El Comercio

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Fecha: octubre 3, 2010
UNA REBAJA HISTÓRICA
Juan Neira 03-10-2010 | 1:12 | 0

Los Presupuestos Generales del Estado suscitan un gran interés en todas las comunidades autónomas porque constituyen un documento clave para las economías regionales. En el caso de Asturias, aún es más acusada la expectación que en otros territorios al llevar décadas viviendo de los flujos de dinero que nos llegan de fuera. El Gobierno ha mostrado sus intenciones para el año 2011, al presentar unas cuentas muy restrictivas, con el descenso del 15,6% del gasto de los ministerios. Dentro de ese recorte general, la caída asturiana es espectacular, al perder un 40% de la inversión sobre las cuentas del pasado año: de los 923 millones que nos asignaba el Estado para 2010, pasamos a 556 millones.
Si ponemos en comparación la cantidad recibida por Asturias con el peso de nuestra población o con la aportación de nuestra economía al PIB nacional, todavía seguimos teniendo un trato favorable, porque representamos el 2,3% de la población española y el Gobierno nos da el 3,3% de los recursos disponibles; aportamos un 2,2% de riqueza al conjunto de España y el Gobierno nos asigna el 3,3% del dinero. Ahora bien, me parece mucho más definitorio señalar que sólo Cantabria, Aragón y La Rioja sufren un recorte mayor que Asturias en las cuentas del Estado. La rebaja que nos aplica Madrid es histórica.
Autovía del Cantábrico
Con el 40% menos de recursos, la primera consecuencia es el retraso en la construcción de las grandes infraestructuras. Se libra El Musel, porque la ampliación portuaria está ya muy avanzada y con los 95 millones presupuestados se podrán cumplir los compromisos. La gran sacrificada es la autovía del Cantábrico que recibe unas cantidades mínimas, aplazando hasta el año 2013 la principal cobertura económica de los tramos que están en construcción. ¿Por qué en el año 2013 va a haber dinero? La única razón para cargar el grueso de la obra en ese ejercicio es que está previsto que hayamos hecho los deberes europeos y tengamos un déficit público del 3% sobre el PIB. Una mera elucubración teórica sin ningún contraste con la realidad. Lo único real es que el año que viene el tramo más crítico de los que están en obras, Pendueles-Unquera, contará sólo con 27 millones de euros. Los tres tramos del ramal occidental tienen asignados un total de 40 millones. Tras la presentación de los presupuestos se puede afirmar que la autovía quedará para la próxima legislatura, porque en ésta apenas va a progresar. Es oportuno recordar que se anunció a bombo y platillo que el año 2009 se iba a completar el déficit de comunicaciones asturiano. Ahora sí que se puede decir que no tiene sentido hablar de plazos en la autovía del Cantábrico.
Mejor tratamiento presupuestario recibe la variante de Pajares, con 132 millones de euros. Siendo un poco optimista cabe pensar que toda la actuación esté rematada en dos años, y si progresa la alta velocidad por León, el trayecto entre Madrid y Lena se podrá hacer un par de años más tarde de lo planeado. Nada que ver con los incumplimientos y retrasos de la autovía del Cantábrico. La autovía del interior, Oviedo-Salas, recibe una disminución de recursos semejante a la de la autovía del Cantábrico, pero el asunto es mucho menos grave, porque la demanda de tráfico es muy inferior y la autovía fue diseñada hace sólo una docena de años. Si el dinero empleado en esa vía se hubiera invertido en la autovía del Cantábrico ya estaría terminado el eje de comunicaciones que más ayuda a vertebrar el territorio. Uno de los problemas de las comunicaciones asturianas reside en la ausencia de lógica a la hora de ordenar las actuaciones.
Europa
Para entender el actual proyecto de presupuestos partamos de la idea que no está pensado en clave de inversión productiva o de gasto social -sin ser pequeño este capítulo-, sino que se ha elaborado para pasar el examen europeo. Lo importante no son las partidas, sino la suma de ellas. Zapatero se comprometió ante la Comisión Europea y los mercados, o mejor, ante los mercados y la Comisión Europea, a reducir el déficit público al 3% en el año 2013, y en esa cura de caballo la etapa más dura es la programada para el próximo año, al tratar de recudir el déficit hasta el 6%. Tras dos años de gasto público desorbitado (los planes E), se ha fijado el rumbo opuesto, y casi no hay ninguna partida de gasto intocable. En los presupuestos sólo crecen los intereses de la deuda y las pensiones. Los presupuestos no están elaborados para hacer felices a las comunidades autónomas. Las carreteras asturianas son una minucia cuando se trata de rehacer la maltrecha economía del Estado.
En la calle hay mucha gente que considera que el Estado debería gastar más ante las crecientes necesidades derivadas de la crisis, pero no encontré a nadie que me dijera cómo se pagarían los intereses de una deuda mayor. La orientación de los presupuestos resulta obligada, a no ser que nos creamos capaces de seguir una senda distinta a la de todos los países de la UE.
Ahora bien, una cosa es que la orientación de las cuentas sea la correcta y otra que las previsiones sean las acertadas. Con caída de la inversión en infraestructuras del 30%, congelación de pensiones, reducción de sueldos públicos, anulación de la paga de 420 euros, y subida de impuestos a las clases medias y altas, es impensable que crezca el consumo y aumente un 1,3% el PIB. Si la locomotora del Estado deja de tirar de la economía no va a tomar su relevo el sector privado, que vive, en gran medida, de contratar para la Administración. Dudo mucho que el Gobierno no rectifique a lo largo del ejercicio las cuentas, ante el crecimiento del paro y las tensiones de la deuda soberana.

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