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Fecha: febrero 10, 2017
POR ACTIVA Y POR PASIVA
Juan Neira 10-02-2017 | 10:35 | 0

Tenso debate en la Junta General del Principado entre el diputado de IU, Ovidio Zapico, y el consejero de Empleo, Industria y Turismo, Francisco Blanco. La manzana de la discordia fue el Plan de la Minería que todavía no ha firmado el Principado. Ovidio Zapico acusó al consejero de no hacer nada por las cuencas mineras. Para el representante de IU es muy llamativo que Castilla y León haya firmado un convenio con el Ministerio de Industria que alcanza el 45% de los recursos comprendidos en el Plan de la Minería. Por su parte el consejero se defendió culpando al Gobierno de Rajoy de la situación que atraviesan las explotaciones carboneras. La firma del convenio con el Ejecutivo del PP le parece un asunto secundario mientras no haya dinero reservado en los presupuestos generales del Estado; a su juicio el acuerdo de Castilla y León carecería de relevancia.

Vamos a ver. Desde los primeros meses de 2012, nada más llegar al poder, Mariano Rajoy tuvo una política clara hacia la minería del carbón: dejar pasar el tiempo, ignorar los compromisos heredados y retardar la negociación de nuevos acuerdos. El Gobierno sabía que las explotaciones mineras estaban en una situación muy comprometida y el simple paso del tiempo clarificaría el panorama. Cuando a finales de mayo de ese mismo año los sindicatos mineros iniciaron una larga huelga en protesta por la inacción del Ejecutivo, Rajoy aceptó el pulso con un doble objetivo, quebrar la muñeca de unas plantillas laborales menguadas por la política de prejubilaciones y mandarle a Bruselas el mensaje que quería oír: el Gobierno se enfrenta a los aguerridos sindicatos mineros para defender la política de reducción del déficit. Logró ambos objetivos: ganó el pulso laboral y aumentó su credibilidad ante la Comisión Europea. Cuando se llegó al primer acuerdo, la rebaja de recursos fue espectacular, teniendo buen cuidado el Gobierno de discriminar por territorios, al apoyar las explotaciones a cielo abierto y olvidarse de los pozos mineros. Luego, esa política se amplió con el apoyo de las empresas eléctricas, al no quemar en las centrales térmicas las cuotas de carbón que establecía el plan. De Asturias, sólo se salva Hunosa.

Ahora bien, tiene razón Ovidio Zapico, el Principado se puso de perfil ante el conflicto desde el inicio. Se conformó con desvaídas declaraciones de apoyo mientras avanzaba el drama. A su lado, la Junta de Castilla y León parece un piquete sindical.

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joseterente_6643 21-10-2016 | 18:07 en:
COMPLEJO DE CULPA

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