El Comercio
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GANA EL PSOE, PIERDE SÁNCHEZ
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Juan Neira | 16-05-2017 | 16:40

El debate de las primarias respondió a la expectación levantada. No fue una sesión de guante blanco ni se convirtió en un guirigay inaudible para el espectador. Cruce de ataques, pero sin perder el respeto y sin convertir los discursos en un monumento a la demagogia. Lo traían todo muy preparado y se notó. Un acto para profesionales, no para diletantes.

El gran ganador del debate fue el PSOE. Con todos los defectos, errores, vicios y –por qué no decirlo– corruptelas, el PSOE es con gran diferencia el partido español con un funcionamiento interno más democrático. El resto, a su lado, son una secta o un grupo de paramilitares. El segundo ganador del debate fue Patxi López, que actuó con mayor naturalidad y desparpajo, estando más convincente en las explicaciones. El golpe de efecto estuvo cuando le preguntó a Pedro Sánchez, «¿tú sabes lo que es una nación?». Tras la respuesta afirmativa, insistió, «¿qué es?» Y ante la definición patatera de Sánchez, cogió la palabra e impartió la lección. El papel que le tocó a Patxi López era el más fácil, la candidatura de la unidad, frente al antagonismo entre Susana Díaz y Pedro Sánchez; lo jugó a la perfección, dando la idea de candidato de izquierdas, pero en las antípodas del ‘no es no’.

Un aspecto de especial interés estaba en el pulso entre Susana Díaz y Pedro Sánchez. Ninguno de los dos ahorró críticas. Pedro Sánchez cometió el error de apoyarse en el clásico dossier de prensa, trayendo a colación frases textuales dichas en el año 2006, en 2008, en 2014, etcétera. Susana Díaz recalcó que el problema del PSOE estaba en los 85 diputados, consecuencia de tener un candidato doblemente perdedor; explicó que Sánchez cambiaba de opinión (nación o nación cultural) según sus intereses, y le dio donde más le podía doler: el problema de Sánchez no es Susana, sino el propio Sánchez; le abandonó casi toda la Ejecutiva (de 38 sólo le quedan 7), los portavoces parlamentarios y la vieja guardia (González y Zapatero). No hubo réplica. Sánchez estuvo cómodo en la disyuntiva entre abstención ante Rajoy o política de izquierdas, para anunciar que su primera medida como secretario general será pedir la dimisión de Rajoy ¿Otra moción de censura? Al igual que le ocurrió en Langreo cuando dijo que ‘no’ a la «deslocalización de la planta de Hunosa», en esta ocasión, poniendo a Portugal como modelo a seguir, citó como primer ministro a Soares, cuando es Costa. Eso pasa por hablar de oídas. Resumen: oro para Patxi, plata para Susana y bronce para Pedro.

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