La Comunidad Arrupe para Familias con Discapacidad, situada en el noroeste de Camboya, en el pueblo de Prey Thom, celebró el día 2 de diciembre su puesta de largo. Este pequeño pueblo, al que sólo se accede tras varias horas de marcha por lo que difícilmente se puede calificar como camino, enclavado en una de las zonas de Camboya más pobres y más afectadas por la plaga de las minas antipersona, recibió el pasado jueves a más de 30 invitados, que se acercaron a conocer el proyecto que Kike Figaredo ha desarrollado allí, bajo financiación de la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AECID) y el apoyo de la Fundación ETEA.

El equipo de outreach, dedicado a la atención a discapacitados en todo el territorio de la diócesis (que abarca nueve provincias camboyanas) y timonel del proyecto de Prey Thom fue explicando a todos los asistentes los distintos componentes que conforman la Comunidad Arrupe. Los miembros más veteranos del equipo, Phally y Sor, que han vivido y respirado los cinco años de desarrollo del proyecto, fueron los encargados de explicar brevemente los detalles y las fases de desarrollo de la Comunidad Arrupe. A esto le siguió una comida en la que camboyanos y extranjeros, miembros de la Comunidad e invitados pudieron compartir momentos de unión. Más tarde, Kike y Totet se reunieron con los cabezas de las veinte familias, intercambiaron unas palabras y obsequiaron a cada casa con una bendición y un pequeño regalo. Fue el día perfecto para culminar años de intenso trabajo en el desarrollo de esta Comunidad Arrupe, que supone un nuevo amanecer para las cerca de 160 personas que allí viven con renovada esperanza en el futuro.
El proyecto ha incluido la construcción de un edificio que sirve de garaje para el tractor con el que trabajan la tierra, y de almacén para el arroz y para una máquina que pela el grano de arroz. El último hito logrado ha sido la puesta en funcionamiento de un taller de artesanías por parte de los miembros de la Comunidad. Varias mujeres de la Comunidad han pasado los últimos meses formándose en escuelas de costura para poder realizar la prenda típica camboyana, el “kroma”.
Desde el propio Kike, el Vicario de la Diócesis de Battambang, el padre Totet, el jefe del pueblo de Tropea Kbal Sva, hasta miembros de los distintos equipos de trabajo de la Prefectura de Battambang pasaron el día conociendo de primera mano el proyecto que comenzó ya por el año 2005. Compartieron horas de alegría e ilusión con los miembros de las veinte familias que pueblan la Comunidad; conocieron sus casas, sus tierras, sus aspiraciones y su felicidad por la oportunidad que se les ha brindado.
En este marco, no se dejó de recordar que al día siguiente, 3 de Diciembre, se celebraba el día Internacional de las Personas con Discapacidad. En esta fecha se recuerda que en 1997 en Ottawa, Canadá, fue dispuesto para firma el Tratado de Prohibición de Minas Antipersona, y el mismo día de 2008 ocurrió lo mismo en Oslo, Noruega, con el Tratado de Prohibición de las Bombas de Racimo. Este día intenta dar voz a este colectivo, el de los discapacitados, muchas veces olvidado, pero que persigue los mismos sueños que todos enfrentándose a dificultades añadidas en su vida diaria. Allí estaban presentes estudiantes del Centro Arrupe que Kike fundó hace casi 10 años, y que acoge en la actualidad a más de 50 niños y niñas discapacitados.
La Comunidad Arrupe para Familias con Discapacidad es un proyecto cuyos orígenes se remontan al año 2005 con la compra de las 25 hectáreas donde ahora se asienta y su posterior desminaje; desminaje que arrancó de la tierra más de 140 explosivos. El objetivo del proyecto es el desarrollo rural y la recuperación de una zona minada a través de la relocalización de familias que cuentan con algún miembro discapacitado y que, además, tienen escasos recursos. Veinte familias, cada una con una media de ocho miembros y muchos niños pequeños, que ahora tienen oportunidad de mirar hacia el futuro. A cada familia se le ha construido una casa con cuarto de baño (algo que no suele abundar en la Camboya rural) y con su correspondiente purificadora de agua, que se alimenta de un canal que rodea las 25 hectáreas, también obra del proyecto. Cada familia cuenta con una hectárea de arrozal y de tierra de cultivo de árboles frutales y vegetales. A lo largo de estos años de desarrollo de la Comunidad también se ha creado un banco de vacas y otro de pollos, se ha establecido un programa de microcréditos, se han regalado bicicletas a los hijos para que tengan la posibilidad de asistir al colegio; se ha construido una guardería y una sala de estudio donde los niños pueden dar clases extra y tomar prestado libros de la pequeña biblioteca que se ha organizado. Los integrantes de la Comunidad Arrupe trabajan la tierra que se les ha otorgado a cada uno, y cada cual cultiva su arroz y organiza su huerto y sus pequeñas plantaciones. Muchos de ellos ejercen a su vez de jornaleros en campos de arroz y plantaciones de los alrededores. Las zonas comunes las trabajan conjuntamente y reparten sus frutos de la misma forma, pues se pretende crear un sentimiento de unión y comunidad. 
Finalmente, el día 2 de Diciembre de 2010, tras cinco años desde que se diese el primer paso, tras muchas horas de trabajo, de sufrimiento y de ilusión, la Comunidad Arrupe despega como ejemplo a seguir y como guía práctica para el desarrollo de comunidades rurales en Camboya. ¡Dios quiera que podamos celebrar en el futuro el nacimiento de más de ellas!

