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El arenque rojo
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María de Álvaro | 14-10-2012 | 21:15

Si ser original es ser Lady Gaga o lanzarse al vacío tratando de romper la velocidad de la luz en loor de cámaras de televisión, ‘El arenque rojo’ no lo es. Porque ‘El arenque rojo’ no lo pretende. No tiene la originalidad como objetivo y, sin embargo, los es como lo son los niños y las revoluciones. ‘El arenque rojo’ es un libro, pero también un parque, y una ventana, y un mundo,y un vistazo al interior de quien lo mira. ‘El arenque rojo’ es una invitación, la de las precisas palabras de Gonzalo Moure y las delicadísimas ilustraciones de Alicia Varela, a ver, a mirar, a observar, a sentir. Cae en mis manos ‘El aranque rojo’ el mismo día en que leo a Fulgencio Argüelles diciendo que “sobre los acontecimientos insignificantes de cada día, flotan los grandes conflictos del mundo”. Y no creo que sea casualidad. Porque eso es ‘El arenque rojo’. Eso cuenta, eso deja ver y entrever. ‘El arenque rojo’ es la historia de un poeta que vuela, de un niño que lo convierte en su globo, de una señora capaz de silbar como un chaval, de un señor capaz de enamorarse de la señora que silba como solo se enamoran los valientes, de un gato que se hace amigo de un perro, de un perro muy amigo de un ciego que ve más que él, de una chica que tiene una nube suspendida encima de su cabeza, de un guaje que sueña con ser Cristiano Ronaldo cuando es mucho mejor que él, de abuelas que tejen sueños, topos que perforan mundos, padres que fabrican alas para sus hijos. Es una historia y mil historias, todas entretejidas por un arenque rojo que primero se empeña en no dejártelas ver y luego te lleva de una en otra, como sólo los arenques rojos y nosotros mismos somos capaces de hacer. Es todo eso y la constación de que el talento siempre es silencioso, de que a ser original no se aprende en las escuelas de marketing. ‘El arenque rojo’ es, en definitiva, un gran libro. Un libro enorme. Y el jueves sale a la venta. Avisados quedan. ¿La editorial? SM