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LA LETRA PEQUEÑA
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Juan Neira | 23-03-2017 | 17:51

El Gobierno de Javier Fernández y el PP negocian la reforma del Impuesto de Sucesiones y Donaciones que ya experimentó un cambio con la aprobación de los presupuestos del Principado al elevarse el mínimo exento de los 150.000 euros a los 200.000 Ahora se trata de subirlo nuevamente hasta los 300.000, tal como ya habían acordado. Según el Gobierno con ese nuevo techo sólo quedarán afectadas 200 herencias al año de padres a hijos. El resto quedan exentas de contribución. Mientras no presente la Consejería de Hacienda un cuadro amplio donde se vea la actual liquidación del impuesto por estratos de masas patrimoniales heredadas no conviene darle mucha importancia a la cifra avanzada. En cualquier caso tiene gracia el desenfado con el que hablan nuestros políticos de los patrimonios ajenos ¿Y qué pasa con las herencias entre hermanos, de tíos a sobrinos, etcétera? ¿Debe quedarse Hacienda, en esos casos, con el sesenta, setenta u ochenta por ciento del valor de los bienes? ¿Hay que ver como normal que el Principado sea el principal heredero de la región? ¿Se puede torcer de una forma tan descarada la voluntad de los testadores? ¿Ha creado el Principado algún departamento, ad hoc, para gestionar las más de 1.500 herencias con las que resulta beneficiado cada año por renuncia de los interesados ante la falta de medios para pagar el impuesto?

El Principado y el PP negocian los matices de la reforma del Impuesto de Sucesiones. El PP quiere flexibilizar las obligaciones de los herederos cuando se trate de empresas familiares. Me parece una modificación acertada, ya que está en juego la pervivencia del negocio con sus puestos de trabajo. El mismo relevo generacional supone ya una situación problemática en muchos casos, como para hacerla más difícil con cargas añadidas ¿Los titulares de empresas familiares entran en esa lista de 200 contribuyentes que anticipa el Principado o al ser empresarios van en otra lista? Al igual que hay dos listas de espera en la sanidad, también puede haber dos para la liquidación del Impuestos de Sucesiones y Donaciones.

Las principales modificaciones del tributo son conocidas, pero hace falta esperar a conocer la letra pequeña, porque se puede elevar el mínimo exento y seguir recaudando una cantidad parecida. Desplazar la deuda fiscal de unos contribuyentes a otros está en manos del legislador, depende de la tarifa y los coeficientes multiplicadores. Como Santo Tomás: si no lo veo, no lo creo.

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