El Comercio

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ESTRATEGIA DE DESGASTE
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Juan Neira | 29-01-2012 | 10:07

Con el rechazo al proyecto de presupuestos del Principado finaliza un semestre que se inició con la investidura presidencial de Álvarez-Cascos y se cierra con la devolución de los presupuestos. El argumento principal de este periodo fue el permanente desencuentro entre Foro y PP, los dos partidos que toda la sociedad asturiana creía que iban a formar la nueva mayoría parlamentaria de la región tras casi tres décadas de hegemonía de la izquierda. El segundo elemento que marcó este periodo fue la sintonía entre PSOE y PP, los dos grupos damnificados por la irrupción de Foro en las instituciones (a los socialistas les resto seis escaños y diez al PP). A partir de esas dos premisas se entiende prácticamente todo lo ocurrido en Asturias, desde la imposibilidad de gestionar el sector público hasta el rechazo a las cuentas, pasando por la incapacidad para renovar algunas instituciones como la Sindicatura de Cuentas o el Consejo Consultivo.
Minoría
Los grupos de oposición señalaron muchas veces que Cascos no es consciente de que sólo cuenta con 16 diputados sobre un total de 45 escaños de la Cámara. Estar en minoría es un serio condicionante. Ahora bien, la vida parlamentaria española y europea está llena de casos en que gobiernos en minoría desarrollaron su cometido a lo largo de legislaturas enteras. La única condición para que sean viables gobiernos en minoría es que la afinidad entre los grupos de la oposición no sea mayor que la sintonía entre algunos de ellos y el Gobierno. Cuando no se cumple esa hipótesis, en la Cámara flota permanentemente el ambiente de la moción de censura. Como la política asturiana está llena de apriorismos ideológicos, PSOE (izquierda) y PP (derecha) no se atreven a dar ese paso, pero cada disposición del Gobierno la rechazan con la fuerza de una mayoría en la sombra.
Vistas así las cosas, cabe admitir que el Gobierno no haya sido suficientemente dúctil y flexible para pactar con el PP, pero el intento hubiese sido inútil, a la postre, porque la convicción por defender una mayoría de oposición fue muy superior al interés por incorporarse a una mayoría con Foro. Al final el asunto es muy simple, si el PP considera que su principal rival es Foro, es natural que converja con el PSOE: los enemigos de mis enemigos son mis amigos.
Investidura
El fracaso para pactar la investidura fue el mejor ejemplo de lo dicho. Una delegación de Foro y otra del PP se reunieron en largas sesiones de trabajo durante varios días. En cada jornada cotejaban sus respectivos programas electorales y concluyeron con total coincidencia. Para evitar el acuerdo de investidura, a última hora y por sorpresa, el PP se descolgó con la exigencia de contar con consejeros en el Gobierno, una demanda que nunca habían realizado y que era una excelente disculpa para no votar la investidura presidencial.
Seis meses más tarde, el PP consideró que las cosas estaban maduras para pasar de la abstención a la enmienda a la totalidad que fue apoyada por el PSOE. Para recorrer ese camino, de la abstención en la sesión de investidura a la enmienda a la totalidad de los presupuestos, sucedieron algunas cosas, como la rotunda victoria de Rajoy en las elecciones de noviembre que dio una gran cobertura al PP asturiano, y los cambios ocurridos en el interior de este partido.
Cambios
El PP regional siempre vivió de los hitos de Madrid, como las victorias de Aznar, la gestión ministerial de Rato y Cascos, y ahora los 186 diputados de Rajoy. Cuando gobernaron González y Zapatero, el PP asturiano tuvo una lánguida existencia. Tanta influencia como este asunto tuvo el paso de Ovidio Sánchez a diputado nacional y la llegada de De Lorenzo a la Delegación del Gobierno.
El mando en el PP asturiano corresponde al dúo De Lorenzo-Ovidio Sánchez. En realidad, el que manda es Gabino y Ovidio gestiona las relaciones con la dirección nacional del partido y orienta al grupo parlamentario de la Junta. Los dos dirigentes encabezaron el rechazo interno contra Cascos, cuando éste militaba en el PP. Ovidio Sánchez era diputado autonómico y De Lorenzo, alcalde de Oviedo. Las decisiones internas que tomaron en su partido tuvieron influencia en las urnas, buena prueba de ello es que De Lorenzo perdió la mayoría absoluta en el Ayuntamiento y Sánchez, de rebote, se quedó sin su escaño senatorial. Sin embargo, ahora, ambos dirigentes pueden dirigir una larga campaña de desgaste contra Foro sin sufrir ningún coste, porque De Lorenzo está al abrigo del escrutinio del electorado y Ovidio Sánchez se encuentra blindado en el grupo parlamentario de Rajoy. Diputados regionales, alcaldes y concejales del PP pueden ganar o perder en la pugna con Foro, pero la pareja que manda observa los acontecimientos desde la retaguardia.
Se cierra un semestre dominado por la estrategia opositora del desgaste. Planteadas así las cosas, el Gobierno tiene bazas en la mano para sortear esa estrategia, porque el frente del rechazo produce efectos mucho más negativos para la sociedad que la política presupuestaria que quería aprobar el Gobierno.

Sobre el autor Juan Neira

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