El Comercio
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GRASAS, SAL Y AZÚCAR
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Juan Neira | 13-09-2016 | 17:36

Los tres grupos parlamentarios de izquierda -PSOE, Podemos e IU- continúan conversando sobre política fiscal. No se puede decir que hay negociaciones, ya que la informalidad de los contactos y la falta de compromiso con el diálogo iniciado impiden darle ese nombre. A ello hay que añadir el secretismo que acompaña tradicionalmente en la política institucional asturiana a los contactos entre los grupos. Con el paso de los años cambia la personalidad de los protagonistas pero se mantiene el mismo nivel de opacidad. Recientemente hemos visto cómo en la política nacional, PP y Ciudadanos negociaban un programa de gobierno informando diariamente de sus posiciones al público, pero en Asturias es todo distinto. No creo que se pueda decir que los diálogos en nuestra comunidad autónoma versen sobre asuntos más importantes, sino que es la forma de entender la política por parte de nuestros consejeros y diputados: cuanto menos se entere la gente, mejor.

IU quiere abrir el frente de la fiscalidad verde, un asunto que ya llevó el pasado año a las negociaciones sobre el presupuesto logrando que el Gobierno socialista aceptara gravar el consumo de bolsas de plástico y la gestión de los residuos. Finalmente, el Gobierno retiró el presupuesto en vista de que no iba a superar el trámite de las enmiendas a la totalidad, y las bolsas de basura y la gestión de los recursos quedaron libres de carga fiscal. Ahora pretenden incorporar nuevas tasas sobre la llamada comida basura (mucha sal, mucha azúcar y grasas “trans”), sobre las bebidas azucaradas y sobre las emisiones atmosféricas. El Gobierno todavía no ha digerido esas demandas y propone, como gran conquista, repetir las tasas para el plástico y los residuos.

No participo para nada de la estrategia de IU de gravar la comida basura y las bebidas azucaradas. Me consta que lo hacen con buena intención, pero la mayoría de los errores nacen de hermosos sentimientos. Creo que al final, la gente sin recursos económicos y culturales seguirá comiendo lo que come, pero pagando más por ello. Ahora bien, IU tiene todo el derecho del mundo a plantearlo. Lo que me llama la atención es la escasa predisposición del Gobierno socialista a aceptar peticiones tan modestas. Una vez más se pone de manifiesto que el PSOE en Asturias entiende por negociación política la explicación sus propuestas con el asentimiento de la oposición. Tres décadas de gobierno dejan estos vicios.

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