El Comercio
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EL ‘AQUARIUS’ Y LAS PATERAS
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Juan Neira | 18-06-2018 | 11:59| 0

El ‘Aquarius’ y los barcos de la Marina italiana pudieron desembarcar en el puerto de Valencia. Para 630 inmigrantes terminó una aventura angustiosa. En pocos días vivieron la experiencia de ser rescatados en las aguas, verse rechazados por Italia y hacer un viaje inesperado hasta España, país al que no pensaban arribar. Nada más bajar a tierra, 150 de los pasajeros del ‘Aquarius’ fueron trasladados a centros de salud, lo que da una idea de la situación penosa en la que se encontraban. A los 630 inmigrantes les esperaban 2.320 personas para asistirles en el puerto de Valencia. Un amplio ejército multiprofesional (médicos, enfermeros, psicólogos, traductores, asistentes sociales, administrativos, policías, guardias civiles, etcétera) cubrió la emergencia. En España hay una larga experiencia de recibir y atender a inmigrantes, pero nunca se había visto un despliegue tan formidable: 3,7 auxiliadores por cada auxiliado. Durante todo el fin de semana la noticia estrella en los informativos fue el desenlace de la peripecia del ‘Aquarius’.

Mientras se desarrollaba la travesía del ‘Aquarius’, 933 inmigrantes, a bordo de 68 pateras, cruzaban las aguas del estrecho de Gibraltar para llegar a las costas de Andalucía. Un grupo de gente muy numeroso, casi un 50% mayor del que viajaba en el ‘Aquarius’, llegaba a las playas del sur. Para esta eventualidad, que se produce todas las semanas, no había preparado un ejército de auxiliadores. Los pasajeros de las pateras tampoco reciben, normalmente, la misma documentación que los inmigrantes en Valencia (un permiso de residencia por motivos humanitarios de 45 días, y una solicitud de asilo). La atención informativa tampoco fue la misma.

No quiero comparar desgracias, porque unos y otros son profundamente desdichados en relación a un ciudadano medio de la Unión Europea. Ahora bien, la diferencia de trato entre ‘Aquarius’ y las pateras solo se explica porque en el primer caso hay toda una operación de imagen del Gobierno de Pedro Sánchez y en el segundo solo existe la desnuda desgracia. El Gobierno ha realizado una actuación humanitaria muy loable, pero la pregunta brota sola: ¿Cuántos náufragos del Mediterráneo va a traer el Gobierno a los puertos españoles? El drama de la inmigración requiere de políticas no de gestos aislados. Por cierto, los ministros italianos dan miedo, pero ¿qué haría el Gobierno de España si en vez de recibir 13.246 migrantes, en 2016, hubiéramos recibido 181.436, como les ocurrió a ellos?

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LA GANGA DE LAS RENOVABLES
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Juan Neira | 17-06-2018 | 21:10| 0

La ministra para la Transición Ecológica tiene las cosas claras. No necesita ponerse al día porque su mente ya está instalada en un mundo descarbonizado. Vive en 2018, pero gobierna para la España de 2050. Si le hablan de energía se concentra en el recorte de emisiones de CO2 y el resto de incógnitas del modelo energético no le afectan.

Para Teresa Ribera el carbón no tiene futuro. Las centrales de carbón y las nucleares deben cerrar. Cuanto antes lo hagan, mejor. A las térmicas les deja siete años de vida, como mucho, cuando los gobiernos europeos más ecologistas no se comprometen a cerrarlas hasta 2030; otros, como el alemán, callan como muertos. La ministra cuando habla no deja un resquicio para la duda, tal parece que lo hace basada en creencias o mitos.

Con una creyente se ha topado Asturias. Javier Fernández va a tener que discutir con una ministra que reduce todo el problema del mix energético al descenso de emisiones de gases de efecto invernadero.

Para tener una discusión provechosa hay que interrogarse por el coste que provocará la transición al modelo unidimensional de energía renovable. Es importante plantearse qué garantía habrá de suministro eléctrico, estando en una región que consume tanta energía, y por el precio de la electricidad que se pagará en hogares e industrias con la eclosión de la energía renovable.

Álvaro Nadal, último ministro de energía del PP, aseguraba que el cierre de las térmicas asturianas y españolas incrementaba la factura de la luz. Teresa Ribera lo niega y asegura que «las renovables –eólica y fotovoltaica en particular– baten en costes a los sistemas convencionales de generación». Una revelación extraordinaria, casi una visión sobrenatural. Veamos.

Primas

A las energías renovables, a diferencia de las convencionales (carbón, nuclear, fuel, hidráulica de grandes dimensiones) se les asignó una prima para favorecer su introducción en el mercado. La empresa que entraba en ese campo sabía que tenía una subvención por generar electricidad renovable. Desde 1998 hasta hoy, las energías renovables han recibido 90.000 millones de euros en concepto de primas (a ver si dice algo la buena gente de Podemos, que tanto se quejan del dinero asignado para rescatar la banca).

Dentro del desmadre de la energía financiada con dinero de todos, las placas solares fotovoltaicas se llevaron la palma. En 2004 no había paneles en España y seis años más tarde éramos los líderes. Por el medio hubo algún ejercicio en que más de la mitad de los paneles fotovoltaicos que se fabricaron en el mundo se instalaron en España.

Una especie de nueva fiebre del oro recorrió nuestro país gracias a la prima que tenían asignadas las placas solares: 301 euros megavatio-hora. Más de 50.000 familias invirtieron en huertos solares. Se ganaba tanto dinero, que los hubo que generaron energía solar por la noche… Fruto de ese desmadre, el recibo de la luz se encareció en un 55% entre 2007 y 2017.

Si se quitan los impuestos somos el país de la UE con la electricidad más cara: 0,2 céntimos el kilovatio, el doble que Francia, por ejemplo, y mucho más que Alemania, Italia, Inglaterra o Portugal.

De la fiebre por la energía solar cabe rescatar la barbaridad realizada entre Zapatero y su ministro, Miguel Sebastián. Se habían marcado como objetivo instalar 500 megavatios termosolares.

Desmadre

Fijada la suculenta prima, rápidamente acudieron mil moscas a la rica miel. Las empresas eléctricas avisaron de la burbuja al Ejecutivo, pero el Gobierno del talante tiró de largo pensando en el crecimiento exponencial que le aguardaba a la economía española.

Cuando quisieron parar ya había instalados 2.400 megavatios. Resultado final, solo en primas hay que pagar 2.000 millones de euros cada ejercicio durante 25 años. Con una sencilla multiplicación se comprueba que la factura se eleva a 50.000 millones de euros. Más del doble que el agujero de Bankia.

Una cantidad fabulosa a cambio de 2.400 megavatios (la potencia total de energía instalada en España supera los 100.000 megavatios). Y, encima, si un día resultaran absolutamente necesarios, a lo mejor el cielo está nublado y no pasan de ser un cacharro inservible en el campo.

Esta operación originó miles de cometarios en el sector eléctrico. Nos podría ilustrar sobre ello Hugo Morán, porque tengo entendido que estuvo en la reunión de cuatro personas (Zapatero y Sebastián también estuvieron presentes) donde se decidió dejar expandir la oferta termosolar alimentada con una suculenta prima.

Ignoro lo que piensa Teresa Ribera de todo esto, aunque ya ha anticipado que va a suprimir el llamado ‘impuesto al Sol’. Sospecho que lamenta mucho más el parón que aplicó Rajoy a las renovables, que la burbuja alimentada por Zapatero.

A día de hoy, la hipoteca de las renovables gravita sobre la economía española. Y lo seguirá haciendo por muchos años. Se pueden hacer mejor las cosas en el futuro, claro que sí; ahora la tecnología es mucho más eficiente, pero ntes de ver la paja en el ojo del carbón, conviene reparar en la viga de las renovables.

Si uno mira hacia atrás, concluirá que todos los tremendos errores cometidos con el modelo energético en los últimos veinte años provinieron de una heterogénea suma de prejuicios e intereses creados. Dos décadas de transición hacia la nada.

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OTRO GESTO DE SÁNCHEZ
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Juan Neira | 16-06-2018 | 13:35| 0

Tras la reunión del Consejo de Ministros, la portavoz, Isabel Celaá, ha comunicado que el Gobierno va a recuperar la universalidad en el Sistema Nacional de Salud. Un anuncio realizado con gesto de conquista histórica, como si en España estuviéramos en la misma tesitura que EE UU bajo la última Administración demócrata, cuando se aprobó la ‘Obamacare’. Lo que hace Pedro Sánchez es dejar sin validez un decreto de Rajoy, aprobado hace seis años, que vetaba la cobertura sanitaria a las personas que estuvieran en situación irregular. Dicho sin tapujos: los ‘sin papeles’. Aquella medida parecía muy contundente pero quedó aguada por dos causas; en primer lugar ya estaba contemplado en el decreto de Rajoy mantener la atención sanitaria para las mujeres embarazadas, los menores de edad y las urgencias ¿Qué pasaba? Los inmigrantes cuando se sentían enfermos acudían a los servicios de urgencias de los hospitales y allí los médicos los atendían, como se hace en todo país en que la convivencia no está dañada por prejuicios raciales.

La otra causa que dejó sin efecto la pretendida pérdida de la universalidad en las prestaciones fue la política adoptada por las comunidades autónomas que siguieron atendiendo a los inmigrantes, ya que tener a gente fuera del sistema público es un peligro para ellos y para el conjunto de la sociedad. Quizás el único punto interesante de la medida tomada por Rajoy consistía en el freno que suponía para el turismo sanitario, auténtica hipertrofia del sistema, por el cual los ciudadanos de la Europa rica (Inglaterra, Alemania, Bélgica) venían a España de vacaciones y se sometían a intervenciones quirúrgicas que en sus países no resultaban gratuitas.

A muchos alemanes y holandeses les pusieron implantes de cadera o marcapasos. En un estudio del Tribunal de Cuentas, realizado en 2009, el coste sanitario provocado por los españoles en el resto de los países de la Unión Europea fue de 46 millones de euros, mientras que la factura de los ciudadanos de los países comunitarios en España fue de 441 millones. Una sangría.

La medida que toma el Gobierno socialista apenas tendrá repercusiones prácticas, pero se vende como una ampliación del Estado del Bienestar. Pedro Sánchez sabe que el principal cometido de su breve mandato consiste en hacer gestos, ganar imagen, para llegar a la campaña electoral liderando las encuestas. Sánchez, a diferencia de Rajoy, sabe que la gente no se guía solo por el crecimiento del PIB.

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ASTURIANOS EN EL PODER
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Juan Neira | 15-06-2018 | 17:46| 0

En el Consejo de Ministros el socialismo asturiano se ha quedado sin cuota, pero en un segundo nivel de la Administración sí va a tener representantes. Hugo Alfonso Morán será secretario de Estado de Medio Ambiente, una competencia de la que se encargó en la comisión ejecutiva federal del PSOE en la época de Zapatero. José Javier Izquierdo Roncero, director general de Ordenación del Territorio y Urbanismo, en el Gobierno regional de Álvarez Areces, será secretario general de Infraestructuras con el ministro, José Ábalos. María Luisa Carcedo ocupará un puesto de nueva creación, como Alta Comisionada para la Pobreza Infantil, dependiendo directamente de Presidencia. Desde una perspectiva política el cargo más importante de todos es el que ocupa Adriana Lastra, como portavoz parlamentaria, un puesto que conlleva una gran dificultad porque hay que conocer todos los asuntos en profundidad y mantener en las intervenciones la táctica más adecuada para defender al Gobierno y replicar a la oposición. Así como el trabajo de la Administración pasa oculto al ciudadano, la tarea del portavoz parlamentario es muy visible para el público.

No me extraña que la Federación Socialista Asturiana se haya quedado sin ministros porque los socialistas asturianos más destacados (Javier Fernández, Álvarez Areces, Antonio Trevín o Fernando Lastra) estaban alineados con Susana Díaz. En la España de las comunidades autónomas, las federaciones que tienen dirigentes en el Consejo de Ministros llevan un terreno ganado. Esta circunstancia fue muy evidente en la época de Zapatero, cuando el gobierno de España se convirtió en una coordinadora de territorios; los catalanes se apoderaron de la industria y tuvieron dos ministros seguidos en esa cartera, el doctor Joan Clos y el miembro del aparato del PSC, José Montilla, que no distinguían entre vatios y voltios. Montilla fue muy generoso con los fondos mineros, porque para repartir dinero sí era competente. En cualquier caso, contar con ministros de la tierra siempre resulta productivo. Con Rajoy de presidente y Ana Pastor de ministra de Fomento, Galicia recibió una millonada para la línea ferroviaria de alta velocidad y de paso logró abrir la autopista del mar con Nantes. Por arte de birlibirloque, la mercancía que partía o entraba en El Musel se desplazó a Vigo. Y nadie sabe cómo ha sido.

Ignoramos cómo se distribuirá el poder en el mandato de Pedro Sánchez. A ver si esta vez no quedamos marginados.

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EL PRIMER PATINAZO
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Juan Neira | 14-06-2018 | 16:15| 0

El ministro de Cultura y Deportes ha dimitido. Máxim Huerta ha sido la estrella más fugaz de la nutrida constelación de ministros de la Historia de España. Nunca el titular de una cartera se había apeado del cargo en un tiempo tan breve. Estaba tan imbuido en su papel de nuevo converso del deporte que no supo valorar que su historial como contribuyente le ponía a los pies de los caballos. A primeras horas de la mañana ya explicó que diez años atrás había saldado una deuda con la Agencia Tributaria.

En realidad, tuvo que cumplir una sentencia del Tribunal Superior de Justicia de Madrid que le condenaba a pagar 365.000 euros por irregularidades en las declaraciones de Hacienda de tres ejercicios (2006, 2007 y 2008). Màxim Huerta utilizaba una sociedad instrumental para declarar sus ingresos, y años más tarde, con la llegada del PP al Gobierno, este procedimiento dejó de ser legal. Por esos privilegios extraños que tiene la Administración Pública, las declaraciones realizadas a través de sociedades fueron revisadas, como si la retroactividad fuera la pauta de funcionamiento habitual y le tocó pagar. Hasta ahí, para mí, estaba limpio. Ahora bien, el exministro, para pagar menos, convertía los gastos de compra y mantenimiento de una vivienda de veraneo en gastos consustanciales a su desempeño profesional.

Por esa vía coló 91.000 euros en 2006, 133.000 en 2007, y 86.000 en 2008. No puede decir que esos deslices fueran errores, ya que hasta el más estulto distingue entre gastos de segunda vivienda y los gastos inherentes a su trabajo como comunicador de una cadena de televisión. Cometía una falsedad a sabiendas. Con ese borrón, que había dejado huella en el juzgado, es una temeridad aceptar una cartera ministerial.

Al despedirse dijo que lo dejaba para impedir «que el ruido de la jauría parta el proyecto de Pedro Sánchez». En realidad, se va porque lo echa Pedro Sánchez. El primer reflejo del presidente y de su partido fue resistir. Véase las declaraciones de Adriana Lastra. También Mariano Rajoy quería mantener a Cristina Cifuentes.

El paso de las horas le hizo ver al presidente que era mejor apuntarse a ostentar el triste récord de nombrar a un ministro y comprobar cómo se carboniza en seis días que aguantar numantinamente y echar por tierra la gran operación de imagen de traer a Valencia un barco con más de 600 refugiados, el Alto Comisionado para la Infancia y el gobierno con menos hombres del mundo. La Moncloa bien merece minimizar a Màxim.

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VÍSPERAS DEL CONFLICTO
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Juan Neira | 13-06-2018 | 16:31| 0

Las tensiones entre la dirección federal de IU, coordinada por Alberto Garzón, y la dirección asturiana, encabezada por Ramón Argüelles, han dado paso a un pulso que puede tener consecuencias traumáticas para la relación entre ambas organizaciones. El equipo de Garzón somete a referéndum en toda España el acuerdo alcanzado con Podemos y Equo para formar candidaturas conjuntas en las próximas elecciones europeas, autonómicas y municipales de 2019, bajo la marca, Unidas Podemos Izquierda Unida Equo. La dirección asturiana de IU ha boicoteado el referéndum que ya se está celebrando telemáticamente para organizar otro de dimensión regional a finales de mes. La razón de la discrepancia es que no aceptan que el resultado estatal sea vinculante para Asturias. La relación con Podemos se quiere gestionar en clave regional sin que venga impuesta por la decisión estatal. Alberto Garzón ha recogido el guante y exige una inmediata rectificación bajo la amenaza de la intervención en la federación asturiana. La sombra de los hombres de negro de Madrid planea sobre la sede regional de IU.

Es muy difícil llegar a una solución de compromiso. Garzón participa enteramente de las ideas de Pablo Iglesias. No cree en la autonomía política de IU ni en la capacidad para armar una alternativa política en torno a su fuerza política. Considera que el fin más noble de IU es disolverse en un movimiento popular en el que habrá grupos de distinta naturaleza, con Podemos como gran referencia. Esto último no lo afirma, pero sabe que es así. Por su parte, en Asturias, tiene predicamento la estrategia de Gaspar Llamazares de levantar la bandera de IU e ir con ella a las urnas, convencidos de que se va a reequilibrar el voto en el sector de la izquierda radical. Las malas relaciones con Podemos en la Junta General del Principado hacen que la mayoría de la organización asturiana esté a favor de competir con el partido de Pablo Iglesias en las urnas.

Las cosas han llegado tan lejos que el sector ‘llamazarista’ intenta montar una moción de censura en el Ayuntamiento de Gijón con la esperanza de que Xixón Sí Puede (la marca de Podemos en Gijón) no la apoye y así pueda argumentar que no es posible converger electoralmente con Podemos, porque son dos partidos con intereses distintos. Tras el debate partidario se abre dos opciones, una de carácter regional que pasa por estrechar las relaciones con el PSOE, y la otra de carácter federal que busca fusionarse con Podemos.

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UN ASUNTO Y UN CANDIDATO
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Juan Neira | 12-06-2018 | 19:27| 2

Ante la Junta Directiva Nacional, el máximo órgano del PP, Mariano Rajoy anunció el congreso extraordinario del partido para el 20 y 21 de julio. El único asunto que se tratará en la cita congresual será el nombre del sucesor de Rajoy. Nada de debates sobre estrategia y táctica, ni consideraciones sobre la crisis catalana, ni sobre el peliagudo asunto de financiación de las pensiones. Todos esos temas quedarán para otra ocasión, porque esta vez versará el debate exclusivamente sobre nombres para elegir al jefe del partido.

Mariano Rajoy ha actuado a toda velocidad por temor al vacío. En estos momentos hay un presidente en funciones, no se toman decisiones y el resto de responsables en el Parlamento y en la sede de Génova realizan las tareas de forma provisional hasta que haya un nuevo líder nacional. A lo mejor en otros partidos se organizan las cosas con algo más de tiempo, pero en el PP es imposible. Los procesos internos se viven con gran preocupación y hay obsesión por controlarlos hasta en los más mínimos detalles. Habrá un solo candidato, no porque suscite un espontáneo consenso en torno a su persona, sino porque el hecho de que si hubiera dos candidatos se entendería que el partido está dividido. Y de darse la concurrencia de tres o cuatro candidatos (cuando ganó Zapatero la Secretaría General del PSOE había cuatro candidatos: José Bono, Rosa Díez, Matilde Fernández y Zapatero) estaríamos hablando lisa y llanamente de caos. Esta es la razón por la que el PP es el único de los cuatro grandes partidos nacionales que no recurre a las primarias para elegir a sus líderes y a los candidatos electorales. Por esa misma razón se celebra el congreso exprés. Si lo único que van a hacer es escoger al sucesor de Rajoy, lo más oportuno sería aplazar el congreso y realizar elecciones primarias. Como estamos hablando del PP, ese procedimiento no se contempla.

Los delegados o compromisarios del congreso van a debatir sobre el nombre del nuevo presidente del partido cuando ya está a la vista de todos: Alberto Núñez Feijóo. Reúne una doble condición que resulta paradójica: Rajoy quiere que sea su sucesor y es el único de los hipotéticos candidatos que supone un corte con respecto al actual núcleo de poder en el partido. Los que mandan (mayormente, Rajoy) quieren garantías y la militancia quiere cambio. Con Feijóo tienen las dos cosas a la vez, garantía y cambio. Es un tipo callado, discreto, frío y pragmático. Un tipo de perfil que ya ha sido testado en el PP.

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EL PENSAMIENTO MÁGICO
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Juan Neira | 11-06-2018 | 17:50| 2

Las tajantes declaraciones de Teresa Ribera –«el carbón no tiene futuro», «las centrales térmicas no tienen sentido»– han reabierto el debate sobre la defensa del carbón en Asturias. La Federación Socialista Asturias está convencida de que Pedro Sánchez impedirá el cierre exprés de las cinco térmicas asturianas. La mejor manera de no proyectar dudas sobre el futuro de las térmicas hubiera sido no sentar en el Consejo de Ministros a Teresa Ribera, una señora que estando al frente del comité de expertos del PSOE para la transición energética dio a conocer un informe donde se anticipaba el cierre de las centrales, así como la clausura de las nucleares al alcanzar las cuatro décadas de funcionamiento. Un proceso simultáneo porque los seis grupos nucleares españoles tienen una antigüedad entre los 30 y 36 años. Si sumamos las térmicas y las nucleares estamos hablando de casi el 40% de la generación eléctrica española que se quedará sin futuro por voluntad de Teresa Ribera, si alguien no lo remedia.

La ministra no quiere ese tipo de equipamientos energéticos, porque le han encargado la transición ecológica y solo quiere oír hablar de viento, agua y sol. ¡Qué bonito, parece un poema! A eso se llama progreso, no como los franceses, con casi sesenta grupos nucleares, o como los alemanes, quemando lignito, el carbón más sucio. No entiendo cómo Ángela Merkel, estos últimos años, abrió media docena de centrales térmicas de lignito y antracita. ¿Será que los alemanes no están a favor de la transición ecológica? A lo mejor les interesa comprar las centrales térmicas que nos sobran.

No conviene engañarse, Teresa Ribera no está sola. No me extrañaría nada que sus ideas en el Congreso de los Diputados contaran con un importante respaldo. La cúpula de los tres partidos de izquierda (PSOE, Podemos e IU) está en sintonía con ella. Y la dirección nacional de Ciudadanos, también.

En la política española se ha impuesto el pensamiento mágico. Hay una falta de rigor generalizada. Da igual ocho que ochenta. Si las pensiones están aseguradas, el gasto sanitario es sostenible y estamos en condiciones de plantearnos derechos sociales más ambiciosos, también podremos vivir de los saltos de agua, los aerogeneradores y los paneles solares. La demagogia galopa sola y el que piense lo contrario es un aguafiestas. Resulta que en unos pocos años vamos a poder prescindir de todo lo invertido en carbón, uranio y gas. Qué fortuna, la cueva nos aguarda.

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DE LA CENSURA A LA TRAMPA
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Juan Neira | 10-06-2018 | 18:43| 0

De cuatro décadas de democracia, dos mociones de censura quedarán en la memoria colectiva: el fallido intento de Felipe González de desplazar a Adolfo Suárez y el éxito de Pedro Sánchez derribando a Rajoy. Los dos se guiaron por los mismos cánones.

A saber: el motivo de la censura se explicita y está en consonancia con la gravedad del cambio que se quiere propiciar (en 1980 el motivo de la censura era la división en UCD, la escalada terrorista y el ruido de sables; en 2018 fue la corrupción del ‘caso Gürtel’); la censura se plantea cuando falta mucho tiempo para las siguientes elecciones (en 1980 solo se llevaba un año de legislatura, y la censura de Rajoy se produce antes de llegar al ecuador del mandato); la censura la promueve el partido que lidera la oposición (PSOE); por último, la moción se anuncia con el nombre del próximo presidente, el protagonista de la censura es desde el primer momento el líder del partido mayoritario.

En el Ayuntamiento de Gijón se trata ahora de hacer un simulacro de moción de censura, degradando a la institución municipal y hurtando la decisión al personal que será convocado a las urnas dentro de once meses. Se parte de unas premisas que están en las antípodas de las manejadas por Felipe González y Pedro Sánchez para llevar adelante sus objetivos. Veamos.

Martín

La iniciativa nace del portavoz de IU, Aurelio Martín, que lidera un grupo de dos concejales: él y Castaño. El motivo de la censura es la brecha abierta por Pedro Sánchez con su iniciativa parlamentaria que sirvió para poner fin al mandato del PP. El Ayuntamiento de Gijón sería una mera réplica del seísmo vivido en el Congreso de los Diputados, aunque en Gijón no haya corrupción ni gangrena.

Aurelio Martin llama a imitar la hazaña de Sánchez y advierte de que «sería un grave error (dejar) que nuestra ciudad siga agonizando».

A partir de ahora agonía significa reducir el paro en 10.000 trabajadores en los últimos cinco años, aumentar la afiliación a la Seguridad Social un 4%, entre 2011 y 2017, mientras en Asturias se reducía un 3%, o aumentar el gasto en servicios sociales un 80%.

La censura en Gijón se lleva a cabo para que el nuevo alcalde y su equipo gobiernen durante nueve meses. La única gestión que podrán llevar a cabo será preparar la campaña electoral. Lo que más necesita el pueblo de Gijón.

Por último, la figura del nuevo alcalde es un misterio. Nadie suelta prenda. La izquierda gijonesa toma prestada la figura del ‘tapado’ de la política mexicana.

En definitiva, la moción se anuncia cuando está a punto de convocarse los electores a las urnas, la presenta un grupo que juega un papel marginal en el Ayuntamiento, sin otro argumento que subirse la ola generada por Pedro Sánchez y con un ‘tapado’ como alcalde.

¿Qué hay detrás de todo esto? Pues algo que tiene mucho que ver con el poder y nada con Gijón.

La moción se gesta el fin de semana pasado, con Aurelio Martín de cumpleaños por Madrid, al día siguiente de que Alberto Garzón y Pablo Iglesias, junto a Equo, sellaran el acuerdo para concurrir en una única lista a las elecciones autonómicas y municipales de 2019.

Para Gaspar Llamazares es una pésima noticia ya que lidera al sector de IU que quiere concurrir por su cuenta a las elecciones. Para el próximo día 22 hay convocado un referéndum en Asturias donde los afiliados de IU votarán sobre ir solos o no a las urnas. Una decisión de transcendentales consecuencias para el futuro de la organización asturiana. Con estas piezas se monta la censura en Gijón. Comprobémoslo.

El plan

Gaspar Llamazares y Aurelio Martín forman tándem en la dirección regional de IU, desde los años ochenta del siglo pasado. Siempre lideraron al sector de IU más propicio a pactar con el PSOE. Su apuesta estratégica es la contraria de Podemos que trata de ser alternativa al PSOE, a cualquier precio. Llamazares y Martín buscan mejorar el PSOE, complementarlo, no sustituirlo.

A partir de ahí, Martín redacta la carta a José María Pérez, ‘Josechu’, que publica EL COMERCIO, el pasado martes 5 de junio.

Un plan astuto. Aurelio Martín propone una moción de censura a PSOE y Xixón Sí Puede (marca de Podemos). Al empezar el mandato, XSP rechazó la posibilidad de hacer alcalde a José María Pérez porque recelaba de su gestión en el consejo de administración de El Musel.

Si XSP vuelve a vetar a ‘Josechu’, Llamazares tendrá el discurso servido: cómo vamos a ir a unas elecciones con un partido que no está por la unidad de las izquierdas. Con ese argumento ganará el referéndum del día 22 y podrá concurrir con IU como candidatura autónoma.

Si XSP se pliega a los deseos de IU estará firmando una enmienda a la totalidad de lo que ha sido su apuesta estratégica a lo largo del mandato.

La gente con más cabeza en XSP es consciente de que Aurelio Martín les ha tendido una trampa, pero de los círculos de Podemos sale cualquier cosa. En ningún sitio está escrito que los activistas sociales hagan lecturas políticas correctas.

Si a once meses de las elecciones, la moción de censura triunfa y el tapado socialista se hace con la Alcaldía, XSP habrá hecho el peor negocio de su corta vida: en las urnas se dejará la mitad de las concejalías.

Toda esta retorcida estrategia política de censura-trampa se compadece mal con los intereses generales de Gijón y su Ayuntamiento.

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ENERGÍA LIMPIA A CUALQUIER COSTE
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Juan Neira | 09-06-2018 | 15:14| 0

Javier Fernández confía en que el Ejecutivo no lleve adelante una descarbonización ‘exprés’. La patronal lamenta la falta de ministros asturianos en el Gobierno diseñado por Sánchez.  El presidente suprime los controles del 155 para generar confianza con Cataluña.  Las declaraciones de la ministra Teresa Ribera han dado en la diana asturiana: «El carbón tiene poco futuro, hay que pensar en alternativas atractivas para las comarcas con monocultivo, como pueden ser las minas o las centrales térmicas». Tratándose de la titular de un ministerio que se llama Transición Ecológica no pueden extrañar esas manifestaciones, ya que la nombraron para abandonar los combustibles fósiles y sacar toda la energía del viento, el sol, los saltos de agua, las olas, la biomasa, etcétera. Imagino que cuánto más rápido haga la transición, mejor nota sacará la ministra en la evaluación del Ejecutivo. Cuando del ministerio de turno desaparece la palabra energía y se sustituye por ecología, queda claro que las consecuencias industriales quedan relegadas a la consideración de daños colaterales. Seamos limpios aunque pobres.

La ministra dijo que el carbón tiene poco futuro, pero se le olvidó añadir que tiene mucho presente. Nunca se consumió tanto carbón en el mundo como ahora. Cada año se bate el récord de toneladas. La discusión no está en el modelo energético que habrá dentro de cien años, ya que todos estamos de acuerdo en que se basará en fuentes renovables. El asunto está en los plazos ¿Debe ir España por delante del resto de países en la transición ecológica? Sospecho que ese es el deseo del presidente del Gobierno, por algo habilitó una cartera para ese cometido.

En la Unión Europea, el ensayo más ambicioso para cambiar el mix energético provino de la Alemania de Ángela Merkel, cuando horrorizada por el accidente de Fukushima planteó un programa de cierre de todas sus centrales nucleares. Siete años más tarde, las renovables tienen un gran papel en Alemania, pero el principal input energético en ese país es el carbón. ¿No habrá nadie en el PSOE que le cuente estas cosas a Pedro Sánchez?

La extracción de carbón en España tiene una dimensión residual. La Comisión Europea marcó unas reglas para la viabilidad de las explotaciones. Espero que las minas que cumplan los requisitos no sean cerradas por razones ecológicas. Lo de las térmicas de carbón es más complejo, porque tiene que ver con el suministro industrial y el precio de la electricidad. La ministra evitará entrar en esas consideraciones. ¿Qué hace si descubre que la electricidad es más cara sin las térmicas? Llegamos al fondo del asunto ¿Cuánto coste y pérdida de competitividad estamos dispuestos a asumir para ganar la carrera de la transición ecológica?

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