El Comercio
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Fecha: mayo 30, 2017
REUNIÓN FRATERNAL
Juan Neira 30-05-2017 | 11:56 | 0

Reunión fraternal entre el secretario general del PSOE y el presidente de la comisión gestora. Sin fotos, sin rueda de prensa, sin acuerdos. Ocho días tardaron en verse las caras Pedro Sánchez y Javier Fernández desde la celebración de las primarias. En la nota informativa consta que en el encuentro hablaron de Cataluña, el modelo de oposición parlamentaria y la moción de censura de Podemos. Sobre este último asunto, Javier Fernández renunció a dar su criterio, cediendo todo protagonismo al secretario general. No sé sabe en qué términos se concretó el intercambio de opiniones sobre Cataluña, pero imagino que después de que Pedro Sánchez modificara la ponencia marco del congreso para incluir la plurinacionalidad del Estado, no habrán profundizado mucho en el tema. Sobre la oposición parlamentaria está ya todo muy claro: Sánchez pone a Ábalos de portavoz para volver a la estrategia del “no es no”, mientras Javier Fernández apostaba por combinar rechazos y acuerdos.

Tras las primarias, desde una perspectiva política, la comisión gestora no tiene ya objetivo alguno. Le corresponde llevar a cabo la labor de los preparativos del congreso, una tarea puramente burocrática. El poder del PSOE está en manos de Pedro Sánchez que obtuvo algo más del 50% de los votos de la militancia. Supongo que los órganos de dirección también quedarán bajo su control. Si fuera un político inteligente trataría de integrar, que es una tarea compleja cuando se viene de un duro enfrentamiento. Gobernar un partido con el apoyo del 50,2% de los afiliados es una quimera. Se puede mandar apoyado en la mitad del partido, pero no se puede gobernar, ni mucho menos ganar elecciones, el único objetivo que le interesa a Pedro Sánchez para cambiar de residencia (“Nos vemos en La Moncloa” fue el mensaje que envió su esposa a los amigos en la Navidad de 2015, cuando ya se habían celebrado las elecciones y la cuota parlamentaria del PSOE había quedado reducida a 90 escaños). Integrar no es una cuestión de buenas palabras, sino de hechos. Aplicar el rodillo para aprobar en bloque todas las enmiendas a la ponencia marco del congreso es un ejemplo de sentirse cómodo respaldado exclusivamente por la mitad del partido. Está en su derecho a hacerlo. Lo más preocupante no es el sectarismo, sino la visión de España. Cuando se acerca el momento crítico del choque con la Generalitat, sólo faltaba que el PSOE se opusiera a la aplicación de medidas que contempla la Constitución.

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ABANDONAR EL BARCO
Juan Neira 30-05-2017 | 12:38 | 0

La lista de delegados asturianos al Congreso Federal del PSOE respeta el acuerdo alcanzado para que las tres corrientes (“sanchistas”, “susanistas” y “lopezistas”) estén representadas en la misma proporción que los porcentajes de voto alcanzados por sus líderes en las primarias. Hubo 168 votos afirmativos a la lista consensuada, con 49 en blanco y 25 anulados porque incluían tachaduras, siendo el nombre de Adriana Lastra uno de los más afectados por el trazo de bolígrafos y rotuladores. Lo destacable es que el pacto se ha respetado y se va a configurar una mayoría de “sanchistas” en el congreso que elegirá un Comité Federal leal a su líder, así como un programa político que recogerá gran parte -si no todas- de las 84 enmiendas introducidas por Sánchez al documento de la comisión gestora. Entre esas enmiendas está la propuesta de reformar la Constitución para introducir “el reconocimiento del carácter plurinacional del Estado” (¿naciones culturales o naciones sin más añadidos?).

En las normas que van a regir la vida interna del PSOE se contempla que cualquier pacto de gobierno debe ser ratificado por los militantes en una consulta, y que en el caso de que el Comité Federal censure al secretario general, las bases del partido dictarán veredicto en las urnas en el plazo de 15 días. En resumen, en el PSOE los cuadros del partido y los dirigentes territoriales perderán la mayor parte de sus funciones, mientras que las bases militantes tomarán las decisiones en contacto directo con el secretario general. Para que no haya dudas, en el caso de que se monte una gestora, su periodo de existencia no podrá superar los 90 días. Como se puede apreciar se trata de un conjunto de normas que emanan de la reciente experiencia de Pedro Sánchez, y tienen como único fin evitar que los órganos de dirección colectiva puedan estar por encima del secretario general.

En el terreno práctico comienzan las deserciones de la Administración de Javier Fernández  para sumarse a la promisoria plataforma del “sanchismo”. Pachi Blanco redescubrió la vocación universitaria, y Francisco Delgado, director general de Innovación, y Sandra Velarde, directora general de Industria, siguen sus mismos pasos. Cuando un buque se hunde hasta los roedores saltan a los botes con remos. Un indudable golpe para el Gobierno. Ahora bien, si vamos a los nombres propios, Isaac Pola gana por goleada a Pachi Blanco, por experiencia en la materia y fundamentos políticos.

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