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Una semana con Trump
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María de Álvaro | 16-11-2016 | 12:01

Despertamos y seguimos aquí. Trump también. Hoy se cumple una semana y resulta un alivo que el mundo siga girando. Parecía imposible. Pero el ser humano, el animal con más capacidad de adaptación del planeta con permiso de las cucarachas y las ratas, sigue existiendo sobre la faz de la tierra a pesar del resultado de las elecciones americanas. Estados Unidos ha vuelto a darnos un susto, uno más, pero también una lección, otra más. Unas horas después de que el zafio neoyorquino certificase que Hilary Clinton había sido barrida de la faz de las barras y estrellas, salió Obama a decir que ya está, que se acabó el partido, la campaña, y que ahora todos juegan en el mismo equipo. Salió también la propia Hilary a pedir una oportunidad, una tregua, para el nuevo presidente, y hasta salió Wall Street a relajar la cosa para que no cunda el pánico. Todos, con sus intereses, con sus miserias, con sus errores y con todo lo demás incluido, quieren la misma cosa: que su país siga girando. Como el mundo. Y por el bien del segundo y también del primero, esperemos que no dejen al capitán del equipo jugar según sus reglas. Confiemos en que el pistolero se quede en Llanero Solitario. De momento, sus fotos con Mister Brexit sobre fondo de oro repujado y, sobre todo, ese anuncio de deportación de tres millones de personas, de las que habla como si fuesen cabezas de ganado, no ofrecen mucho lugar a la esperanza. Pero seguimos aquí. Habrá quedarse con eso. Como las cucarachas y las ratas.