Que en los tiempos que corren, uno pueda estar preocupado por mantener su puesto de trabajo por la falta de ventas de una empresa, es preocupante. Pero cuando tu empresa vende, que tu puesto de trabajo esté pendiente de un hilo por una normativa que favorece a la organización más sectaria de Ibiza, la del taxi, manda dos pares de narices.
Según la nueva normativa local, todo aquel que actúe como taxi pirata será sancionado y su vehículo retenido, con independencia de quien sea el propietario, el cual, también será multado. Y aquí entran específicamente, las empresas de alquiler de coches de la isla.
Quiere decir, poco más o menos, que si tú alquilas el vehículo a un cliente y éste lo utiliza para realizar trayectos con fines ilícitos, no sólo lo van a multar a él. La empresa de alquiler también será multada y su vehículo será retenido, perdiendo la posibilidad de volver a alquilarlo.
Pero recordemos como funciona el “amplio” gremio de taxistas de la isla. Las licencias están limitadas. No hay libre competencia ni nada que se le parezca. Si quieres una licencia para montar tu propio negocio como taxista, tienes que comprarla. Pero no la puedes comprar a una institución. Se la tienes que comprar a otro taxista, el cual si quiere te la vende por un módico precio. Se han llegado a pagar auténticas burradas por una de estas licencias.
Y no es pagar por un trabajo cualquiera. Es pagar por tener la propiedad de una de las bajadas de bandera más caras de España. Es pagar por un vehículo que llegan a conducir hasta tres personas por día, sin descanso. Es un auténtico chollo.
La proliferación de taxis pirata ha sido la consecuencia del caos en que estos señores han sumido a la isla en horas punta. Los clientes no cogen un taxi pirata para ahorrarse unos euros. Cogen taxis pirata porque en las paradas se forman colas kilométricas de gente desesperada por llegar hasta su alojamiento.
Ahora las empresas de alquiler se están planteando no abrir el año que viene. Si además de perder el vehículo para toda la temporada tienen que hacer frente a la multa correspondiente, más que un negocio puede ser un agujero negro. Tienen toda la razón de su lado y una doble lectura. Si cerramos, dejamos a la isla sin coches. Y si no hay coches, los turistas tendrán que desplazarse a muchos puntos, incluso alojamientos, en taxi. Para evitar el caos tendrán que dar más licencias. Y por cada licencia nueva, la antigua perderá valor. Y el negro negocio del taxi perderá mucho, muchísimo dinero. Aunque el año que viene no paren de trabajar, sabrán que han perdido miles, muchos, de euros. Viva la libre competencia.

