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AUTE VISITANDO OVIEDO
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Iván de Santiago González | 08-01-2017 | 21:12

AUTE VISITANDO OVIEDO

 

            Dicen algunos que Luis Eduardo Aute está ingresado en Cuba, curándose de una especie de ictus que casi le lleva por delante. Al parecer, está en manos de un médico de la Habana que realizaba un doctorado en España cuando se puso enfermo y, dado que era especialista en dicho cuidado, cuando acabó, Luis Eduardo se fue con él.

            Pero puedo jurarles que el pasado sábado estuvo en Oviedo. Se le rindió un homenaje, organizado por La Ciudadana y la asociación solidaria Albéniz. El sistema parece sencillo. Coger una ciudad que admira un artista, buscar a los mejores músicos de la localidad, poner entradas a la venta, llenar el teatro y lograr que con cada canción, el artista homenajeado se haga presente.

            Pero lo que parece sencillo y no lo es, se logró el sábado pasado. Para eso hay que tener una ciudad como Oviedo, que admira a Aute y un elenco de músicos locales excelentes, y eso no siempre es posible. En esta ciudad sí. Y además, gente ansiosa de espectáculos culturales de calidad. En eso, les puedo asegurar que la capital está hambrienta.

            Bien, hecho lo difícil, me queda contarles cómo se hizo presente allí el maestro homenajeado. Pues lo hizo de mano de La Gata Loca (que canta mucho mejor que diserta, sinceramente), Javi Monje por tango, Perro Blanco Blues que comenzó el concierto y lo concluyó magistralmente, hasta que llegó un torrente monumental de voz llamado Anabel Santiago. Siento decir que esa mujer está desaprovechada en la tonada. No porque la tonada sea un género menor, sino porque escucharla cantar jazz o pop es algo que llena de un modo tal, que parece que la tonada le queda pequeña. Aunque hemos de reconocer que si no fuera por ella y otras como ella, se perdería definitivamente.

            Llegó entonces la familia al completo, Cruz Martínez y sus dos hijas (Delagua) hicieron “L´amour avec toi” poniendo los pelos de punta y Héctor Tuya (tan suyo como siempre) “anda” y un “dime padre” de los que te deja el estómago encogido. Los Berrones, geniales siempre, les pongas donde les pongas, tomaron dos clásicos de Aute y las tradujeron al asturiano, con la maestría y el valor que les caracteriza. También Vaudí, en esta ocasión quizá menos afortunado que en otras, puso su granito de arena.

            El concierto acabó con todos los artistas invitados haciendo el “Hemingway delira” y “Queda la música”. Para ese momento, el Filarmónica al completo en pie, bailaba y coreaba a los artistas. Aute en la pantalla gigante y Aute presente en las butacas, aplaudiendo a quienes le homenajeaban. Aute en el alma de muchos de los que ovacionaban. En las miradas a sus parejas, en los guiños, en mucho más que no se cuenta en una columna periodística…

            En resumen, un espectáculo fantástico. Un talento sobre las tablas difícil de buscar y encontrar. Y por ello mi aplauso, y el de muchos que allí acudieron. Solamente falta que publiquen, las organizaciones que lo diseñaron, un CD o DVD con las actuaciones, y sin duda cerrarán un círculo perfecto.

            Solamente un apunte. Conviene alejar el espectáculo de la ideología. Aute no es de nadie. Ni de los que votan a unos, ni de los que votan a otros, ni de los que no votan a nadie. En el público, con solo echar un vistazo, uno observa un amplio espectro ideológico, y la gente va a escuchar música, música de la buena. Por eso recomiendo a La Ciudadana, que hace muchas cosas bien, que si quiere ganar adeptos – como toda asociación aspira – evite sermones ideológicos en un espectáculo musical. Les aseguro que muchos lo agradecerán. La música, como dice Aute, siempre queda, y eso, insisto, estuvo perfecto.

 

 

Abogado y escritor. Grafólogo. Presidente de la Sociedad Asturiana de Grafología. Profesor de la Escuela de Práctica Jurídica y del Máster en Abogacía de la Universidad de Oviedo. Autor de cinco novelas publicadas y ganador de varios premios de relato. Exconcejal del Ayuntamiento de Oviedo en el período 2007-2011.