El Comercio
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EL CHEQUE DEL PNV
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Juan Neira | 04-05-2017 | 16:10

En la víspera de celebrarse el pleno del Congreso de los Diputados sobre las siete enmiendas a la totalidad planteadas por la oposición al proyecto de Presupuestos Generales del Estado, el Gobierno de Mariano Rajoy llegó a un pacto con el PNV sobre las cuentas. Un acuerdo sumamente beneficioso para el País Vasco, que va a recibir el generoso maná, en forma de lluvia de millones de euros, procedente de Madrid. Nunca el Estado trató de una forma tan magnánima a una región en los presupuestos anuales. El pacto se puede resumir diciendo que el Gobierno pone la firma debajo de todas las peticiones del PNV; los dirigentes nacionalistas estaban alborozados y apenas podían contener la emoción delante de los micrófonos para acabar balbuceando que el acuerdo da estabilidad financiera a la comunidad autónoma para quince años.

El principal caballo de batalla era el cupo. Entre los profesores de Hacienda hay consenso sobre el sesgo que tiene el cálculo del cupo, lo que lleva a que el País Vasco no pague nada más que parcialmente el coste de los servicios que presta el Estado en esa región. El PNV lo tenía claro, había llegado el momento de mantener el chollo reforzado.

Para ello inventaron que desde 2007 (último año en que se revisó) habían pagado 1.600 millones de más. El Gobierno del PP les va a ‘devolver’ 1.400 millones. Segunda parte: a partir del año 2017, el cupo se va a quedar en 956 millones, cuando Cristóbal Montoro había previsto para este año 1.200 millones. Más aún, de los 956 millones, el Gobierno vasco sólo va a pagar 836. Hace 10 años, por los servicios prestados, el Estado recibía 1.565 millones que ahora se recortan hasta 836. Me viene a la memoria una antigua pintada en el barrio de Ocharcoaga (Bilbao) que decía «les vamos a dar por el cupo». A eso se llama leer el futuro.

La ‘Y vasca’, la infraestructura equivalente a la línea La Robla-Gijón de alta velocidad, recibe una inversión de 3.380 millones, con estaciones soterradas y semisoterradas. La plataforma logística de Lezo (Guipúzcoa) se relanza con 100 millones y la terminal intermodal de Jundiz (Álava) –una especie de ZALIA– recibe otros 120 millones. Para no hacer más prolija la relación, quedémonos con la rebaja de la tarifa eléctrica para las empresas vascas, estimada en 50 millones. ¿Se acuerdan de la petición de tarifas baratas para la gran industria asturiana? En resumen, un agravio en toda regla. Rajoy sabe que para pactar con el nacionalismo hay que tirar de chequera.

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