El Comercio
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Categoría: Tecnología
LA INTERNET PROFUNDA

Hace unos días, después de cenar, harto de tanta tertulia televisiva sobre el problema catalán, harto de tanto tertuliano que habla y opina de todo lo que se le ponga delante, decidí ir al PC para ver lo que se cocía por las redes sociales y para darle un poco a la tecla. De pronto, me encontré con el comentario de un colega que decía estar pensando seriamente en abrir un despacho en la Deep Web, ya que allí probablemente encontraría a muchos clientes que, seguro necesitarían los servicios de un abogado. Aun cuando me considero un estudioso y un usuario bastante avanzado de las nuevas tecnologías, no recordaba haber visto u oído algo sobre la Deep Web, así que, como soy un cotilla, me puse a investigar por la red. Tras varios días moviéndome por ese oculto subsuelo, he de decir que me quedé hondamente preocupado.

Está claro que, hoy en día, en el ciberespacio conviven miles de millones de internautas, ordenadores, empresas, organizaciones de todo tipo y como no, los propios Estados, sus gobiernos y sus policías  que, ante este gigantesco mundo digital que no tiene barreras, tratan de intervenir tanto para vigilar como para regular jurídicamente su funcionamiento, regulación que, por la ausencia de barreras geográficas y con un desarrollo tecnológico muy acelerado, es harto difícil de lograr.

Lo que he averiguado es que, en este gigantesco ciberespacio, los ciudadanos normales que nos movemos por la red, utilizando buscadores estándar como son Google, Explorer, Yahoo o Bing, sólo conseguimos acceder al 6 o 7% de todo lo que hay en la red. Es como si estuviéremos en la punta de un iceberg en la que solo vemos la parte que está encima del agua. Todo ese mundo sumergido al que nosotros no accedemos, es la Deep web o internet oculta. Es como una cebolla a la que tienes que ir quitándole capas para llegar al centro.

¿Cómo pude acceder entonces a ese mundo oculto que los usuarios no podemos ver? Tras buscar información, me encontré con una aplicación llamada Start Tor Browser, que es la puerta de entrada a ese mundo oculto que se esconde detrás de los dominios Onion (dominios anónimos accesibles sólo por medio de la red Tor). La descargué y en cinco minutos ya había entrado en un mundo para mi desconocido e inquietante.

Y ¿qué es lo que se esconde en ese mundo oculto? Es cierto que me encontré con interesantes informaciones de centros de investigación universitarios, grandes bibliotecas y una muy prolija información para las comunidades científicas y de investigación. Me encontré con muchos datos financieros y comerciales y también con muchas iniciativas legislativas de la comunidad internacional.

Pero también es cierto que me encontré con un entramado de enlaces a los temas más inimaginables posibles: Comunidades pro-suicidio, pro-ateismo, pro drogas duras o blandas, pro de todo tipo de cosas. Puedes encontrarte con un entramado de servicios pseudofinancieros, donde puedes traficar con bitcoins, con tarjetas de crédito robadas o clonadas, con cuentas de PayPal robadas, con mesas de dinero, con cuentas anónimas con las que puedes comerciar, con lavados de dinero o con otras operaciones difícilmente imaginables. A través de FakelID puedes encontrar servicios para obtener todo tipo de documentos falsos, como títulos universitarios, pasaportes, carnets de conducir, etc.

También se esconde un pseudomercado comercial donde puedes comprar todo tipo de armas y su munición, puedes comprar drogas (puedes llegar a Silk Road  que es conocida como el Amazón de la droga) Se esconden  todo tipo de servicios sexuales, como por ejemplo Lolita City, que pueden incluir hasta lo más aberrante. Se esconde toda una telaraña de servicios de alojamiento (hosting) donde puedes subir todo tipo de archivos, sean legales o no, ya que no existe ninguna restricción.

Te puedes encontrar con toda clase de foros donde puedes intercambiar pornografía de todo tipo, documentaciones robadas, archivos censurados por las autoridades,  activismo político (la página hacktivismoy organiza “magnicidios financieros en masa”). Da la sensación de que todo lo que predomina en este mundo, es la ideología anárquica.

Te puedes encontrar con anuncios de hakers por encargo, que puedes contratar para echarte una manita y pinchar por ejemplo, el teléfono de Mariano Rajoy. Hay varios servicios y foros de Haking en los que mediante un simple clik, accedes a ellos. Me sorprendió Rent-A-Haker que anuncia tener veinte años de experiencia en ingeniería social, en hakeos ilegales y que ofrece ataques informáticos, troyanos altamente personalizados y operaciones de phising. Otros hakers ponen sus tarifas por hakear un servidor web, un perfil de Facebook, un ordenador personal, hacer una ciber extorsión o investigar a alguien. Hay también detective check para tener información de cualquier persona

Para los amantes de la lectura te puedes encontrar con todo tipo de publicaciones con contenidos pedófilos, pederastas, homófonos, xenófobos, y todos los fobos que ni tan siquiera te puedes imaginar. Títulos sobre temas de cómo enviar droga por correo,  cómo fabricar bombas, cómo cortar un cadáver,  cómo matar un hombre con tus manos, cómo incendiar una casa por encargo, cómo dar una paliza a alguien o cómo tener sexo con un perro. Me quedé impresionado con el Slayers Assassination and Life Running Service que ofrece servicios con prepago de asesinatos por encargo, con arma de fuego, cuchillo, veneno, tortura de muerte o vida, ataque por acido, cicatriz en la cara, ceguera, castración y muchas cosas más. Hay tablas de precios por ejemplo para matar a alguien pareciendo un accidente y que varía si el “matado” va a ser una persona del montón o un alto cargo. (En esa lista no se define si puedes contratar para dejar paralíticos, sólo matan). 

En resumen, te encuentras con una barra libre para todo tipo de desmanes en los que, muy probablemente predominan las estafas. El timo del nigeriano que está aquí, ya se pasó algo de moda, así que evoluciona y llega el “exit scam” que es cuando un vendedor que vendió ya ciertos productos y logra una reputación, cierra su negocio virtual, pero sigue recibiendo pedidos que cobra y que no suministra. Ojo que también puedes encontrarte un “honeypot” que es una web falsa montada por la policía para que piques y puedan pillarte.

Así que, si alguien se da un paseo por la Deep web que lo haga el plan turístico como yo, pero que no se quede en ella. En mi caso, bastante asustado tras  una semana en ese pequeño paseo virtual, eliminé rápidamente la aplicación Tor que me había bajado, pasé el antivirus que tengo instalado, por si acaso, y traté de olvidarme del asunto, ya que, tratando de saciar mi curiosidad, tuve que pagar el precio de dejar herida mi susceptibilidad. Me asusta pensar en qué clase de mundo vivimos y en los riesgos que corremos frente a estas desconocidas tecnologías.

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DRONES

Esos artilugios voladores llamados drones, están adquiriendo mucha popularidad, hasta el extremo que, hoy en día, además de su cada vez más extendido uso  profesional, son el nuevo juguete de muchos niños adultos. Desde el punto de vista profesional, vienen siendo utilizados tanto para realizar grabaciones y fotografías aéreas, como para servir de soporte a trabajos técnicos o científicos,  e incluso para labores de vigilancia.  Pero también es cierto que muchos particulares los están comprando para su uso lúdico, si bien, en este caso, jurídicamente, llevan el nombre de aparatos de radiocontrol, habida cuenta de que el nombre de dron está reservado sólo a usos comerciales y profesionales o a su uso por la Administración del Estado.

Lo cierto es que los drones ya están aquí y han llegado tan rápido, que no han dado tiempo a que la Administración regule convenientemente su uso y por ello, la normativa legal es muy escasa. Ante este actual limbo jurídico, no habría nada que objetar a su uso sensato y razonable, pero no se puede ocultar que también se pueden crear muchos problemas, ya que estamos hablando de unos dispositivos aéreos que vuelan con cierta autonomía y que en manos de inexpertos, pueden generar muchos peligros tanto al tráfico aéreo como a los propios ciudadanos, o incluso, con manifiesta intencionalidad, podrían ser usados para violar la privacidad e intimidad de las personas.

Hoy en día, con la actual normativa, no encontramos reglamentado el uso de drones, por ejemplo en  la legislación sobre tráfico aéreo, o en el uso de aparatos de radiocontrol o en cualquier otra categoría en la que podamos imaginar que va a estar regulado el uso de estos artilugios. Sólo en el Real Decreto-Ley 8/2014, que aprueba medidas urgentes para el crecimiento, la competitividad y la eficiencia, incluye una regulación para la explotación de estas aeronaves desde un punto de vista profesional, pero aún hay ninguna norma para usos recreativos, usos para los que el regulador sólo da algunas recomendaciones a tener en cuenta para volar drones en España  de modo recreativo.

Hecha esta introducción, pregunto: ¿A usted le gustaría que se use un aparato que puede tomarle fotos en el interior de su casa?, ¿le gustaría que alguien volara un “drone” y lo filmara cuando toma el sol con poca ropa o con ninguna, en la azotea de su casa?

No hay duda alguna que la utilización de estos drones, puede afectar e invadir el derecho fundamental que todos los ciudadanos tenemos a nuestra privacidad. Por lo que he leído, para realizar funciones de observación, supervisión, vigilancia o control, los drones policiales y comerciales, pueden ir equipados con cámaras fotográficas y de video que producen unas imágenes extremadamente nítidas. Incluso pueden llevar instalados equipos de grabación de sonido, muy sensibles y hasta cámaras de infrarrojos o sistemas de interceptación de comunicaciones móviles. Con dispositivos que llevan detectores térmicos hasta pueden ver “dentro de los muros” de las casas, o lo que es lo mismo, pueden monitorizar personas en sus casas o en oficinas y centros de trabajo.

En España aún no hay jurisprudencia al respecto, pero en Estados Unidos ya la hay muy abundante y se sostiene que el uso de un dispositivo de imágenes termales desde un punto de vigilancia público, para monitorizar las radiaciones de calor de la casa de una persona, constituía “un registro” en los términos de la constitución americana y por tanto, requiere una orden judicial para llevarla a cabo.

Además de los dispositivos de vigilancia comentados, los drones pueden llevar instalada una gran variedad de programas y aplicaciones informáticas que pueden ampliar aún más las posibilidades de vigilancia. De modo concreto se les puede equipar con aparatos de reconocimiento facial o biométrico lo que permite que sin muchas complicaciones, se pueda monitorizar o seguir a personas basando en parámetros como altura, edad, raza o sexo. Evidentemente, las invasiones de la privacidad y los altos riesgos que conlleva, son muy importantes. Tenemos que tener en cuenta que, a diferencia de una cámara de seguridad  fija, instalada en una fachada, por ejemplo, los drones o aparatos no tripulados pueden volar a muchos metros de altura y por tanto pueden pasar desapercibidos para los ciudadanos mientras filman o graban cualquier persona, sin que nadie se entere de la operación.

Estamos pues ante un escenario donde, potencialmente, pueden producirse grandes abusos en el uso de unas tecnologías aún bastante desconocidas para nosotros. Hipotéticamente podría tener cierta tranquilidad si quien usa esos artefactos es un policía o un funcionario habilitado, pero ¿qué pasa cuando quien usa el aparato es una empresa privada que está realizando grabaciones comerciales, o es un particular algo voyeur, que usando un juguetito de esos, fisgonea a los vecinos? O ¿qué pasa cuando el aparato lo utiliza un delincuente con fines criminales?

A todos estos problemas de vigilancia, obtención de fotografías, videos, grabación de sonidos, etc. tenemos que añadir los problemas de seguridad derivados del vuelo de estos aparatos. No es la primera vez que uno de estos artilugios se estrella y rompe una ventana en el mejor de los casos y en el peor hiere a un ciudadano. Y qué decir de la amenaza para la seguridad pública que supone el que, por ejemplo, un terrorista altere informáticamente la señal GPS del dron, toma el control del aparato en vuelo, y lo estrella contra un edificio o contra un grupo de personas.

En nuestro ordenamiento, como decía antes, los drones y los aparatos de radiocontrol están en un limbo jurídico y por tanto, dada la proliferación de estos aparatos, se requiere de una urgente regulación. La Agencia Española de Protección de Datos ya está estudiando los riesgos que general para la protección de la intimidad de los ciudadanos. Igualmente, la Comisión Europea ya ha pedido a los estados que adopten una normativa común para regular el uso civil de los drones y con ello garantizar la seguridad, proteger la privacidad de los ciudadanos, así como establecer un sistema de aseguramiento obligatorio para responder de las responsabilidades que se puedan derivar de un accidente.

Como recuerda el presidente de la Asociación Profesional de la Privacidad, “la frontera de la privacidad comienza cuando acaba la vía pública”. Así que, entre tanto el niño grande  aprende a manejar su aparato de radiocontrol o la Administración instruye  a los funcionarios sobre todo lo relativo al cumplimiento de la legislación y entre tanto espero a que haya regulación concreta que preserve mi privacidad, procuraré cerrar los visillos de las ventanas, y dejaré de ir a tomar en sol en pelota en la terraza mi casa. ¡cachis qué faena

 

 

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LA ESTAFA DE LAS OPCIONES BINARIAS

Hacía bastante tiempo que no recibía correos electrónicos tipo phishing, pero, de pronto, en los últimos días me han llegado tres que, con el cebo del dinero fácil, pretenden que entres en unos negocios suculentos que te harán ganar mucho dinero en muy poco tiempo. Se trata en definitiva de nuevos intentos de estafa que me anticipo a calificar como la “estafa de las opciones binarias”.

Por ejemplo, en uno de los correos recibidos me dicen: “Estimado Guillermo, estamos en búsqueda de empleados que trabajen a distancia. Ni nombre es Radengunda y soy el gerente de una gran empresa internacional. El trabajo lo puede realizar desde su casa y su salario podría ir de 3.802 a 6.541 euros. Si usted está interesado en nuestra oferta de trabajo, por favor, visite nuestro sitio”.  En otro se me decía: “Si tienes cinco minutos, tienes que leer este email. Encontrarás todo en este enlace. Cómo te sentirías si en los próximos 15 minutos ganaras 500 dólares en tu cuenta de comisiones. Te llevará 10 minutos ver esto. Luego podrás configurar tu cuenta, Te lo explico en este video. Gracias”.

En un tercer correo se me comunicaba: “Me gustaría tomarte unos minutos para darte la bienvenida personalmente. The Freedom Circle es un movimiento social dedicado a ayudar a personas trabajadoras como tú a escapar de esta carrera de locos y a comenzar a disfrutar tiempo y libertad ilimitados. Entra en nuestra web y mira el video para aprender cómo puedes desbloquear el software de alta demanda que obtendrás al convertirte en miembro. Nuestro software registrado es la clave para ganar más de 5.000 dólares al día. Por favor, entra, completa el formulario con tus datos para que podamos hablar en detalle en el área de miembros”. En otro: “Preste mucha atención a un método que quiero revelarle para ganar mucho dinero on line. Le invito a que abra una cuenta demo gratis, a que deposite 100 euros en ella para que vea cómo en sólo 60 segundos obtiene un 80% de rentabilidad”.

Como uno quizá sabe más por viejo que por diablo, pude olfatear el fraude, ya que nadie da duros a pesetas, ni nadie da nada gratis y entré en esos sitios para ver dónde estaba la trampa. En los cuatro casos, y por eso ya me anticipé a definir este intento de timo como la “estafa de las operaciones binarias”, me encontré  con que se trata de supuestas inversiones en “opciones binarias”.

Las opciones binarias son sistemas totalmente legales de predicciones, donde el inversor, con la necesaria intermediación de un bróker, predice cómo cerrará el precio de un activo financiero determinado, en un corto espacio de tiempo que puede variar desde segundos hasta horas.  El rendimiento potencial que ofrece una opción binaria se conoce antes de realizar la compra. Éstas se encuentran disponibles contra un tiempo de vencimiento fijo, que puede ser de 60 segundos a 30 minutos, una hora antes o al cierre de la jornada bursátil. Por ejemplo, se hace la compra de una acción de un determinado banco que cotiza a 10€. Si al cierre la acción que se compró cotiza por encima del precio, se recibe el beneficio que se ofrecía al comprar, si queda por debajo, lo pierde.  Es tanto como apostar a sí/no o sube/baja y de ahí el nombre de “binarias”.

El gran problema es que algunos brokers malintencionados y otros totalmente ficticios, conscientes de que la idea de ganar dinero rápido y fácil puede atraer a muchos internautas y usuarios de las redes, hacen envíos masivos de correos electrónicos a listas de distribución que probablemente también hayan comprado u obtenido de modo fraudulento, en la confianza de que alguno, atraído por esos grandes beneficios ofrecidos, pique en su anzuelo para, materialmente, robarles el dinero. Una vez que se ha picado el anzuelo, empiezan a ofrecerte la gran oportunidad, unas inversiones totalmente seguras y garantizadas, con unos beneficios extraordinarios.

De los tres correos recibidos, el más burdo y a la vez  más persuasivo, resultó ser el de la supuesta multinacional que decía buscar empleados para trabajar a distancia ya que nada más entrar en su web, ves de inmediato que no se trata de ningún empleo. Te dicen que 392 personas de Oviedo se han unido a nuestro grupo en los últimos 28 segundos. Comienza ahora. La oferta expira en 4 minutos.  Entras e inmediatamente te piden tu nombre y tu correo electrónico. A partir de ahí te animan a que obtengas tu software gratuito para empezar a ganar 5.000€ diarios (en el correo que habían mandado hablaban de ingresos comprendidos entre 3.802 y 6.540 (deduzco que mensuales). Siguen a esto, testimonios de supuestos inversores que dicen haber ganado ingentes cantidades de dinero y que te invitan a que tú hagas lo mismo. Das el paso final de obtener el programa gratuito y ahí está el quid de la cuestión. Para empezar a invertir tienes que transferir 100€ a la cuenta que te abriremos. Evidentemente no envié ese dinero porque la estafa era más que evidente.

En los otros tres casos, no se trataba de operaciones tan burdas, ya que tenían más visos de realidad para personas avezadas a la inversión,  pero finalmente si pude ver que se trataba también de un claro fraude. Hurgando dentro de sus páginas web, descubres que no se trata de brokers legalmente reconocidos ni registrados en nuestra autoridad de control, que son los únicos facultados para intermediar financieramente. Descubres que tienen sus supuestas sedes sociales fuera de España, descubres en definitiva la farsa. Bajo un marco de seriedad y profesionalidad se esconden auténticos estafadores. Alguien me podría preguntar ¿Quién se puede creer esas promesas de grandes ganancias? ¿alguien cree de verdad que se puede ganar dinero de modo tan fácil?. Pues la respuesta es sí, ya que conozco a algunas personas que aun cuando parecía que tenían alguna experiencia y conocimientos inversores, resultaron engañados.

Por tanto, amigo mío, sé cauto. No oigas cantos de sirena, desconfía inmediatamente de alguien que te ofrezca grandes beneficios y no caigas en la trampa.

 

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ADMINISTRACIÓN ELECTRÓNICA

Desde hace más de diez años, el gobierno vino poniendo en marcha una serie de iniciativas para, con el desarrollo tecnológico al que se ha llegado, tratar de impulsar e implantar la administración electrónica, de modo que se permitiera a los ciudadanos la posibilidad de relacionarse con las administraciones públicas a través de internet y con ello facilitar y mejorar la atención, evitar desplazamientos y ganar en velocidad con procedimientos administrativos más ágiles.

Al tiempo que se iban poniendo en marcha infraestructuras en las diferentes Administraciones Públicas para facilitar la implantación de la administración electrónica, tales como registro electrónico común, notificaciones electrónicas, plataformas para la validación de firmas, etc. se fue promulgando un amplio marco legislativo que pretendía incidir en la interoperabilidad entre las Administraciones Publicas y los ciudadanos, así como en la seguridad de los sistemas.  Finalmente, como elemento catalizador de todo esto, el Gobierno, probablemente porque finalizaba su legislatura, de modo precipitado, promulgó el 1 de Octubre de 2015 la Ley de Procedimiento Administrativo Común, así como la Ley de la misma fecha, de Régimen Jurídico del Sector Público.  Sorprendió que esa ley tuviere una moratoria de un año, de modo que entró en vigor el pasado día 2 de Octubre de 2016, y sorprende aún más que, para lo realmente esencial como es el registro electrónico, el Portal de Acceso General electrónico de la Administración, o el archivo electrónico único, aun haya que esperar al 2 de Octubre de 2018, en que entrarán en vigor.

Hasta aquí todo parece muy bonito, pero la realidad es que han de hacerse muchas críticas a estas nuevas normas administrativas, ya que ese derecho que tenían y siguen teniendo los ciudadanos para relacionarse con la Administración por medios electrónicos,  por una mal entendida “electronización”, se ha transformado también en una obligación que se impone por la fuerza a personas jurídicas, profesionales que deban colegiarse obligatoriamente, representantes de sujetos obligados, entidades sin personalidad jurídica o empleados públicos. Se está ignorando nuestra realidad social al entenderse en la nueva regulación, que todos los ciudadanos somos doctos en el uso de las nuevas tecnologías o que todos tenemos los medios tecnológicos que se requieren para el acceso electrónico. Es criticable también que se imponga al ciudadano un sistema electrónico, mientras que en sentido contrario, no se exige ese sistema a las diferentes Administraciones que aún no tienen resuelto su problema de comunicaciones internas. Más criticable aun es que la carga de las notificaciones que antes recaía sobre la Administración, ahora se traslade al ciudadano que no puede saber ni qué, ni cuando se le notifica algo y que queda obligado a acudir permanentemente al domicilio electrónico para ver si tiene alguna notificación, so pena de incurrir en total indefensión. Se ha producido pues un retroceso en las garantías que antes teníamos los administrados.

A mi juicio, de nada sirve que se conceda un derecho de acceso en minúscula y una obligación en mayúscula, cuando todo el mundo sabe que la administración electrónica tiene escaso uso debido a la poca usabilidad de los servicios que se ofrecen, a las importantes dificultades para el uso del DNIe, o a la insuficiente información y formación de los ciudadanos.

Si exceptuamos administraciones concretas como es el caso de la Agencia Tributaria o la Dirección General de Tráfico que, como de lo que se trata es de recaudar impuestos con la mayor eficacia posible, o cobrar multas a toda velocidad, y por ello dan todas las facilidades del mundo para acceder a sus portales, el acceso a otras administraciones electrónicas puede convertirse en un verdadero infierno para el ciudadano común.

El DNI electrónico que podía haber supuesto un avance importante en nuestro analfabetismo digital, no ha solucionado el problema de disparidad de autoridades emisoras de certificados digitales como pueden ser Fábrica Nacional de Moneda y Timbre, Cámaras de Comercio, colegios notariales y de registradores, ayuntamientos, o comunidades autónomas. Cada ente piensa en sí mismo, crea sus propios certificados digitales, crea sus propias estructuras y hace que utilizar nuestro DNI dotado del correspondiente chip, para realizar un trámite que en principio debería de haberse resuelto con tres click , termine convirtiéndose en un quebradero de cabeza para el usuario.

Yo que soy considerado por mis amigos y compañeros como un avanzado tecnológico, ya he sufrido varias veces ese infierno al acceder al Portal del Ciudadano de determinado Ayuntamiento para realizar un trámite telemático en la Administración autonómica y donde me vi obligado a buscar compatibilidades utilizando Windows 7 u 8 porque Windows 10 aun no era compatible, o a utilizar como navegador Internet Explorer porque Google Crome o Firefox no eran compatibles. Tardes o noches de intentos infructuosos para finalmente ir al día siguiente a la ventanilla a resolver la cuestión.

Si algunas administraciones públicas, sobre todo ayuntamientos pequeños o medianos, tienen serias dificultades para subirse al carro de la administración electrónica por sus importantes costos económicos para implantarla, por qué se habla de las “facilidades” que se dan a los ciudadanos, cuando en realidad lo que ocurre y seguirá ocurriendo en mucho tiempo hasta que todas las Administraciones cumplan esta nueva normativa legal, es que habrá problemas de acceso. O cuando se sabe que ese ciudadano común que pretende ahorrarse la cola de una ventanilla utilizando el ordenador de su casa, necesita tener buenos conocimientos sobre los navegadores que utiliza o saber corregir errores de navegación, descargar o instalar drivers, etc.etc.

Mal empezamos por tanto “obligando” a ciertos ciudadanos a utilizar la administración electrónica, cuando es la propia administración la que tiene grandes carencias para cumplir sus requisitos. ¿no habría sido mejor esperar primero a que todas las administraciones estuvieren preparadas (en 2018), a que los ciudadanos tuvieren la formación y facilidades necesarias y a partir de ahí “obligar”?.

 

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EN INTERNET NADA ES GRATIS

Desde el momento en que usted accede a aplicaciones llamadas gratuitas, como Facebook, Twitter, Instagram, Google u otras, tiene que saber que en la red nada es gratis ya que usted al utilizarlas, está aceptando expresamente que como pago va a ceder todos sus datos e incluso los de sus contactos personales.

En este gigantesco mundo de los datos que millones de ciudadanos facilitamos a las redes, resulta ilusorio pensar que nuestra privacidad, seguridad o libertad, van a estar garantizadas, ya que en realidad lo que estamos facilitando a los gigantes de internet la posibilidad de que vigilen de modo implacable nuestros datos, nuestros hábitos, nuestras costumbres y nuestra vida en definitiva. Lo que persiguen estos gigantes tecnológicos es construir perfiles masivos de usuarios para después hacer con ellos grandes negocios. Desde que hacemos click y aceptamos la instalación de galletas (cookies) en nuestros ordenadores domésticos, estamos aceptando que sus sistemas rastreen nuestros hábitos de navegación y vigilen todos los movimientos que hacemos por las redes.

A título de ejemplo, por lo que he visto, al día de hoy Google procesa 24 peta bytes de datos diarios, que más o menos equivalen a 260.000 km de estanterías de libros, o 2,8 millones de películas de alta definición. El propio presidente de Google dijo públicamente: “sabemos dónde estás, sabemos dónde has estado y podemos saber más o menos lo que estás pensando”.

Otro ejemplo: Facebook procesa más de 10 millones de fotos que los usuarios colgamos diariamente y más de 400 millones de comentarios. Con ello, este gigante tecnológico puede hacer infinidad de predicciones sobre los comportamientos de sus usuarios e incluso llegar hasta el extremo de poder determinar con una gran fiabilidad que un usuario va a separarse de su mujer, incluso antes de que él tome esa decisión. ¿es posible esto? Pues sí. Sólo basta analizar como ese usuario empieza a mantener otros contactos ajenos a su círculo de amigos habitual y cómo empieza a mantener intercambios de mensajes y fotos, de modo frecuente con otra persona.

Hoy en día con el llamado big data (tratamiento de datos masivos), los gigantes tecnológico, la banca o las grandes empresas, analizan ingentes masas de datos para sacarles el mejor partido y conseguir más y mejores beneficios en sus negocios. El big data analiza las formas en que vivimos, cómo, en qué o donde trabajamos e incluso como pensamos. Y Todo esto se obtiene a través de toda la información que dejamos en las redes.

Como todo el mundo sabe, los grandes emporios tecnológicos que teóricamente ofrecen sus servicios de modo gratuito, consiguen ingentes beneficios, o bien a través de su venta a otras entidades, o en otro caso comprando otras empresas que ofrecen servicios que les interesan y que van a contribuir a inflar aún más su gigantesco globo. Estas empresas necesitan más y más servicios gratuitos para obtener más y más datos y con ello obtener más y más beneficios.

Es evidente que el modelo de negocio de estas empresas tecnológicas, es espiarnos de modo descarado. Mediante este espionaje basado en el big data, leen nuestros mensajes, siguen nuestros comentarios, analizan nuestras fotos, contrastan quienes son nuestros amigos y como interactuamos con ellos, intuyen cual es nuestro estatus social e incluso tratan de saber cómo pensamos, qué opinamos de ciertas cuestiones o cual es nuestra ideología política o religiosa.

¿Alguien se paró a pensar por qué a Facebook le interesó comprar WhatsApp?. La respuesta es muy sencilla: porque obtuvo los números de teléfono de más de 500 millones de personas y compró también el derecho a escuchar esas conversaciones mediante la lectura de los mensajes que escribimos. Evidentemente no son personas las que hacen estos rastreos. Se trata de ordenadores gigantes que procesan toda esta información para utilizarla después con fines comerciales u otros más inconfesables. Estoy convencido que estos gigantes tratan más datos de nosotros, que nuestro CNI, la CIA americana o la KGB rusa.

Con las actuales tecnologías, el tratamiento de los datos alcanza tanta sofisticación que permite identificar patrones muy fidedignos de personas concretas, que dejan al descubierto por ejemplo sus hábitos de compra, sus opiniones, dónde viven, cuál es su teléfono, su email, su dirección postal, su edad, su profesión, sus amigos y los datos de estos,  etc.etc. El big data revela patrones personales, relaciones y comportamientos y esto afecta de modo agresivo a nuestra privacidad.

Es inútil por tanto que protestemos por esa clara invasión de nuestra privacidad, desde el momento en que de modo voluntario, decidimos utilizar esos hipotéticos servicios gratuitos y desde el momento en que, de modo expreso, mediante un simple click, aceptamos abiertamente sus políticas y con ello la utilización de nuestros datos para conseguir ingentes beneficios por su venta. Además, por si fuera poco, como a veces en las redes sociales nos comportamos como auténticos exhibicionistas, contamos nuestra vida en fascículos, colocamos las fotos de nuestros hijos, aunque sean menores y puedan generarse muchos peligros, parece ridículo que después protestemos porque estén atacando nuestra privacidad.

Así que, amigo lector, en internet nada es gratis. Usted está pagando ese servicio, por cierto bastante caro, cediendo sus datos. En la red el producto es usted.

 

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NECESITO UNA CARTERA ELECTRONICA

Cuando tenía 17 años andaba como un loco esperando a llegar a los 18 para poder tener carnet de identidad y poder ver las pelis de mayores de 18, ya que estaba cansado de esperar en las filas del cine para que al llegar a la puerta, un engalanado portero me diera la vuelta por no tener carnet, con la consiguiente cara de imbécil que se te quedaba. A aquél preciado documento se le unió poco después el carnet de conducir que, aunque no tuvieres coche, lo llevabas a todas partes por si acaso alguien te brindaba la oportunidad de conducir. Además, como tenía forma de tríptico hacía la doble función de carnet y de cartera para meter dentro el DNI. Toda una maravilla, porque aunque se arrugara, no ocupaba nada y lo llevabas fácilmente en el pantalón tejano.

Pero, caramba, ahora las cosas han cambiado tanto que la cartera ya empieza a tener unas dimensiones desproporcionadas, y resulta complicado llevarla en el bolsillo de una chaqueta por el bulto que hace. Y no digamos nada si vas de sport con un tejano, porque entonces la complicación aun es mayor.

He hecho un recuento de lo que llevo dentro de mi cartera y me he asustado. Mirad la documentación plastificada que llevo: El DNI y el permiso de circulación; dos tarjetas visa y otra mastercard para además de pagar compras, usar cajeros Servired o 4B; dos carnets de los clubs de los que soy socio porque como voy poco igual no me conocen y necesito identificarme como tal; la tarjeta Solred para respostar en las gasolineras y pagar los peajes, ya que con ella me hacen un pequeño descuento en el combustible; una tarjeta de fidelización travel club para que después de mil compras me regalen la cuarta parte de un billetito de avión; Una tarjeta de la Seguridad Social y otra de la póliza de salud que tengo, por si me pongo malito y necesito asistencia médica; Una tarjeta del Corte Inglés por si alguna vez compro una corbata; dos tarjetas de coordenadas para usar la banca electrónica; Una tarjeta de Leroy Merlin para cuando voy a comprar alguna herramienta de jardín; una tarjeta de Makro porque alguna vez voy a comprar cosas allí; la tarjeta de acceso al club deportivo para acceder a sus instalaciones; la tarjeta de la ONG con la que colaboro para acreditarme cuando hago gestiones en su nombre; la tarjeta de fidelización que me regalaron enl Decathlón cuando compré una bicicleta; Una tarjeta Camerfirma, otra del Centro de Transfusiones; y por último algunas otras del Colegio de Abogados, Mutualidad de la Abogacía, fidelizaciones de no se qué y que como nunca las utilizo, ya las dejo en casa.

Las han contado Vdes.? No se esfuercen… llevo 17 tarjetas y creo que en casa me dejo otras tantas. Toda una locura. Al paso que vamos tendré que buscarme alguna mochila para llevar todo esto.

Ante esto me pregunto: con los grandes avances tecnológicos que tenemos y con la cada vez mayor miniaturización de los chips, ¿por qué no se crea un sólo documento con un chip en el que se introduzca la información de todas las tarjetas que utilizamos?

En este momento, el nuevo DNI electrónico ya permite que en el chip que tiene integrado, se incluya el carnet de conducir y la tarjeta sanitaria. Por tanto de tres tarjetas plastificadas, ya podemos pasar a una. Y como la tecnología con la minituarización de los chips también lo permite, técnicamente, en una sola tarjeta plastificada podríamos tener incorporada toda la información de todas las tarjetas que hoy necesitamos y nos ahorraríamos tamaña incomodidad de portar una cartera de cada vez mayor tamaño. También preservaríamos el medio ambiente al no consumir tantos plásticos, reduciríamos costes y sobre todo ayudaríamos a nuestras amadas esposas a organizar sus bolsos y no volverlas locas cuando buscan la tarjeta adecuada para pagar esa comprita que acaban de hacer.

¿Es posible esto tecnológicamente?. En este momento sí. El nuevo DNI ya es un avance. Por tanto digo algo y fuerte quiero una cartera electrónica.

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Sobre el autor Guillermo Díaz Bermejo
El blog de un jubilado activo dedicado al voluntariado social, permanentemente aprendiendo en materia del derecho de las nuevas tecnologías y crítico con la política y la injusticia social.