El Comercio
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SÁNCHEZ TIENE OTRO PROGRAMA
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Juan Neira | 12-05-2017 | 20:15

La presentación del programa político de Pedro Sánchez permite comprobar que el exsecretario general ha borrado todos los asuntos conflictivos que contenía su alternativa política. Cataluña ya no es una nación, como había dicho tras dimitir como secretario general. La cosa queda definida de la siguiente manera: España es una nación soberana en la que caben naciones culturales, como Cataluña y el País Vasco. Es decir se acoge a un concepto sumamente borroso –nación cultural– que vale tanto para Cataluña como para Asturias, porque aquí también tenemos una identidad, como pueblo, una cultura propia, perceptible en la arquitectura, literatura, folclore, lengua, historia y un largo etcétera, y renuncia a lo que es específico del líder de un partido: el tratamiento político del territorio, para evitar el espinoso asunto de la soberanía, inherente al término nación.

Podemos ya no es el partido con el que debe trabajar el PSOE, «codo con codo», como había dicho. Para no perder ni un voto en las urnas, Pedro Sánchez ha optado por cambiar de estrategia: la autonomía del proyecto socialista, como primera fuerza de la izquierda; en caso de ir aliado con alguien, se refiere a las iniciativas conjuntas con sectores de la sociedad. Si hablara con acento andaluz, parecería entresacado de una intervención de Susana Díaz.

Casi lo más simpático es la exposición de su programa energético. En este capítulo cabía esperar cualquier cosa, después de haber prometido que evitaría la «deslocalización de la planta de Hunosa». Para que no haya problemas puso el horizonte lejos: para 2050, España debe tener un nivel cero de emisiones de gases de efecto invernadero.

Se entiende que no prevé la posibilidad de que existan cabezas de ganado, responsables del 14,5% de las emisiones citadas. Prevé que en 2028 deben quedar sustituidas todas las centrales nucleares por energía renovable. En esa materia sí le gusta el modelo alemán. Pero tocaba hablar del carbón, y como el SOMA recogió los avales para Pedro Sánchez, la redacción se volvió barroca: «prioridad a la superación del injustificado abandono de las comarcas mineras».

Tras referirse a la errática política del carbón, y la falta de interés para trabajar con carbón limpio, propone una transición energética con garantía de empleo. ¿Qué año va a cerrar las minas Pedro Sánchez? ¿Cómo va a crear empleos para los mineros en paro? Esas preguntas las responderá, con mucho gusto, después de las primarias.

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