El Comercio
img
Autor: guillermo.diaz_1400504256366
ARRECOSTINAR EL CORZO
img
Guillermo Díaz Bermejo | 10-07-2017 | 11:48| 0

Hoy voy a contar la historia de Pachu, un cazador que vivía en una alejada aldea asturiana.

Pachín, pese a que labraba la tierra y trabajaba sin parar, disponía de escasos recursos económicos y por eso, para alimentar mejor a su familia, cogía la escopeta y subía al monte a cazar. Tras caminar durante varias horas y arriesgarse con los peligros del monte, las garrapatas, víboras, frio o lluvia que calaba hasta los huesos, cuando tenía suerte y acechaba a un corzo o un venado, encaraba la escopeta y con su buena puntería lo abatía. Una vez abatida la pieza, la cargaba a sus espaldas y emprendía en largo camino de regreso a su casa, a donde llegaba exhausto.

Un buen día, Xuan, un vecino de Pachín, lo encontró sentado a la puerta de su casa, cabizbajo, desanimado y abatido. Al ver a Pachin en ese estado, totalmente impropio de alguien que era muy activo y alegre, le pregunta. ¿qué te pasa Pachu que te veo tan desanimado? ¡¡que qué me pasa!! Lo que me pasa es por culpa de la tonta de mi mujer. Tú sabes igual que yo, lo difícil que es cazar un corzo y lo complicado y agotador que es arrecostinarlo para traerlo a casa. Pues nada más llegar con el animal a la espalda y casi sin darme tiempo a descargarlo, aparece mi mujer con el cuchillo en la mano, corta el corzo en trozos y empieza a repartirlo entre todos los vecinos y familiares.  Esta pieza para Chucha, esta otra para Pili, estas costillas tan majas para mi hermana Luz. Los riñones, el hígado y otras vísceras para Maruxa que le gusta mucho la casquería. Total que al día siguiente, ya no hay nada de carne para comer y hala, el tonto de turno otra vez al monte a ver si vuelvo a cazar algo. Lo que pasa es que estoy harto y probablemente mañana ya me separo de mi mujer.

Xuan, el vecino le dijo entonces: Por qué no animas a tu mujer a que vaya contigo al monte a cazar. No le digas lo mal que lo pasas. Hablale sólo de lo bonito que es cazar. Pachu aceptó el consejo y convenció a su mujer para que lo acompañara. Ella, entusiasmada salió con su marido al monte. Al poco tiempo de camino, la falda larga, poco a poco fue desgarrándose con los bardiales del camino, la blusa quedó rota a girones al pasar por los zarzales y los zapatos se fueron rompiendo con las piedras puntiagudas del camino, hasta el extremo de que la hicieron sangrar en los dedos del pie. Empezó a lloviznar y el peinado le quedó tieso como un estropajo. Se le pegaron garrapatas, en las manos le salieron llagas por apoyarse en las piedras y hasta casi le da un infarto cuando casi pisa a una víbora.

Finalmente, tras tanto martirio, se encuentran con un corzo. Pachu se aproxima sigilosamente a la presa, encara la escopeta, dispara y abate al corzo. La mujer, tras ese disparo ya no cabía de júbilo pensando que todo el sufrimiento para llegar allí, había merecido la pena, pero no era así.

Pachu le dice, Hala Charito, carga el corzo en la espalda para que veas qué divertido es cazar.  Charito casi se desmaya. Pero, como ni tan siquiera se atrevía a protestar, tanto porque le faltaba el aliento, como porque no podía contradecir a su marido, arrecostinó el corzo e inició el camino hacia su casa. Llegó casi muerta, jadeante, con las piernas temblando y a punto de desmayarse. Al llegar a la puerta de casa soltó el animal y lo dejó en el suelo.

Inmediatamente, todos los vecinos y familiares salieron a felicitar a la pareja de cazadores, acostumbrados al reparto. Gritaban alegremente. ¡¡qué bien que ya habéis llegado!!. ¡¡vamos a repartir el corzo!!.  La mujer sentada en el banco que había al lado de la entrada de la casa, hizo un esfuerzo sobrehumano para levantar la cabeza y con los ojos inyectados de sangre miró a los vecinos y cogiendo aire gritó ¡¡al que toque este corzo lo mato!!. Fin del cuento.

La moraleja que quiero dejar de este cuanto es que, para valorar los sacrificios y el esfuerzo ajeno, antes tenemos que aprender a “arrecostinar el corzo”.  Siempre nos fijamos en esas personas que se han hecho a sí mismas, que han triunfado con sus empresas, que tienen mucho dinero y que gozan de muchas comodidades. Pero, en lo que no nos paramos es a pensar que antes de llegar a estas metas, tuvieron que arrecostinar muchos corzos a sus espaldas para llegar a ser lo que son hoy.

Por el contrario, hay otros, como ocurre en el cuento, que siempre se limitan a esperar a que llegue el amigo, el familiar o el conocido, con un corzo a cuestas para quedarse con uno de los trozos, sin importarles nada el esfuerzo que ha empleado la persona que lo cazó. Es momento de valorar aquello que se ha conseguido tras un arduo trabajo, con mucho sacrificio, sudor y hasta con lágrimas.  Es necesario que nuestra sociedad recupere la cultura del esfuerzo, ya que este es el único camino para desarrollar talento, para ser competitivo como persona y para conseguir una sociedad mejor. No hay nadie que haya triunfado y que no tenga sobre sus espaldas muchos corzos cargados y muchas horas de dedicación y trabajo.

De otra parte, el valor del esfuerzo debería ser algo que ocupe mucho espacio en la educación de nuestros hijos. Deberíamos de evitar la tendencia a darles caprichos para evitar que lloren y ceder ante sus peticiones y deberíamos de potenciar los valores del esfuerzo, la disciplina y el sacrificio, ya que con ello reduciríamos su capacidad de frustración y con este entrenamiento, los estaremos preparando para alcanzar los objetivos que se propongan en su vida. Por tanto, entrenémoslos para que arrecostinen su corzo en las espaldas.

 

Ver Post >
EL RIESGO DE LA BAJA NATALIDAD
img
Guillermo Díaz Bermejo | 05-07-2017 | 11:10| 0

Conforme a los datos que recientemente publicó el Instituto Nacional de Estadística (INE) sobre el movimiento natural de población, en 2016 el número de nacimientos ha caído en España un alarmante 21,4%. El número de hijos por mujer está situado en 1,33, cifra esta que imposibilita la reposición de población, ya que como mínimo, para mantener el equilibrio, el número de hijos por pareja debería de ser de 2.  La situación, a mi juicio resulta muy preocupante, ya que las mujeres tienen menos hijos que nunca en España y en los dos últimos años ya mueren más personas de las que nacen. Si nos fijamos en los datos de Asturias, la situación es aún más grave y el pronóstico de futuro no es nada halagüeño.

El déficit de natalidad es un gran problema para Europa, pero lo es aún mayor para España y terriblemente grave para Asturias, ya que incide de modo muy directo en nuestra economía. Pese a esto, no parece que importe mucho a nuestros políticos, ya que, liados permanentemente en sus guerras palaciegas, no hacen absolutamente nada para aplicar medidas que permitan incentivar la natalidad.

Voy a poner dos claros ejemplos de cómo lo que no pudieron las guerras y las bombas, lo está consiguiendo ahora nuestro opulento estado del bienestar: Alemania que materialmente fue aniquilada y destruída por los bombardeos, viéndose obligada a defender sus últimas posiciones con niños armados, resurgió de sus cenizas y llegó a convertirse en la segunda potencia económica mundial. Lo mismo ocurrió en Japón que tras sufrir los dos únicos bombardeos nucleares de la historia, también resurgió de sus cenizas y pasó a ocupar el tercer puesto de las potencias económicas mundiales.

En este momento, estos dos países, al igual que España, están sufriendo una enorme crisis demográfica que terminará haciendo tambalear a su próspera economía actual. Es decir, lo que no pudieron las destructivas guerras, lo está consiguiendo ahora la próspera paz que está generando una caída brutal de la natalidad.

A estas alturas, ya es más que claro que la caída de población, está poniendo en riesgo el futuro de España, ya que, con una población más envejecida, el sistema de pensiones resulta inviable a todas luces y los costos sanitarios seguirán creciendo. Tendremos menos mano de obra productiva y la economía fracasará. Guste o no nos guste, lo cierto es que necesitaremos que nos llegue población de los países de mayor fertilidad, situados en su gran mayoría en la América latina y en Africa. Evidentemente, como ya estamos palpando, sus diferentes culturas desestabilizarán nuestras costumbres y tradiciones, ya que progresivamente se irán imponiendo las que traen de sus países de origen. Se producirá un importante mestizaje y seguro que se generarán conflictos.

Por tanto, si esto no nos gusta, no entiendo por qué nuestros gobernantes y los políticos en general, no ponen el foco en este grave problema, para evitar el desierto demográfico al que estamos abocados.  ¿Por qué no empiezan a alcanzar pactos para implantar medidas que faciliten el incremento de la natalidad? Por ejemplo, apoyando fiscalmente a las familias de más de dos hijos o facilitando a las mujeres la conciliación de su vida familiar y laboral.

Me parece muy bien que en España exista el matrimonio homosexual o que se apoye a los movimientos LGTB como el que se ha producido en Madrid la semana pasada. Lo que no me parece bien, es que no se haga absolutamente nada para que las parejas heterosexuales tengan más hijos, porque es aquí donde tenemos el grave problema. Esto, a mi juicio, sí es prioritario.

Ver Post >
LOS MERCADOS SON LOS CULPABLES
img
Guillermo Díaz Bermejo | 01-07-2017 | 11:14| 0

Sí, claro. Todo el mundo lo sabe. La culpa de los problemas económicos que sufrimos, es de esos mercados que son como aves de rapiña, que acorralan a los estados, que hacen que la prima de riesgo se dispare, que ponen en peligro el euro y que en definitiva ponen en el abismo a nuestra estabilidad económica y financiera.

Bien, de acuerdo, pero ¿quiénes son esos mercados culpables? Pues es muy fácil de definir. Es ese enmarañado de entidades financieras, banqueros, tiburones financieros,  que compran, venden, negocian acciones, obligaciones, bonos, fondos de inversión, fondos de pensiones, mesas de dinero, etc. .etc. Estos mercados de capitales son unos enormes monstruos que especulan con millones de euros al día y por eso son los verdaderos culpables de los problemas financieros de los estados y por derivación, de los problemas de nuestras economías domésticas. Bueno, vale. Voy a aceptar tu opinión, pero ¿estás seguro de que la culpa es de los mercados? Es que verás, yo estoy convencido de que en este problema hay muchos culpables.

Mira, yo mismo soy culpable porque soy empleado de una entidad financiera y además de una sustanciosa nomina, me están dando una jugosa retribución variable de modo que, cuantas más operaciones haga y más beneficios consiga, más dinerito y más comisiones entrarán en mi bolsillo. Además, mejor que me espabile, no pregunte si esas inversiones que vendo son buenas o malas y me dedique a ganar dinero, porque si yo gano poco, igual es que tengo poca productividad y entonces puede que piensen en mandarme a mi casita con la carta de despido.

También tengo un hijo culpable, ya que tras finalizar su master empezó a trabajar en la división de inversiones de una gran gestora de fondos de pensiones. Como el chico es muy espabilado aprendió pronto y en este momento es uno de los artífices de que el fondo que gestiona esté obteniendo hoy, con la que está cayendo, una rentabilidad próxima al 7%. Me dice que lo que él hace es analizar lo que está pasando en los mercados y visto esto, decide donde invierte o desinvierte con el único objetivo de conseguir la mayor rentabilidad posible. Sus jefes, al igual que me ha pasado a mí, le dicen que se espabile que no se pregunte si lo que hace es ético o no, y que no baje la guardia, porque si los resultados de sus inversiones empiezan a flojear, tendrán que prescindir de sus servicios.

Mi segundo hijo, que es un mostruito de la informática, también es culpable porque está trabajando en otra entidad financiera y le han encargado el desarrollo de una compleja aplicación informática que permite escrutar minuto a minuto lo que está pasando en los mercados financieros del mundo de modo que, de modo automático, en cuestión de segundos, informa al inversor que la maneja, sobre las decisiones inversoras que han de adoptarse en cada momento. Este complejo sistema informático, facilita tanto las cosas que comprar, vender, invertir o desinvertir acá o allá, es como un juego de niños. Y, claro, como la informática no tiene alma, las decisiones se toman sin valoración alguna de los problemas éticos que estas operaciones puedan generar en los estados y por ende en los ciudadanos.

Pero, además de lo que pasa en mi familia también tengo amigos que son culpables. Tengo un amigo empresario que tiene unas fuertes puntas de tesorería que, como es lógico, las invierte para sacar el mayor provecho posible. Va a su asesor de inversiones y este le aconseja en cada momento qué es lo mejor y ojo que si el consejo no es bueno igual decide cambiar de asesor. Cuanta más rentabilidad mejor. Otro amigo mío, es muy previsor y tiene un buen plan de pensiones para preparar su jubilación. Como en los últimos años los rendimientos del fondo no eran buenos, ha cambió de gestora en dos ocasiones. Ahora está en otra gestora que le está dando una rentabilidad estupenda a medio plazo. Parece que la gestora actual está comprando deuda pública española que está dando una rentabilidad del 5,50% a 10 años. También hay otro amigo que tiene unos ahorrillos y como los depósitos a plazo le daban poco interés, decidió invertir en un fondo de inversión, fondo que eligió porque estaba dando una rentabilidad estupenda (parece que este fondo realiza sus inversiones comprando deuda pública de diferentes estados europeos.).

Pero, aun hay más culpables, claro, y probablemente grandes culpables. Esos grandes culpables son esos avaros banqueros, dueños del dinero, que toman decisiones financieras pensando única y exclusivamente en sus intereses personales, importándoles un comino si sus decisiones de inversión perjudican a estados, instituciones o particulares.

Para el final me reservo quizá a los máximos culpables del problema. Me refiero a los políticos. Estos politócratas que por encima de los intereses de los ciudadanos, persiguen sus propios intereses personales y de partido. Como en dinero es de todos o de nadie, gestionan la administración pública como auténticos despilfarradores. Gastan lo que no tienen y generan enormes déficits públicos. Tras estos despropósitos, como necesitan más dinero para colmar sus aspiraciones, recurren a sus amigos banqueros que les prestan todo el dinero que necesitan. Pero claro, estos, antes que amigos son banqueros, con mucho dinero y con muchos intereses inconfesables. Como consecuencia, le dicen al político toma el dinero y ya me devolverás el favor. Y el favor se devuelve lógicamente no adoptando decisiones políticas o legales que les puedan perjudicar.

Si estos politócratas tuvieran un poco de decencia, lo que harían, es gestionar bien la administración pública no gastando lo que no tienen y además de todo esto, promulgando la legislación necesaria para regular adecuadamente los mercados financieros, vigilarlos, controlarlos y corregir las desviaciones que se pudieren producir.

En este momento estamos metidos en una espiral en la que los políticos y los inversores son los culpables directos, pero sin olvidar que nosotros, los ciudadanos, también tenemos un alto tanto de culpa, bien sea como inversores de nuestros ahorros, o incluso como hipotecados hasta las cejas porque, pesando que esto es “jauja” también nos dedicamos a gastar lo que no teníamos o no podíamos pagar.

En fin, no hay mal que por bien no venga y tenemos que confiar que, metidos en este negro agujero, todos aprenderemos la lección y este sea el paso para salir a flote, que la economía se reactive y que el estado del bienestar no se desmorone. Quiero confiar en esto.

 

Ver Post >
CARTA ABIERTA A PEP GUARDIOLA
img
Guillermo Díaz Bermejo | 13-06-2017 | 2:22| 0

Querido Pep: Rectifico. No voy a dirigirme a ti de modo tan cariñoso,  puesto que tras la lectura de tu manifiesto independentista, has perdido mi respeto. Para mí ya no eres querido y por tanto, me dirigiré a ti llamándote simplemente Pep.

Tiempo atrás, te admiré y te respeté por tu buen juego como centrocampista en el Fútbol Club Barcelona,  allá por los años 90. Te admiré también cuando jugabas en la selección española de fútbol en los juegos olímpicos del 92 donde se obtuvo la medalla de oro, o en el Mundial del 94 o la Eurocopa del 2000.

Seguí reconociendo tus méritos como entrenador del equipo azulgrana desde el año 2008 hasta el 2012, periodo en el que el equipo que entrenabas, consiguió 14 títulos, y entre ellos la Copa del Rey, el campeonato de la liga, la liga de campeones de la UEFA, la Supercopa de España, la Supercopa de la UEFA y la Copa Mundial de Clubes. Tuviste también el mérito de ser el primer entrenador de fútbol del mundo que consiguió seis títulos oficiales en un año. Por todos esos méritos fuiste nombrado mejor entrenador del año 2009 y 2011 y en 2010 fue galardonado con la Medalla de Oro de la Real Orden del Mérito deportivo, máxima distinción individual del deporte otorgada en España. Reconozco también tu buen trabajo como técnico del Bayern de Munich o del Mánchester.

Pero, en los últimos momentos de tu carrera futbolística, no todo fueron éxitos, ya que cuando jugabas en el Brescia italiano, fuiste acusado de dopaje con nandrolona y condenado en primera instancia a siete meses de cárcel y a 2000 euros de multa. Tras eso, probablemente, para poner distancia con el problema que tenías encima, te marchaste a jugar al Al-Ahili de Qatar, donde no hacías ningún asco a fotografiarte  y sacar pecho con los “democráticos” dirigentes de ese dictatorial país. Y a más abundamiento, el año pasado, como embajador ante la FIFA de Qatar, defendiste la organización del Mundial 2022 en ese autoritario y nada democrático estado árabe.

Dices ahora en tu manifiesto independentista, que el gobierno español menosprecia el apoyo a la independencia del 80% de la población. Y en este sentido tengo que decirte, o que no tienes ni puñetera idea de los datos estadísticos que maneja el propio gobierno catalán que sugieren exagerando los datos, sólo un 50%,  o que alguien de modo absolutamente mentiroso y tendencioso, te escribió el manifiesto para que tú lo leyeras como un papagayo. O, lo que pienso que es más probable, que has vendido tu imagen a los separatistas, aunque eso implique mentir descaradamente ante los ciudadanos.

Dices que los catalanes sois víctimas del Estado español que ha puesto en marcha una persecución política impropia de una democracia. Por supuesto que tienes derecho a defender un referéndum o lo que quieras, porque en este estado, que tu tildas de poco democrático, tienes todo el derecho a la libertad de expresión, algo que, evidentemente, nunca tendrías en ese país totalitario, con el que sacas pecho representando a Qatar ante la FIFA.

Creo Pep que leyendo ese manifiesto, has demostrado una incoherencia total, puesto que antes, parecía que no tenías ningún ramalazo independentista cuando vestías los colores de la selección española. Supongo además, que los vestirías con orgullo, porque de no ser así, tendría que definirte como farsante e incluso como un mercenario que vestía esa camiseta, sólo para cobrar las suculentas dietas que abonaba la selección.

Seguiste demostrando la más absoluta incoherencia, aceptando y recogiendo el galardón de la Medalla de Oro al mérito deportivo que te otorgó este poco democrático estado español. Antes sí te considerabas español para recoger esa honrosa distinción porque ibas a gusto en el machito, pero ahora reniegas de España.

Tengo que recordarte también que, como entrenaste al Bayer de Munich, por tu tiempo de trabajo allí, conocerías lo que pasaba y conocerías por tanto que el Tribunal Constitucional alemán, negó a Baviera un referéndum independentista.. ¿también el estado alemán es poco democrático?. Tengo que recordarte igualmente que este estado que tu tildas de poco democrático, es el que tienen que salir al auxilio de la Generalitat para pagar las deudas que tiene en la sanidad, o para proporcionar en los presupuestos del Estado unas ingentes cantidades para mejorar las infraestructuras públicas, que para sí quisieran otras Comunidades Autónomas.

Termino diciéndote Pep, que te has equivocado estrepitosamente vendiendo tu imagen al independentismo. Reconoce tu error, sé coherente con tus actos anteriores que aceptabas libremente y sigue dedicándote a entrenar a equipos de fútbol que es lo tuyo. Deja la política independentista para otros.

Ver Post >
OLIGOPOLIZACIÓN BANCARIA
img
Guillermo Díaz Bermejo | 12-06-2017 | 9:19| 0

En España teníamos un centenar de bancos y cajas de ahorro operando en el mercado. Primero se produjo la desaparición de la banca pública  y después, tras la fuerte crisis económica del 2008, fueron desapareciendo  las Cajas de Ahorros, y sólo quedaron 14 bancos. Se empezaron a acentuar los problemas de financiación para los particulares y las pequeñas empresa, al reducirse el volumen de créditos, además de endurecerse las condiciones de concesión.  Paralelamente, los comportamientos comerciales de la banca, con los problemas de las preferentes, de las cláusulas suelo, de los productos comerciales de alto riesgo que vendieron las sucursales bancarias, terminaron provocando en el ciudadano, una gran desconfianza hacia las instituciones financieras.

El estrechamiento de los márgenes comerciales, los mayores requisitos de solvencia exigidos por el BCE, la competencia de las plataformas de internet y los riesgos derivados de la exposición al riesgo que alguno de los bancos tenía en la américa latina, empujaron a nuevas fusiones así como a la reducción drástica del número de sucursales bancarias.

Tanto analistas nacionales como internacionales venían anunciando nuevos procesos de fusiones bancarias, algo que, al día de hoy, ya es un hecho cierto. El número de bancos que operan en el mercado, se ha reducido a menos de diez, dándose la circunstancia además, que sólo los tres grandes bancos Santander, BBVA y Caixabank, superan con creces el 50% de cuota de mercado.  Esta fuerte concentración, sobrepasa unos umbrales que en otros países podrían considerarse muy preocupantes. De hecho, los cinco grandes bancos españoles, en la actualidad, alcanzan una cuota de mercado del 58%, concentración que supera con creces el 39% que tienen los ingleses o el 32% de los cinco grandes bancos alemanes.

Es evidente que a los grandes bancos, más que el mercado español en sí, les interesa un mercado global y esto, sin duda, nos lleva al grave riesgo de los “bancos sistémicos” debido a su gran tamaño y a sus fuertes conexiones con el sistema financiero mundial. Y por lo que estamos viendo en estos días, el riesgo sistémico sigue creciendo, tras la archiconocida venta del Banco Popular por un euro y que terminó engullido por el Banco de Santander. Estamos pues ante una clara oligopolización del mercado, que genera un gran peligro de poner el negocio bancario en manos de unas pocas grandes entidades financieras. El mismo BBVA reconoce en un informe que “la consolidación de entidades grandes lleva a un menor grado de competencia entre estas entidades de mayor tamaño”. Lo cierto es que este riesgo sistémico, concentrado en unos pocos bancos, puede representar un problema potencial de muy difícil pronóstico. Y esto es así porque, como cualquiera se puede imaginar, cuando menor sea el número de competidores existentes en el mercado, más fácil tendrán para llegar a una colusión de intereses que, a quien va a perjudicar, es a los clientes que resultarán perjudicados por bajas retribuciones del capital, comisiones bancarias de todo tipo y por reducción de sucursales bancarias.

A estos problemas de falta de competencia y de colusión, habrá que añadir los derivados de la brecha digital, asociada a la dificultad que muchos clientes tendremos para adaptarnos a los instrumentos tecnológicos que ofrecen los servicios bancarios. Máxime cuando con toda probabilidad, el big data y las aplicaciones móviles, terminarán fabricando una banca de proximidad virtual, que va a atender tanto a ese jubilado que no conoce las nuevas tecnologías y que necesita acudir a una oficina bancaria, como a ese cliente más evolucionado que va a realizar todas sus operaciones tanto por internet como por teléfono.

A mí me preocupa muchísimo la alta concentración bancaria que tenemos, que está creando bancos sistémicos y me preocupa no sólo por los efectos negativos que tiene por la falta de competencia, sino porque como algunos políticos dijeron, esos bancos son demasiado grandes para caer.  Yo les diría a esos políticos, que el gigante americano Lehman Brothers cayó estrepitosamente, al igual que en nuestro país cayó Bankia, que hubo de ser rescatada, costando un pastón a todos los ciudadanos españoles. Para complicar más las cosas, en estos últimos días se está hablando de Liberbank y de Unicaja que, tras la caída del Popular, están provocando la preocupación tanto de los inversores como de los clientes ya que, tras sus caídas reiteradas en bolsa están generando dudas sobre la salud de algunos de nuestros bancos.

En el 2008 se escuchaba “es demasiado grande para caer”. Y hoy, esos cinco grandes bancos, que eran demasiado grandes para fracasar, son aún más grandes. Como consecuencia, al concentrarse todo el negocio en unas pocas entidades, todo será más fácil, tanto para la colusión bancaria, como para que tanto el gobierno español como el Banco Central Europeo, tomen medidas fáciles de aplicar a unas pocas entidades. Creo que no es ciencia ficción si digo que, si se produjere otro colapso financiero, a la autoridad bancaria le resultaría facilísimo dirigir una orden a esos cinco grandes bancos para que, por ejemplo bloquearan todos o parte de los depósitos bancarios. Con muchas entidades operando, esto no sería tan fácil, ya que los clientes podrían moverse de una a otra, pero con unos pocos megabancos, unas pocas llamadas telefónicas serían suficientes para bloquear el sistema por completo. Creo que no es una historia de miedo sobre cosas que pueden suceder en el futuro. Esto ya ha sucedido en algún corralito financiero. Miedo me da la manifiesta oligopolización bancaria que se está creando.

 

Ver Post >
Sobre el autor Guillermo Díaz Bermejo
El blog de un jubilado activo dedicado al voluntariado social, permanentemente aprendiendo en materia del derecho de las nuevas tecnologías y crítico con la política y la injusticia social.