El Comercio
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DISPARATES SIN RÉPLICA
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Juan Neira | 19-05-2017 | 20:38

El candidato que realiza una campaña electoral más activa es Pedro Sánchez, se ve por las declaraciones que realiza y por la rapidez con que trabaja el equipo que le rodea. Siempre hemos dicho que una virtud del exsecretario general es su capacidad de trabajo. A lo anterior hay que añadir una circunstancia muy curiosa: parece que Pedro Sánchez actúa en casa y los demás juegan de visitantes. Es una cuestión de orden moral o psicológico que está pesando en la campaña. El exsecretario general dice lo que le parece, carga contra Susana Díaz (lo último es tildarla de liberal ante la militancia: manda huevos, llamar liberal a la sultana de la economía subvencionada) y se refiere a Patxi López como si fuera un diletante que termina su carrera el día 21. Sin embargo, Susana Díaz y Patxi López no utilizan las mismas armas en la campaña. Veamos dos ejemplos.

En el debate ya lo dijo y, posteriormente, volvió a repetirlo: “estoy en paro por coherencia con mis ideas”. Pedro Sánchez se refería a que renunció a su escaño en el Congreso de los Diputados para no abstenerse en la investidura de Rajoy y se quedó sin empleo. Cuando en el año 2014 supo la opinión pública de la existencia de Pedro Sánchez, fue presentado como profesor universitario. La legislación española protege especialmente a las personas que se dedican a la actividad política, y cualquier diputado, como cualquier consejero, alcalde, concejal o ministro, al dejar el cargo público puede reintegrarse al día siguiente al trabajo que abandonó. En su caso pudo volver al desempeño profesoral, con independencia de que preste sus servicios en una universidad pública o privada. En conclusión: si no trabaja de profesor es porque ha considerado más interesante seguir en la batalla política. No es de recibo vestir de heroicidad lo que no pasa de ser un cálculo de oportunidad. Díaz y López, mutis

Vamos con el segundo ejemplo. En el debate de los tres candidatos, Pedro Sánchez soltó la bomba: mi primera decisión como secretario general será pedir la dimisión de Rajoy. Quedé de piedra. Hay que entender poco de política para pedir la dimisión de un presidente unos días antes de que obtenga los apoyos en el Parlamento para aprobar los presupuestos. La aprobación presupuestaria hace las veces de una segunda investidura, y el líder del principal partido de la oposición no se entera y sigue atado a su tema de Eurovisión: rechazo a Rajoy, con el pegadizo estribillo del “no es no”. Díaz y López, ni una palabra.

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