Hace 3 meses la hermana Denise, directora del Servicio Jesuitas a Refugiados en Camboya, líder de la campaña para la eliminación de las bombas de racimo, me encargó crear un baile para celebrar la ley internacional que las prohíbe. Al comienzo creí que era una broma, era demasiado para mi, una simple profesora de danza clásica y popular en el ámbito rural de Camboya. Pero fue un reto que asumí con mi grupo de danza y equipo de trabajo.
Por todo esto la decisión de venir a Battambang no solo fue la mejor decisión, sino que ha sido hasta ahora la mejor Lección de mi vida. Gracias porque mientras yo os enseñaba a bailar vosotros me ensañabais mucho más. Siempre seréis mi familia. La creación del baile para la celebración de la entrada en vigor del tratado internacional para la eliminación de las bombas de racimo fue un proceso largo y difícil porque había que poner juntos música y danza para mostrar lo que buscábamos, mostrar la alegría de este paso para la Paz. Todo el mundo a mí alrededor me animó y dio ideas que me ayudaron a enfocar el trabajo. El resultado fue precioso el día 2 de Agosto en el centro de reflexión del Servicio Jesuita en Siemreap: 42 bailarines, 8 músicos y un coro musical formado por 5 personas. 12 personas con discapacidad, 7 de ellas en sillas de ruedas. Un baile que entrelaza el baile clásico y folclórico.

Me llamo Tola, nací hace 25 años en “Site 2”, un campamento de evacuación de personas desplazadas por la guerra en la frontera entre Tailandia y Camboya

Conocí a Lokpok Kike (Padre Kike) en septiembre de 1994, en Prey Som Ram, un pueblo para familias de refugiados cercano a Phnom Pehn, siendo tan solo una niña. No fue hasta el verano de 2001, con 16 años, que llegué a Battambang.

Un año antes Kike había sido nombrado Prefecto Apostólico en Battambang y párroco en la iglesia de la comunidad de Tahen. Fue ahí donde nació la idea de impartir clases de baile tradicional camboyano favoreciendo así las relaciones interreligiosas, incluyendo en las celebraciones litúrgicas referencias a bailes camboyanos y promocionando el arte y cultura de Camboya. Para poder llevar esto a cabo Kike le pidió a Sareth, una profesora de danza camboyana que había conocido años atrás en los campos de refugiados en Tailandia, venir a Battambang a dar clase de baile. Así, con Sareth en 2001 comenzaron la escuela de danza camboyana en las parroquias de Tahen y de Battambang.

Cuando en noviembre de ese año Sareth deja Camboya Kike me pide que vaya a Battambang a ayudarle con la escuela de baile. En principio iba a ser un corto periodo, durante mis vacaciones de verano para ayudar con el grupo de baile. El inicio fue muy duro, siempre había sabido bailar, pertenecía al grupo de baile que mi padre dirigía en mi pueblo y adoraba la danza, pero enseñar es otra cosa, no se trata de enseñar solo movimientos, el baile es una pasión, un sentimiento y no sabía si sería capaz de transmitir esto, pero pasaban los días y me iba dando cuenta que no solo amaba el baile, también me encantaba enseñar. Ese verano tomé la decisión de terminar mis estudios de secundaria en Battambang para poder seguir con las clases. Fue así como Battambang se convirtió en mi hogar, me traslade a vivir a casa de Om Parrum donde me acogieron como a una hija, ese era mi nuevo hogar y Tahen mi nuevo pueblo. En Tahen me sentía como en casa, era como mi pueblo todo estaba comenzando. No era como es ahora, no teníamos vestidos, música o músicos, éramos Ma Metch y yo. Ella,la madre de todos, siempre ayudándonos, apoyándonos y cuidándonos sin descanso. Yo, la profesora.

Pasaba el tiempo y la escuela y la comunidad iban día tras día creciendo. En 2004 mi padre vino a ayudarnos a organizar la representación de Navidad. Al surgir la idea de hacer una gira de bailes en 2005 por España él y mi madre se vinieron a vivir a Tahen. En este punto la escuela de danza tradicional camboyana de Tahen estaba ya muy desarrollada, no solo había clases de baile, también había profesores de música, clases de cultura, tradición y costumbres camboyanas. Ma Metch y mi madre comenzaron a diseñar vestidos para los bailes. El pequeño grupo que había nacido unos años atrás se había convertido en un gran grupo de baile, en una Gran Familia.

Durante mis años de profesora en Tahen he vivido todo, buenos y malos momentos, sobretodo buenos. Todos nosotros hemos crecido juntos, juntos hemos aprendido día tras día los unos de los otros, juntos compartiendo una pasión. Hemos aprendido que cuando bailas nunca estas solo, en ese momento, encima de un escenario y unidos por un mismo sentimiento todos somos uno. Transmitimos esto y así aprendimos que el baile también ayuda a las relaciones humanas y a la comunicación con los demás. Hemos aprendido que, como en cualquier familia enfadarse es una pérdida de tiempo pues al día siguiente tenemos que estar de nuevo bailando, caminando juntos. Hemos aprendido a abrir los ojos y el corazón para poder ver mas allá, a aceptarnos los unos a los otros tal y como somos y a mirar con diferentes perspectivas. Hemos enfrentado nuestros problemas y nuestros temores juntos. Hemos compartido alegrías y penas, risas y llantos, experiencias maravillosas e inolvidables momentos. Y siempre nos hemos apoyado en los que no eran tan buenos. Giras de baile en España, Australia, Corea, en Camboya compartiendo Navidades, años nuevos, celebraciones, bodas, y nacimientos…

Todos, los que estamos aquí ahora pero también los que se han marchado pero que permanecen siempre cerca, en nuestra memoria, llenándonos de recuerdos por el tiempo que vivimos juntos. Porque todos aquellas personas que pasan por nuestra vida siempre se llevan algo de nosotros y dejan algo de ellos.


Delante de más de mil personas el estreno del baile a la llamada de los tambores del “Chhayam” camboyano en el verde césped fue un momento inolvidable para la “gran familia” que somos.


La gran alegría, la complicidad y la armonía de todo en el grupo de danza tanto de Tahen como de Arrupe hacen que hoy me sienta más que nunca parte de esta gran familia que trabaja por la paz en solidaridad y que sigue buscando nuevos pasos para continuar en nuestro camino por la Paz.

Battambang, 10 de agosto de 2010
Tola

