El Comercio
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COMPLEJO DE CULPA
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Juan Neira | 20-10-2016 | 17:00

Al acercarse el día más decisivo del año -el domingo del comité federal- Susana Díaz dijo que lo más importante es no bloquear la gobernabilidad. La lideresa andaluza señaló que en esta legislatura va a participar más en la política nacional que hasta ahora. Para convencer a las bases del PSOE manifestó que desde la oposición podrán forzar la modificación o la derogación de las leyes injustas aprobadas por la mayoría absoluta de Rajoy.

Vamos por partes. La abstención que preconizan los barones autonómicos y la vieja guardia del PSOE tiene como consecuencia la investidura de Rajoy, pero no asegura la gobernabilidad a lo largo del mandato. Rajoy será presidente, aunque la viabilidad del futuro gobierno del PP está por ver. Susana Díaz, que es desde hace años la candidata en la sombra a la Secretaría General del partido, deberá apresurarse para adquirir la dimensión de líder nacional, ya que se avecina una legislatura corta. Estamos en un momento en que ningún partido puede presumir de tener un futuro halagüeño. No hace falta dar argumentos para comprender que el PSOE está bajo mínimos, por algo Javier Fernández pone en valor el solar tras constatar el hundimiento del edificio. Podemos está entregado a una agresiva lucha interna por el liderazgo que muestra la capacidad de rencor que es capaz de acumular Pablo Iglesias contra las personas que fueron de su entorno más íntimo. Ciudadanos observa que en cada encuesta pierde un puñado de diputados. IU no sabe si seguirá siendo lo que siempre fue o un mero afluente de Podemos. Y el PP está abocado al mandato más difícil que tuvo la derecha en este país.

Lo que más me sorprendente del debate político es que los barones autonómicos y los miembros de la gestora no sean capaces de decir de forma explícita y firme que van a votar a favor de la abstención. Ni la siempre dicharachera Susana Díaz se atreve a proclamar a los cuatro vientos que va a facilitar la investidura de Rajoy. No entiendo ese complejo de culpa, cuando esa opción es la única que evita la ruina del PSOE a corto plazo. Si los socialistas llegan a las Navidades liderando la oposición es gracias a la abstención de los diputados. De reafirmarse en el rechazo comerían el turrón como tercera fuerza, con 70 diputados, y sin otro discurso que seguir la estela radical de Podemos. ¿Cómo van los dirigentes a hacer pedagogía en el partido si les da vergüenza expresar lo que piensan? Confirmado: sólo les queda el solar.

  • joseterente_6643

    Muy bien Sr. NeiraParece que la cosa va de “complejidad” y “complejos”. El Sr.Madina hacía “Elogio de la complejidad” en El Confidencial, tratando devendernos al Presidente de Asturias, Sr. Fernández, metido ahora a promotor inmobiliariodel solar socialista. Puede ser cierto que, como ya advirtiera MORIN el término“complejidad” se use a menudo para “evitar explicar”. En este sentido, sugiereUd., que los socialistas que apoyan la investidura del pináculo de laorganización política corrupta del PP, padecen un “complejo de culpa” porque nodicen, con claridad y públicamente, que se abstendrán. Pues bien, aunque no soy psicólogo de profesión ni pretendoserlo, he sentido la necesidad de hacer este comentario porque, si lo entiendobien, ambas cuestiones (“complejidad” y “complejo de culpa”), en esta ocasión,responden a una misma realidad. Y, esa realidad no es otra que aquella en laque “no es posible explicar lo inexplicable”. Quién más puede orientarnos en elmundo de los complejos es, desde luego, C.G.JUNG y siguiendo modestamente susenseñanzas siempre se puede aprender lo suficiente. Pero vayamos al asunto, porque en el siglo del leguaje, comoUd bien sabe, la primera trampa es la trampa de las palabras. Y, según meparece, sería mejor hablar en este caso de “complejo de inferioridad”, que porotro lado, estaría plenamente justificado, máxime cuando, como hacen los padrecon sus propios complejos, que los proyecta sin piedad sobre sus hijos o seresqueridos, el golpe de estado o ritual de Ferraz y el sacrificio simbólico dePedro Sánchez responden a un mismo paradigma. Por lo tanto, la complejidad y el complejo de culpa al quenos referimos exigen con toda urgencia un proceso de psicoanálisis con el finde abordar, en primer lugar y a puerta cerrada, lo que es, en esencia, unproblema interno. En el proceso psicoanalítico, según parece, no se puede progresarun ápice sin antes abordar con rigor y dolor, lo complejo personal (en términosjunguianos, el inconsciente individual). Luego, en otra fase, se aborda locomplejo o inconsciente colectivo. Al parecer, y según el Gran Psiquiatra y Psicólogo suizo, eldolor de la primera fase no resulta nada agradable (ya sabe lo de “la paja enel propio y la viga en el ojo ajeno) por lo que, lo más cómodo es “proyectar”sobre los demás el propio complejo.En mi modesta opinión, en esta compleja situación que nos hatocado vivir, nadie, y digo nadie, dice las cosas con claridad. Nadie dice laverdad, motivándola con las reflexiones profundas, complejas, que la justifican.Y no se dice, porque la MENTIRA hace ya tiempo que se adueñó de la vida públicay se propagó como modo de vida (de muy buena vida, por cierto) por todo el sistemaal punto que, amén de derrotista, ha podido afectar gravemente a la estructuradel edificio que, como ahora el PSOE, pero a seguidas todos los demás, sederrumbará sobre sus ocupantes.  No creo necesario seguir con este asunto. Ud ya sabeperfectamente a qué me refiero. Solo quiero terminar con un extracto del libroque tengo a mano, y que me parece muy oportuno: El momento maquiavélico delJ.G.A. POCOCK. En realidad corresponde al Estudio Preliminar (extraordinario,por cierto) de ELOY GARCÍA LÓPEZ, ahora Catedrático de Derecho Constitucionalde la UAM. Dice lo siguiente (y me vino a la mente la imagen de Gallardóncitando a Weber desde el púlpito del Congreso de los Diputados): “la sustitución de la dialéctica de la política por ladialéctica del poder, que anunciara el autor de Economía y Sociedad, ha tenido inmediatos reflejos en fenómenoscomo una pérdida de referentes y significación de los discursos en lasinstituciones públicas, que lleva el debate político a la vacuidad, laconfiscación del poder por una clase política que opera una lógica ajena a laidea de democracia, el rotundo fracaso de la representación política y laprobada ineficacia de los mecanismos de responsabilidad, la progresivaesclerosis de instrumentos de sociabilidad como partidos y sindicatos, laconversión de la judicatura en un poder en el sentido más pleno y peyorativodel término, el debilitamiento de la iniciativa social en una forma políticaque paradójicamente se define como “Estado de la sociedad”, la paulatinadesvirtuación de unas libertades individuales que están dejando de serpostulados morales destinados a garantizar la autodeterminación humana paraconvertirse en medios instrumentales del tráfico mercantil, la crecientepreponderancia de unos poderes privados que hacen inoperante tanto elordenamiento jurídico como los sistemas tradicionales de protecciónjurisdiccional…son síntomas ciertos de la preocupante situación en que se hallasumido el Estado Constitucional. Una situación, que transciende a la crisis decualquier instituto concreto para afectar de pleno al núcleo medular de la ideade legitimidad de que se nutre el régimen constitucional. Y es que, lo quedesde hace décadas se viene produciendo en la Democracia de los Modernos…

  • joseterente_6643

    …es un creciente décalageentre teoría y praxis, que hace que la distancia media entre como es realmenteel vivere civile y cómo debiera ser ajuzgar por los postulado de principio que inspiran sus reglas e institucionesempieza a adquirir un calado tal que, –como dijera Maquiavelo—«aquel que deja lo quehace por lo que debiera hacer, marcha a la ruina en vez de beneficiarse», pp. 58-57. En fin, es la definición, no legal, sino sociológica decorrupción, de decadencia que, en el país más postmoderno de Europa, es todomenos esperanzador, si uno quiere ser realista (esto va para el Sr. Madina).Saludos y Gracias Sr. D. Juan Neira.

Sobre el autor Juan Neira