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DE ERRORES Y PROCESIONES
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Iván de Santiago González | 28-02-2017 | 08:47

DE ERRORES Y PROCESIONES

 

            He dicho en alguna ocasión en estas mismas páginas que la Iglesia Católica es la única empresa que no se ha renovado en dos mil años, y que lo necesitaría urgentemente. No obstante, aun así, también es la única empresa que ha sobrevivido esos dos decenios, así que quizá no necesite nada. Tiene el fervor de los fieles, y, en ocasiones, el respeto de los que discrepan, porque la Historia está de su lado.

Y mañana mismo, que es miércoles de ceniza, comenzará ese tiempo de Cuaresma en que los fieles se preparan para la Semana Santa. En apenas un mes y medio, las procesiones llenarán las calles de Oviedo. O no tanto.

Saben ustedes que ya hace más de un decenio que la capital recuperó la tradición de las procesiones que siempre existieron, pero no se habían desarrollado masivamente en los últimos años y así, desde el sábado anterior a semana Santa, hasta el domingo de resurrección, Oviedo se convirtió en un centro de procesiones. Con ello, los “bocados del Cofrade” para atraer el turismo gastronómico y gente que viene a Oviedo, entre otras cosas, para ver sus procesiones. Si la gente cree y procesiona, y ello repercute en la ciudad positivamente, para mí es suficiente.

También conocen que ya hace un par de años las Hermandades se enfrentaron al gobierno municipal que les recortaba ayudas, reprochándole que quería acabar con la Semana Santa. El Gobierno indicaba que era una cuestión religiosa, y ahí se quedó el debate. El Gobierno en su sitio y las Hermandades en el suyo.

Ahora sabemos que la parroquia de San Lázaro, donde hace un par de años se había recuperado la procesión, ha suspendido la de este año. Argumenta el párroco que no se puede sacar al Santo a “que le dé el aire” y que lo que había era un “fervorín” de un día. Es decir, exige más pruebas de fe a quienes procesionan en Semana Santa.

Definitivamente, se pueden hacer las cosas de muchos modos, pero el único en que no es normal que se hagan es atacando a los suyos. Si un grupo de fieles procesiona, saca al Santo, y convierte uno de sus días en un día de fiesta religiosa, creo que lo que esperan es el apoyo de la Iglesia Católica , y no exigencias de fe como si de una reválida se tratase.

Ya tiene la iglesia numerosos objetores fuera de ella como para poner obstáculos a sus fieles desde dentro. Sin duda el párroco querrá más fieles en su Iglesia, pero también la paz en el mundo o eliminar el hambre. Para lo segundo se hacen colectas y misiones, pero para lo primero, si los fieles hacen una procesión con el santo al que deben devoción, es un primer paso. Sin él, no llegarán los siguientes.

Pero nada, este año no habrá procesión en el barrio de Otero. San Lázaro del Camino, tan importante en la ruta Jacobea, se queda sin acto especial en Semana Santa.

Yo soy de los que creo que los sacerdotes han de ser como los árbitros: cuanto menos se hable de ellos mucho mejor. Lo contrario suele alimentar polémicas que no ayudan.

Abogado y escritor. Grafólogo. Presidente de la Sociedad Asturiana de Grafología. Profesor de la Escuela de Práctica Jurídica y del Máster en Abogacía de la Universidad de Oviedo. Autor de cinco novelas publicadas y ganador de varios premios de relato. Exconcejal del Ayuntamiento de Oviedo en el período 2007-2011.