El Comercio
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LOS QUE AVERGÜENZAN MI CAMISETA
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Iván de Santiago González | 30-05-2017 | 15:03| 0

LOS QUE AVERGÜENZAN MI CAMISETA

 

Verán que he estado calladito toda la temporada futbolística. Como usted, como tantos, hemos visto lo que ha ido ocurriendo, contento algunas veces, prudente otras, expectante las más de ellas. Muchos domingos apretando los dientes, y muchos lunes intentando que comenzase rápida la semana para olvidar que al Real Oviedo, en Soria, en Almería, en Zaragoza, o fuera donde fuera, le habían vuelto a ganar, y generalmente por goleada.

Luego llegaba el domingo siguiente, se nos engatusó con alguna victoria, se nos mantuvo con el palo y la zanahoria, se nos dibujó alguna promesa. Y, como resulta que la fe es, por encima de todo, creer aquello que no se ve, seguimos teniendo fe.

Y así se nos ha ido el año una vez más, entre promesas y falsas esperanzas. Y todo se acabó el pasado domingo, cuando los farsantes a quienes les entregaron mi camiseta, nuestra camiseta, no pudieron prorrogar más sus mentiras, porque se vieron incapaces de seguir aplazando su falsaria conducta, la perpetua de todo el año. La que nos ha ido embaucando durante nueve meses para poder justificar sus millonarios salarios.

Y es que ha habido unos tipos a quienes les han dado nuestra camiseta, amigos oviedistas, y la han deshonrado de un modo palmario. Iban comandados, la panda de incapaces a quienes se les puso en sus piernas el orgullo de representar a esta ciudad, por un novato en la categoría.  El jefe de esta pandilla era un andaluz que no había jamás logrado nada, y al que pusieron al frente de un grupo que, entre otras cosas, se había cargado a un buen hombre el año pasado solamente porque osó ponerles a trabajar y les dijo que más entrenar y menos hablar. Que hablan los políticos o los periodistas, los futbolistas corren.

Estos individuos, que tienen por trabajo lo que para usted o para mí sería solamente motivo de orgullo, vestir la camiseta del Real Oviedo y poder saltar al Carlos Tartiere, o allá donde sea, a dejarse la piel por el equipo, sin embargo, no han sabido dignificar lo que representan. Quizá ni siquiera lo comprendan. Muchos de ellos tocan para este grupo la batería, pero mañana tocan las maracas en otra banda, y, si la cosa se pone fea, compran una gaita y hacen bolos en las fiestas de prao. Es lo que significa ponerse al servicio de un equipo por unas monedas. Llevamos dos mil años de mercenarios, y ahora los tenemos bien cerca.

Ninguno de ellos merece llevar la camiseta del Real Oviedo. Ninguno de ellos, desde el entrenador hasta el último de los que apenas ha ido convocado, se ha hecho acreedor no de nuestro respeto, sino de nuestro saludo. Lo que necesitan es curarnos de lo que nos han hecho. Y la cura solamente es posible mediante la purga que otorga el alejamiento.

Todos los que les hemos padecido, los que el pasado domingo, a eso de las 22 horas, solamente queríamos encerrarnos en una habitación o en un baño para llorar por todo lo que ustedes no han hecho, por el terrible daño que nos han hecho, les despreciamos profundamente.

A ustedes no les importará, porque les van a pagar la ficha igual. Pero yo me quedo mucho más satisfecho diciéndoselo. Muchos no dormiremos algunas noches, hasta que somaticemos que hasta junio del año que viene no podrá hacerse nada. Con que ustedes no duerman un par de ellas, para mí, suficiente. Y si el resto las duermen lejos de Oviedo, mucho mejor.

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Iván de Santiago González | 13-05-2017 | 07:50| 0

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¡Hoy estamos de aniversario! ¿Cómo que se han olvidado? Bueno, no pasa nada. Es lo que ocurre en las relaciones largas. Y esta ya lleva más de seis años. Pero no se preocupen, que goza de buena salud y va para largo, o al menos eso espero. Es un detallito de nada, pero seguir levantándome con ustedes cada martes y cada sábado sigue siendo un lujo. Es la quingentésima ocasión en que me cuelo en sus casas, comparto el apresurado café del martes o el vermouth más relajado del sábado, y eso, se quiera o no, son muchas veces.

En estos años, algunas cosas no han cambiado. Mandaba Gabino y sigue mandando. Areces mandaba y sigue mandando. Están en otros lugares, pero el “statu quo” sigue siendo parecido. Asturias era entonces una región con bajos índices en casi todo y ahora mejora poco, pero seguimos siendo la aldea de Astérix y Obelix que se rebela contra las imposiciones. Acaso pobres pero honrados.

Otras sí han variado. En política, de la que hemos hablado mucho, hasta que un día convinimos que no merecía la pena hacernos mala sangre constantemente, han variado gobiernos municipales, ha mutado el poder en administraciones autonómicas e incluso a nivel del Estado. La corrupción sigue ahí, y por mucho que gritemos, difícilmente vamos a acabar con ella a corto plazo. Pero que no quede por la lucha diaria.

Hemos hablado de muchas cosas. Del Real Oviedo, que tantas ansias y esperanzas concita en aquella columna titulada “La novia que nunca olvidaste” que tan buena acogida y difusión tuvo. Hemos loado sin rubor a la Fundación Princesa de Asturias y criticado a sus críticos (permítanme el pleonasmo a riesgo de la cacofonía) y recibido algunos palos en redes sociales por algunas columnas como la titulada “¿Indignados?”. Sirvan ambas de ejemplo puntual, no exhaustivo, de cosas buenas y malas que han contenido estas crónicas, que siempre gustan a unos y disgustan a otros “por ser propio de la condición humana”, como decía D. Alonso Quijano.

Sobre todo hemos conversado de Oviedo, de esta ciudad que tanto orgullo y tantos disgustos nos causa a diario. Pero sobre todo, han sido esta quinientas columnas la crónica de lo que ha pasado, lo que ocurre y lo que vendrá. Porque se nutre de lo que ustedes me trasladan, desde la calle abandonada, al problema en el colegio, a la colaboración en un evento solidario, a ciertas dosis de humor al modo de Eduardo Mendoza (o de simple aspirante a serlo) que en ocasiones nos damos para quitar el agrio sabor férrico de algunas realidades que nos circundan.

Nos hemos despedido de muchos, que se nos fueron siempre antes de que lo esperásemos. Recuerdo especial hoy para Gerardo Herrero, fiscal del TSJA, que nos dejó un caluroso verano o para mi amigo César Figaredo, presidente de FEMETAL, cuya ausencia aún digerimos con dificultad.

Estos artículos, estas quinientas citas que hemos mantenido, mis queridos lectores, no son más que la demostración de que la prensa en papel tiene un futuro tan enorme como su pasado. Que nos sigue siendo imprescindible conocer qué pasa a nuestro lado, y que nos lo cuenten quienes lo han vivido, lo han padecido o lo han disfrutado. Desde quien nos deja a quien gana un meritorio premio. Desde un viaje a un lugar del que Oviedo tiene mucho que aprender a los mensajes a quienes deben conocer Oviedo, no solamente porque hay que conocer El Salvador antes que Santiago, sino porque la ciudad y la región lo merecen, y ofrecen tantas cosas que nos daría para otras 5.000 columnas como esta.

Quiero agradecerles su fidelidad. El hecho de que, tras tantas ocasiones en las que uno está más o menos acertado, tiene mejor o peor día, se le calienta la tecla con una injusticia o acaso no sepa transmitir aquello que pretende, sin embargo, ustedes estén ahora leyéndome una vez más.

Y quiero hacer una mención especial a EL COMERCIO. Son quinientas ocasiones. Cinco veces cien en las que he escrito con la más absoluta libertad sobre todo lo que he estimado. En ocasiones mejor y otras no tanto. En estos seis años y pico. En estas quinientas columnas, jamás se me ha modificado una línea, un título, una consideración. Jamás. Coincida o no con supuestas líneas editoriales o de negocio que algunos dicen que ahora marcan los medios. Eso no es lo que yo vivo.

Lo que yo vivo es la preclara voluntad de quienes hacen este periódico de que sea un espacio de traslado de todo lo que el humilde cronista que se dirige a ustedes estime, en el modo que sepa hacerlo y el deseo de que a ustedes les plazca. Eso, en un momento en que la prensa atraviesa un pantano cuya salida cuesta cada día un esfuerzo, es un exceso que se agradece cada vez que uno enfrenta su compromiso con ustedes.

Solamente me queda prometerles amor eterno. Es lo que se hace en los aniversarios, y hoy no podía faltar. Mientras EL COMERCIO siga honrándome permitiendo que traslade lo que ustedes mismos me cuentan, lo que me ocurre, lo que pensamos ambos o lo que deseamos que sea nuestra ciudad y nuestra región, aquí me tendrán, fiel a nuestras citas.

¡Por muchos años más!.

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ADIÓS A LA LITERATURA
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Iván de Santiago González | 25-04-2017 | 10:59| 0

ADIÓS A LA LITERATURA

 

            La misma semana que celebramos el día del Libro, en el que anualmente celebramos la lectura como parte esencial de la vida, en el que las estanterías salen a la calle, en el que todos cuentan lo que leen, lo que pretenden leer, las ganas que tienen de poder disponer de más tiempo libre para poder viajar con la literatura, y pagar las muchas deudas que tenemos con miles de páginas que nunca podremos afrontar, la misma semana que se entrega el Cervantes a un Mendoza que nos hace sonreír a la vez que conocemos mundos ignotos, la misma semana en que se venden más libros que el resto del año a excepción del período de Navidad y que da gloria ver a todo el mundo paseando por el centro de Oviedo con su bolsa con un ejemplar en la mano, hemos sabido que los nuevos planes de estudio para nuestros hijos ya no incluirán la literatura universal como asignatura obligatoria.

Primero fue la filosofía, después la música. Al parecer son disciplinas prescindibles. Quien quiera estudiar música, que vaya al Conservatorio a la Corrada del Obispo.  ¿Y la filosofía? ¿Esa cosa rara que no sirve para nada? ¿Si me hablasen de marketing, bussiness o comunity manager sí, que eso es futuro, pero la historia de la filosofía a quién le interesa? Da igual quién fuera Hegel, Montesquieu o Kant. El loco que quiera saberlo, aún tiene un hueco en las facultades, pero seguro que sus padres llorarán cuando les diga que quiere estudiar Filosofía.

El mundo practicón para el que preparamos a nuestros hijos se lleva por delante las disciplinas que forman a las personas, pero no engrosan el curriculum. Hace escasas fechas, un cliente me contaba que uno de sus hijos, apenas de 17 años, le había dicho una noche el saldo que tenía la cuenta bancaria de su empresa. Cuando le preguntó cómo lo sabía, le confesó que le había “hackeado” la página, que tenían que poner más protección. Era el mismo, según me confesó, que apenas un año antes, cuando su padre le había regalado un libro de Borges, le dijo que no lo quería, que eso ya no entraba en los exámenes, porque era de ciencias. Al preguntarle la fecha en que Borges escribía, le dijo que le sonaba igual de lejano que Quevedo.

Estas serán las generaciones venideras si la literatura se va de los planes de estudios. Si el día del libro se convierte solamente en la oportunidad de pasar un rato en una librería, y no recordar el aniversario de los dos más grandes autores de todos los tiempos, Shakespeare y Cervantes, a quienes nuestros hijos situarán en la época de Sófocles si nadie les enseña lo contrario. Los escritores, ya grandes olvidados, pasaremos a ser parte solamente de los libros de Historia, algo también muy lejano que, cualquier día, dejará también de ser materia troncal para cambiarse por otra que premie el día inmediato posterior y no deje poso alguno en el alumno para el futuro. La inmediatez no puede ser el criterio de la enseñanza.

Pero, más allá aún, los estudiantes de esta ciudad no sabrán nunca quién es la Señora tan bien vestida que vigila la plaza de la Catedral, Ana Ozores, que no les sonará de nada. No sabrán quiénes son los Rivero ni qué pasaba en la calle La Luna cuando nos lo narró Dolores Medio. “Tigre Juan” será solamente un premio literario que sobrevive a duras penas a base de subvenciones municipales cambiantes con los aires políticos que gobiernen el Consistorio. “El Sudario” no será una magnífica historia de dos americanos que se enamoraron del enorme potencial del carbono 14 en una sábana de la Catedral, sino una cosa rara que los curas sacan dos veces al año. Y finalmente, no sabrán, ni siquiera se acordarán, que hubo “jugadores de billar” en esta ciudad en los años 90 y que el magnífico Avello nos retrató toda una generación.

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CARICIAS A LA CONCERTADA
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Iván de Santiago González | 04-04-2017 | 07:07| 0

CARICIAS A LA CONCERTADA

 

            He leído en estos días titulares agresivos del tipo de “hachazo a la concertada”, “golpe letal”, un nuevo “ataque furibundo” por parte del gobierno del Principado de Asturias, así que he decidido tomarme las cosas un poco menos a pecho y titular este artículo “caricias” a las concertada, aunque ustedes sabrán y verán que de caricias nada, más bien bofetones.

            Conocíamos en estas fechas que el Principado de Asturias ha planteado a las escuelas concertadas el calendario de financiación que les ofrece para el próximo quinquenio, hasta el curso escolar 2022-2023. Hace tiempo que he decidido que ustedes son mucho más listos que yo y que no les agrada que nadie les pretenda crear opinión, que ustedes leen, se documentan y luego piensan lo que estiman. Esto es lo que yo pretendo facilitar: datos.

            El planteamiento que se hace desde el Principado conllevaría la supresión de 32 aulas en el territorio asturiano. Un colegio de Sotrondio perdería cinco unidades, y un colegio de Ciaño tendría dos menos en primaria y otra menos en secundaria. En Gijón, el Santo Ángel de la Guarda y el San Eutiquio pierden varias aulas. En Oviedo, al Nazaret se le quitan, nada más y nada menos, que cinco aulas de infantil y una de las tres de la ESO. En total, la sangría se lleva 32.

            Comparo esto con los espectáculos que vemos en alguna ocasión en que hay aulas en centros de zonas rurales que tienen dos o tres alumnos. Y que luchan por sobrevivir. Y son antieconómicas. Pero, si me preguntan a mí, tienen todo el derecho del mundo a luchar por la educación de sus hijos, y como mi dinero también financia esas aulas rurales, creo en ellas y creo que debemos mantenerlas siempre que podamos.

            Pero la concertada no merece menos respeto. Los datos nos dicen que un alumno medio cuesta al Estado o a la administración responsable de la educación unos 6.000 € al año. Un alumno de la concertada solamente 2.900.  Pero, a mayor abundamiento, si los alumnos de la concertada tienen algo es porque sus progenitores lo pagan o las Fundaciones que gestionan los centros lo asumen. Si los niños se mojan en los patios es porque ni se plantea que un Ayuntamiento o una comunidad autónoma les construya una pista cubierta.

            Y lo que debiera ser colaboración se ha tornado en una guerra. Si a mí, alguien me ayudase con los gastos de mi casa, y educase a mis hijos, le estaría agradecido, y no pretendería sacar pecho y decir que no le necesito para nada. Y si, además, tengo un concierto firmado del año 1979, menos aún.

            Pero la ideología, esa que no nos da de comer y no educa niños – o no debiera – sigue haciendo mucho daño. Si gobiernan unos intentan ahogar a la concertada, y el ejemplo lo tenemos en lo que precisamente les traslado en esta columna. Luego vendrán otros y los centros públicos dirán que nadie mira para ellos porque se trata mejor a la concertada, que pretenderá cobrarse los años de ostracismo. Y así, la rueda sigue, y nunca habrá un pacto educativo que se respete y las víctimas seguirán siendo las futuras generaciones de escolares (igual debo decir “escolinos”, dado que van a obligar a nuestros hijos a que el asturiano sea lengua vehicular, nos guste o no).

            Bueno, el caso es que la concertada se acaba de llevar una nueva “caricia” a costa del dinero que se le da, y el próximo quinquenio podrá hacer menos cosas, sus centros estarán más obsoletos, las pizarras digitales tardarán, y los profesores no podrán ver subidos sus sueldos. Será una cuestión ideológica, creerán algunos, pero yo creo que es para sentirse de todo menos orgulloso.

           

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MEMORIA HISTÓRICA Y LITERATURA
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Iván de Santiago González | 25-03-2017 | 07:20| 0

MEMORIA HISTÓRICA Y LITERATURA

 

            En alguna ocasión hemos hablado de la memoria histórica. Es un debate diario el cambio de denominaciones de las calles. Es una cuestión ideológica y extrema. Me refiero a que las posiciones son irreconciliables, como ustedes saben, y la cuestión es cruenta. Yo ya he dicho cuanto tenía que decir al respecto ,y les prometo también que creo en el derecho de quien gobierna a hacer lo que estima. Es la legitimidad de la democracia. No gusta cuando no se gana, pero el deporte, la vida y la democracia son así. Ganadores y perdedores. La victoria o la derrota duran una semana, cuatro años o una vida, dependiendo de cada caso.

Bien, quiero hoy compartir con ustedes, del mismo modo que recomendarlo vivamente, el último libro de Javier Cercas, uno de los mejores novelistas actuales, a mi modesto entender. Se llama “El monarca de las sombras”. Cuenta la historia de Manuel Mena, tío abuelo del escritor. Se enroló en las filas rebeldes, alcanzó la condición de Alférez Provisional y murió en la batalla del Ebro, en 1938.

Manuel Mena tiene una calle en su localidad natal, Ibahernando, Cáceres. Es un militar falangista y posteriormente franquista. Su caso entra de lleno en la aplicación de la ley de la Memoria Histórica. No hay interpretación. Su nombre debería ser retirado del callejero.

Mas, si uno lee la novela, comprenderá que Manuel Mena tenía 16 años cuando estalló la guerra. Vivía en un pueblo pequeño de Extremadura, la comunidad con más analfabetismo y menos formación de país, donde llegó información sesgada, información de un solo bando, acaso. Llevado por el fervor juvenil, combatió en varios frentes y fue herido al menos en cinco ocasiones.

En uno de los capítulos más brillantes de la novela, Manuel Mena charla con su familia, y uno de sus hermanos le recuerda lo glorioso de los ideales por los que lucha, el servicio que hace a la liberación de la patria y demás monsergas que se llevaban entonces, inciertas la mayoría, elevadas a categoría de mito otras, parciales casi todas. Entonces, Manuel Mena, que ya había comprendido que no hay nada de heroico en la guerra ni en morir por una patria o por unos ideales, ante la insistencia de su hermano en que podría ya volver a casa, le revela que no lo hará, pero no porque crea en una causa que no es la que le vendieron, sino por el simple hecho de que si él vuelve, su hermano sería llamado a filas.

Entonces uno, tras la lectura de la novela, reflexiona. Coincido con un artículo del autor, publicado hace unos años en el que indica que, siendo malos ambos bandos de la guerra, habiéndose cometido atrocidades por todos, sí hubo un grupo que defendía la legalidad y otro que se alzó violentamente contra ella. Este es otro hecho innegable que debemos somatizar si queremos superar conflictos.

Dicho esto, no sé si hay que retirarle la calle en Ibahernando (Cáceres) a quien, desde el punto de vista legal, entra de lleno en la aplicación de la ley de memoria histórica, pero la literatura nos ha revelado que no era sino una víctima más de un conflicto, con miles de circunstancias culturales, locativas y culturales que no se pueden ni se deben olvidar. La ley no pondera circunstancias. Y ni siquiera sé si es momento de hacerlo. Es probable que sea el único modo de hacer justicia con lo que ocurrió, pero sinceramente es una cuestión tan profunda que se me escapa el criterio correcto para no errar.

La opinión y la conclusión se la dejo a ustedes, sin duda más sabios que uno. Y la recomendación de la novela, también.

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UNA VIDA SIN ETA
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Iván de Santiago González | 21-03-2017 | 07:58| 0

UNA VIDA SIN ETA

 

            El pasado sábado, un día después de que la banda terrorista que ha asolado este país durante cuatro decenios anunciase que, vencida, exhausta y arrinconada por los ciudadanos y la justicia, entregaba las armas, llevaba a mi hija pequeña a un cumpleaños. Allí, en una charla informal con los niños y niñas que compartían fiesta con ella, se me ocurrió preguntarles, ante las miradas extrañadas de alguno de su padres, si sabían lo que era ETA.

Tienen entre siete y ocho años, y eran doce niños. Ninguno supo decirme qué era o a qué me refería. Salí del Palacio de los niños feliz, sabiendo que ellos tendrán otros problemas, pero no uno que padecimos muchos de nosotros, y que ahora, por fin, se acaba.

            Es lugar adecuado éste para que reflexionemos juntos sobre el daño que nos han hecho, el miedo que han infundido, lo tantísimo que nos han arrebatado y lo mucho que podrían haber logrado si no fuera porque tuvimos la suerte de mantenernos firmes y tener unos gobiernos que siempre supieron que no podía darse un paso atrás. Hay episodios que nunca se nos quitarán de la piel. Personalmente, recuerdo a mi madre, una extenuante tarde de verano llorando a lágrima viva frente al televisor mientras miles de personas se manifestaban y, al mismo tiempo, sabían que dos malnacidos habían pegado tres tiros a Miguel Ángel Blanco.

            Pero no les demos más espacio. No lo merecen. Son Historia. Pasado y del que debemos olvidar. Si queremos saber algo de lo mucho que se ha pasado, me permito recomendarles vívidamente la última novela de Fernando Aramburu, un vasco de lo que ha sabido contar sin miedo y a riesgo de la propia vida, cuanto se ha vivido en algunos rincones de Euskadi. Su título es “Patria”  y es excepcional. O, ya en un atrevimiento personal y en absoluta primicia, invitarles a que lean mi próxima novela, llamada “Allá donde estés” , que en apenas 3 semanas estará en las librerías y que, si bien tiene como temática fundamental el expolio de arte nazi, trata abundantemente sobre el conocido como “impuesto revolucionario” que se recaudaba para seguir manteniendo a los asesinos. Algo aportamos, humildemente, al conocimiento de este modo de extorsión.

            Ya les digo, el triunfo ha llegado a base de constancia y ahora solamente nos queda agradecer a cuantos se han jugado tanto por nosotros. Y contar alguna cosa que nunca se pudo saber. Y yo les cuento hoy una de esas que eriza la piel.

En la casa de un doctor ovetense eminente comíamos hace unos años, con uno de sus cuñados, vasco de nacimiento, devoción y orgullo, que había sido alto cargo de un partido político de los que se denominan “españoles”. Un verano, regresaba de Mallorca con su familia, y aterrizó en Sondika a media mañana. Cuando encendió su teléfono móvil, tenía varias llamadas perdidas de un número desconocido, que no más tarde de diez minutos, le volvió a llamar.

            Era el Secretario de Estado de Seguridad del Gobierno de España. Le preguntó dónde estaba. Al informarle que en el aeropuerto, le dijo que no se moviera, que dos agentes llegarían en unos minutos y le rogó que cogiera el mismo vuelo que acababa de dejar, en dirección contraria. Según me dijo, en aquella época no se pedían explicaciones, porque casi nunca eran agradables.

            Se volvió a Mallorca y hubo de estar allí otro mes. No era un mal destino, me decía, pero estaba en un hotel que nadie sabía, mis padres y mis suegros nos preguntaban dónde estábamos y porqué no regresábamos, y no podíamos contar nada.

Cuando, meses después, salió a la luz una de las famosas “listas” de ETA, este amigo mío era el número dos en los objetivos de la banda terrorista. El viernes le llamé. Le di las gracias por lo mucho que ha hecho por nosotros, y le invité a comer unes “fabes”, que le encantan. Hace años que vive en Madrid. No le mataron, pero acabaron echándole. Como a tantos.

Ahora, los niños que celebran cumpleaños, leerán estas líneas como un cuento del abuelo cebolleta. Y, sinceramente, me alegro much

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ITE MISSA EST
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Iván de Santiago González | 11-03-2017 | 07:26| 1

ITE MISSA EST

 

            Saben ustedes, que me leen con pasión, que últimamente he sido bastante crítico con la Iglesia Católica, por sus propios defectos, perfectamente subsanables con un poco de voluntad y espíritu de cambio. Hemos hablado de esos sermones a niños de catequesis que no entienden ni los adultos, de las reprimendas a los presentes a costa de los ausentes o, hace apenas unos días, de la decisión de la parroquia de San Lázaro del Camino en Oviedo de suspender la procesión porque creen que hay poca fe en las personas que la organizan, denunciando, literalmente, que existía “un fervorín de un día”.

            Así que hay que mirar adentro para solucionar los problemas. No quiero yo que me traten de subjetivo. Lo que hace mal la Iglesia lo vemos y lo contamos. Pero hay que reconocer que la institución, desde fuera, es una de las que recibe ataques más furibundos por parte de determinados políticos, y que, como nadie les para, porque ponerse delante de unos ultras que gritan siempre da miedo, pues van a más cada día.

Me remitieron ayer mismo una petición de una plataforma digital (actionnetwork.org, en concreto) para firmar en contra de la solicitud del líder de PODEMOS, Pablo Iglesias, para que TVE deje de emitir la Misa de los domingos. Y este domingo, según me cuentan, en muchas iglesias asturianas cabrá la posibilidad de firmarla presencialmente. Yo, que últimamente acudía menos -porque ya hemos comentado en días y párrafos anteriores alguna de las cosas que creo urgente cambiar – estaré allí para firmarla sin duda.

No conozco el contenido en detalle de la propuesta de Pablo Iglesias. Tienen que disculparme, pero prefiero invertir mi escaso tiempo en cosas más útiles que asumir una perorata política basada en argumentos de hace un siglo. Lo que sí sé es que la misa emitida por TVE es la única posibilidad para miles de personas de verla. Hay muchos ancianos, inválidos, personas en residencias de tercera edad, que quieren ver la misa, no molestan a nadie y, si Pablo Iglesias se la quita, se quedarán sin poder asistir y demostrar su fe en el modo que estimen. Todo ello porque el líder de PODEMOS, una mañana, se levantó con esa brillante idea a la luz de lo que llama “neutralidad ideológica”.

Lamento informar a quienes defienden la erradicación de la misa de TVE que la neutralidad ideológica no es quitar las cosas, es dar pluralidad, permitir que se escuche a todos. Ya estuvo bien de pretender igualar a todos a base de quitar cosas. Hay que pretender, al menos, que todos los que quieran aprender, ver algo relativo a su confesión religiosa, y compartir su fe por medio de la televisión, puedan hacerlo.

Sería bueno recordar al SR. Iglesias y quienes le apoyan que TVE ya tiene otros programas de otras confesiones religiosas (“Islam hoy” para los musulmanes, “Shalom” para los judíos, así como “Fe y convivencia”, también destinado a los musulmanes en RNE). Esto es pluralismo, como cuando en el año 2015 TVE retransmitió el Culto de la Reforma, de la religión protestante, cuando se cumplen 500 años desde que Lutero clavó en la Iglesia de Witenberg sus propuestas de reforma del cristianismo.

Todos tienen que tener su espacio, sin duda. En proporción a su seguimiento, por pura equidad. Pero pretender eliminarlo todo es prueba de rancio sectarismo. Igualar por abajo siempre ha sido mala solución. Privar a los ancianos o inválidos de ver la misa es todo menos política social.

Quizá el domingo, después de firmar, sería bueno pasarse por una residencia de ancianos a ver la misa con alguien de los que no tiene a nadie. Y hacerlo todas las veces que uno pueda. Eso se llama caridad, y no tiene que ver con la religión que uno profese. Mientras el Sr. Iglesias nos lo permita.

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POLÍTICOS Y POLÍTICOS
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Iván de Santiago González | 07-03-2017 | 08:05| 0

POLÍTICOS  Y POLÍTICOS

 

            En este país hay pocas profesiones tan de riesgo como ser político. El ejemplo que algunos han dado, llevándose el dinero público sin rubor, colocando a la familia, dejando vacías las arcas, y, encima, sonriendo a la cámara, han hecho que cualquiera que quiera acercarse a la política se lo piense muchas muchas veces.

            El caso es que, como casi todo, no depende de la profesión, sino de las personas que la desempeñan. Y hoy quiero hacer la defensa de algunos que lo merecen. Aunque ya saben ustedes que no me ha temblado la tecla para darles lo suyo a quien lo merece o a quien ha creído que lo público no es de nadie. Y lo seguiré haciendo sin dudar, sean del color que sean.

            La demostración de que no depende de la profesión, sino de la persona, y que tampoco va relacionado intrínsecamente con un determinado partido la da el ejemplo. Y esto es lo que precisamente hace que siga mereciendo la pena creer en los que creen que se puede hacer cosas por los demás desde un puesto público.

            Si uno necesita ver a un concejal del Ayuntamiento de Madrid, para trasladarle una problemática, piensa que es labor imposible. El Ayuntamiento y la Comunidad de Madrid tienen una página web, en la que un ciudadano puede pedir una cita con un representante municipal o de la Comunidad Autónoma. Cuando pide una reunión, en menos de 72 horas le requieren preguntando a qué ámbito se circunscribe su consulta. En menos de una semana le atiende un concejal de distrito o un funcionario de la comunidad con categoría de director.

            En cambio, hay un concejal de urbanismo de uno de los tres grandes Ayuntamientos de Asturias que no recibe a una asociación hace más de tres meses. Una asociación que quiere denunciar el cierre de una discoteca sin licencia. No lo hace porque el dueño de la discoteca es amigo personal suyo. Se lo han pedido a través de todos los medios, incluso por la prensa, pero da lo mismo.

            Si uno llama para ver al Alcalde de una ciudad asturiana, de más de 20.000 habitantes, se le informa que solo va por allí los miércoles, pese a que cobra un sueldo de dedicación exclusiva.

            Hace unos meses defendía este humilde cronista el derecho al honor de una concejal de un Ayuntamiento asturiano de mediano tamaño. Cuando le solicité los emolumentos que cobraba, a fin de cuantificar la indemnización a solicitar, me trajo un certificado del Secretario municipal por una cuantía de 586 euros. Le dije que lo necesitaba con carácter anual y me dijo que era el que me había entregado. Menos de 600 euros al año, mientras tenía que acudir al juzgado y pagar de su bolsillo la defensa ante los ataques furibundos de otro partido.

            Este pasado fin de semana visitaba una localidad asturiana, pequeña pero muy famosa por sus rutas para senderismo y muy poblada por el turismo rural. En el Ayuntamiento un cartel decía: “El alcalde trabaja en horario de mañanas. Recibe todas las tardes de  16 a 19 horas. Para urgencias, su teléfono es ***. Y vive en la segunda casa azul en la calle de la derecha tras el edificio consistorial”.

            Como ven, no depende de tamaño del consistorio, ni de la villa, ni de la ciudad, ni de la comunidad autónoma. Tampoco depende de qué partido gobierne o haga oposición. Depende de que, quien aún crea que la política es el arte de “hacerlo posible”, sin demagogias ni populismos, siga siendo atraído para desempeñar un cargo público.

            Y ahí es donde creo que ahora la política falla. Si en este país se mira mejor a quien tiene un burdel que a quien lleva dos concejalías, es difícil que nadie se juegue el honor, el tiempo y la familia ocupando un cargo municipal. Pero en España hay 8122 municipios y 68.320 concejales. Y muchos merecen la pena. La mayoría, sinceramente.

            El día que se erradique al ladrón la casa volverá a estar segura. Quienes la custodian son los mejores en lo suyo, no lo duden.

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DE ERRORES Y PROCESIONES
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Iván de Santiago González | 28-02-2017 | 08:47| 0

DE ERRORES Y PROCESIONES

 

            He dicho en alguna ocasión en estas mismas páginas que la Iglesia Católica es la única empresa que no se ha renovado en dos mil años, y que lo necesitaría urgentemente. No obstante, aun así, también es la única empresa que ha sobrevivido esos dos decenios, así que quizá no necesite nada. Tiene el fervor de los fieles, y, en ocasiones, el respeto de los que discrepan, porque la Historia está de su lado.

Y mañana mismo, que es miércoles de ceniza, comenzará ese tiempo de Cuaresma en que los fieles se preparan para la Semana Santa. En apenas un mes y medio, las procesiones llenarán las calles de Oviedo. O no tanto.

Saben ustedes que ya hace más de un decenio que la capital recuperó la tradición de las procesiones que siempre existieron, pero no se habían desarrollado masivamente en los últimos años y así, desde el sábado anterior a semana Santa, hasta el domingo de resurrección, Oviedo se convirtió en un centro de procesiones. Con ello, los “bocados del Cofrade” para atraer el turismo gastronómico y gente que viene a Oviedo, entre otras cosas, para ver sus procesiones. Si la gente cree y procesiona, y ello repercute en la ciudad positivamente, para mí es suficiente.

También conocen que ya hace un par de años las Hermandades se enfrentaron al gobierno municipal que les recortaba ayudas, reprochándole que quería acabar con la Semana Santa. El Gobierno indicaba que era una cuestión religiosa, y ahí se quedó el debate. El Gobierno en su sitio y las Hermandades en el suyo.

Ahora sabemos que la parroquia de San Lázaro, donde hace un par de años se había recuperado la procesión, ha suspendido la de este año. Argumenta el párroco que no se puede sacar al Santo a “que le dé el aire” y que lo que había era un “fervorín” de un día. Es decir, exige más pruebas de fe a quienes procesionan en Semana Santa.

Definitivamente, se pueden hacer las cosas de muchos modos, pero el único en que no es normal que se hagan es atacando a los suyos. Si un grupo de fieles procesiona, saca al Santo, y convierte uno de sus días en un día de fiesta religiosa, creo que lo que esperan es el apoyo de la Iglesia Católica , y no exigencias de fe como si de una reválida se tratase.

Ya tiene la iglesia numerosos objetores fuera de ella como para poner obstáculos a sus fieles desde dentro. Sin duda el párroco querrá más fieles en su Iglesia, pero también la paz en el mundo o eliminar el hambre. Para lo segundo se hacen colectas y misiones, pero para lo primero, si los fieles hacen una procesión con el santo al que deben devoción, es un primer paso. Sin él, no llegarán los siguientes.

Pero nada, este año no habrá procesión en el barrio de Otero. San Lázaro del Camino, tan importante en la ruta Jacobea, se queda sin acto especial en Semana Santa.

Yo soy de los que creo que los sacerdotes han de ser como los árbitros: cuanto menos se hable de ellos mucho mejor. Lo contrario suele alimentar polémicas que no ayudan.

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IMPUESTOS PARA RICOS
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Iván de Santiago González | 25-02-2017 | 07:59| 0

IMPUESTOS PARA RICOS

 

            No se trata hoy de hacer corporativismo desde esta columna sabatina, con la maravillosa jornada que se nos anuncia, pero tampoco puede llevar uno casi 500 columnas, que se dice pronto, defendiendo con vigor las causas ajenas hasta el punto de que los de casa, en ocasiones, le reprochen ser peor tratados que los de fuera.

            El caso es que habrán leído ustedes esta semana que el Ilustre Colegio de Abogados de Oviedo ha recurrido la ordenanza fiscal referida al IBI. Y ello porque el nuevo impuesto, ese que el Concejal de Economía nos decía que haría que pagasen más impuestos las 250 grandes fortunas de esta ciudad, nos ha caído de lleno encima a los letrados.

            Resulta que no somos una gran fortuna, somos una corporación de derecho público, que tenemos un edificio en el Oviedo Antiguo. Edificio, por cierto, que es nuestro, que construimos pagándolo entre todos y que incluso estuvo paralizado años cuando se hallaron restos arqueológicos de una platería que cuidamos con esmero en dicha sede.

            Pero resulta que la normativa de la lúcida mente que guía el área económica de nuestro consistorio, D. Rubén Rosón ideó para ser el “azote del rico”, y obligar a los que tenían un palacio en plena calle Uría, un pazo en Cervantes, o un castillo en el Fontán, se ha encontrado con que sanciona a una de las instituciones más antiguas de esta ciudad, solamente por el valor catastral de su edificio. Es el mismo concejal que esta semana, cuando se conoció el recurso, lamentaba que no se hubieran puesto en contacto con él desde el Colegio. ¿Acaso hubiera servido para algo? ¿Qué pasa, que si le llama la Junta de Gobierno del Colegio, ya está arreglado, se hace la vista gorda?. Entiendo que no será así, pero si la normativa es desafortunada, las declaraciones lo son más aún.

            Pues nada, el impuesto de los ricos nos incrementa a los letrados 10.000 € el recibo, y nos negamos. No es una cuestión política. Cualquier gobierno, de cualquier signo ideológico que hubiera perpetrado una canallada similar, seguro que tenía enfrente al colegio de abogados.

            Por una razón muy sencilla. No somos los ricos a los que querían gravar, según decía. Somos un colectivo que, entre otras cosas, prestamos el turno de oficio, base de la asistencia jurídica gratuita, y tenemos múltiples convenios con el Ayuntamiento para ayudar en violencia de género, colectivos desfavorecidos, reclamaciones y defensa hipotecarias, y así, un largo etcétera, que hace que quede claro que nada más lejano al palacio en pleno centro y al grupo de ricos que querían, según decían, que pagasen.

            Es un error más. Uno de tantos, pero ahora se encuentra a los letrados enfrente, que han recurrido la normativa de tasas, por injusta y desproporcionada. Y otra cosa no, pero en litigar nos va la vida.

            Así que lucharemos contra una normativa injusta, arbitraria, efectista y contraria a derecho. Y si ganamos, todas las grandes superficies se verán beneficiadas de una eventual nulidad.

            Es lo que tiene hacer las cosas para contarlas a los acólitos y gritarlas a los demás como slogan: su escaso peso jurídico y su muy altas dosis de improvisación.

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Abogado y escritor. Grafólogo. Presidente de la Sociedad Asturiana de Grafología. Profesor de la Escuela de Práctica Jurídica y del Máster en Abogacía de la Universidad de Oviedo. Autor de cinco novelas publicadas y ganador de varios premios de relato. Exconcejal del Ayuntamiento de Oviedo en el período 2007-2011.