados de esta legislatura, fue un espectáculo grotesco. Los representantes de Podemos e independentistas, acapararon la atención de los focos con un repertorio de despropósitos que no serían admitidos en el Parlamento de cualquier país civilizado. Por un lado, hicieron gala de unos atuendos e indumentaria, nada acordes con los usos y costumbres imperantes en nuestro país y en casi todo el mundo. Por otro, los diputados de Podemos, los separatistas vascos, catalanes, valencianos, gallegos e incluso asturianos, hicieron caso omiso de las reglas protocolarias para tomar posesión de su cargo de diputados y para formular lealtad a nuestra Constitución. Se dedicaron a pronunciar eslóganes, proclamas independentistas y llamamientos a contravenir el orden constitucional. Y qué decir de la manipulación mediática de la Diputada Bescansa llevando a su bebé al hemiciclo e incluso depositando su voto con el niño en brazos, aun cuando en el Congreso hay una guardería, y además de ello también tenía una niñera.

Para que las cosas queden correctamente situadas, ha de decirse que hay un “Informe” de un grupo de trabajo parlamentario mundial, publicado en el año 2010 por la Unión Interparlamentaria en Ginebra, en el que se deja más que claro que los miembros de las asambleas parlamentarias deben de obedecer a unas reglas de conducta comunes. Para proteger la dignidad parlamentaria se utilizan una serie de reglas protocolarias que incluso inciden en el modo de vestir exigible a los Diputados. Por norma general, todos los parlamentos democráticos del mundo, consideran las normas de conducta y de etiqueta, como una manera de fortalecer el procedimiento parlamentario, el protocolo y las normas de etiqueta en las Cámaras.  A título de ejemplo, el Parlamento italiano impidió el acceso a un diputado del MVR porque no llevaba corbata. O las normas del parlamento de la India, que no permiten penetrar en el recinto parlamentario con la chaqueta en el brazo, porque resulta contrario a la dignidad de la Cámara.  Abundando en esto, en un parlamento sudamericano se dijo: “llegar a la Asamblea Nacional vestido con tanto desorden, resulta una muestra de improvisación, dejadez e indiferencia para quienes tienen la tarea de crear las leyes que van a regular el comportamiento de nuestra sociedad”.

En los parlamentos democráticos que existen en el mundo -y también en las dictaduras más duras-, no se producen alteraciones en la manera de vestir, ni en los formulismos establecidos parlamentariamente. Concretamente, en los países con tradición anglosajona, a determinados actos se asiste vistiendo toga, al igual que ocurre en el mundo judicial. En nuestro caso, hasta está regulada la indumentaria que han de vestir los Ujieres. Yo, ahora mismo, viendo lo que ha ocurrido en nuestro Parlamento, cómo puedo esperar que las decisiones que salgan de él sean firmes y rigurosas, cuando veo a parlamentarios que dan la impresión contraria. El parlamento es algo muy serio y necesariamente se necesita solemnidad y ejemplo. Las normas de etiqueta comúnmente aceptadas, preservan la dignidad parlamentaria y fortalecen la autoridad de quien va a aprobar nuestras leyes.

Los parlamentos civilizados tienen, al igual que nuestro Parlamento, un conjunto de normas, usos, costumbres y tradiciones que se aplican en toda la vida parlamentaria. Se trata de una etiqueta y un ceremonial que no debe de improvisarse sobre la marcha. Se trata de respetar los ceremoniales aceptados en los actos públicos, de respetar la vestimenta exigida para un determinado acto o evento. Todas las situaciones formales tienen unas normas de protocolo y por ello me pregunto ¿no es formal la toma de posesión de un Diputado?

Saber cómo vestirnos y cómo actuar en actos tan solemnes es lo que hace que podamos tener una buena o una mala impresión de una persona. Mucha gente pensará que estas reglas parlamentarias son frías, rígidas o incluso frívolas, pero la realidad es que el ceremonial y la etiqueta están presentes en la mayoría de las actividades de los ciudadanos. Y esta presencia, lógicamente, ha de ser aún mayor cuando hablamos de los Diputados que nos van a representar en nuestras cámaras legislativas y que incluso van a tener que relacionarse con otros estamentos de los gobiernos autonómicos, estatales e incluso internacionales.

 

La ya desaparecida magistrada Raimunda de Peñafort Lorente siempre hacía uso de un viejo dicho que resumía una filosofía de vida: “educación, indumentaria y buenos modales abren puertas principales”. Esta insigne Magistrada siempre recordaba a los personajes que no respetaban el “saber estar”, que se encontraban ante un tribunal de justicia donde se dirimían las cosas más importantes que podía poseer un ser humano: su libertad y su patrimonio. Acaso entonces en nuestro Parlamento no se dirimen cosas tan importantes cuales son legislar, como para no respetar estas reglas comúnmente aceptadas hasta en la calle.  Al final simplemente se trata de “respeto”.

Nuestras Cámaras de representantes asumen algo tan trascendental para los ciudadanos como es el poder legislativo. Tienen por tanto una autoridad que emana de nuestra Constitución y en consecuencia sus miembros han de respetar escrupulosamente las reglas establecidas, aun incluso cuando estas reglas no están reguladas pero sí sean comúnmente aceptadas. Si yo como ciudadano estoy obligado a respetar las reglas del juego, poco respeto me ofrece un Diputado que se salta a la torera e ignora las normas parlamentarias, aunque sólo sean las referidas a la indumentaria adecuada. Un diputado debe de desempeñar su misión conforme a lo establecido y si esto no le gusta, que haga propuestas para modificar las normas. Eso sí, entre tanto esa norma no se modifique democráticamente, que la respete, puesto que para eso estamos en un estado de derecho.

Un diputado debe de respetar no sólo a sus votantes, sino a todos los ciudadanos y por tanto tiene que respetar esas normas  o costumbres comúnmente aceptadas hasta ahora. Los diputados de Podemos y otros independentistas se excedieron e hicieron de su capa un sayo. Me parece correctísimo que tengan aspiraciones a cambiar lo que no les gusta, pero que lo hagan de modo legítimo proponiendo democráticamente los cambios de aquello que no les gusta. Pero, entre tanto, que no utilicen el Congreso de los Diputados como un plató de televisión y que se limiten a “saber estar”, por no decir, respetar las normas comúnmente aceptadas en todos los parlamentos democráticos del mundo.

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NECESITO UNA CARTERA ELECTRONICA
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Guillermo Díaz Bermejo | 13-01-2016 | 9:36| 0

Cuando tenía 17 años andaba como un loco esperando a llegar a los 18 para poder tener carnet de identidad y poder ver las pelis de mayores de 18, ya que estaba cansado de esperar en las filas del cine para que al llegar a la puerta, un engalanado portero me diera la vuelta por no tener carnet, con la consiguiente cara de imbécil que se te quedaba. A aquél preciado documento se le unió poco después el carnet de conducir que, aunque no tuvieres coche, lo llevabas a todas partes por si acaso alguien te brindaba la oportunidad de conducir. Además, como tenía forma de tríptico hacía la doble función de carnet y de cartera para meter dentro el DNI. Toda una maravilla, porque aunque se arrugara, no ocupaba nada y lo llevabas fácilmente en el pantalón tejano.

Pero, caramba, ahora las cosas han cambiado tanto que la cartera ya empieza a tener unas dimensiones desproporcionadas, y resulta complicado llevarla en el bolsillo de una chaqueta por el bulto que hace. Y no digamos nada si vas de sport con un tejano, porque entonces la complicación aun es mayor.

He hecho un recuento de lo que llevo dentro de mi cartera y me he asustado. Mirad la documentación plastificada que llevo: El DNI y el permiso de circulación; dos tarjetas visa y otra mastercard para además de pagar compras, usar cajeros Servired o 4B; dos carnets de los clubs de los que soy socio porque como voy poco igual no me conocen y necesito identificarme como tal; la tarjeta Solred para respostar en las gasolineras y pagar los peajes, ya que con ella me hacen un pequeño descuento en el combustible; una tarjeta de fidelización travel club para que después de mil compras me regalen la cuarta parte de un billetito de avión; Una tarjeta de la Seguridad Social y otra de la póliza de salud que tengo, por si me pongo malito y necesito asistencia médica; Una tarjeta del Corte Inglés por si alguna vez compro una corbata; dos tarjetas de coordenadas para usar la banca electrónica; Una tarjeta de Leroy Merlin para cuando voy a comprar alguna herramienta de jardín; una tarjeta de Makro porque alguna vez voy a comprar cosas allí; la tarjeta de acceso al club deportivo para acceder a sus instalaciones; la tarjeta de la ONG con la que colaboro para acreditarme cuando hago gestiones en su nombre; la tarjeta de fidelización que me regalaron enl Decathlón cuando compré una bicicleta; Una tarjeta Camerfirma, otra del Centro de Transfusiones; y por último algunas otras del Colegio de Abogados, Mutualidad de la Abogacía, fidelizaciones de no se qué y que como nunca las utilizo, ya las dejo en casa.

Las han contado Vdes.? No se esfuercen… llevo 17 tarjetas y creo que en casa me dejo otras tantas. Toda una locura. Al paso que vamos tendré que buscarme alguna mochila para llevar todo esto.

Ante esto me pregunto: con los grandes avances tecnológicos que tenemos y con la cada vez mayor miniaturización de los chips, ¿por qué no se crea un sólo documento con un chip en el que se introduzca la información de todas las tarjetas que utilizamos?

En este momento, el nuevo DNI electrónico ya permite que en el chip que tiene integrado, se incluya el carnet de conducir y la tarjeta sanitaria. Por tanto de tres tarjetas plastificadas, ya podemos pasar a una. Y como la tecnología con la minituarización de los chips también lo permite, técnicamente, en una sola tarjeta plastificada podríamos tener incorporada toda la información de todas las tarjetas que hoy necesitamos y nos ahorraríamos tamaña incomodidad de portar una cartera de cada vez mayor tamaño. También preservaríamos el medio ambiente al no consumir tantos plásticos, reduciríamos costes y sobre todo ayudaríamos a nuestras amadas esposas a organizar sus bolsos y no volverlas locas cuando buscan la tarjeta adecuada para pagar esa comprita que acaban de hacer.

¿Es posible esto tecnológicamente?. En este momento sí. El nuevo DNI ya es un avance. Por tanto digo algo y fuerte quiero una cartera electrónica.

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DESIGUALDAD
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Guillermo Díaz Bermejo | 09-01-2016 | 6:43| 0

Según los datos que refleja el último estudio sobre los “indicadores de buen gobierno de las empresas del Ibex 35” los primeros ejecutivos de estas empresas elevaron sus retribuciones totales en un 80%, los consejeros un 30% y el conjunto de sus directivos un 16,3%.  La media de las retribuciones de los ejecutivos de las empresas del IBEX fue de 90 veces el salario medio de los trabajadores y la de los consejeros delegados 158 veces más.

En sentido contrario, entre 2009 y 2014 los salarios de los trabajadores españoles sufrían una reducción media del 5,3%. Igualmente, según datos de Eurostat, entre 2008 y 2014 el porcentaje de personas en riesgo de pobreza o exclusión social subió 5,7 puntos en nuestro país, hasta situarse en el 29,2% de nuestra población. 3,2 millones de personas están en situación de pobreza severa, lo que nos coloca en el grupo de los países europeos de mayor nivel de pobreza. Es evidente por tanto que la crisis ha incrementado la desigualdad y ha provocado un empleo de peor calidad.

Ya no estamos hablando por tanto de pobreza en el tercer mundo. Estamos hablando también de la pobreza que existe en los llamados países ricos y más concretamente en nuestro país. Continuando con los datos de Eurostat, en este momento España es el segundo país más desigual de Europa, empatados con Rumanía y sólo superados por Bulgaria, pero con una diferencia importante ya que desde que comenzó la crisis, la desigualdad disminuyó en Rumanía significativamente, al tiempo que permaneció estable en Bulgaria.

Es indudable que el resultado de las políticas que se aplicaron durante la crisis, es un manifiesto incremento de la brecha entre ricos, asalariados y pobres. Parece más que evidente que las políticas exigidas por los dirigentes comunitarios,  aplicadas aquí por nuestros gobiernos para implantar reformas laborales, son las que han generado este incremento de la desigualdad. La evolución salarial negativa y la reducción de las prestaciones sociales, son las causas principales del incremento de la desigualdad.  Los elevados niveles de desempleo con políticas erráticas en materia laboral, fiscal y presupuestaria nos han llevado a que en España tengamos trabajadores pobres ya que mientras que la reducción media de los salarios quedó situada en un 5,3%, conforme a las últimas encuestas del CIS del pasado mes de Diciembre, del orden del 10% de los trabajadores con menos ingresos perdieron nada más y nada menos que el 25,6% de su poder adquisitivo, lo que nos lleva a tener trabajadores con empleo y sueldo y aun así viven bajo el umbral de la pobreza.

Creo que estos fríos datos son más que suficientes para exigir al nuevo gobierno, si alguna vez toma posesión, que ponga en el centro del debate político este problema. Las políticas de austeridad exigidas por Bruselas y aplicadas primero por el gobierno de Zapatero y después por el de Rajoy, han generado una clara devaluación interna en los países endeudados  como ha sido nuestro caso.

Todas las políticas se han centrado en las clases trabajadoras, pero nada se ha hecho con las grandes empresas que siguen siendo las que menos impuestos pagan. No se ha hecho nada con las grandes fortunas que siguen teniendo a su alcance todos los mecanismos que necesitan para la elusión fiscal. No se ha hecho nada con los directivos de las grandes empresas que se van a sus casas con prejubilaciones multimillonarias. No se ha hecho nada con los directivos de las Cajas de Ahorro quebradas y que previamente habían sido saqueadas por ellos. No se ha hecho nada para aligerar el gasto público eliminando los privilegios de los políticos protegidos por las puertas giratorias. Además de lo injustas que han resultado estas políticas impuestas en Bruselas y aplicadas aquí por nuestros gobiernos, han resultado un fracaso desde el punto de vista económico y social.

Estas políticas sociales enormemente regresivas en cuanto a la redistribución de las rentas, centradas sólo en las clases trabajadoras y en las que además han provocado un fuerte castigo en los salarios más bajos,  estas políticas fiscales que prácticamente no han tocado nada del sistema actual y que han generado que la mayor carga fiscal caiga sobre las clases medias trabajadoras, que no han luchado adecuadamente contra el fraude y la elusión fiscal y que han recortado las prestaciones sociales, son las que indudablemente han provocado este alarmante aumento de la desigualdad y la pobreza en España.

De nada sirve que el gobierno en funciones haya subido el salario mínimo interprofesional –uno de los más bajos de la Unión Europea- un 1%, porcentaje este que no recupera el poder adquisitivo perdido en los últimos años. Cuando lo que procedía era que el Gobierno pusiera este problema en el centro del debate político, lo que se está haciendo es intentar formar un nuevo gobierno y probablemente terminar con la convocatoria de unas nuevas elecciones. La lucha contra el desempleo, la pobreza y la desigualdad, ahora no es prioritario. Lo prioritario es defender posiciones en las guerras de poder político y de partido.

Apaga y vamos.

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Sobre el autor Guillermo Díaz Bermejo
El blog de un jubilado activo dedicado al voluntariado social, permanentemente aprendiendo en materia del derecho de las nuevas tecnologías y crítico con la política y la injusticia social.