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EL MIEDO A PERDER ESCAÑOS
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Juan Neira | 13-03-2017 | 18:32

PSOE y PP dan prioridad parlamentaria a tramitar la reforma de la Ley de Sucesiones y Donaciones que fue la clave del acuerdo presupuestario de los dos principales partidos. Fruto del pacto se elimina el llamado “error de salto”, que originaba una deuda fiscal de 18.000 euros al liquidar las herencias que superaran los 150.000, y se eleva el mínimo exento a 300.000, el doble que hasta ahora. La novedad en la iniciativa compartida por los dos grupos está en la reforma de las donaciones que se va igualar a la de las herencias. Hasta ahora, el tratamiento de las donaciones era aún más gravoso originando que casi ningún contribuyente se acogiera a ella. La gente no donaba bienes a sus hijos, nietos, hermanos sobrinos o amigos, sino que los dejaba en herencia.

El cambio es importante y se debe a la presión de la calle. La opinión pública asturiana no aguanta más el statu quo fiscal, por el cual Hacienda es, muchas veces, la principal beneficiada con las herencias. El error de salto fue un agravio injusto que no quisieron modificar los sucesivos gobiernos socialistas, y a buen seguro que la cosa seguiría igual de no ser por la precariedad parlamentaria en la que se mueve el actual Ejecutivo. Que las herencias y las donaciones tengan un trato más favorable en todas las comunidades autónomas que nos rodean despertó la conciencia de los sufridos contribuyentes.

Hace unos días, delante de la Junta General del Principado, se produjo la mayor movilización social de los últimos años pidiendo la supresión del Impuesto de Sucesiones. Cuando oyen gritar se ponen a legislar. Una plataforma ciudadana, sin apoyos de ningún tipo, recogió más de 100.000 firmas en contra de un tributo que se activa cuando se transfieren los bienes familiares entre generaciones. Bienes que ya pasaron, año tras año, por la criba del IRPF y del Impuesto de Patrimonio. Con el respaldo popular, los miembros de la plataforma anunciaron que en caso de no ver satisfecha su demanda estudiarían participar en las próximas elecciones autonómicas con el único punto programático de suprimir el Impuesto de Sucesiones. Un sudor frío recorrió las espaldas de los parlamentarios. La competencia electoral es un oligopolio que, a veces, se amplía producto de circunstancias especiales, tal como ocurrió en tiempos recientes con Foro, Podemos y Ciudadanos. PSOE y PP sólo suman 24 diputados, así que quieren evitar el efecto llamada y que los de la plataforma les quiten más escaños.

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