El Comercio
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POLÍTICOS Y POLÍTICOS
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Iván de Santiago González | 07-03-2017 | 08:05

POLÍTICOS  Y POLÍTICOS

 

            En este país hay pocas profesiones tan de riesgo como ser político. El ejemplo que algunos han dado, llevándose el dinero público sin rubor, colocando a la familia, dejando vacías las arcas, y, encima, sonriendo a la cámara, han hecho que cualquiera que quiera acercarse a la política se lo piense muchas muchas veces.

            El caso es que, como casi todo, no depende de la profesión, sino de las personas que la desempeñan. Y hoy quiero hacer la defensa de algunos que lo merecen. Aunque ya saben ustedes que no me ha temblado la tecla para darles lo suyo a quien lo merece o a quien ha creído que lo público no es de nadie. Y lo seguiré haciendo sin dudar, sean del color que sean.

            La demostración de que no depende de la profesión, sino de la persona, y que tampoco va relacionado intrínsecamente con un determinado partido la da el ejemplo. Y esto es lo que precisamente hace que siga mereciendo la pena creer en los que creen que se puede hacer cosas por los demás desde un puesto público.

            Si uno necesita ver a un concejal del Ayuntamiento de Madrid, para trasladarle una problemática, piensa que es labor imposible. El Ayuntamiento y la Comunidad de Madrid tienen una página web, en la que un ciudadano puede pedir una cita con un representante municipal o de la Comunidad Autónoma. Cuando pide una reunión, en menos de 72 horas le requieren preguntando a qué ámbito se circunscribe su consulta. En menos de una semana le atiende un concejal de distrito o un funcionario de la comunidad con categoría de director.

            En cambio, hay un concejal de urbanismo de uno de los tres grandes Ayuntamientos de Asturias que no recibe a una asociación hace más de tres meses. Una asociación que quiere denunciar el cierre de una discoteca sin licencia. No lo hace porque el dueño de la discoteca es amigo personal suyo. Se lo han pedido a través de todos los medios, incluso por la prensa, pero da lo mismo.

            Si uno llama para ver al Alcalde de una ciudad asturiana, de más de 20.000 habitantes, se le informa que solo va por allí los miércoles, pese a que cobra un sueldo de dedicación exclusiva.

            Hace unos meses defendía este humilde cronista el derecho al honor de una concejal de un Ayuntamiento asturiano de mediano tamaño. Cuando le solicité los emolumentos que cobraba, a fin de cuantificar la indemnización a solicitar, me trajo un certificado del Secretario municipal por una cuantía de 586 euros. Le dije que lo necesitaba con carácter anual y me dijo que era el que me había entregado. Menos de 600 euros al año, mientras tenía que acudir al juzgado y pagar de su bolsillo la defensa ante los ataques furibundos de otro partido.

            Este pasado fin de semana visitaba una localidad asturiana, pequeña pero muy famosa por sus rutas para senderismo y muy poblada por el turismo rural. En el Ayuntamiento un cartel decía: “El alcalde trabaja en horario de mañanas. Recibe todas las tardes de  16 a 19 horas. Para urgencias, su teléfono es ***. Y vive en la segunda casa azul en la calle de la derecha tras el edificio consistorial”.

            Como ven, no depende de tamaño del consistorio, ni de la villa, ni de la ciudad, ni de la comunidad autónoma. Tampoco depende de qué partido gobierne o haga oposición. Depende de que, quien aún crea que la política es el arte de “hacerlo posible”, sin demagogias ni populismos, siga siendo atraído para desempeñar un cargo público.

            Y ahí es donde creo que ahora la política falla. Si en este país se mira mejor a quien tiene un burdel que a quien lleva dos concejalías, es difícil que nadie se juegue el honor, el tiempo y la familia ocupando un cargo municipal. Pero en España hay 8122 municipios y 68.320 concejales. Y muchos merecen la pena. La mayoría, sinceramente.

            El día que se erradique al ladrón la casa volverá a estar segura. Quienes la custodian son los mejores en lo suyo, no lo duden.

Abogado y escritor. Grafólogo. Presidente de la Sociedad Asturiana de Grafología. Profesor de la Escuela de Práctica Jurídica y del Máster en Abogacía de la Universidad de Oviedo. Autor de cinco novelas publicadas y ganador de varios premios de relato. Exconcejal del Ayuntamiento de Oviedo en el período 2007-2011.