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MEMORIA HISTÓRICA Y LITERATURA
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Iván de Santiago González | 23-03-2017 | 17:20| 0

MEMORIA HISTÓRICA Y LITERATURA

 

            En alguna ocasión hemos hablado de la memoria histórica. Es un debate diario el cambio de denominaciones de las calles. Es una cuestión ideológica y extrema. Me refiero a que las posiciones son irreconciliables, como ustedes saben, y la cuestión es cruenta. Yo ya he dicho cuanto tenía que decir al respecto ,y les prometo también que creo en el derecho de quien gobierna a hacer lo que estima. Es la legitimidad de la democracia. No gusta cuando no se gana, pero el deporte, la vida y la democracia son así. Ganadores y perdedores. La victoria o la derrota duran una semana, cuatro años o una vida, dependiendo de cada caso.

Bien, quiero hoy compartir con ustedes, del mismo modo que recomendarlo vivamente, el último libro de Javier Cercas, uno de los mejores novelistas actuales, a mi modesto entender. Se llama “El monarca de las sombras”. Cuenta la historia de Manuel Mena, tío abuelo del escritor. Se enroló en las filas rebeldes, alcanzó la condición de Alférez Provisional y murió en la batalla del Ebro, en 1938.

Manuel Mena tiene una calle en su localidad natal, Ibahernando, Cáceres. Es un militar falangista y posteriormente franquista. Su caso entra de lleno en la aplicación de la ley de la Memoria Histórica. No hay interpretación. Su nombre debería ser retirado del callejero.

Mas, si uno lee la novela, comprenderá que Manuel Mena tenía 16 años cuando estalló la guerra. Vivía en un pueblo pequeño de Extremadura, la comunidad con más analfabetismo y menos formación de país, donde llegó información sesgada, información de un solo bando, acaso. Llevado por el fervor juvenil, combatió en varios frentes y fue herido al menos en cinco ocasiones.

En uno de los capítulos más brillantes de la novela, Manuel Mena charla con su familia, y uno de sus hermanos le recuerda lo glorioso de los ideales por los que lucha, el servicio que hace a la liberación de la patria y demás monsergas que se llevaban entonces, inciertas la mayoría, elevadas a categoría de mito otras, parciales casi todas. Entonces, Manuel Mena, que ya había comprendido que no hay nada de heroico en la guerra ni en morir por una patria o por unos ideales, ante la insistencia de su hermano en que podría ya volver a casa, le revela que no lo hará, pero no porque crea en una causa que no es la que le vendieron, sino por el simple hecho de que si él vuelve, su hermano sería llamado a filas.

Entonces uno, tras la lectura de la novela, reflexiona. Coincido con un artículo del autor, publicado hace unos años en el que indica que, siendo malos ambos bandos de la guerra, habiéndose cometido atrocidades por todos, sí hubo un grupo que defendía la legalidad y otro que se alzó violentamente contra ella. Este es otro hecho innegable que debemos somatizar si queremos superar conflictos.

Dicho esto, no sé si hay que retirarle la calle en Ibahernando (Cáceres) a quien, desde el punto de vista legal, entra de lleno en la aplicación de la ley de memoria histórica, pero la literatura nos ha revelado que no era sino una víctima más de un conflicto, con miles de circunstancias culturales, locativas y culturales que no se pueden ni se deben olvidar. La ley no pondera circunstancias. Y ni siquiera sé si es momento de hacerlo. Es probable que sea el único modo de hacer justicia con lo que ocurrió, pero sinceramente es una cuestión tan profunda que se me escapa el criterio correcto para no errar.

La opinión y la conclusión se la dejo a ustedes, sin duda más sabios que uno. Y la recomendación de la novela, también.

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UNA VIDA SIN ETA
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Iván de Santiago González | 19-03-2017 | 17:58| 0

UNA VIDA SIN ETA

 

            El pasado sábado, un día después de que la banda terrorista que ha asolado este país durante cuatro decenios anunciase que, vencida, exhausta y arrinconada por los ciudadanos y la justicia, entregaba las armas, llevaba a mi hija pequeña a un cumpleaños. Allí, en una charla informal con los niños y niñas que compartían fiesta con ella, se me ocurrió preguntarles, ante las miradas extrañadas de alguno de su padres, si sabían lo que era ETA.

Tienen entre siete y ocho años, y eran doce niños. Ninguno supo decirme qué era o a qué me refería. Salí del Palacio de los niños feliz, sabiendo que ellos tendrán otros problemas, pero no uno que padecimos muchos de nosotros, y que ahora, por fin, se acaba.

            Es lugar adecuado éste para que reflexionemos juntos sobre el daño que nos han hecho, el miedo que han infundido, lo tantísimo que nos han arrebatado y lo mucho que podrían haber logrado si no fuera porque tuvimos la suerte de mantenernos firmes y tener unos gobiernos que siempre supieron que no podía darse un paso atrás. Hay episodios que nunca se nos quitarán de la piel. Personalmente, recuerdo a mi madre, una extenuante tarde de verano llorando a lágrima viva frente al televisor mientras miles de personas se manifestaban y, al mismo tiempo, sabían que dos malnacidos habían pegado tres tiros a Miguel Ángel Blanco.

            Pero no les demos más espacio. No lo merecen. Son Historia. Pasado y del que debemos olvidar. Si queremos saber algo de lo mucho que se ha pasado, me permito recomendarles vívidamente la última novela de Fernando Aramburu, un vasco de lo que ha sabido contar sin miedo y a riesgo de la propia vida, cuanto se ha vivido en algunos rincones de Euskadi. Su título es “Patria”  y es excepcional. O, ya en un atrevimiento personal y en absoluta primicia, invitarles a que lean mi próxima novela, llamada “Allá donde estés” , que en apenas 3 semanas estará en las librerías y que, si bien tiene como temática fundamental el expolio de arte nazi, trata abundantemente sobre el conocido como “impuesto revolucionario” que se recaudaba para seguir manteniendo a los asesinos. Algo aportamos, humildemente, al conocimiento de este modo de extorsión.

            Ya les digo, el triunfo ha llegado a base de constancia y ahora solamente nos queda agradecer a cuantos se han jugado tanto por nosotros. Y contar alguna cosa que nunca se pudo saber. Y yo les cuento hoy una de esas que eriza la piel.

En la casa de un doctor ovetense eminente comíamos hace unos años, con uno de sus cuñados, vasco de nacimiento, devoción y orgullo, que había sido alto cargo de un partido político de los que se denominan “españoles”. Un verano, regresaba de Mallorca con su familia, y aterrizó en Sondika a media mañana. Cuando encendió su teléfono móvil, tenía varias llamadas perdidas de un número desconocido, que no más tarde de diez minutos, le volvió a llamar.

            Era el Secretario de Estado de Seguridad del Gobierno de España. Le preguntó dónde estaba. Al informarle que en el aeropuerto, le dijo que no se moviera, que dos agentes llegarían en unos minutos y le rogó que cogiera el mismo vuelo que acababa de dejar, en dirección contraria. Según me dijo, en aquella época no se pedían explicaciones, porque casi nunca eran agradables.

            Se volvió a Mallorca y hubo de estar allí otro mes. No era un mal destino, me decía, pero estaba en un hotel que nadie sabía, mis padres y mis suegros nos preguntaban dónde estábamos y porqué no regresábamos, y no podíamos contar nada.

Cuando, meses después, salió a la luz una de las famosas “listas” de ETA, este amigo mío era el número dos en los objetivos de la banda terrorista. El viernes le llamé. Le di las gracias por lo mucho que ha hecho por nosotros, y le invité a comer unes “fabes”, que le encantan. Hace años que vive en Madrid. No le mataron, pero acabaron echándole. Como a tantos.

Ahora, los niños que celebran cumpleaños, leerán estas líneas como un cuento del abuelo cebolleta. Y, sinceramente, me alegro much

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ITE MISSA EST
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Iván de Santiago González | 10-03-2017 | 10:26| 1

ITE MISSA EST

 

            Saben ustedes, que me leen con pasión, que últimamente he sido bastante crítico con la Iglesia Católica, por sus propios defectos, perfectamente subsanables con un poco de voluntad y espíritu de cambio. Hemos hablado de esos sermones a niños de catequesis que no entienden ni los adultos, de las reprimendas a los presentes a costa de los ausentes o, hace apenas unos días, de la decisión de la parroquia de San Lázaro del Camino en Oviedo de suspender la procesión porque creen que hay poca fe en las personas que la organizan, denunciando, literalmente, que existía “un fervorín de un día”.

            Así que hay que mirar adentro para solucionar los problemas. No quiero yo que me traten de subjetivo. Lo que hace mal la Iglesia lo vemos y lo contamos. Pero hay que reconocer que la institución, desde fuera, es una de las que recibe ataques más furibundos por parte de determinados políticos, y que, como nadie les para, porque ponerse delante de unos ultras que gritan siempre da miedo, pues van a más cada día.

Me remitieron ayer mismo una petición de una plataforma digital (actionnetwork.org, en concreto) para firmar en contra de la solicitud del líder de PODEMOS, Pablo Iglesias, para que TVE deje de emitir la Misa de los domingos. Y este domingo, según me cuentan, en muchas iglesias asturianas cabrá la posibilidad de firmarla presencialmente. Yo, que últimamente acudía menos -porque ya hemos comentado en días y párrafos anteriores alguna de las cosas que creo urgente cambiar – estaré allí para firmarla sin duda.

No conozco el contenido en detalle de la propuesta de Pablo Iglesias. Tienen que disculparme, pero prefiero invertir mi escaso tiempo en cosas más útiles que asumir una perorata política basada en argumentos de hace un siglo. Lo que sí sé es que la misa emitida por TVE es la única posibilidad para miles de personas de verla. Hay muchos ancianos, inválidos, personas en residencias de tercera edad, que quieren ver la misa, no molestan a nadie y, si Pablo Iglesias se la quita, se quedarán sin poder asistir y demostrar su fe en el modo que estimen. Todo ello porque el líder de PODEMOS, una mañana, se levantó con esa brillante idea a la luz de lo que llama “neutralidad ideológica”.

Lamento informar a quienes defienden la erradicación de la misa de TVE que la neutralidad ideológica no es quitar las cosas, es dar pluralidad, permitir que se escuche a todos. Ya estuvo bien de pretender igualar a todos a base de quitar cosas. Hay que pretender, al menos, que todos los que quieran aprender, ver algo relativo a su confesión religiosa, y compartir su fe por medio de la televisión, puedan hacerlo.

Sería bueno recordar al SR. Iglesias y quienes le apoyan que TVE ya tiene otros programas de otras confesiones religiosas (“Islam hoy” para los musulmanes, “Shalom” para los judíos, así como “Fe y convivencia”, también destinado a los musulmanes en RNE). Esto es pluralismo, como cuando en el año 2015 TVE retransmitió el Culto de la Reforma, de la religión protestante, cuando se cumplen 500 años desde que Lutero clavó en la Iglesia de Witenberg sus propuestas de reforma del cristianismo.

Todos tienen que tener su espacio, sin duda. En proporción a su seguimiento, por pura equidad. Pero pretender eliminarlo todo es prueba de rancio sectarismo. Igualar por abajo siempre ha sido mala solución. Privar a los ancianos o inválidos de ver la misa es todo menos política social.

Quizá el domingo, después de firmar, sería bueno pasarse por una residencia de ancianos a ver la misa con alguien de los que no tiene a nadie. Y hacerlo todas las veces que uno pueda. Eso se llama caridad, y no tiene que ver con la religión que uno profese. Mientras el Sr. Iglesias nos lo permita.

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POLÍTICOS Y POLÍTICOS
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Iván de Santiago González | 05-03-2017 | 19:06| 0

POLÍTICOS  Y POLÍTICOS

 

            En este país hay pocas profesiones tan de riesgo como ser político. El ejemplo que algunos han dado, llevándose el dinero público sin rubor, colocando a la familia, dejando vacías las arcas, y, encima, sonriendo a la cámara, han hecho que cualquiera que quiera acercarse a la política se lo piense muchas muchas veces.

            El caso es que, como casi todo, no depende de la profesión, sino de las personas que la desempeñan. Y hoy quiero hacer la defensa de algunos que lo merecen. Aunque ya saben ustedes que no me ha temblado la tecla para darles lo suyo a quien lo merece o a quien ha creído que lo público no es de nadie. Y lo seguiré haciendo sin dudar, sean del color que sean.

            La demostración de que no depende de la profesión, sino de la persona, y que tampoco va relacionado intrínsecamente con un determinado partido la da el ejemplo. Y esto es lo que precisamente hace que siga mereciendo la pena creer en los que creen que se puede hacer cosas por los demás desde un puesto público.

            Si uno necesita ver a un concejal del Ayuntamiento de Madrid, para trasladarle una problemática, piensa que es labor imposible. El Ayuntamiento y la Comunidad de Madrid tienen una página web, en la que un ciudadano puede pedir una cita con un representante municipal o de la Comunidad Autónoma. Cuando pide una reunión, en menos de 72 horas le requieren preguntando a qué ámbito se circunscribe su consulta. En menos de una semana le atiende un concejal de distrito o un funcionario de la comunidad con categoría de director.

            En cambio, hay un concejal de urbanismo de uno de los tres grandes Ayuntamientos de Asturias que no recibe a una asociación hace más de tres meses. Una asociación que quiere denunciar el cierre de una discoteca sin licencia. No lo hace porque el dueño de la discoteca es amigo personal suyo. Se lo han pedido a través de todos los medios, incluso por la prensa, pero da lo mismo.

            Si uno llama para ver al Alcalde de una ciudad asturiana, de más de 20.000 habitantes, se le informa que solo va por allí los miércoles, pese a que cobra un sueldo de dedicación exclusiva.

            Hace unos meses defendía este humilde cronista el derecho al honor de una concejal de un Ayuntamiento asturiano de mediano tamaño. Cuando le solicité los emolumentos que cobraba, a fin de cuantificar la indemnización a solicitar, me trajo un certificado del Secretario municipal por una cuantía de 586 euros. Le dije que lo necesitaba con carácter anual y me dijo que era el que me había entregado. Menos de 600 euros al año, mientras tenía que acudir al juzgado y pagar de su bolsillo la defensa ante los ataques furibundos de otro partido.

            Este pasado fin de semana visitaba una localidad asturiana, pequeña pero muy famosa por sus rutas para senderismo y muy poblada por el turismo rural. En el Ayuntamiento un cartel decía: “El alcalde trabaja en horario de mañanas. Recibe todas las tardes de  16 a 19 horas. Para urgencias, su teléfono es ***. Y vive en la segunda casa azul en la calle de la derecha tras el edificio consistorial”.

            Como ven, no depende de tamaño del consistorio, ni de la villa, ni de la ciudad, ni de la comunidad autónoma. Tampoco depende de qué partido gobierne o haga oposición. Depende de que, quien aún crea que la política es el arte de “hacerlo posible”, sin demagogias ni populismos, siga siendo atraído para desempeñar un cargo público.

            Y ahí es donde creo que ahora la política falla. Si en este país se mira mejor a quien tiene un burdel que a quien lleva dos concejalías, es difícil que nadie se juegue el honor, el tiempo y la familia ocupando un cargo municipal. Pero en España hay 8122 municipios y 68.320 concejales. Y muchos merecen la pena. La mayoría, sinceramente.

            El día que se erradique al ladrón la casa volverá a estar segura. Quienes la custodian son los mejores en lo suyo, no lo duden.

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DE ERRORES Y PROCESIONES
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Iván de Santiago González | 28-02-2017 | 08:47| 0

DE ERRORES Y PROCESIONES

 

            He dicho en alguna ocasión en estas mismas páginas que la Iglesia Católica es la única empresa que no se ha renovado en dos mil años, y que lo necesitaría urgentemente. No obstante, aun así, también es la única empresa que ha sobrevivido esos dos decenios, así que quizá no necesite nada. Tiene el fervor de los fieles, y, en ocasiones, el respeto de los que discrepan, porque la Historia está de su lado.

Y mañana mismo, que es miércoles de ceniza, comenzará ese tiempo de Cuaresma en que los fieles se preparan para la Semana Santa. En apenas un mes y medio, las procesiones llenarán las calles de Oviedo. O no tanto.

Saben ustedes que ya hace más de un decenio que la capital recuperó la tradición de las procesiones que siempre existieron, pero no se habían desarrollado masivamente en los últimos años y así, desde el sábado anterior a semana Santa, hasta el domingo de resurrección, Oviedo se convirtió en un centro de procesiones. Con ello, los “bocados del Cofrade” para atraer el turismo gastronómico y gente que viene a Oviedo, entre otras cosas, para ver sus procesiones. Si la gente cree y procesiona, y ello repercute en la ciudad positivamente, para mí es suficiente.

También conocen que ya hace un par de años las Hermandades se enfrentaron al gobierno municipal que les recortaba ayudas, reprochándole que quería acabar con la Semana Santa. El Gobierno indicaba que era una cuestión religiosa, y ahí se quedó el debate. El Gobierno en su sitio y las Hermandades en el suyo.

Ahora sabemos que la parroquia de San Lázaro, donde hace un par de años se había recuperado la procesión, ha suspendido la de este año. Argumenta el párroco que no se puede sacar al Santo a “que le dé el aire” y que lo que había era un “fervorín” de un día. Es decir, exige más pruebas de fe a quienes procesionan en Semana Santa.

Definitivamente, se pueden hacer las cosas de muchos modos, pero el único en que no es normal que se hagan es atacando a los suyos. Si un grupo de fieles procesiona, saca al Santo, y convierte uno de sus días en un día de fiesta religiosa, creo que lo que esperan es el apoyo de la Iglesia Católica , y no exigencias de fe como si de una reválida se tratase.

Ya tiene la iglesia numerosos objetores fuera de ella como para poner obstáculos a sus fieles desde dentro. Sin duda el párroco querrá más fieles en su Iglesia, pero también la paz en el mundo o eliminar el hambre. Para lo segundo se hacen colectas y misiones, pero para lo primero, si los fieles hacen una procesión con el santo al que deben devoción, es un primer paso. Sin él, no llegarán los siguientes.

Pero nada, este año no habrá procesión en el barrio de Otero. San Lázaro del Camino, tan importante en la ruta Jacobea, se queda sin acto especial en Semana Santa.

Yo soy de los que creo que los sacerdotes han de ser como los árbitros: cuanto menos se hable de ellos mucho mejor. Lo contrario suele alimentar polémicas que no ayudan.

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IMPUESTOS PARA RICOS
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Iván de Santiago González | 23-02-2017 | 20:59| 0

IMPUESTOS PARA RICOS

 

            No se trata hoy de hacer corporativismo desde esta columna sabatina, con la maravillosa jornada que se nos anuncia, pero tampoco puede llevar uno casi 500 columnas, que se dice pronto, defendiendo con vigor las causas ajenas hasta el punto de que los de casa, en ocasiones, le reprochen ser peor tratados que los de fuera.

            El caso es que habrán leído ustedes esta semana que el Ilustre Colegio de Abogados de Oviedo ha recurrido la ordenanza fiscal referida al IBI. Y ello porque el nuevo impuesto, ese que el Concejal de Economía nos decía que haría que pagasen más impuestos las 250 grandes fortunas de esta ciudad, nos ha caído de lleno encima a los letrados.

            Resulta que no somos una gran fortuna, somos una corporación de derecho público, que tenemos un edificio en el Oviedo Antiguo. Edificio, por cierto, que es nuestro, que construimos pagándolo entre todos y que incluso estuvo paralizado años cuando se hallaron restos arqueológicos de una platería que cuidamos con esmero en dicha sede.

            Pero resulta que la normativa de la lúcida mente que guía el área económica de nuestro consistorio, D. Rubén Rosón ideó para ser el “azote del rico”, y obligar a los que tenían un palacio en plena calle Uría, un pazo en Cervantes, o un castillo en el Fontán, se ha encontrado con que sanciona a una de las instituciones más antiguas de esta ciudad, solamente por el valor catastral de su edificio. Es el mismo concejal que esta semana, cuando se conoció el recurso, lamentaba que no se hubieran puesto en contacto con él desde el Colegio. ¿Acaso hubiera servido para algo? ¿Qué pasa, que si le llama la Junta de Gobierno del Colegio, ya está arreglado, se hace la vista gorda?. Entiendo que no será así, pero si la normativa es desafortunada, las declaraciones lo son más aún.

            Pues nada, el impuesto de los ricos nos incrementa a los letrados 10.000 € el recibo, y nos negamos. No es una cuestión política. Cualquier gobierno, de cualquier signo ideológico que hubiera perpetrado una canallada similar, seguro que tenía enfrente al colegio de abogados.

            Por una razón muy sencilla. No somos los ricos a los que querían gravar, según decía. Somos un colectivo que, entre otras cosas, prestamos el turno de oficio, base de la asistencia jurídica gratuita, y tenemos múltiples convenios con el Ayuntamiento para ayudar en violencia de género, colectivos desfavorecidos, reclamaciones y defensa hipotecarias, y así, un largo etcétera, que hace que quede claro que nada más lejano al palacio en pleno centro y al grupo de ricos que querían, según decían, que pagasen.

            Es un error más. Uno de tantos, pero ahora se encuentra a los letrados enfrente, que han recurrido la normativa de tasas, por injusta y desproporcionada. Y otra cosa no, pero en litigar nos va la vida.

            Así que lucharemos contra una normativa injusta, arbitraria, efectista y contraria a derecho. Y si ganamos, todas las grandes superficies se verán beneficiadas de una eventual nulidad.

            Es lo que tiene hacer las cosas para contarlas a los acólitos y gritarlas a los demás como slogan: su escaso peso jurídico y su muy altas dosis de improvisación.

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LOS PRIMOS DE VILLA Y UNOS AMIGOS
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Iván de Santiago González | 19-02-2017 | 20:22| 0

LOS PRIMOS DE VILLA Y UNOS AMIGOS

 

            La misma semana que el Gobernador del Banco de España tenía que comparecer para explicar que el sistema de pensiones, tal como ideó, no aguanta la nueva realidad, que resulta que ha aumentado la esperanza de vida, que se han incrementado las jubilaciones anticipadas, que la caja no da para seguir así y que o nos lo tomamos en serio o aquellos que hoy tenemos cuarenta no tendremos nada dentro de treinta, resulta que los primos de Vila (UGT) y unos amigos (CCOO) montan una manifestación en Madrid y en otras veinte ciudades españolas para protestar por lo mucho que trabajan y lo poco que se les paga.

            Llevaba yo varios días preocupado porque, tras haber cotizado veinte años – hay algunos que, aunque llevemos traje, somos trabajadores como el que más –  se me diga que el sistema no aguanta. Que es necesario tomar medidas y que vamos a tener que trabajar más años y cotizar más cantidad y veo que el domingo, ese día de descanso para muchos – para algunos da igual que sea domingo que martes, porque las horas sindicales valen para todo – se reúnen 2000 personas en Gijón y casi 15.000 en Madrid para protestar y prometer una “primavera caliente”.

            Me sorprende, en primer lugar, que la media de edad es muy avanzada. Y escucho atentamente el motivo que indican los periodistas: la falta de afinidad de los sindicatos entre la juventud y el hecho de que los pensionistas asturianos protestan porque sus pensiones suben por debajo del IPC. Y me pregunto, ¿los pensionistas asturianos? ¿aquellos que reciben 2050 millones de euros más de lo que cotizamos en la región? ¿los que tienen la segunda mejor tasa de pensiones en España?. Simplemente hay cosas que me sorprenden.

            Y me sorprende que la gente de UGT, que pasa por tiempos en los que hemos sabido que José Ángel Fernández Villa, el que se enfrentaba a la policía con aquella frase de “yo llevo treinta años en este negocio”, se había llevado todo y aún había regresado a ver si quedaba algo para alguien; el mismo sindicato en el que tuvo que entrar la Policía Nacional hace apenas tres semanas y detener a cinco de sus máximos dirigentes, pues parece que se da una ingente estafa con el dinero de los cursos de formación (Ministerio Fiscal “dixit”, no me lo imputen a mí) tenga la desfachatez de encabezar una manifestación de nada. Carezcan del rubor necesario para esperar tiempos mejores y sus líderes  – sí los mismos que fueron capaces de culpar a la Policía Nacional de una intervención ordenada por el juzgado de instrucción – se muestren orgullosos de defender no sabemos bien qué, y de acusar al Gobierno, al Estado, al Principado, a los empresarios y al pato Donald del mercado laboral actual. Debe ser que no han vivido en este país en los últimos diez años y desconocen que la economía mundial se desmoronó allá por 2008 y desde entonces sobrevivimos, creamos empleo entre todos y llegamos a fin de mes. No pedimos más. Otros llegan siempre, porque sus salarios salen de nuestras nóminas. Y su única obligación es manifestarse o prometer “primaveras calientes”.

            No me extraña que carezcan de implantación entre los jóvenes. Muchos estudian y se preparan para el futuro. Otros trabajan para ayudarse a sí mismos, a sus familias, crean su camino venidero. No tienen tiempo para el vacío que representa un sindicalismo del siglo XIX. La pancarta no paga la hipoteca.

            Villa y los cursos de formación, sabemos ahora que tampoco. La pagamos entre todos.

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… NI PERRITO QUE LE LADRE.
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Iván de Santiago González | 09-02-2017 | 21:34| 0

… NI PERRITO QUE LE LADRE.

 

            En estos días de invierno en que parece que nunca amanece en esta tierra asturiana y que oscurece antes de que uno se dé cuenta, o que nos levantamos mirando a ver si nos vamos a calar ya antes de las 9 de la mañana o, en ocasiones, pasamos frío del de verdad, cuando uno en su oficina de La Florida, subido a un andamio del Polígono de Asipo, poniendo empastes en Vetusta o conduciendo un taxi por las lluviosas calles de la capital y quiere, acaso mentalmente evadirse de la tierra que poblamos, su mente se traslada muchas veces a Canarias. Esas islas afortunadas con trescientos días de sol, tan lejanas y cercanas, donde hace apenas 90 años desterraron a Unamuno, son el ejemplo precioso y preciso de lo que uno necesita para pensar que acabará el invierno y llegará un momento frente al mar con una cerveza en la mano y sin nada que hacer más que mirarla.

            Pero en Canarias, donde he trasladado esta columna esta mañana para aliviarnos mutuamente las penurias del largo invierno ovetense, también pasan cosas curiosas, y hoy, si les parece, comentamos una de ellas.

            El Tribunal Supremo acaba de dictar sentencia firme condenando a una clínica de fecundación a pagar la nada despreciable cantidad de 315.000 € a una mujer a la que, en un tratamiento de fecundación, inseminó por error con espermatozoides que no eran de su marido. La mujer dio a luz – para más INRI – un par de gemelos. Cuando se dio una crisis matrimonial, el padre que no lo era se negó a pagar la pensión aduciendo que no eran hijos suyos y ganó.       

            La madre entonces se encontró con dos criaturas sin padre, ni perrito que les ladre, y demandó a la clínica, en primer lugar buscando identificar al padre de sus gemelos y, después, pidiendo la indemnización de los daños causados.

            La clínica se defendió diciendo que no podía existir ningún error en la manipulación, pero que no podía determinar quién era el padre, porque se habría roto, en algún momento, eso que en términos policiales se denomina “cadena de custodia”. Una vez reconocido esto, poco recorrido procesal tenían, adelanto yo desde mi visión jurídica. Pero entonces buscaron otro argumento, acaso más disparatado, pero legítimo en su derecho de defensa. La denominada “superfecundación”. Es decir, que mientras se estaba sometiendo a un tratamiento de fecundación de su marido, que resultó ser inhábil, ella fue fecundada por el llamado “método tradicional”. Al parecer, alegaban que no era un supuesto nuevo, pero sí extraño, y aducían que en Vietnam llegaron a nacer dos mellizos de distinto padre.

            El Tribunal Supremo desoye tan llamativos argumentos y les endosa 315.000 € por los perjuicios causados, porque hay una clara negligencia en el mantenimiento de las muestras. Al parecer ya era sospechoso que los dos gemelos tuvieran RH negativo mientras el de ambos progenitores era positivo. Eso y que, al crecer, se debían parecer a cualquiera menos a su supuesto padre.

            Decía mi abuelo que cuando a un señor de su pueblo le contaban que sus hijos no eran suyos utilizaba una frase muy poderosa: “Si nace en casa, ye de casa”.

            Esto debía servir en un pueblo de Mieres. En Canarias, la tierra de la eterna luz y las playas blancas, no vale. Al Tribunal Supremo tampoco. A los gemelos sin padre, no les gusta el cuento ni las bromas sobre su progenitor.

            Así que, cuando llegue usted a su casa estos días, cansado y con el abrigo subido, acaso calado hasta los huesos, siempre le queda mirar a sus hijos y saber que son suyos. O que al menos, han nacido en casa, como decía mi abuelo.

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SIETE DE CADA DIEZ
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Iván de Santiago González | 05-02-2017 | 18:54| 0

SIETE DE CADA DIEZ

            El título de esta columna de martes responde al número de terrazas hosteleras que han desaparecido en Oviedo en los últimos dos años y medio. El actual equipo de gobierno dice que fue el anterior, el anterior dice que estaba obligado a adaptar la normativa europea sobre accesibilidad, y, unos por otros, el 70 % se han visto afectados. Menos terrazas, menos mesas, menos servicios, menos ventas, menos camareros, más paro, menos actividad. Esto es lo que conlleva no saber hacer las cosas bien.

            La normativa se adaptó sin consenso, siguió adelante sin consenso, y ahora se modifica sin consenso. El anterior equipo de gobierno no estuvo bien en este asunto y el actual heredó el problema y lo agravó. Llegamos a situaciones absurdas, como la que ya he narrado en estas páginas de la mujer ciega que todos los días, tras vender su cupón hasta las dos de la tarde, bajaba la calle Foncalada, hasta que un día le retiraron la papelera que le hacía de referencia. Era por ella, para su accesibilidad. Se cayó, se rompió un codo, perdió su trabajo tres meses, y cuando volvió, con el brazo en cabestrillo, maldecía a los responsables municipales, antiguos, presentes y futuros.

            Las situaciones caóticas intentarán solucionarse ahora, pero con parches que temo no van a solucionar el asunto. El domingo pasado, este diario decano publicaba, bajo la pluma de IDOYA REY, un excepcional reportaje que resumía la situación. Y ustedes y yo, que vivimos esta ciudad, lo hemos visto cada día.

            La terraza de LA CORTE, que se desmontó por orden municipal, se adaptó a la normativa e instaló un toldo que tapaba las mesas. Parecía que, en condiciones precarias, pero podría sobrevivir. Pues no, la han herido de muerte de nuevo. Desde Urbanismo le han dicho que no puede poner un toldo de más de tres metros. Me pregunto si estuviera en el Postigo, en la calle San José, en la plaza del paraguas, habría las mismas medidas. Me contestarán que sí, seguro, pero lo dudo en ocasiones. En otro local hostelero de Pumarín le han dicho que no puede poner la terraza al otro lado porque ha de cruzar la calzada, y le denegaron la licencia. Explicó que no es una calzada, que es la entrada a un garaje. De esto hace ocho meses. La denegación ya es firme. El silencio administrativo es negativo. Ya ha cerrado. Este mes se le acaba el paro.

            Y, una vez que llegue el aluvión de hosteleros que quieren vender una cerveza, un café, una copa, un pincho o un menú, en cuanto llegue la primavera, y vean cómo les ponen mil problemas, o cómo finalmente no lo logran, volveremos a contar en estas páginas las penurias de quienes pretenden crear empleo en esta ciudad. Y luego llegará la adaptación de las terrazas tipo “B”, es decir, las que tienen estructura fija, como las que ustedes conocen en Palacio Valdés, que en septiembre tendrán que cambiar radicalmente su diseño, con tendencia a la desaparición.

            Estimo que, mientras que no se logre sentar en una mesa a todos los implicados y llegar a un acuerdo de mínimos, esto va a ser una guerra. Por una parte los hosteleros, a ver si la silla o la mesa pasa esas ridículas marcas que les han dibujado en el suelo, las organizadores de discapacitados haciendo de policía local para vigilar el cumplimiento de la normativa y agilizar las denuncias, y el Ayuntamiento enemigo de ambos, porque sanciona a los hosteleros y no llega a atender todas las demandas de las organizaciones.

            Así, mal vamos. Una mesa, los intereses comunes, olvidar las rencillas y entender que el Ayuntamiento no es el dueño de la ciudad, solamente la administra. Que los dueños son sus habitantes, y que han de poner de acuerdo las necesidades de quienes tienen limitaciones de movilidad con el empeño legítimo de ganar dinero.

            Solamente mirándose a los ojos y prometiéndose colaboración podrá salir el asunto adelante. En caso contrario, con muchos parches no se arregla un pinchazo.

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AUTE VISITANDO OVIEDO
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Iván de Santiago González | 08-01-2017 | 21:12| 0

AUTE VISITANDO OVIEDO

 

            Dicen algunos que Luis Eduardo Aute está ingresado en Cuba, curándose de una especie de ictus que casi le lleva por delante. Al parecer, está en manos de un médico de la Habana que realizaba un doctorado en España cuando se puso enfermo y, dado que era especialista en dicho cuidado, cuando acabó, Luis Eduardo se fue con él.

            Pero puedo jurarles que el pasado sábado estuvo en Oviedo. Se le rindió un homenaje, organizado por La Ciudadana y la asociación solidaria Albéniz. El sistema parece sencillo. Coger una ciudad que admira un artista, buscar a los mejores músicos de la localidad, poner entradas a la venta, llenar el teatro y lograr que con cada canción, el artista homenajeado se haga presente.

            Pero lo que parece sencillo y no lo es, se logró el sábado pasado. Para eso hay que tener una ciudad como Oviedo, que admira a Aute y un elenco de músicos locales excelentes, y eso no siempre es posible. En esta ciudad sí. Y además, gente ansiosa de espectáculos culturales de calidad. En eso, les puedo asegurar que la capital está hambrienta.

            Bien, hecho lo difícil, me queda contarles cómo se hizo presente allí el maestro homenajeado. Pues lo hizo de mano de La Gata Loca (que canta mucho mejor que diserta, sinceramente), Javi Monje por tango, Perro Blanco Blues que comenzó el concierto y lo concluyó magistralmente, hasta que llegó un torrente monumental de voz llamado Anabel Santiago. Siento decir que esa mujer está desaprovechada en la tonada. No porque la tonada sea un género menor, sino porque escucharla cantar jazz o pop es algo que llena de un modo tal, que parece que la tonada le queda pequeña. Aunque hemos de reconocer que si no fuera por ella y otras como ella, se perdería definitivamente.

            Llegó entonces la familia al completo, Cruz Martínez y sus dos hijas (Delagua) hicieron “L´amour avec toi” poniendo los pelos de punta y Héctor Tuya (tan suyo como siempre) “anda” y un “dime padre” de los que te deja el estómago encogido. Los Berrones, geniales siempre, les pongas donde les pongas, tomaron dos clásicos de Aute y las tradujeron al asturiano, con la maestría y el valor que les caracteriza. También Vaudí, en esta ocasión quizá menos afortunado que en otras, puso su granito de arena.

            El concierto acabó con todos los artistas invitados haciendo el “Hemingway delira” y “Queda la música”. Para ese momento, el Filarmónica al completo en pie, bailaba y coreaba a los artistas. Aute en la pantalla gigante y Aute presente en las butacas, aplaudiendo a quienes le homenajeaban. Aute en el alma de muchos de los que ovacionaban. En las miradas a sus parejas, en los guiños, en mucho más que no se cuenta en una columna periodística…

            En resumen, un espectáculo fantástico. Un talento sobre las tablas difícil de buscar y encontrar. Y por ello mi aplauso, y el de muchos que allí acudieron. Solamente falta que publiquen, las organizaciones que lo diseñaron, un CD o DVD con las actuaciones, y sin duda cerrarán un círculo perfecto.

            Solamente un apunte. Conviene alejar el espectáculo de la ideología. Aute no es de nadie. Ni de los que votan a unos, ni de los que votan a otros, ni de los que no votan a nadie. En el público, con solo echar un vistazo, uno observa un amplio espectro ideológico, y la gente va a escuchar música, música de la buena. Por eso recomiendo a La Ciudadana, que hace muchas cosas bien, que si quiere ganar adeptos – como toda asociación aspira – evite sermones ideológicos en un espectáculo musical. Les aseguro que muchos lo agradecerán. La música, como dice Aute, siempre queda, y eso, insisto, estuvo perfecto.

 

 

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Abogado y escritor. Grafólogo. Presidente de la Sociedad Asturiana de Grafología. Profesor de la Escuela de Práctica Jurídica y del Máster en Abogacía de la Universidad de Oviedo. Autor de cinco novelas publicadas y ganador de varios premios de relato. Exconcejal del Ayuntamiento de Oviedo en el período 2007-2011.