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Iván de Santiago González

Lecturas Voluntarias

NUEVA ORDENANZA CÍVICA

                                                              NUEVA ORDENANZA CÍVICA

 

Al parecer, tras mucho tiempo, la ordenanza cívica de Oviedo, va a dejar de ser un tebeo. Actualmente es una normativa en la que se dice que todo el mundo ha de ser bueno, que los vecinos son nuestros amigos, que ojalá no haya guerra en el mundo y que el hambre de África tendrá que erradicarse. Para todo aquel que la incumpla, un carraspeo, una tos, o una riña liviana a lo sumo. Esa es la capacidad sancionadora de la actual normativa, obligando a los agentes a “advertir” como primera medida cuando sorprendan a un grupo de menores en un botellón organizado, a cuatro tipos pintando nuestras paredes o a un perro peligroso sin correa.

Esa es la capacidad sancionadora de la actual normativa. Una lectura similar a “El Principito”, que ahora cumple años, precisamente. Los graffitis costándonos millones, mientras unos desgraciados deciden pintar monumentos. Algunos negándose a atar a sus perros y tirando a ciclistas o atacando a viandantes, y como mucho, 750 euros, que es la sanción máxima.

Pero la cosa va a cambiar al fin. Se acabó eso de las recomendaciones y advertencias y comienzan las sanciones. Ahora ya no parten de 10 euros, sino que pueden comenzar a 1.500 y llegar a los 3.000 €. Desde 2010, en que se aprobó la normativa, la vida ha subido casi un 10 % y las cuantías no se habían actualizado.

Mas no es solamente una cuestión de cifras. Es una cuestión de criterios. El Ayuntamiento comprende por fin que tiene un grave problema con los graffiti, que los dueños de perros tienen que controlarles y recoger sus excrementos y, finalmente, la batalla contra el botellón se libra cada fin de semana.

Sigo sin creerme lo de la “reeducación” para los que pintan nuestros muros o monumentos, como ya he dicho hasta la saciedad en estas páginas, pero al parecer la ordenanza va a seguir proponiendo que limpien lo que ensucian. Como si al ladrón al que detienen le sirviese devolver el dinero. Para el resto, las cosas comienzan a cambiar. Se sancionará a quien lleve a sus perros sin control (se prevé una excepción para razas de tamaño pequeño que vayan cerca de sus dueños), o quien no recoja sus excrementos.

Pero, sobre todo, los que organicen expresamente botellones o concentraciones con el único objeto de beber en la calle, que tantos problemas han dado, como el reciente Carnaval, han de saber que se acabó el espectáculo. La normativa lo prohibía, pero ahora comenzarán las inspecciones del área de Seguridad Ciudadana (más vale tarde …) y los agentes están capacitados para sancionar a quienes infringen la normativa. Seguro que a un chaval de 16 años a cuyos padres les llegue una multa porque su hijo, menor de edad, estaba bebiendo alcohol en la calle esos paldes le contarán – quienes deben hacerlo, pues en la calle se forma, pero en casa se educa – lo que es una sanción de las que verdaderamente forman el carácter para el futuro.

Ahora quedarán unos meses para perfeccionar la normativa. Escucharemos posturas de todos los colores, pero el proyecto parece que indica que por fin vamos a tomarnos en serio eso de que hay algunos que solamente aprenden a convivir a base de que les toquen el bolsillo. No es lo ideal, pero por encima de todo estamos los ovetenses.

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Sobre el autor

Abogado y escritor. Grafólogo. Presidente de la Sociedad Asturiana de Grafología. Profesor de la Escuela de Práctica Jurídica y del Máster en Abogacía de la Universidad de Oviedo. Autor de cinco novelas publicadas y ganador de varios premios de relato. Exconcejal del Ayuntamiento de Oviedo en el período 2007-2011.

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