El Comercio
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Fecha: marzo 17, 2017
ADULTERAR EL CENSO
Juan Neira 17-03-2017 | 10:06 | 0

En la dirección de la Federación Socialista Asturiana han aumentado las suspicacias ante el incremento de afiliaciones. El PSOE está horas bajas y no se adivinan motivos para que la gente se encamine espontáneamente a la sede del partido para convertirse en militante de la causa. El aparato recela de las altas que se producen en las agrupaciones y considera que se trata de gente de otros grupos que se hacen socialistas con el único propósito de participar en las primarias del mes de mayo.

No sé cuál será el origen de los nuevos militantes, pero estoy convencido que no se afilian por fines altruistas, sino con el descarado objetivo de influir en el proceso de elección interna del Partido Socialista a favor de un candidato concreto. No se me ocurre qué aliados puede tener para tal cosa Susana Díaz que no ha trazado su estrategia de poder en función de complejas alianzas, sino en el voto directo de los ciudadanos al PSOE. Hay algún candidato que pide la camiseta de secretario general para fundirse en un haz de fuerzas con Podemos, Esquerra Republicana de Cataluña y algún otro partido que no voy a nombrar para evitar pasar vergüenza ajena. Un discurso desconocido en la práctica del partido desde que fue legalizado tras la muerte de Franco. El PSOE llegó a alianzas, pero siempre después de que hablaran los electores, como en el caso de los primeros acuerdos municipales con el PCE de Santiago Carrillo. Bien es cierto que hubo alguna excepción, en momentos de evidente debilidad, como el acuerdo para el Senado en los comicios generales de marzo del año 2000. Con el atenuante de que en aquella época los dirigentes dimitían automáticamente cuando el voto popular los ponía en evidencia: Joaquín Almunia empezó la jornada como probable presidente de Gobierno y regresó a su casa como simple ciudadano. Ahora hace falta montar un pitote monumental para que un candidato repetidamente derrotado se reinserte en la sociedad civil.

Los “sanchistas” denuncian el bloqueo de altas en Avilés, Mieres y Corvera. Acabáramos: las nuevas afiliaciones llegan encuadradas en corrientes, en este caso para apoyar a Pedro Sánchez. Los partidos todavía no tienen métodos para evitar la adulteración de los procesos internos. Es muy fácil afiliarse a un partido, a petición del militante amigo, votar en un sentido determinado y, luego, dejar de pagar cuotas hasta extinguir la relación con el grupo. Defenderse de los oportunistas es una obligación de todo partido.

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