Personalmente mi experiencia en la Diócesis de Battambang ha sido un tesoro que conservo para toda la vida. Allí descubrí y viví muchas cosas hermosas, allí pudimos implantar, como Congregación con mucha libertad y aceptación el Carisma de Don Bosco. El estilo Salesiano ya reinaba allí; la delicadeza, los pequeños detalles, la comunión de vida, la sencillez y familiaridad en el trato, la confianza eran el clima, por lo tanto el trabajo aunque fuera pesado se hacía ligero.
El clima era de relaciones sinceras, desinteresadas donde se hacía espacio al otro con la conciencia del propio límite. Me encantó el modo de tratar, respetar y apreciar a cada persona en su situación, con sus problemas, con sus alegrías, con sus sueños, con sus ideales, con su religión y con sus fallas. Son todos hijos predilectos de Dios, aquí no hay distinción de personas.
Aprovecho esta oportunidad para agradecer de corazón a Kike, a S.A.U.C.E, por el apoyo material y espiritual que hemos recibido siempre con cariño, prontitud y generosidad, para poder desempeñar y responder con cualidad a la llamada de Dios en el marco de la educación integral.
Gracias de corazón y una FELICITACIONES muy sinceras por todo lo que en estos 10 años la Diócesis ha podido realizar por el bien de la comunidad. Dios los bendiga siempre.

No nos sentíamos solas, teníamos la certeza que Kike y los Sacerdotes de la Diócesis nos valoraban y por lo tanto cuidaban de nosotras con mucho cariño, como verdaderos hermanos, así los hemos sentido siempre. Vivíamos con un estilo de reciprocidad donde la dinámica era dar y recibir, gratuidad y gratitud.

Me impactó muchísimo la primera vez que Kike me invitó a una de las grandes fiestas, que el sabe organizar, en la diócesis; era mucha gente que participaba: personas muy importantes, extranjeros, religiosos, religiosas en fin había de todo; pero el toque, la delicadeza, los invitados de honor eran los mutilados, los más pequeños para ellos se habían preparado los primeros puestos. No olvidaré los rostros de gozo que se irradiaban en estos niños y niñas, el regocijo no les cabía en el corazón… Esto me encantó y me emocionó muchísimo fue una lección que nunca la podré olvidar.

Para Kike el pequeño, el pobre, el indefenso, el enfermo, el mutilado ocupa el primer puesto en su corazón. Así como Jesús, los pobres los tiene muy metidos en el espacio más profundo de su corazón, y por ellos es capaz de desprenderse hasta de su propia vida.
Yo viví 3 años maravillosos y se que después de mi, la experiencia de reciprocidad que han vivido y siguen viviendo las demás hermanas va creciendo cada vez más. Podemos sentir que el Carisma Salesiano es muy importante en este rincón del mundo asiático. Nos da mucha alegría poder servir a la Iglesia, especialmente a los jóvenes y las jóvenes con nuestro estilo propio, con nuestro carisma que da la prioridad a los jóvenes y las jóvenes más pobres.
Unas gracias también a todos con quienes hemos podido caminar juntos compartiendo alegrías y sufrimientos con el único ideal de evangelizar y dar a conocer El Reino de Dios.
Phnom Penh, julio de 2010
Hermana Teresita García
Superiora de la congregación de las hermanas Salesianas en Camboya y Birmania

